Wola!

En este capítulo puse bastante interés, aunque no quedó como yo esperaba. ¡Por fin el pasado y el presente se juntan! Quizá les parezca demasiado lo que pongo de Kasumi, pero qué esperan, le tengo un gran cariño. Y a Matome también! No os fieis de la primera impresión.

CAPITULO 4: HELADOS, CONOCIDOS Y COMPAÑEROS

Tierra llamando a Akemi. Aquellos ojos me seguían mirando mientras oía las quejas del grupo de chicos para que les prestara atención. No podía apartar la vista de ella, tenía un magnetismo especial. Pelo largo negro y ondulado, el flequillo cayendo leve sobre sus ojos haciendo un gran contraste, nariz pequeña, labios carnosos, cuello largo y una figura envidiable. Su sonrisa era sincera y parecía ajena a las sensaciones que su físico imponía.

A-¿Ka…dono? ¿Eres Kadono Matome?- farfullé. Su sonrisa se esfumó al instante y frunció el ceño. Se volvió a girar hacia los chicos. ¿Me había confundido? No, imposible.

M-Si quieres algún tipo de información sobre mi hermano, pregúntaselo a él, yo no sé nada- dijo girándose, su mirada parecían puñales de hielo que me atravesaban, ¿Dónde se había ido la dulzura del principio? Pasó por mi lado golpeándome en el hombro. Aquello acabó por irritarme.

A-¿Y se supone que voy a tener que convivir contigo en 15metros cuadrados durante al menos un mes? Debí estar loca al aceptar- aquello era demasiado, ¿Qué se había pensado esa chica? Vi su espalda pararse en seco. Se volvió y en ese momento su rostro mostraba una expresión que no supe definir.

M-¿No eres una admiradora de mi hermano?- preguntó más calmada. Mis ojos se abrieron como platos ¿De qué me estaba hablando?

Soy Totsuo Akemi- dije dudando hasta de mi propio nombre.

M- ¿Tú eres Totsuo?- dijo chillando, noté como se enrojecían mis mejillas, pero antes de contestar Matome me dio un fuerte abrazo- lo siento mucho- la sonrisa del principio volvió a su rostro- es que por aquí hay demasiada pesada preguntando por mi hermano y me tengo que poner un poco borde- miré alrededor y pude distinguir entre la gente algunas caras de chicas de mi clase, ¿acaso todas aquellas chicas estaban allí por Kadono?- sí, vienen aquí por él- dijo leyéndome los pensamientos- no sé qué pueden ver en ese tonto- me miró de arriba abajo- y cada vez es más tonto, le pregunto sobre ti y me dice que muy maja y tal… lo que en el lenguaje de los chicos suele ser que eres muy fea- ¿me estaba llamando fea?- y me encuentro con una chica muy guapa- noté mis mejillas a punto de explotar- ese idiota…espera un momento. ¡Saooooooooooooooooo!

¿Kadono también estaba allí? ¡Genial! Y me vería disfrazada de…

S- Mira Matome, tengo un montón de trabajo, como sea otra de tus tonterías… - y tras la barra apareció Kadono con el uniforme y cargado con un montón de helados, se detuvo ante nosotras y me miró sin verme para mirar a su hermana. Como si fuera una extraña, no me reconocía- ¿Qué quieres?- dijo encarándose con su hermana, no parecía estar de muy buen humor.

M- ¡Ay, hermanito! ¿Dónde están tus modales?- dijo cogiéndolo por la cintura- mira que no decirme que iba a tener una compañera de cuarto tan guapa- me volví a sonrojar, Matome le lanzó a su hermano una mirada muy pícara- tal como hablaste de ella me imaginaba un Kanata con peluca- enarqué una queja, ¿Desde cuándo me parecía yo a Yaboshi?

S- Mira, estoy muy ocupado, deja de decir tonterías, yo no te dije que se parecía a Kanata, ¡pues claro que no se parece! Solo te dije que era una chica agradable y que te llevarías bien con ella.

