Cap IV: "Mi lugar"
Si había algo en lo que no se complementaba con Quinn era en hablar. Ella no se medía ni limitaba a la hora de largar sus largos y objetivos discursos y, por el contrario, la rubia solía escucharla solo para asentir y darle la razón. Por eso, cuando oyó la pregunta que le hizo, aceleró en busca de un lugar seguro donde detenerse y responderle.
Debían hacerlo allí, a solas porque en presencia de Beth no entraba en sus planes y que supusiera cosas peores aún menos. Divisó a lo lejos un callejón, si doblaba a su derecha y así lo haría. Aceleró aún más y, cuando disponía a seguir el camino, alguien se atravesó con sus brazos en movimientos y pidiéndole que se detenga.
- ¿Noah?- murmuró al frenar y sentir los brazos de Quinn alejarse de su cintura- ¿Noah?-
- ¿Qué se supone que hacen fuera de casa?- les reclamó él en medio de la calle- la orden era estricta Rachel, permanecer en un lugar seguro hasta que terminemos con nuestro trabajo-
- Mi casa ya no es un lugar seguro- dijo ella abandonando la motocicleta y caminando con la rubia a él- ¿qué haces tú afuera?-
- Mi trabajo. No tengo una esposa y una hija que cuidar- Rachel miró a Quinn, que lo estudiaba con los ojos entrecerrados y una ligera tensión en su mandíbula. Se aclaró la garganta y echó un vistazo a su alrededor, antes de volver a hablarle-
- ¿Quiénes están trabajando? ¿Qué están haciendo?...Noah- insistió cuando su compañero suspiró con preocupación y acarició su mohicano. Él solía actuar así cuando manejaba información confidencial o sabía que algo casi inmanejable podía ocurrir. Puckerman se estiró hasta ella y murmuró algo por lo bajo, cual secreto solo para los dos- puedes decirlo con tranquilidad- lo cortó ella- Quinn conoce del tema-
Ellos volvieron a mirarse y el chico observó de arriba abajo a la rubia, antes de suspirar y asentir.
- Esto se está convirtiendo en una guerra- afirmó él y Rachel frunció el ceño-
- ¿De qué estás hablando?-
- Militares contra civiles, contra nosotros. Gendarmería no va a arriesgarse por el resto de Lima y han enviado transportes-
- ¿Para evacuarnos?- preguntó la morena y él negó con seguridad-
- No van a arriesgarse. Asique ante el posible peligro, lo eliminan- Rachel dió un paso atrás, golpeando contra el pecho de su esposa y sintiendo el agarre en su cintura, sosteniéndola, como solían hacerlo cuando algo en el trabajo de la otra no marchaba bien. Eliminar en el lenguaje militar era claro y conciso: preparar armas y lanzar fuego a quién se interpusiera. Pero ella jamás lo había experimentado, solo a los ladrones durante los patrulleros que se le indicaban y tampoco había asesinado a alguno. Pero ahora, al parecer los lugares acababan de invertirse-
- No pueden hacer eso. Apenas…apenas ayer nos dieron cuarentena, Noah ¿de qué estás hablando?-
Cuando él volvió a acercarse para responderle, el sonido ensordecedor de una sirena comenzó a oírse. Taparon sus oídos, con ambas manos y corrieron unos metros mas atrás, donde una pared luego de caer los ocultaba un momento. Se arrodillaron y observaron metros más adelante como un violento viento sacudía los papeles arrojados cerca y demás materiales livianos.
Era un helicóptero y los tres se escondieron más, dejando solo sus ojos descubiertos para observarlo todo. Un escuadrón de militares descendió, armado y listo para recibir órdenes. Noah la miró y ella tragó saliva, bajando su mano y sosteniendo la de Quinn y notando su mirada ahora.
Pasaron minutos, en que acordaron no asomarse pero otros vecinos sí y todo sucedió rápido. La gente pidió ayuda, desesperada pero recibieron un arma en su cabeza y la orden de voltear, dejando sus manos contra una pared y fueron inspeccionados.
- ¡No nos ha pasado nada! ¡Sáquennos de aquí!- gritó una de las mujeres al borde del llanto pero, luego de otros segundos, ella y sus acompañantes se impactaron en el piso tras unos disparos-
Rachel giró y echó su espalda contra la pared, tironeando a su esposa y abrazándola sin espera. Con los brazos de la rubia en su cuello y sus manos en la cadera de Quinn, aguardaron minutos que pareció una hora, o más hasta que volvieran a verse solos, sin el peligro de lo que debería representar su seguridad.
