Disclaimer: Shingeki no Kyojin no me pertenece, mucho menos los personajes, solamente los uso un poquitín para explayarme con algunos argumentos filosóficos que me vinieron a la mente cuando leía el manga.

No se ustedes, pero lo que me gusta de esta historia es que tiene mucho transfondo sobre lo que es la "humanidad" (oh, gran Isayama-sensei eres la puta hostia).


CAPITULO IV

El mundo se estaba yendo al puto carajo, pensó ácidamente. Bueno, más jodidamente de lo que normalmente estaba.

¿Humanos convirtiéndose en titanes? Ni siquiera estando ebrio hasta los huevos, hubiese concebido una teoría así.

¿Humanos dentro de las propias filas del ejército, tratando de destrozar sus esfuerzos por salvar a los muros? ¡Quién coño lo diría!

Sí, definitivamente, el puto mundo estaba jodido.

Pero a la mierda. Le importaba un culo de quién se tratara, él mismo se encargaría de torturar a la perra que asesinó a su equipo, para luego danzar cómo sátiro sobre su cadáver. La sola imagen mental de aquello amenazaba con arrancarle una risa malévola, afortunadamente saboreaba su té negro y no estaba en sus planes escupírselo a nadie en la cara, porque era demasiado difícil conseguirlo en el bajo mundo.

Y hablando de rostros, allí estaban unos que le parecían un poco fuera de lugar: el chico rubio con cabello de niña y la chica de la bufanda roja. Por lo que sabía, eran amigos de la infancia de Eren, pero de allí en fuera, no tenía ni jodida idea de que hacían en una reunión con Irvin.

Ya cuando comenzaron a hablar sobre la teoría del chico rubio acerca de la identidad de la titán femenina, sus ojos se afilaron. Ese niñato comenzó a tener cierto aire de discernimiento, algo que le hacía recordar al comandante. Quizás por eso le había traído.

¿Y la chica? A primera vista resaltaban sus facciones poco comunes: cabello negro y lacio, ojos rasgados tan negros cómo su cabello, labios carnosos y nariz pequeña. De pronto, el escuchar su nombre le hizo comprender perfectamente el por qué Irvin le confiaba aquella misión.

Mikasa Ackerman.

Una soldado recién egresado de la academia que obtuvo el primer lugar de su clase, una total prodigio, por no decir casi una diosa. Ya había oído a Mike hablar sobre ella y joderle con el comentario de que bien podría patearle el culo para obtener el título del soldado más fuerte de la humanidad. Pero a la mierda. Le importaba un reverendo huevo ese apodo porque fueron los cerdos de Sina quienes comenzaron a llamarle así. Pendejos. Él tenía sólo un jodido nombre con cuatro miserables letras en su haber, ¿por qué cojones les era tan difícil recordarlo…?

Dejo de perderse en su pensamiento al ver salir a quienes ayudarían en una nueva misión suicida, de esas que tanto parecían entretener a Irvin.

¿Era él o últimamente todo lo que concebía ese rubio eran planes totalmente descabellados?

Se quedaron un rato en silencio, en dónde Irvin contemplaba el mapa en la mesa y Levi, sorbía de su taza, lo ultimo de la despensa que le quedaba ahora que estaba recordándolo. El ambiente era tenso, ya que el moreno recién perdió a su equipo y el comandante no se había dignado a tocar el tema durante días.

Había quedado con un trauma al toparse ese maldito día con el padre de Petra. En verdad hubiese preferido arrancarse un puto huevo con unas pinzas a tener que pasar por aquello nuevamente…mira que tuvo que hacer uso de toda su tozudez para evitar gritarle al pobre viejo que dejara de joderle…

- Levi…-el aludido le miró, expectante. Algo en esos ojos azules le hizo comprender lo que seguía-Lo siento. Lo siento tanto.

- ….

- Mi error hizo que tu equipo muriera. Lo lamento tanto.

- …

- No tengo manera de demostrarte cuanto lo siento.

No era necesario, pensó Levi. Tan sólo verlo así, tan sólo mirarle a los ojos, comprendía perfectamente que hablaba enserio y desde el fondo de su alma. La culpa que cargaba Irvin no podría compararse con la suya, de eso también estaba seguro. Así que, no eran necesarias las palabras, al menos no con él…

- Todos sabemos a que nos enfrentamos-le dijo suavemente-No tengo el derecho de juzgar tus decisiones.

- …..-Irvin no pudo evitar sentirse aliviado ante esas palabras. Después de todo, la opinión de Levi era muy importante-Sólo quiero que comprendas, cuanto siento que haya pasado todo de esta manera.

- Lo entiendo. Así que cierra el pico o me harás encabronar-cortó secamente antes de dar un sorbo más de té.

