Protect me, Protect me
Capítulo 4: Selfish
Perdóname John, simplemente no puedo continuar con la misma paciencia después de los recientes acontecimientos. Es evidente que la dopamina que emites se encuentra dirigida hacia mí, puedo sentirla, es instintivo, se observa con gran facilidad. – Dijo él. Ante la confusa mirada de John, Sherlock finalmente dijo – En pocas palabras, tú estás enamorado de mí.
Estas palabras pusieron nerviosa e incomoda a Mary, más aun con la mirada esquiva y el sonrojado rostro del doctor. Sin embargo, se endureció y le replicó:
¿Y… que lo hace pensar que cederé tan fácilmente y le dejaré a John para usted? – contestó Mary, con una expresión más segura, ante la mirada de sorpresa del doctor. Sherlock hazlo una ceja, dibujando una desafiante media sonrisa en sus labios.
Pues en ese caso, Srta. Morstan, supongo que tenemos que pelear por él y demostrar quien, evidentemente, es el mejor – le respondió, mirándola a los ojos
¡POR DIOS QUÉ ES ESTO! Yo no soy ningún trofeo por el cual tengan que estar peleando. Mary, te quiero mucho y eres una gran mujer, pero estoy confundido respecto a todo en este momento. Sherlock…será mejor que vayas a tu habitación y descanses ¿está bien? Dejemos las cosas así por ahora. Yo…iré a dormir a la casa de Stanford, seguro que me recibirá – Dijo John a ambos, notoriamente confundido
John, espera, puedes venir conmigo a Baker Street no tienes por qué ir a otro lugar. Sé que ahora tu habitación tiene algunos problemas debido a la explosión, pero sin ningún problema puedes dormir conmigo. – dijo alegremente el detective
No, Sherlock por favor yo…los veré después – Dijo John, alejándose de ambos y saliendo del hospital. Esto dejo a Mary y Sherlock mirándose uno al otro en silencio.
Sherlock, yo quiero mucho a John ¿sabes?….todo este tiempo con él ha sido realmente bueno. Sin embargo, siempre supe dentro de mí cuales eran sus verdaderos sentimientos…aquellos que yo me empeñé en hacerle olvidar porque fueron muy dolorosos para él. Ahora que has regresado a su vida, has estremecido totalmente su mundo, NUESTRO mundo…solo espero que pienses en el bien de John porque…lo que hiciste…fue extremadamente egoísta. No tengo clara la razón por la cual lo dejaste solo y engañado durante tanto tiempo, pero si hay algo de lo que estoy segura es que… - la voz de Mary empezó a ofuscarse - en ningún momento te detuviste a pensar siquiera en lo que John sentiría. En sus noches en vela y en sus sentimientos por ti…NO TE DETUVISTE A PENSAR QUE JOHN TE AMABA Y QUE TODO SU MUNDO GIRABA A TU ALREDEDOR, SOLO HICISTE UNA SALIDA DRAMÁTICA Y DESPUÉS TU GRAN REGRESO…como si…no te importase nada más que tú mismo… -hizo una pausa y respiró hondo - Lo…lo siento, yo…será mejor que me retire, espero que te mejores y gracias de nuevo por todo.
En ese momento, el único detective consultor del mundo se quedó completamente atónito con estas palabras…por primera vez sentía que…no tenía respuesta alguna para aquella afirmación y simplemente la vio alejarse en silencio. Claro que había sido doloroso para él, es decir ¿Qué sabía esa mujer para hablar de esa manera? Se preguntaba Sherlock. Muy simple, quería a John, como él también lo quería…
¿No pensé lo suficiente en John? – meditaba el detective, uniendo sus manos a la altura de su mentón y sentándose en la sala de espera del hospital.
Gracias Mike, realmente eres de gran ayuda, me sacas de un apuro. Qué bueno que llegué antes que empezara esta terrible lluvia – le dijo John, acomodando unas cobijas sobre el sofá-cama de Stanford.
No te preocupes, para eso estamos los amigos. Más bien te quería preguntar ¿Cómo han ido las cosas con Sherlock? Supe que ha regresado y realmente me sorprendí. Supongo que tu aún más sin embargo…. ¿Qué le dijiste a Mary? Es decir, no quiero ser indiscreto, puedes abstenerte de responder si lo deseas. – comentó Mike, con mucha curiosidad. No obstante, esta pregunta había extrañado al doctor.
Emm… no comprendo Mike ¿Qué tendría que ver Mary con el regreso de Sherlock? – preguntó, intentando no evidenciar todo lo ocurrido entre ellos.