M- Ya, pero te olvidaste el pequeño detalle de que es preciosa, ¡no me creo que no te hayas dado cuenta! ¡Todos los chicos de la heladería se han dado cuenta!- su voz se había elevado bastante, parecía que le estaba echando la bronca a su hermano. Miré alrededor y vi como todos los chicos bajaban la cabeza.

S- ¿De qué demonios hablas? ¿Y a ti que te importa eso?- dijo chillándola en respuesta y ligeramente sonrojado, contrastaba mucho con el Kadono tan educado que yo había conocido, de repente se quedó en silencio, pareció darse cuenta de las palabras de su hermana- ¿Todos los chicos de la heladería...? No me digas que ella…

Di un paso adelante ajustándome la blusa lo mejor posible.

A- Hola Kadono- su mirada se posó en mí con desconcierto y total incredulidad- no sabía que trabajabais aquí.

S- ¿Totsuo? – noté cierto temblor en su voz mientras su mirada me recorría de arriba abajo, haciendo que me sonrojara.

M- Toma- dijo pegándole un golpe en la cabeza- ¿eso es todo lo que tienes que decir? Pues claro que es ella, pedazo de tonto- se volvió hacia mí- ¿Entonces no venías a vernos?

El propósito de aquella tarde volvió a la cabeza: Kasumi. Miré el reloj, a lo tonto habían pasado diez minutos, Debían de estar allí esperándome.

A- A decir verdad había quedado aquí con una persona- dije mirando alrededor buscándola- pero es que no la veo.

M- ¿Y es guapo?- dijo pegando su rostro al mío. Involuntariamente miré a Kadono. Mirada perdida de nuevo, ¿Este chico siempre estaba en las nubes?

A- He quedado con una amiga y su novio, siento desilusionarte- dije con una sonrisa.

M- ¡Qué sonrisa más bonita! ¿No se parece a la de…?

S- Cállate. No se parece- un tono seco y ronco. Su voz me heló la sangre, me pareció que Matome se estremecía- luego nos vemos- dijo marchándose hacía una mesa al fondo llena de chicas.

M- No debí mencionar…- se dio cuenta de mi presencia y las palabras murieron en sus labios, volvió a adquirir su sonrisa amable- ¿Y cómo son?

A- Pues la verdad es que hace bastante que no les veo: ella es algo mayor que nosotras, pelo largo y castaño, ojos marrones, de expresión muy dulce y él debe tener unos treinta años, lleva gafas y es un poco despistado.

M- ¿Hablas de Tofu y Kasumi?- dijo abriendo los ojos como platos. ¿Aquella chica les conocía?

A- Mmm…sí, ¿de qué los conoces?- pregunté recordando que Kadono también había dicho conocerles, así me ahorraba tener que sacar el tema de una manera forzada. Me llevó hasta unas escaleras que conducían al piso superior.

M- Es nuestro médico desde hace un tiempo…y Kasumi, bueno ya sabes, si vas a la consulta de Tofu es imposible que no la conozcas porque sino pondrías tu vida seriamente en peligro- sonrió de nuevo con amabilidad- ¿Y tú?

A- Algo parecido- dije subiendo las escaleras. Al llegar al segundo piso había varias parejas y al fondo distinguí a Kasumi.

Fue como volver atrás en el tiempo. Kasumi estaba igual que siempre: llevaba el pelo recogido en una coleta, un vestido largo y amarillo de tirantes y emanaba dulzura. Tofu a su lado le cogía la mano y le susurraba algo, Kasumi parecía preocupada. No se dieron cuenta de mi presencia.

A- Hola Kasumi- dije en apenas un susurro, las palabras se atoraban en mi garganta y temblaba como una hoja. Ambos levantaron la vista y al ver los ojos de Kasumi supe cuánto la había echado de menos, cuánto la había necesitado, cuánto la quería. Ella se levantó de golpe, sin atreverse a acercarse a mí.