- Parece que ellos manejan más información que nosotros o saben algo que no podemos saber- les dijo Puckerman al ponerse de pie y ver que nadie más estaba cerca- ¿lo ven? Deben quedarse en un lugar seguro -
- ¿Tú dónde estás?- le preguntó ella-
- Armando un pequeño grupo, de sobrevivientes. Collins y Smith están ayudándome- le dijo haciendo referencia a dos de sus compañeros de Departamento- la gente que no está infectada la llevamos al hotel, el del centro del pueblo-
- ¿No es un lugar muy próspero a la búsqueda?- inquirió Quinn recostándose contra ella. Rachel sonrió, arrastrándola más sobre su cuerpo y sintiendo el calor de la rubia fundirse con el de ella-
- Ellos no van a nosotros. Esperan que nosotros vayamos a ellos. Como sea ¿tienes un radio?- le preguntó a la morena y ella asintió- bien, estaremos en comunicación, no te alejes del radar. Si necesitan un lugar, ya saben donde. Les aconsejo que busquen provisiones, de todo tipo y aguarden. Y cuida a Beth, por favor- fue lo último que le dijo antes de darle una mirada a ambos lados y comenzar a correr-
- Tenemos que regresar, Quinn- susurró la morena segundos después, apretándola ligeramente contra ella; hasta oler su cabello, siempre fresco y con aroma a vainilla. Era el mismo perfume que solía dejar en la almohada, cada mañana al despertar y el que desprendía segundos después, mientras entre caricias y besos pasaban los minutos restantes antes de ducharse y separarse para sus trabajos-
Sus trabajos, pensó y abrió los ojos. Recordó que entonces le debía una respuesta a Quinn y de una pregunta importante, que marcaba el rumbo de su relación desde tiempo atrás. Sin embargo no podía apartar sus manos del abdomen de su esposa ni su mentón de la espalda. Aferrada como una adolescente recién enamorada, imposible de alejarse o pedir que se alejaran. Y que Quinn tuviese sus manos sobre las de ella, no ayudaba en nada a no querer mantenerse así.
Aspiró una vez más entre sus cabellos, antes de volver a insistirle pero la rubia se le adelantó.
- ¿Por qué te dijo eso de Beth?-
- Lo dice siempre-
- Por eso mismo ¿por qué insiste en querer recordarnos nuestro deber? Cuidaría a Beth incluso si él no lo dijera-
- Quinn, por favor, no vas a molestarte por eso ¿o si? –
- Él no es su padre- aseguró la rubia separándose bruscamente y poniéndose de pie- y a Beth ni siquiera le agrada-
- Él le tiene cariño porque nos conocemos desde hace mucho tiempo-
- Él le tiene cariño porque sueña con ocupar mi lugar- la cortó la rubia- En todos sus sentidos- agregó y ella la miró. Un destello de molestia y tristeza atravesaban sus ojos verdes por lo que se puso de pie, restándole importancia al lugar qué estaban y de qué escapaban-
- Eso no es cierto-
- Él está enamorado de ti- musitó Quinn con el peso audible en su garganta- siempre lo estuvo y al parecer se va a pasar los últimos días de su vida así- la vió tragar saliva con esfuerzo, con la furia que hablar de Noah le generaba y luego intentar irse. Rachel tomó su muñeca y volvió a jalarla contra ella, obligándola a permanecer mirándola a pesar de persistir en marcharse-
- Tú sabes que nunca te fui infiel con él ni con nadie - la rubia gesticuló apenas, inmune visiblemente a esas palabras. A decir verdad, no lo sabía con certeza pero oírlo en ese instante suavizó su enojo, al punto de querer dejar de hablar de él- ni él ni nadie me ha generado nunca ni la mitad de lo que tú hacías en mí-
- ¿Hacía?- Rachel asintió, bajando las manos hasta entrelazar sus dedos y volver a la carretera-
- Hacía o haces, hablar de ti no es hablar de pasado, Quinn- le aseguró acomodándose en la motocicleta. Volteó, esperando porque la siguiera y la descubrió mordiéndose el labio, nerviosa en una pequeña discusión interna- ¿qué sucede?-
- ¿Por qué quieres divorciarte de mí, Rachel?- volvió a preguntarle y ella desvió la vista. Metros más atrás, una corta fila de tres infectados arrastraban apenas sus pies y comenzaba a acercarse-
- ¿No lo has notado? Ya no compartíamos tiempo ni actividades juntas. Tú estabas trabajando en ese…proyecto, el de la conferencia y cuando estabas en casa solo mirabas a Beth. Cuando nos besábamos años atrás, Quinn era…mágico, te juro que cuando nos besábamos para mí todo lo demás desaparecía pero…desde hace un tiempo no nos besamos. Tocar nuestras bocas por obligación no es besarnos-
- Nunca me lo habías dicho, jamás me lo planteaste-
- No pensé que debía hacerlo. Caminábamos por casa como dos desconocidas-
- Dos desconocidas no se aman- le dijo Quinn con contundencia. Ella la vió acercarse, segura y sintió sus manos rodeándole el rostro ¿Iba a besarla? ¿o por qué observaba tanto su boca y la hacía morder sus labios? Deseosa de que los juntara y comprobar que efectivamente no eran dos desconocidas. La rubia asomó la lengua y ella dejó las manos en su cadera, acercándola ligeramente aún más- tú sabes que tampoco te he sido infiel, nunca necesité a nadie teniéndote a ti, Rachel-
Sonrió, alzando la mirada hasta cruzarla con la suya y descubrirla aún perdida en su boca. Quinn se estiró y ella se inclinó, cerrando los ojos a sentir el leve empuje en busca de sellar sus labios. Los rozaron con calidez, suspirando a la vez y sintiendo la misma punzada bajo su estómago, exigiéndole más.