Vamos John… ¿Acaso Sherlock y tú no eran pareja? Yo sé que siempre fuiste un galán con las chicas pero cuando te enamoras, te enamoras sin importar qué…y eso que tenían él y tu ¡Vaya que era amor! – dijo Mike con tranquilidad, poniendo al doctor nervioso y notoriamente avergonzado. – Yo estoy bien con todo aquello, no tienes que sentirte mal…recuerdo incluso que antes de su desaparición, me sentía realmente feliz de que después de haber vivido tantas cosas, hayas finalmente encontrado el amor y que fuera yo el causante de aquello. Sobre todo por lo que me dijo Sherlock.
¿Qué? ¿Qué? ¿Qué te dijo Sherlock? - Dijo John con voz nerviosa y entrecortada. Solo podía pensar ¡¿Qué carajo le habría dicho Sherlock?!
Bueno, no tiene caso que te lo esconda, aunque me dijo que lo mantuviera en secreto. Él me dijo algo como "Generalmente no soy fanático de las emociones, no me interesan. Pero el haber traído a John a mi vida es…la única desviación a la lógica que me quiero permitir, por el resto de mi vida…Gracias Mike". Realmente nunca me imaginé siquiera oírle decir algo así, me alegré mucho y lo recuerdo con entusiasmo – Dijo Mike con una cálida sonrisa en los labios. Continuó – Bueno perdóname, siento que te perturbé un poco y no debería de estarme metiendo en estos asuntos tan íntimos. Creo que mejor me iré a dormir. Buenas noches.
Yo…no he podido hablar de nada de esto con nadie Mike. Lo único que sé ahora es que me siento extremadamente confundido y que…todo lo…que dijiste – John baja la cabeza, melancólico – todo eso sobre nosotros…es cierto. Por esa razón estoy aquí, porque simplemente no sé qué puedo hacer. Mary es maravillosa y que me comprende, me aguanta, me siento bien con ella. Sherlock siempre ha sido un manojo de arrogancia, egoísmo y parece que jamás puede estar quieto. Piensa que todo alrededor gira a su alrededor y que no existe ser más inteligente que él, me saca de quicio su falta de consideración. Sin embargo…yo…- y John se quedó en silencio por unos segundos.
Creo que allí tienes la respuesta a tus dudas querido amigo. Descansa, parece que ha sido un día muy difícil. – Dijo Mike, apagando las luces y dirigiéndose a su habitación.
Luego de un rato perdido en sus pensamientos, John empezaba a quedarse dormido cuando empezó a sentirse unos fuertes golpes en la puerta. Alarmado, John se levantó de la cama apurado ¡Quizás es alguna emergencia! Pensó, a pesar de que su buen amigo no parecía haber escuchado nada en absoluto. Al abrir la puerta, un hombre completamente empapado por la lluvia estaba frente a él. Entro sin ser invitado y se acercó hacia la luz de la sala, mientras se quitaba el abrigo…sin duda, era alguien más que conocido por el doctor.
Sherlock… ¿Se puede saber por qué irrumpes aquí en plena noche? - dijo John, ofuscado - Sé qué haces lo que viene en gana, pero eso no te da derecho a… - antes de que continúe su regaño, Sherlock propinó un profundo beso sobre los labios de John, cogiéndole de la cintura y metiendo sagazmente su lengua dentro de su boca, salvajemente, como nunca antes. Mientras jugueteaba con sus labios, el detective bajo sus manos desde la cintura hasta las nalgas de John, las cuales apretó con rudeza y un incontrolable deseo de bajarle aquellos delgados pantalones de pijama que traía puesto en ese instante. Por un momento, John se dejó llevar por aquellas deliciosas y cálidas sensaciones sobre su cuerpo…solo existían esos segundos, mientras que lo pasado, lo presente y lo futuro no tenía ningún valor. No obstante, el ruido de una ventana cerrándose fue suficiente para sacar al doctor de su trance, recordando dónde estaba y cuáles eran las razones por las que pasaba la noche allí. Se separó de Sherlock con delicadeza y dando un suspiro profundo, comenzó a hablar.
Tú… tú realmente crees que puedes hacer conmigo lo que te venga en gana ¿verdad? Que yo estaré allí para ti cuando lo requieras sin importar como me sienta o lo que piense. – dijo John, apesadumbrado
Si tengo que pedirte miles de veces perdón, lo haré nuevamente con tal de que regreses a mi lado. Verás John, yo… - dice el detective, quien es interrumpido por John
No se trata de pedir perdón Sherlock, sino de tu gran egoísmo…tú siempre serás así y eso no cambiará nunca. Ni siquiera comprendes que yo he seguido adelante sin ti. Interrumpes en mi vida y mi futuro como si nada pasara…yo te amo Sherlock, realmente te amo…pero yo no creo que pueda seguir con esto para siempre. Mi mundo giraba a tu alrededor…sentía que eras lo mejor que me había pasado después de estar tanto tiempo solitario y sin nada por qué seguir adelante…pero ahora es diferente, ahora ya…no siento ninguna seguridad… - dijo John, de cuyos ojos manaban lágrimas que se resistían a salir fácilmente.