K- Ak… ¿Akemi?- su voz también temblaba, me eché en sus brazos y ella me abrazó. Empecé a llorar, como una niña, hacía tanto tiempo que necesitaba aquello, ¿Por qué lo había negado…? A Kasumi, a mí misma.

Kasumi me acarició el pelo intentando tranquilizarme.

K- Yo también te he echado mucho de menos- levanté la vista y vi como la tranquila Kasumi también lloraba. Tofu se acercó y tendió un pañuelo a Kasumi y otro a mí. No pude evitar abrazarle. Aquel hombre me había ayudado tantas veces…en cierta manera era también mi hermano, no sólo porque iba a casarse con Kasumi, sino porque siempre se había comportado como tal y me había apoyado incondicionalmente en todas mis decisiones.

A- Bueno… ¿Nos sentamos? Estamos dando un espectáculo…- todas las mesas de alrededor nos miraban enternecidas- genial, entre lo de antes y lo de ahora…- tomé asiento enfrente de mi hermana.

T- ¿Qué es lo de antes?- dijo acomodando a Kasumi y sentándose él mismo.

A- Veréis, pues me he encontrado con unos conocidos y hemos armado un poco de alboroto.

T- ¿Todo el ruido de antes erais tú y tus amigos? Vaya, parece que volvemos a los viejos tiempos- su sonrisa parecía nostálgica.

K- Estás muy cambiada, pero te veo muy bien, cada vez te pareces más a mamá…- su mirada se ensombreció-quizá si ella hubiese estado todo habría sido distinto…yo no pude…

A- No fue tu culpa Kasumi, bastante hiciste con sacar esa familia adelante, nunca te podré agradecer lo que hiciste por mí, fuiste como una madre, siempre has estado ahí, siempre me has apoyado…Por eso no he podido alejarme de ti, Tofu y tú es todo lo que conservo del pasado, lo único que valía la pena…

K- Ak…Akemi, muchas gracias, pero no puedo evitar pensar que podía haber hecho algo más por ayudarte y que así… Akane seguiría con nosotros- dijo bajando la mirada.

A- Sabes que hiciste todo lo que podías hacer…fueron ellos…si no hubiesen… ¿Están bien?- aunque ya no fuesen de mi vida necesitaba saber que era de ellos. En el fondo, todavía muy en el fondo me importaban.

K- Sí…pero ya te lo dije…te echan de menos, Soun y tío Genma se pasan el día jugando al shogi y meditando, tía Nodoka me ayuda en las tareas de la casa y las dos colaboramos en una pequeña tienda de bordado de kimonos, Nabiki terminó empresariales y trabaja en una empresa importante, lleva un año saliendo con Tatewaki- ¿mi hermana saliendo con Kuno?- creo que pronto habrá otra boda en la familia- dijo sonriendo, como siempre no le había mencionado- y pensar que siempre creí que tú serías la primera…-las palabras murieron en sus labios mientras los recuerdos de la boda fallida inundaban mi cabeza, todavía podía recordar la sensación de la suave tela del vestido sobre mi piel, ¿Qué hubiera sido de mi vida…? Con niños, en un hogar sin amor, con sólo veinte años…debía estar agradecida a ese imbécil por haber arruinado aquella boda- lo siento- Kasumi me había cogido las manos- no quería recordarte todo aquello.

A- No pasa nada…- intenté sonreír- ¿Y para cuando la boda? Ya era hora Tofu…- dije sonriéndole a un muy sonrojado doctor Tofu.

Saorân- Buenas tardes, ¿Qué van a tomar?- los tres nos giramos hacia él, ni siquiera nos habíamos dado cuenta de su presencia. Levantó la vista para mirarnos y se quedó como petrificado, sosteniendo el cuaderno y mirando a Tofu y Kasumi con una intensidad extraña.