- No fue mi intención causarte este daño-continuó con el mismo tono lleno de amargura-No planee todos los sucesos y por eso…

- Basta ya-le interrumpió secamente. Estaba hasta la madre de que cuando las cosas no salían bien, Irvin estuviera jodiendo con eso de que no tuvo la visión necesaria para planear todos los hechos. ¿Pero quién coño podría hacerlo? Tendría que ser un vidente o algo por el estilo-Te he dicho que no te culpo.

- Lo sé y eso sólo me hace sentir peor.

Soltó sin más esas últimas palabras, sorprendiendo al mismo Levi ante ellas. Ese imbécil estaba totalmente loco. La culpa es un sentimiento que nos demuestra que no somos libres y que todo lo que hagamos repercute en la vida de otros, aún si lo que hacemos es auténticamente realizado sin el objetivo de lastimar a los otros. Y era evidente que Irvin no iba por allí dando órdenes con el fin de extinguir la raza humana.

Maldita sea, no era momento para la culpa hiciera de las suyas dentro de esa jodida cabeza rubia.

- Dañar a los demás es algo inevitable porque cada uno percibe el mundo a su manera-Irvin mantuvo su mirada en aquellos ojos grises siempre agrestes mientras hablaba. Con los años aprendió que era alguien de pocas palabras, pero cuando tenía algo que decir, generalmente era algo profundo y lleno de sabiduría-pero cuando el daño no ha sido el objetivo de nuestro accionar, sino la búsqueda de nuestra propia libertad ¿cuál es el puto problema?

- A veces se vuelve complicado.

- Lo sé, pero yo estaré contigo, ¿de acuerdo?

- Lo sé también, Levi…-el comandante se emocionó ante tal afirmación y no pudo evitar sonreír ligeramente. Ese grácil joven de mal vocabulario siempre conseguía animarle con sólo esa frase.

No me siento muy seguro con este plan-dijo cambiando de tema drásticamente, algo que hacía cada vez que se sentía avergonzado-Aún no tenemos ninguna prueba y puede que solamente le demos una pista al verdadero enemigo.

- Armin es un chico muy listo-el más pequeño afiló la mirada. Era extraño que Irvin alabase a las personas-Sus observaciones son muy claras para la edad que tiene. Algo me recuerda a mí mismo a su edad.

- Supongo que es la cara de niña que se carga, ¿no?-intentó bromear, cuando de pronto el dolor en la pierna se hizo bastante intenso-Tch…-chasqueó la lengua tratando de aligerar la incomodidad. Esa maldita pierna le había jodido todo el camino de regreso y esperaba que no estuviese rota porque sino sería una putada.

- Levi…-sin darse cuenta, el rubio se colocó frente a él con esa mirada que lo analizaba todo.

Mierda, estaba jodido.

- ¿Qué coño quieres?-preguntó con el tono más áspero que poseía.

- Muéstrame tu pierna.

- Vete a la mierda, Irvin.

- Es una orden.

- En ese caso, puede irse a la mierda, comandante-puso énfasis en la última palabra a sabiendas que se enfrentaba a una represalia-¡Hey, ¿pero qué…?!

La reprimenda no se hizo esperar y fue tan humillante cómo la imaginó. Irvin le había abrazado cómo si se tratase de un crío y le lanzó de culo a la mesa, para luego tomar bruscamente su pie adolorido y comenzar a palpar el daño.

- ¿Por qué no me dijiste que estabas herido?

- Porque no tengo nada, puta madre-ante la respuesta, Irvin le lastima a propósito, obteniendo un gruñido-Arg...-cerró los ojos fuertemente-Eres un cabrón…acabas de tirar mi té.

El comandante ignoró el sarcasmo y soltó suavemente su pierna, para evitar herirle más de lo que estaba. Su tobillo estaba muy inflamado y temía fuera algo más que una luxación.

- Necesitas ir a la enfermería y mañana no participarás en nuestro plan-exigió.

- No tengo nada, puta madre. Ya te lo dije.

- Esa pierna no te dejara maniobrar cómo se debe. Ni siquiera de carnada podrías servir.

- …-uh, ese fue un golpe bajo, pensó Levi, por lo que sólo desvió la mirada.

- Sé que querías participar en la misión, pero en este momento, lo más importante es que te mejores, ¿entiendes?-el rubio trataba de mediar la situación. Comprendía claramente que el tener paciencia no era precisamente una de las cualidades de Levi.

- Yo quería ir a tu juicio.

- Si todo sale según el plan, no tendré ni siquiera que pisar el juzgado.

- De cualquier manera…quería ir contigo…

Se miraron a los ojos compartiendo por un instante un silencioso intercambio de emociones. Debían admitirlo, era muy extraño que con sólo mirarse se comprendieran a la perfección. Era cómo el ver a una pareja anciana, según la loca de Hange alguna vez les mencionó.