John, debo aceptar que no soy muy bueno respecto a este tipo de temas tan…no racionales. Claro, entiendo que ahora no confíes en mí, por eso decidí darte algo a cambio para que tengas plena seguridad. – Dijo Sherlock, con gran tranquilidad.
Emmm….pero ¿Qué? ¿Qué podrías darme tú para…algo como eso? – preguntó John muy sorprendido- ¿Qué…me quieres dar?
Mi vida, John – respondió el detective con una sonrisa – Sé que te sientes muy confundido respecto a mí y a los hechos recientes, por lo te estoy dando el mejor aval que puedo ofrecerte. A mí.
Pero…es decir… ¿Có…cómo es eso que me darás tu vida Sherlock? no lo entiendo…explícamelo y no me asustes. – Dijo John, con múltiples interpretaciones en la cabeza.
Sin duda el mismo John, siempre ves pero no observas, oyes pero no escuchas. – Tras una pequeña pausa, el detective continuo – John, cásate conmigo.
Sin palabras, sin respiración y sin estar seguro de lo que acababa de oír o si era otro de esos sueños donde Sherlock se aparecía, John solo atinó a decir:
Sí…
Luego de dejar una nota y cerrar cuidadosamente la puerta, Sherlock y John dejaron silenciosamente la casa del buen Mike. Llegaron hasta su hogar en Baker Street, aún con algunas huellas de lo ocurrido aquella tarde y una que otra advertencia policial en un intenso color amarillo. No habían cruzado siquiera una palabra desde que dejaron la casa, solo una profunda mirada que compartieron durante varios minutos mientras estaban en el taxi. Entraron a la habitación de Sherlock, cerraron la puerta y se miraron, sin decir palabra alguna, como diciéndose miles de cosas que no se atrevían a pronunciar. Así como algunas que aún no sabían siquiera como explicar. Finalmente, estando inmóviles, uno parado frente al otro, John atinó a romper el silencio.
No sé si lo que estamos haciendo es correcto, es decir…- John volvió al silencio, pensando en cómo terminar su frase, mientras que Sherlock comenzó a desabotonar su camisa – Es decir…después de esto no hay marcha atrás, además esta Mary y no puedo comportarme así co..
Shhh… John –interrumpió Sherlock – te prometo que en este preciso instante dejaré almacenado todo aquello que pasa por mi cabeza y… - Sherlock tomo la mano de John y la colocó sobre su pecho, entre los bordes de la camisa abierta - …solamente pensaré en ti. Te pediré que hagas lo mismo por mí, olvídalo todo y…tócame John.
Estas palabras sonrojaron completamente al doctor, quien ahora tenía la mirada fija en la piel blanca y los pezones del detective, los cuales comenzó a recoger tímidamente con la yema de sus dedos. Era increíble como un hombre tan fuerte e imponente como Sherlock podía tener la piel tan delicada y brillante, como si estuviera hecha de porcelana.
John acerco su boca hacia la pálida textura del detective besándola con dulzura. Suavemente comenzó a deslizar su lengua alrededor de sus pezones, jugueteando traviesamente y preguntándose a la vez: ¿Cómo un hombre podría ser tan hermoso, hasta el punto de hacerlo enloquecer y olvidarlo todo? Fuera cual fuera la respuesta, seguramente la encontraría en el cuerpo de Sherlock.
Poco a poco fue tomando más confianza y sin dejar de besar su pecho, John comenzó a deslizar las manos sobre los muslos de Sherlock con fuerza, logrando un sonoro gemido por parte del detective que lo estremeció de pies a cabeza, dejando de lado todo pensamiento que estuviera fuera de esa habitación. Cogió con sus manos el cinturón de Sherlock y lo despojó rápidamente de sus pantalones, pasando a tocar con firmeza aquella rígida erección, por sobre su ropa interior.
El doctor bajo lentamente sus labios desde los pezones hacia el ombligo del detective, mientras retiraba suavemente los húmedos interiores que cubrían su hombría. Siguió recorriendo verticalmente aquella esbelta figura con sus labios suaves, hasta llegar al punto más caliente. John comenzó a lamer sin prisa pero sin pausa el pene de Sherlock, haciéndolo exhalar placentera música a sus oídos.
