Disclaimer: Los personajes de Pandora Heart no me pertenecen, son de la maravillosa Jun Mochizuki, yo nada mas los tomo para la trama.
Advertencia: ¡Hay posibles parejas OCC! No leer a menos que disfruten esto.
Nota: Esto es un AU = Alternative Universe, cualquier cosa puede pasar.
«Capitulo Cuatro»
Respiro hondo.
Sus ojos inspeccionaron la zona con cierta duda, no creía que el rubio la siguiera molestando, incluso quizás olvidara el asunto hasta la próxima vez. Esa era una opción.
Empezó su andar con una expresión serena, pero realmente estaba algo pensativa.
«¿Dónde está Gilbert –sama? Ya no está en el salón, quizás esta en la cocina… ¿O en su habitación»
El simple pensamiento hizo que se sonrojara un poco, revisaría primero la cocina, después los otros lugares.
Camino con prisa hacia la cocina, y para su suerte, allí se hallaba el pelinegro algo distraído. No pudo evitar aprovechar la oportunidad para molestarlo un poco.
-¡Gilbert –sama…! -Exclamo risueña al abrazar al chico que en aquellos momentos se encontraba de espaldas.
-¿¡Elizabeth –sama!? C-Creí que se había ido. –Titubeo un poco avergonzado.
«Awww… ¡Se preocupo por mi! Eso es tan tierno, creo»
Por unos cortos segundos se había distraído en sus pensamientos, sin darse cuenta que el chico le estaba hablando.
-¿Hola? ¿Lizzie –chan? ¿Me está escuchando? Quizás debamos dejar el pastel para otro día, creo que es lo mejor. –Murmuro asintiendo con su cabeza.
Sacudió su cabeza, no quería eso, y en un acto inconsciente tomo la mano de el con cierta culpa.
-Lo siento Gilbert –sama ¡En serio quiero hacer ese pastel! –Dijo agitando un poco la mano de este.
Sin tardar mucho, en el rostro del contrario, se podía visualizar un sonrojo.
-Bien… Primero buscamos los ingredientes y luego empezamos a hacer la mezcla. –Dijo poniendo un dedo en su mentón.
Examino los alrededores buscando lo que este había dicho, no tardo en encontrar la harina y se acerco al sitio.
Sintió pasos atrás de ella, y dio por hecho que era el pelinegro, en la cocina solo estaban ellos dos.
-¡Gilbert –sama, encontré la harina! –Exclamo dándose la vuelta algo sonriente.
Parado atrás de ella, se encontraba otra persona, realmente no sabía de quien se trataba hasta que la luz ilumino su rostro.
-¿¡Qué demonios haces aquí!? ¿¡Me estas siguiendo!? -Exclamo golpeando el pecho del chico con su mano derecha.
Una risa se hizo a oír por parte de él, como si aquella situación fuera la más divertida del mundo. Sin mucha demora, ella le saco la lengua en un gesto molesto.
-Pero, Lizzie –chan, golpear a las personas no es algo que haría una dama ¿No? Debería tener cuidado de sus acciones. –Mascullo ocultando su boca con la manga de su camisa.
-No tiene porque importarme tu opinión, pero si tanto te importa que te escuche, te diré… ¿No te habías ido? ¿Fingiste hacerlo? –Dijo elevando ambas cejas.
Para la pelirroja, no pudo evitar pensar que el tramaba algo entre manos, pero fue algo que pudo omitir con facilidad en esos momentos, solo quería saber que hacia el ahí.
«¿Me habrá estado siguiendo? ¿O realmente nunca se fue? El es raro…»
-Estas sacando conclusiones del aire, como siempre haces, querida, pero esta vez solo quería asegurarme de algo. –Menciono para luego palmear su mano en la cabeza de ella.
-¿Qué le dijiste a Gilbert –sama? No creo que allá dejado seguirme así como así. –Lo fulmino con la mirada.
-Oh… Definitivamente es posible que Gilbert –kun este tomando una siesta en medio de la cocina. –Explico de forma risueña.
-Tú… ¿¡Lo noqueaste!? –Dijo algo alterada por ese hecho.
«Oh, pobre Gilbert –sama, ya le compensare con algo… ¿Qué le gustara?»
-No es necesario tanto alboroto, el había mencionado que tenia sueño y yo solo le ayude un poco. –Movió sus manos algo divertido.
-Eso es ruin, Break, hasta para ti. –Dijo mencionando el nombre de el con cierto disgusto.
-No hay necesidad alguna de ser tan grosera, estas pasando mucho tiempo con el futuro duque idiota… Aunque, no es de sorprenderme que actúes de esta forma ¡Eres su pequeña hermanita! –Soltó una risita.
La pelirroja lo miro con indignación, realmente quería golpearlo en ese instante, pero no se permitiría bajarse a ese nivel.
-Quizás el idiota aquí, seas tú, Xerxes Break. –Dijo con una sonrisa arrogante.