T- ¿Qué tal esa pierna Saorân? ¿Ya no te duele?- dijo con familiaridad. Kasumi también sonreía de una manera extraña.

S- No, está mucho mejor gracias a usted, doctor Tofu- voz confiada, su mirada pasó a Kasumi y después a mí. No pude sostener su mirada, todavía tenía muy recientes las lágrimas y sin las gafas se podía dar cuenta- el mundo es un pañuelo, ¿verdad Totsuo?

Me quedé en silencio, no sabía que decir, ¿Quién era? Una cliente no tenía sentido, hubiéramos quedado en la consulta, tampoco podía decirle la verdad, entonces…

K- ¿Conoces ya a mi prima Saorân- kun? Totsuo Akemi es la hija de una prima de mi difunta madre, quería invitarla a la boda, hacía mucho que no nos veíamos, pero enseguida la reconocí, se parece mucho a su madre…es decir, a mi tía Naoko- Kasumi lo explicó con una seguridad asombrosa, hasta yo me lo había creído.

S- ¿Sois primas? ¿Por qué no dijiste nada el otro día cuando hablamos del Dojo Tendo si lo conocías?- Kadono no parecía muy convencido de las palabras de Kasumi.

A- Iba a decir algo cuando me desmayé, ¿Recuerdas? Además hace mucho que no voy por el Dojo, mi madre nunca se ha llevado muy bien con mi tío y decidí respetar su decisión, la única persona con la que tengo contacto es con Kasumi- al menos mi voz había sonado tranquila.

S- Ya…la verdad es que os parecéis un poco- dijo mirándonos. Vestida así el parecido con Kasumi era obvio, no en vano éramos hermanas.

T- ¿Y vosotros?- dijo señalándonos a los dos.

S- En realidad vamos a vivir juntos- su voz sonó segura y firme. Vi como Kasumi se atragantaba con el vaso de agua que estaba tomando. Aquello sonaba a… ¿es que no pensaba en las palabras antes de decirlas?

A- Veréis, Kadono va a clase de Ruegi, mi compañero de piso- Kasumi se tranquilizó al oírme utilizar su apellido y no el nombre de pila- resulta que hubo un error informático y no tienen piso de momento, así que su hermana, otro chico y él se vienen a vivir al piso con nosotros.

Kasumi apretó la mano de Tofu con fuerza, no parecía muy tranquila ¿Por qué? No podía ser porque iba a vivir con un chico porque ya sabía que vivía con uno y no le había importado.

K- ¿Desde cuando os conocéis?- su voz sonó lejana, ¿qué le pasaba a Kasumi?

A- Desde hace un par de días- dije mirando a Kadono, él tampoco parecía entender la reacción de Kasumi, ¿Hasta que punto la conocía?

K- ¿Os lleváis bien?- Kasumi posó su vista en mí. Yo miré a Kadono, me miraba extrañado, tampoco entendía nada.

S- No hemos tenido mucho tiempo de hablar…pero creo que sí, ¿no?-me sonrió.

A- Sí- la mirada sombría de Kasumi desapareció por completo y volvió su sonrisa.

K- Me alegro, entonces, ¿Vendréis a la boda juntos?- miré a Kadono de reojo, él también evitaba mirarme, ninguno de los dos sabía que respuesta dar.

Matome- Vamos, Akemi puede ir con alguien mucho mejor que éste, con él no tendré más remedio que ir yo- dijo agarrándose a su hermano- a no ser que prefiera invitar a alguna loca del club de fans que tiene montado aquí abajo- Kasumi empezó a reírse.

S- ¿Y tú que haces aquí? ¿No deberías estar atendiendo tu zona?- dijo un poco enojado- además, yo no te he pedido que me acompañes.

