Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews EloraP , Green (Más adelante los capítulos se harán mucho más largos:) y Naoki (Que sea tan humano, se develará más adelante, hasta el momento se puede especular :) Saludos! :D
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Capitulo 4
El Nekomimi llevaba un poco más de un mes viviendo en la casa de Castiel y éste le había tomado un cariño especial. No sabía muy bien como fue pero cada noche que se quedaba trabajando en su despacho hasta tarde, el rubio permanecía recostado en el sillón que había en un rincón de la habitación mientras dormitaba. A veces, se quedaba de pie a su lado para mirarlo dormir durante varios minutos. Esa noche no fue la excepción y al cabo de unos quince minutos, lo movió con cuidado por el brazo. El menor abrió los ojos despacio y parpadeó varias veces antes de sentarse.
-Cas.
-Tiene ir a dormir a la habitación, Dean.
-Pero Cas.
-Ya hablamos sobre esto, yo duermo por las noches y necesito descansar, y sé que no debes dormir pero ahora no necesito algo, así que ve al cuarto.
-Está bien, Cas, buenas noches.
-Buenas noches, Dean.
El menor se marchó de la habitación y Castiel dejó todo ordenado antes de marcharse hacia su cuarto para dormir. Mañana era sábado, así que esa noche harían el viaje a la playa para mañana celebrar el cumpleaños de Sam. Cuando regresó a las siete, su Nekomimi tenía un bolso en la sala de estar y terminaba de doblar dos camisetas para dejarlas dentro.
-Hola Dean- éste se volteó sonriendo.
-Hola Cas, ¿Cómo te fue hoy?
-Bien, conseguí salir un poco antes.
-Ya terminé de arreglar tu bolso con lo que necesitarás, coloqué ropa, un bañador y útiles de aseo.
-Gracias Dean- respondió acercándose para acariciarle la cabeza.
-Cas.
-Gracias por encargarte de todo- el rubio lo observó fijamente- ¿Ocurre algo?
-Mmm… no…
-¿Arreglaste tus cosas?
-Estoy bien así.
-Necesitarás ropa, Dean, estaremos allá todo el fin de semana y también un bañador.
-Pero Cas.
-La idea es divertirnos y tú también estás incluido en eso, así que ve a buscar algo de ropa.
-Sí… gracias… pero primero serviré la cena.
-Está bien, Dean, yo lo haré, ve a buscar tu ropa.
-Sí…
El rubio subió las escaleras para ir por sus cosas y Castiel fue a la cocina para comer. Al cabo de unos minutos se le unió el menor para cenar con él.
-Gracias por la comida, Dean, estaba delicioso como siempre.
-De nada.
-¿Todo estuvo bien por aquí?
-Sí, Lucy llamó pasado el medio día para confirmar que vendrá a buscarnos a las ocho para ir al departamento de Sam y Gabe.
-Ya veo, ¿Empacaste tus cosas?
-Sí, dos cambios de ropa, un bañador y una toalla- enumeró levantándose para llevar la loza al fregadero.
-¿Seguro que no hay problema si te bañas en el mar?
-Estaré bien, Cas, mi constitución es firme.
-Mmm…
-Además estuve revisando algunos libros sobre el tema, así que ya sé nadar.
-Oh… vaya, aprendes rápido.
El moreno se limitó a observar como su Nekomimi secaba la loza antes de guardarla. Se levantó de su lugar sereno y fue por atrás para abrazar al menor, quién se sobresaltó un poco antes de girar la cabeza para mirarlo.
-Cas.
-Gracias Dean.
-¿Eh?
-Sé que es tu programación, tu objetivo o lo que sea pero este mes y medio te has hecho cargo de todo… te has hecho cargo de mí… así que gracias por eso.
-Yo quiero que estés bien, Cas.
-Dean.
-Y me agrada estar aquí.
-¿De verdad?
-Sí- el moreno lo soltó sonriendo un poco.
-Vale… no suelo ser muy ávido para estas cosas pero quería que supieras lo agradecido que estoy.
-Cas.
-Vamos, Lucy debe estar por llegar.
Ambos se colocaron una chaqueta y estuvieron esperando unos minutos en la sala de estar hasta que llegó el mayor a buscarlos en su auto. Cuando llegaron al departamento de la parejita, todos felicitaron al castaño por su cumpleaños y Gabriel lo abrazó por la espalda mientras le daba un beso en la mejilla.
-Gracias chicos.
-Ahora, mi cachorrito precioso, nos iremos todo el fin de semana a una cabaña cerca de la playa para celebrar tu cumpleaños.
-Gabe.