«Eso debería callarlo por unos minutos, por lo menos los suficientes para salir de su mira»
Se deslizo hacia el costado derecho de él para tratar de retirarse de la estancia, pero una mano tomo su brazo, soltó un suspiro, sus palabras solo lo habían distraído unos segundos.
-¿Acaso solo me ves como un idiota? Bueno, dicen que los idiotas hacen cosas que otras personas nunca harían, así que… -Dijo mirándola con suma atención.
En un determinado momento este la había arrinconado en la pared y puesto su rostro algo cerca del suyo.
-¿Q-Que d-demonios h-haces? –Tartamudeo un poco al sentir la respiración de él en su rostro.
«Está muy cerca… ¿¡Porque demonios está muy cerca!? Mi espacio personal… Fue invadido tan rápido que no me di cuenta ¡Soy una estúpida!»
-¿No es evidente? Quizás deba hacer notar mis intenciones de otra forma. –Dijo para luego rozar su nariz con la de ella.
«¡No, no, no, no! El… ¿Quiere besarme? ¿¡Acaso está jugando conmigo!?»
-Break… A-Aléjate. –Dijo, tratando de sonar lo mas autoritaria posible.
-¿Tan nerviosa te pongo? Que encantador. –Dijo soltando una risa entre dientes.
Podía sentir su respiración, hubiera intentando zafarse pero ella mejor que nadie sabía que este incluso era más fuerte que ella.
El se acerco otro poco mas, haciendo que sus labios se rozaran, eso la puso a ella algo colorada, solo necesitaba un milagro.
-Break… -Dijo, para luego sentir como el unía sus labios en un beso.
«¡Mi primer beso! ¡Fue con el payaso!»
El intentar hablar solo ocasiono que el introdujera la lengua, para recorrer la cavidad bucal de ella, de pies a cabeza. Intentar patalear no servía de nada, este la ignoraba, no es como si no lo estuviera disfrutando, pero su primer beso se lo imagino más romántico y espontaneo, no de esa manera, así no.
-B… B… Break. –Logro decir cuando este se separo para respirar un poco.
-¿Si? –Dijo alzando ambas cejas.
-¿Por qué hiciste eso? N-No tenias porque hacerlo… ¡Ese era mi primer beso! –Lo sacudió un poco, tratando de transmitirle su enojo.
-Lo sé, por eso debía dártelo yo ¿No crees? Vincent tenía intenciones de hacerlo, y realmente, deberías estar agradecida conmigo. –Dijo pegando su frente con la de ella.
-¡Los dos son unos idiotas! Estoy segura que hicieron una apuesta referente conmigo ¡Estúpido! –Dijo frunciendo el ceño.
-¡Para nada! Jamás haría una apuesta cuando el nombre de una dama esta de por medio. –Arrugo un poco su nariz para luego soltarla.
-¡Resulta que no te creo! –Musito empezando a caminar hacia la cocina.
La próxima vez, no iría al almacén ella sola, y menos si estaba en la Mansión Nightray.
-¡Lizzie –chan! –Oyó como este la llamaba, pero lo ignoro.
«¿Y Gilbert –sama? Qué extraño dijo que estaría en la cocina, pero no está aquí ¡En otro lado quizás!»
-¡Gilbert –sama! ¿En donde se encuentra? –Elevo un poco su tono de voz.
Escucho unos quejidos y se acerco a ellos, ahí se encontraba el chico tirado en el suelo con el ceño fruncido.
-¡Gilbert! ¡Despierte Gilbert –sama! –Dijo agachándose para tomar los hombros de el y sacudirlo un poco.
Luego de notar como este no reaccionaba, pero sí que susurraba la palabra pastel, y su nombre, tendría que llevarlo a su habitación, así fuera a rastras.
-Lo llevare a su habitación, no se ponga tan pesado, Gilbert –sama. –Tras decir aquello tomo los brazos de él.
Y así estaba, cada paso que daba era una pequeña gran tortura para su espalda.
«Y pareces tan liviano… ¿Dónde está Break cuando se le necesita de verdad?»
Quizás lo más difícil en ese momento, fue abrir la puerta que daba con la habitación de él, por unos cortos segundos estuvo tentada a dejarlo en el suelo, pero sabía que él jamás le haría una cosa así.
-Listo… Buenas noches, Gilbert –sama. –Menciono para luego acercarse al rostro ajeno y besarle la frente.
Sabía que él estaba murmurando cosas, pero no le había puesto la debida atención.
-Pagstrel… Fejlijabeth… –Susurraba entre sueños el pelinegro.
«¡Encantador! ¿Acaso trata de decir mi nombre? Eso es muy tierno… Hace rato lo decía bien»
-¡Adorable! –Dijo risueña ante lo dicho por él.
Esta se había dirigido hacia la puerta, no quería dejar al chico en ese estado, pero debía suponer que su hermano mayor estaba esperándola para regañarla, era lo más probable.