M- ¿Acaso tenías otra persona en mente?- dijo soltándose de él y agarrándome por detrás- si es así yo no pienso detenerte- todos entendimos que estaba haciendo referencia a mí, noté el sonrojo en mis mejillas y vi reflejado el mismo color en las de Kadono. Kasumi reía con Tofu- pero es que verás, abajo hay un grupo de quince chicas que reclama su pedido, bueno…te reclaman a ti, no pagan esos helados sólo para comérselos- guiñó un ojo- ¿Me entiendes?

S- Déjame en paz- farfulló mientras se perdía por las escaleras.

M- Hay que ver que mal humor tiene, se enfada tan fácilmente…- dijo con una sonrisa- pero enseguida se le pasa, es divertido.

K- No deberías pasarte el día molestando a Saorân-kun, tiene mucha paciencia pero un día se va a enfadar de verdad, ¿Tú también vas a vivir con Akemi?- cuánto echaba de menos aquellos sutiles reproches.

M- Aquí la señorita y yo ya nos hemos hecho amigas, y vamos a ser compañeras de cuarto, ¡Qué ganas tenía de convivir con chicas! Todo el día con esos dos me estaba volviendo loca- sacó el cuaderno- ¿qué vais a tomar? Invita la casa.

T- La copa de la casa.

K- Un granizado.

A- Batido de fresa.

M- Marchando- dijo girándose para ir a por ello, se paró y volvió donde nosotros- ¿Te importa esperar a las ocho y así nos vamos juntas a tu casa? Bueno…a nuestra casa, qué bien suena, ¿verdad?

A- Claro, tranquila, aquí estaré.

M- Muy bien- dijo desapareciendo tras las escaleras.

No hablamos más de los hermanos, nos centramos en la boda, me contaron todos los detalles, todos los preparativos, yo les daba mi opinión. Estaba ilusionada como una niña, ¡Una de nosotras se iba a casar! Los juegos habían quedado atrás, recordaba a Kasumi con doce años llevándome a la escuela, con trece curándome las heridas, con catorce hablando de mujer a mujer… Ya no éramos unas niñas, todo aquello había quedado atrás.

No paraba de observar a Kasumi, una mujer llena de felicidad, dispuesta a formar una familia, a criar niños, como nos había criado a nosotras… Se lo merecía, había sacrificado su juventud por nosotros, nunca podría agradecérselo lo suficiente, así que decidí hacer el sacrificio: iría a la boda como Akemi y sería su dama de honor con Nabiki. Cuando se lo dije empezó a abrazarme y a llorar, enseñándome los bocetos del que sería mi futuro vestido.

K- Puedes traer acompañante si quieres- en su cara había expectación.

A- Iré sola, no tengo pareja- bajé la cabeza, ¿por qué me daba tanta vergüenza decirlo?

K- Sé que te hizo mucho daño, pero no te cierres al amor- dijo sonriéndome- puede que la vida te de una segunda oportunidad y debes tomarla- su voz sonaba seria y segura, como si hablara mi propia conciencia- mereces ser feliz- se levantó poniéndose la chaqueta y Tofu se levanto tras ella.

A- Hace ya tiempo que dejé de creer en la felicidad-susurré.

T- Tenemos que irnos- dijo dándome un último abrazo- Akane, la vida está llena de oportunidades, aunque hayas sufrido sé que el destino te tiene preparado un futuro lleno de felicidad, no luches contra él- se separó y dejó paso a Kasumi.

K- No luches nunca contra tus sentimientos hermanita, ellos no son tu enemigo, son tu camino hacia la felicidad- me abrazó- piensa en ello.

Los acompañé hasta el piso de abajo, sin decir una palabra. Me senté en la barra, ¿A qué se referían? Oportunidades, felicidad…hacía mucho que había dejado de pensar en ello, me conformaba con vivir tranquilamente, sin demasiada intensidad, sin sentimientos profundos, sin grandes implicaciones…

M- Mil yenes por tus pensamientos- dijo apoyándose en la barra devorándome con sus ojos azules. Miré su zona, los últimos clientes se acababan de marchar.

A- No es una mala oferta… ¿Crees en la felicidad, Matome?- mi voz sonó demasiado seria.