-El lugar tiene una vista preciosa, te va a encantar, mi amor.
-Gracias chicos, adoro la playa.
La pareja se fue junta en un auto mientras que los demás se fueron en el de Lucifer. La playa quedaba a tres horas de la ciudad y llegaron a la cabaña cerca de la media noche, ya que se detuvieron en una tienda del pueblo cercano para comprar varias cosas. En un acuerdo casi unánime, decidieron que dormirían y mañana comenzarían la celebración.
-Hay un pequeño problemita- dijo Gabriel manteniendo abrazado a su pareja, quien bostezó somnoliento- Solo hay tres habitaciones en la cabaña, así que tendremos que compartir las camas.
-Por nosotros no hay problema- respondió Lucifer dándole una palmada en el trasero al mayor.
-Claro, como me quieres correr mano toda la noche, pervertido- dijo Balthazar haciendo morritos- Quizás que cosas me hagas mientras duermo.
-Ni que te molestara, perra- los demás se rieron.
-¿Está bien Cas si compartes el cuarto con Dean?- preguntó Gabriel.
-No te preocupes por mí- habló el Nekomimi- Yo puedo usar el sillón, tampoco es como si necesitara dormir.
-Ya hemos hablado de esto, Dean- dijo el profesor tomando su mano- Y no me molesta compartir la cama, vamos, buenas noches, chicos.
Llevó al gato hasta una de las habitaciones y ambos arreglaron la ropa para luego colocarse el pijama. Hacía algo de calor, así que Castiel optó por dormir sin camiseta. Se giró al rubio para decir algo pero la oración murió en su boca cuando vio al menor de espalda y unas largas cicatrices sobre su piel, como si lo hubieran golpeado salvajemente con una varilla o algo por el estilo.
-Dios…- el Nekomimi se dio la vuelta al mismo tiempo que se colocaba la camiseta pero el moreno alcanzó a ver más cicatrices en su abdomen- ¿Qué te ocurrió?
-¿Eh?
-Tienes un montón de cicatrices en tu torso.
-Ah, esto- dijo moviendo la cabeza un poco- No lo sé, supongo que alguno de mis dueños anteriores lo hizo.
-Dean…
-Ya te había dicho que no puedo sentir dolor así que supongo que fue algo así como un castigo, aunque no tiene mucho sentido porque no me duele- se encogió de hombros.
-¿Y por eso está bien que te golpeen?- preguntó sintiéndose muy molesto.
-Yo haré lo que mi dueño ordene, Cas.
-Y si yo te golpeara en este momento, ¿Me detendrías?
-No, puedes hacer lo que quieras conmigo, Cas, mi único propósito es asegurar tu bienestar y si golpearme te hace sentir bien, entonces puedes hacerlo- respondió con serenidad.
-Eres un idiota…
-¿Cas?- el moreno se acostó dándole la espalda- ¿Dije algo malo, Cas? Lo siento mucho si te ofendí con mis palabras- Sintió un peso tras él y se giró al Nekomimi- ¿Estás enojado conmigo?
-No… no estoy molesto… estoy triste.
-¿Triste?- preguntó confundido- Pero no estás llorando.
-Estoy triste por ti, Dean.
-¿Por mí?
-Me siento muy triste al pensar que alguien te hiriera sin razón pero es aún más al pensar que tú lo permitas.
-Pero Cas, soy un Nekomimi de compañía, mi programación.
-¡Deja de decir eso!- lo regañó molesto- Con esa mierda de programación o no, no es correcto herir a otros.
-Cas…
-Prométemelo.
-¿Eh?
-Prométeme que de ahora en adelante, no permitirás que alguien te lastime.
-Dean…
-Prometelo- el rubio lo observó fijamente.
-Lo prometo, Cas- dijo el rubio acariciándole la cabeza despacio.
-Dean…
-¿Te sientes mejor ahora?
-Sí…
-Me alegra oírlo- respondió sonriendo- Cuando Cas acaricia mi cabeza, yo también me siento bien.
-Dean.
-Tienes que descansar ahora, Buenas noches, Cas.
-Buenas noches, Dean.
El moreno cerró los ojos suspirando bajito mientras sentía las suaves caricias que le daba el Nekomimi en la cabeza. Realmente no entendía por qué alguien heriría a una persona de esa forma, independiente de su procedencia, no estaba bien golpear a otros por satisfacción. Pasó una mano por la cintura del rubio y apoyó la frente contra la de Dean, el último pensamiento que evocó su mente antes de dormir, fue que él lo cuidaría y no permitiría que nadie volviera a lastimarlo de esa forma.