Oh…John…oh dios – Eran las palabras que Sherlock pronunciaba lentamente, dejándose llevar por completo. Su lengua recorría todo su sexo de arriba abajo, alternando con la firme y constante succión de la boca de su amante que parecía querer acabar con él, canalizando todas sus fuerzas y energías en esa parte de su cuerpo, haciéndolo gritar de tanta delicia. John se sentía extremadamente complacido viendo aquellas rodillas quebrarse de tanto placer, por lo que no dudo ni un instante en ir más allá. Embadurnó la desbordante humedad de Sherlock entre sus dedos, pasando a colocarlos dentro de él con mucha delicadeza, sin dejar de atenderlo con la boca, provocándole un placer incontrolable. Fue en aquel momento en que Sherlock sintió no poder soportarlo más.
Por favor John...ponlo…dentro de mí…quiero…sentirlo – dijo el detective consultor, entrecortando por el éxtasis.
Estas palabras hicieron perder la cabeza a John, quien a pesar de aun seguir completamente vestido, tenía una fuerte erección que casi rompía sus pantalones. Se los bajó apresuradamente y en solo cuestión de segundos, estaba listo para él. Condujo a Sherlock hasta la cama y mientras lo besaba suavemente en el cuello, se inclinó sobre él para empezar. Curiosamente, sentía que las piernas de Sherlock temblaban ligeramente, como tímidas. Al notarlo, Sherlock se apresuró a decir.
Como debes intuir, esta es la primera vez que alguien hace algo como ESTO con mi cuerpo, por lo que te pediré comprensión. Existen sucesos en la naturaleza que incluso un genio puede desconocer. – Dijo Sherlock con las mejillas totalmente ruborizadas y esquivando la mirada.
Esta sorprendente muestra de ingenuidad por parte del detective puso a John al límite. Verlo así frente a él, tan indefenso, vulnerable y a su merced, tan dependiente de él, tan suyo, lo hizo pensar que todo lo que tuvo que esperar por él, valió totalmente la pena.
El doctor comenzó a entrar en su amado lentamente, mirando con atención sus reacciones y cuidándose de ser delicado. El cuerpo sudado de Sherlock y las lujuriosas facciones de éxtasis en su rostro lo hacían tocar el cielo, penetrándolo con más fuerza y mayor rapidez, respirando juntos al unísono, gritando su nombre una y otra vez "OH! Sherlock, estas fabuloso, por dios…siento que no puedo aguantar más". Las embestidas se hicieron cada vez más potentes, haciendo que el detective llegue rápidamente al punto máximo.
JOHN! – balbuceó fuertemente, comenzando a descargarse en el dulce tramo del orgasmo, cayendo entre su pecho y el de John.
Te amo Sherlock – dijo John, quien inmediatamente después descargó su deseo dentro de Sherlock, junto a un estridente alarido que lo dejó con la boca abierta.
Al día siguiente, abrazados por la luz de la mañana, John abrió los ojos relajado y descansado, después de innumerables noches en vela y constantes pesadillas, se sentía perfecto. Con un bostezo matutino, volteo a ver el otro lado de la cama, encontrando a su detective echado boca abajo y con una extraña expresión en su rostro.
Buenos días Sherlock…esto… ¿Ocurre algo? – preguntó John con curiosidad
Pues ¿Qué otra cosa podría ocurrir? Sino las consecuencias de tus actos, John Hamish Watson – dijo Sherlock, con una expresión de molestia. El doctor no entendió absolutamente nada por un momento, hasta que luego quedó más claro que el agua. Solo atinó a taparse la boca para no reírse de aquella inocente, cálida y graciosa escena. DEFINITIVAMENTE era la primera vez que le hacían el amor a Sherlock.
No te preocupes Sherlock, te daré algo para el dolor y se te pasará en un momento – Le dijo burlón
No necesito nada, gracias, estoy en perfecta forma, mejor preocúpate por ir a comprar algo para desayunar. Esta vez realmente muero de hambre. – respondió el detective
John se apresuró en darse un baño mientras Sherlock seguía inmóvil en cama, esperando a que se le pase un poco el dolor. Se cambió rápidamente de ropa y antes de salir, comenzó a sonar su celular. Al contestar, recordó que afuera aún había un mundo al cual enfrentarse.
Hola John…te fui a buscar a donde Mike, pero me dijo que habías regresado a Baker Street. – Dijo Mary por el teléfono – He pensado mucho y bueno…quiero proponerte algo. Déjame verte más tarde, a solas. Sé que estas con él…preferiría que no le dijeras nada.
John trago saliva al escuchar esto. Estaba seguro de su elección, sin embargo estaba nervioso de lo que ella pudiera decirle ¿Qué propuesta podría hacerle?
Está bien, te veré esta tarde en el restaurante chino de siempre. Hasta entonces. – respondió John, con desasosiego.
Concluirá…