M- Creo que si encuentras la persona adecuada encuentras la felicidad ¿Estabas pensando en eso? ¿Por qué?

A- Entonces ¿Crees en el amor?- Matome me miró perpleja.

M- Pues claro, ¿se puede vivir sin amor?

A-…- ¿realmente aquellas palabras me habían influido tanto? Hace un par de horas hubiera contestado que sí sin dudarlo, pero después de ver un amor como el de Kasumi, como el de Unami…igual si existía- Quizá algunas personas sí.

M- ¿Y tú eres una de ellas?

A- Creía que sí.

S- ¿Qué creías?- preguntó posándose al lado de su hermana.

M- ¡Sao! Akemi no cree en el amor, ¿cómo no se puede creer en el amor? ¿Por qué vives? ¿Por qué te levantas cada mañana?- dijo acercándose más a mí con los ojos a punto de llorar.

A- No es eso, ¿sabes la frase esa de que es mejor haber amado y perdido que nunca haber amado? – Matome asintió con la cabeza- pues es la mayor estupidez que he oído en la vida, es mejor no haber amado.

M- ¡Uau! ¡Esto se pone interesante! ¿Cómo se llamaba?- entonces me di cuenta de la gran estupidez que había hecho pensando en voz alta, ahora tenía dos pares de ojos observándome atentamente.

S- No seas cotilla Matome, la acabas de conocer y ya la estás interrogando, eso es algo privado que no tiene porqué contar, además tiene razón, el que dijo esa frase no creo que perdió porque sino nunca la hubiese dicho- dijo Kadono mirando al espejo que había ante nosotros.

M- Interesante…aquí tengo dos corazones rotos, ¿Qué puedo hacer con vosotros?- dijo cogiéndonos a cada uno con un brazo- haré que volváis a creer en el amor, y si lo consigo… ¡Me pagáis una cena!- dijo en un tono jovial rompiendo la tensión que se había generado con la conversación anterior. Vi nuestra imagen sonriendo en el espejo.

S- Está bien, está bien…pero vamos a cambiarnos que Kanata y Ruegi deben estar descargando todas las cajas y nos van a matar cuando lleguemos, se nos ha hecho muy tarde- dijo dirigiéndose al interior, su hermana lo siguió rápidamente. Me quedé sola, mirando la puerta por la que habían desaparecido. Matome parecía ser una buena chica, aunque demasiado temperamental, sería un buen contraste con mi falta de sentimiento.

Cuando salieron no pude más que admirar a Matome, aquella chica me daba mil vueltas, me sentía como un gusano a su lado, cuando se puso a mi lado me sentí más pequeña, insignificante…lo mismo que me pasaba con Shampoo y Ukyo años atrás.

S- ¿Siempre tienes que vestirte así?- dijo mirando el atuendo de su hermana con desaprobación- luego te quejas de que los chicos no paran de molestarte, pero les vas provocando.

Llevaba unos shorts muy cortos y una camiseta muy ajustada de gran escote.

M- Yo me visto como quiero- dijo encarándole- además ya te tengo a ti de perro guardián para ahuyentarlos- su cara pasó a una de ensoñación- además necesito estar bonita para cuando aparezca mi príncipe azul- su voz sonaba tan segura que no pude evitar reírme- ¿Por qué te ríes?

A- Somos ya mayorcitas para creer en príncipes azules, ¿no crees?- dije sonriéndola- además todos los hombres son iguales, no te fíes de ninguno.

S- ¡Oyeeeeeeeeeeee!- exclamó ofendido.

A- Lo siento, hablo en general, las excepciones son mínimas y a ti apenas te conozco- intenté disculparme- de todas maneras es muy distinto un chico como amigo que como pareja… como amigos son lo mejor, pero como pareja… todos iguales.