- Está bien, pero solamente hasta donde sea posible. Ahora, te llevare a la enfermería.

- Si intentas llevarme cómo si fuera una ramera, juro que te patearé los huevos-le detuvo en seco, a sabiendas de la intención de cargarle en brazos.

- Entonces, súbete a mi espalda.

- Me niego. Iré por mi propio pie-se bajó lentamente de la mesa, tratando de conservar la poca dignidad que le quedaba en aquél denigrante momento en que Irvin le observaba.

- ¿Por qué tienes que ser tan necio?

- Cállate, coño.

Ya en la enfermería, le dicen que si bien la pierna no está rota, tendrá que guardar cerca de cuarenta días de reposo, lo que no le cayó nada en gracia.

- Ni que fuera a parir, maldición. Es sólo un esguince. Pero que matasanos más incompetente-salió refunfuñando del lugar, seguido por el comandante. Ya casi cerca de su habitación, Levi se detuvo en seco-Irvin…-mencionó quedamente para después, mirarle de soslayo.

Y allí nuevamente, un lenguaje sin palabras entre ambos. Irvin se acercó y le tomó en sus brazos, mientras que el moreno recargaba la frente el su mejilla izquierda.

- En verdad me duele esta putada- murmuró sumamente irritado, a los que sólo pudo sonreír y reprenderle por no dejarle llevar a la enfermería desde el inicio.

- Te lo has ganado por necio…-un paso más y ya se encontraba en la habitación de Levi. Abrió la puerta y se digirió a la cama que era tenuemente iluminada por una lámpara de aceite al lado de la misma.

Irvin depositó lentamente a Levi para luego sentarse a su lado y observarle. Hacía bastante tiempo que no estaban completamente solos, maravillándose por la simple mutua compañía…

Que fuerza de magnetismo ejercía ese pequeño hombre de pésimo lenguaje y extraño sentido del humor. Para todo aquél que le conocía, sin duda era todo un personaje. Y para él, había llegado a significar alguien muy, muy importante. Su presencia se había convertido en un hecho vital y el saber que a partir de mañana, ya no le tendría a su lado, le hacía sentir un extraño vacío, una sensación que podía calificarse cómo…miedo. O quizás…

- Tu mirada a cambiado-le dijo al mismo tiempo que golpeaba groseramente su frente con la palma de la mano.

- ¿Sí? ¿En qué sentido?

- No lo sé…-un extraño brillo en los ojos de Levi se vislumbro-¿No tienes nada que decirme?

¿Decirle…?

Pues no exactamente, pensó Irvin, quien se acercó para besarle tiernamente, allí, en la intimidad de la ordenada y silenciosa habitación del moreno.

¿Qué relación mantenían exactamente? No lo sabía. Compañeros, amigos, amantes…de todo un poco. Ninguno de los dos le había dado un nombre a lo que se fue dando poco a poco y se volvía cada vez más fuerte y que a pesar de eso, no se habían atrevido a llevar a más allá de caricias tímidas y besos llenos de intensidad. Era algo casi platónico. Pero así estaba bien. Su relación era algo más que pasión momentánea, más que comprensión mutua, más que compromiso leal; una definición con palabras era imposible. Y no importaba realmente. Las palabras nunca eran necesarias para entenderse…solamente percibía la fuerza de ese lazo y la paz que le brindaba el saberlo allí, a su lado. De tal manera pensaba Irvin de ese chico en el cual encontraba fuerza cuando comenzaba a flaquear la suya.

El rubio fue quien terminó el contacto, para luego recargar su cabeza en el torso del otro, no pudiendo evitar nuevamente una sonrisa al escuchar los acelerados latidos de su corazón.

- ¿Puedo quedarme aquí?

- Haz lo que se te pegue la puta gana, coño.

A pesar de la brusquedad de la respuesta, Irvin la comprendía. Y así, se quedó plácidamente dormido a pesar de que al día siguiente, sería arrastrado a un juicio con las manos encadenadas y con su destino en manos ajenas.

Levi en cambio, no podía dormir. Sentía que algo no estaba bien…sentía que no era normal que estuviese tan embelesado con la imagen de Irvin. Pero no podía apartar la mirada de las férreas facciones del otro que contrastaban con su cabello rubio ahora todo despeinado.

Vamos, él no era un maricón. Le encantaban las tetas grandes y los culos calientes, y de vez en cuando admiraba la fina belleza de alguna compañera de la milicia, cómo Petra o la amiga de Eren, por lo que no era algo normal que no pudiera apartar la vista de la deforme nariz del rubio ni mucho menos que su mente la estuviese considerando atractiva.

Sí, definitivamente, el puto mundo estaba jodido.

¿Dónde mierda estaba su sentido de la perfección?