-¿Eh? el carruaje estaba aquí hace unos minutos atrás. –Musito mirando los alrededores.
Soltó un suspiro, si se iba caminando tardaría casi una hora en llegar a la Mansión Barma. Ya no le quedaba de otra, se iría caminando.
-¡Lizzie –chan! –La llamo una voz conocida.
Volteo solo para encontrarse con cierto chico de cabellera rubio caoba.
-¡Elliot –kun! Oh, ¡Leo –san! –Saludo haciendo una pequeña reverencia.
-Elizabeth –san ¿Qué paso con su carruaje? Si quiere, podemos acompañarla a su casa ¿No es así, Elliot? –Dijo mirando a su acompañante.
-Si… Lo que sea. –Menciono mirando hacia otro lado.
-Eso sería muy amable de su parte ¿Caminaran conmigo? –Pregunto con una leve sonrisa.
-No creo que lo adecuado sea hacer que una dama camine a estas horas, podemos solucionar eso. –Menciono el rubio.
-Si, en eso tiene razón Elliot, iré a solucionar lo del carruaje, si me disculpan. –Dijo el chico de lentes retirándose del sitio.
-¿Eh? ¡Leo, espera! –El trato de llamarlo, pero el otro no le hizo caso.
-¿Pasa algo malo, Elliot –kun? Espero no ser una molestia para ustedes. –Dijo la pelirroja algo avergonzada.
-No se preocupe, Lizzie –chan, es algo sin importancia alguna. –Musito arrugando un poco su nariz.
-Bueno, si lo dices de esa forma me quedo tranquila. –Dijo mirando hacia el cielo estrellado.
Aquella noche en especial, las estrellas brillaban más que nunca, aquello la animo un poco y le hizo olvidar la mayoría de las cosas que pasaron ese día.
A los pocos minutos llego Leo junto al carruaje, este se bajo con rapidez para luego abrir la puerta y dejar pasar a la pelirroja ofreciéndole su mano como apoyo.
-¡Elliot sube ya! –Alerto el de lentes al contrario.
Y antes de siquiera subir, el rubio soltó un resoplido, claramente indignado porque su sirviente le daba una orden.
En un par de minutos habían llegado a su destino, y luego de unas debidas despedidas, los contrarios se retiraron y ella entro a la Mansión en donde vivía.
Sus pasos trataron de ser lo más silenciosos posibles, incluso se había quitado los zapatos para que nadie la escuchara, o por lo menos, no su adorado hermano. Unos cuantos pasos más, y hubiera llegado a la escalera, para luego, tirarse en su cama por el cansancio que tenia. Después de todo, había sido un día realmente agotado en su opinión.
-¿Vas a alguna parte, Elizabeth? –Sentencio una voz masculina.
Atrás de ella, se encontraba el Gran Duque, Stefan Barma.
-¡P-Padre! Yo… Solo me dirigía a mi habitación a descansar ¿Pasa algo malo? –Dijo algo nerviosa.
-Claro que pasa algo, ¿Por qué llegas a estas horas? Espero una buena explicación. –Exclamo el contrario cruzándose de brazos.
-Yo… El carruaje desapareció, y el joven Elliot con Leo, ofrecieron a traerme ¿Estas enojado por eso? –Musito con la mirada baja.
El silencio perduro exactamente un minuto, y la tensión podía sentirse en el aire, sería tan fácil cortarlo con la hoja de un cuchillo.
-Como sea, te llego esta carta del Ducado Rainsworth. –Dijo pasando a su lado para poner sobre sus manos el sobre.
Luego de eso, cada uno tomo su camino por separado, mientras el contrario se dirigía a su despacho, la otra se iba a su habitación con paso tranquilo.
-Uhm… ¡Que charla tan rara! Aunque todas son así con papa. –Susurro en voz baja.
Se tiro sobre la cama entusiasmada, no solía recibir muchas cartas, no tan tarde en la noche por lo menos.
"Señorita Barma:
Tenemos el honor de invitarle a una pequeña reunión nocturna, la cual hemos llamado una fiesta de pijamas, en la cual solo debe llevar ropa de dormir y algo que usar durante el día. Aunque le agradeceríamos una rápida afirmación por su parte, en los siguientes días ira un sirviente de la Casa Rainsworth para recoger su respuesta, esperamos que eso no le moleste en lo más minino.
Con saludos, y cariños.
Sheryl y Sharon Rainsworth"
Abrió sus ojos como platos, a pesar de que la carta era corta, estaba muy bien redactada a sus ojos, pero antes de aceptar tendría que preguntarle a su padre, o a su hermano, esperaría hasta mañana, si, todo con la mente fresca es mejor.
¡Holi! Quizás para el próximo domingo suba capitulo, pero todo dependerá de los reviews, porque ya tengo listo los capítulos 5 y 6, soy malvada lo se~.
Los estaré leyendo en los comentarios nwn