M- Mi hermano no, le tengo bien enseñado, ya ha cometido demasiadas idioteces en su vida para seguir igual, tuve que tomar cartas en el asunto y ahora sería el novio perfecto…sólo falta, que encuentre la chica adecuada- su hermano estaba sonrojado y con la mirada perdida. En la vida de aquel chico había habido alguien que le había marcado mucho, seguramente cada vez que ponía esa extraña expresión pensaba en ella.

A- Pues yo creo que la encontró y la perdió, ¿me equivoco?- sonreí. Kadono me miró y vi como su vista se posaba en mi boca.

M- ¿Sabes? Eres muy linda cuando sonríes- aquello me dejó en blanco. Había oído esa misma frase cuatro años atrás. Me quedé de piedra en mi sitio, sintiendo la misma vergüenza e incredulidad de la primera vez que la oí. Mirando los ojos de Matome sentí un escalofrío, como si él fuese esa chica y yo una adolescente de dieciséis años.

Los dos hermanos pararon también a pocos pasos al ver que no seguía. Miré a Kadono y los sentimientos provocados por la frase aún latente se incrementaron al máximo. No veía a Kadono, le veía a él, con su sonrisa, con su trenza, con sus ropas chinas…tuve que frenar el deseo de abrazarlo y hundirme en sus brazos.

Ruegi- ¿Se puede saber qué hacéis aquí? Os esperábamos hace una hora, ya hemos llevado todo a nuestro piso- pasó su mirada de ellos a mí- ¡Por dios, Akemi! ¿Qué haces vestida así? Casi no te reconozco- se fue acercando a mí- hasta pareces bonita, parece que mi novia sabe hacer milagros- sus palabras provocaron en mí esa conocida furia que me asaltaba cuando se metían conmigo, sacándome del trance. Le asesté un puñetazo en el estómago- veo que no has perdido las malas costumbres, Totsuo. ¿Y tú eres una delicada bailarina?

A- Cuando bailo sí, pero en mi tiempo libre puedo hacer lo que quiera- dije cruzando los brazos- ¿Qué tal si cogemos el tren a casa?

Nos metimos los cuatro en el tren, Kadono y Ruegi por un lado y Matome y yo por otro.

M- Minako me ha dicho que necesitas ayuda con el baile, pensó que yo podría ayudarte.

A- ¿Eso te dijo? ¿Sabes algo de baile?

M- No mucho, pero me dijo que no necesitabas ayuda en eso, sino en exteriorizar sentimientos, y como dice que yo soy una experta- asentí con la cabeza, no podía estar más de acuerdo con Minako- me dijo que te ayudase, ¿Cuál es el sentimiento que tienes que exteriorizar?

A- Más que sentimiento…no sé-intenté no mirarla, me daba vergüenza- necesitó expresar pasión, atracción… ya me entiendes.

M- ¿Y no hay nadie que te inspire esos sentimientos?- dijo enarcando una ceja- no puede haber alguien tan frío- miró de reojo a los chicos- bueno sí, pero… estamos aquí para solucionarlo. Haber, quizá tu consciente no te dejo verlo, pero la atracción es algo químico que experimentamos todas las personas, inevitable, a veces no es guapo, a veces es una persona a la que no aguantas… puede ser cualquiera. Haremos una prueba muy sencilla, los ojos son el sentimiento del alma, deja libre tu mente y haz que vayan apareciendo imágenes de chicos que conozcas, que hayas visto por la calle, de películas…no importa lo que nos lleve. Tras cada imagen abre los ojos y me miras con esa imagen en mente. Te diré la imagen que debes retener y la tendrás en mente durante todo el baile.

A- ¿Crees que eso funcionará?- en teoría no parecía una mala estrategia, pero siempre cabía la posibilidad de que tras pensar en todos los que recordase no sucediese nada.

M- ¿Tienes un plan mejor? Ala, empieza ya- dijo mirándome fijamente.

Cerré los ojos y en mi mente sólo veía sus ojos. Intenté apartarlos de mi mente, lo logré por un segundo, porque volvieron aparecer, y esta vez tenían un color más intenso, en unas facciones más duras, y estaban ligeramente tapados por su espeso pelo negro. Un escalofrío. Me sonreía, Kadono me sonreía en mi cabeza, mirándome fijamente, haciendo que mis piernas flaqueasen…abrí los ojos, era la única forma de liberarme de todo aquello.

M- ¡Genial! No creí que fuese a funcionar tan bien- todo el tren nos miraba, afortunadamente era nuestra parada y nos bajamos, los chicos caminaban un par de pasos por detrás- esa mirada Akemi, ¡Lo has conseguido a la primera!

A- Ah, ¿sí?- contesté totalmente sonrojada. No, no podía ser, él no podía ser.

S- ¿De qué habláis?- su voz me volvió a provocar un escalofrío, decididamente había algo químico en aquel chico que me alteraba.

M- Tu hermana es un genio, ¿Recuerdas que le dije a Minako que le ayudaría a Akemi con lo del baile y los sentimientos? ¡Pues lo he logrado a la primera! Tiene esa mirada, ¡Tiene la atracción en los ojos!- dijo señalándome.

A- Quizá ha sido por casualidad- dije intentando quitarle importancia. Matome se puso frente a mí y me cogió las manos.

M- Hazlo otra vez- cerré los ojos e intenté no pensar en él.

S- Matome, la estás agobiando ya el primer día- su voz me trajo su imagen y su imagen dijo sus palabras, convirtiéndose en algo casi real en mi cabeza. Abrí los ojos asustada por lo real que parecía en mi imaginación.

M- ¡Eso es! ¡Cada vez mejor chica! Parece que fuese yo la persona en la que estabas pensando, y si es así, me tienes para lo que quieras- dijo de forma coqueta- con esa mirada fundirías un iceberg- en tono sexy, mis mejillas seguían sonrojadas.

Unami- ¡Por fin llegáis!- esperaba apoyada en el edificio colindante al nuestro, sonrió al vernos todos juntos- supuse que te encontrarías con ellos, Akemi, qué casualidad, ¿no? ¿Por qué estás tan sonrojada?

A- No tiene importancia- pasé de largo tomando las escaleras al piso.

M- ¿Quién es?- chilló Matome, hice como que no la oía- no seas mala, dímelo, te juro que no diré nada – dijo corriendo tras de mí.

U- Y ahora, ¿qué pasa?- preguntó desconcertada.

S- Mi hermana tiene una afición que es querer saber todo de todo el mundo, le ha tocado a Totsuo – dijo con resignación.

R- Me parece que a partir de hoy, se acabó la calma en esta casa.

U- No podía estar más de acuerdo.

Todos entramos en casa. Después de saludar a Yaboshi, cada uno nos metimos en nuestros respectivos cuartos a deshacer cajas. Nos dieron las tantas de la madrugada cuando terminamos de organizarlo todo, no habíamos parado de hablar y estábamos agotadas, caímos dormidas en seguida.

Al día siguiente los hermanos se fueron a trabajar, y las parejitas se fueron a pasar el día al campo, me volví a quedar sola ensayando, poniendo en práctica la "estrategia" de Matome. Debía admitir que cuando terminé, en el espejo había visto la pasión y el baile quedó perfecto, demasiado perfecto, ¿Por qué? Porque me puse desnuda, desnuda sin mi coraza de hielo, dejándome llevar no sólo por la música sino también por los sentimientos que ella inspiraba, sin limitarme. Eso era todo lo que necesitaba, lo había conseguido, si no me fallaban los nervios, mañana demostraría todo mi potencial. Aunque pensar tanto tiempo en alguien ¿A qué podría llevarme? La última vez todo empezó con la química, pero era joven, era ingenua, me dejé enamorar… pero hace dos años me prometí a mi misma que nunca me volvería a pasar.

Y nunca falto a mis promesas. No otra vez.

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