Rachel tironeó su camiseta y coló sus manos bajo ella, acariciándola y sintiendo el frío pasar ahora de un lado a otro. La apretó contra ella y movió su cabeza, ansiosa porque la besara pero se separaron a la vez, notando la cercanía de aquellos infectados a tan solo unos centímetros.
Hizo a un lado con cuidado a Quinn y sacó su arma. Disparó sin miedo y tres sonidos en seco se oyeron en respuesta. Desde metros más atrás, otros aparecieron, posiblemente alertados por el ruido de las balas por lo que, intentando calmarse, le pidió a su esposa que se acomodara tras ella nuevamente.
- Sujétate- le dijo de manera innecesaria: Quinn ya se había abrazado a su espalda y con fuerzas, esperando volver a andar para regresar con su hija.
- ¿Está dormida?- preguntó Quinn observando cómo su madre llegaba desde el pasillo a la cocina, donde el resto estaba sentada esperándola. Judy asintió, luego de dejar a Beth en su cama en una improvisada y temprana siesta para que ellas pudiesen hacer mejor su trabajo, sin que la niña oyera o viera algo que lograse asustarla-
- ¿Qué tienes ahí?- preguntó Santana mientras abría su computadora y con destreza comenzaba a buscar la información que creía necesaria-
- La utilizamos en el trabajo, se supone que esta es la que debo usar en mi trabajo pero contiene información que nadie debería saber. Entonces es la que tengo en casa, resguardada y la que uso en el laboratorio solo es algo así como adorno-
- Que interesante- ironizó la latina- ¿qué tienes allí?- insistió y ella la miró por sobre la pantalla. A su lado, Rachel palmeó su brazo en señal de que la ignorara y continuara-
- Tengo los datos y sustancias químicas que hemos usado en pruebas para crear el antivirus. Pruebas fallidas pero que ahora necesitamos saber cuáles para no repetirlas y derrochar en cantidades o elementos-
- Con respecto a eso- intervino Brittany- ¿dónde vamos a trabajar?- ella dejó de teclear al instante y miró a su amiga. La pregunta la descolocó y, a decir verdad, no tenía idea cuál era la respuesta. Claramente no podían hacerlo en el departamento de su madre, carecía de la seguridad indicada o de cualquier elemento que necesitarían a último momento. Y tampoco podían regresar al laboratorio, sería un suicido y en vano porque ya no era lo de antes. Observó a Rachel, que la miraba expectante y lanzó un suspiro-
- No lo sé- murmuró-
- Buscaremos un lugar, Quinn- aseguró su esposa- quizá si el Instituto tuviese un laboratorio o…¿qué es eso?- le preguntó cuando un corto pitido se oyó desde su máquina-
- Es la actualización de mis mails- respondió por lo bajo y buscando entre la decena que estaban comenzando a recibir. Quinn agudizó la vista y descansó su codo sobre la mesa, concentrada en lo que estaba leyendo- oh Dios-
- ¿Qué sucede?- le preguntaron todas-
- Del dirigente de la conferencia- murmuró mirando velozmente a Brittany- Thomas…estaba llegando a Lima cuando todo esto se desató-
- ¿Quién es Thomas?- se interesó Santana-
- Un alemán loco- aseguró Rachel-
- No- la contradijo ella- es el creador del virus y llegaba a Ohio para dar una conferencia. Brittany y yo nos graduamos con sus métodos de estudios, es un ejemplo para los que amamos la ciencia como nosotras-
- ¿Qué?- preguntó Santana con un gesto de confusión- al punto, Quinn. Todo esto me está mareando ¿Judy podrías cocinarme un pastel o algo dulce? Es mi presión- Quinn rodó los ojos, negándole a su madre y regresando el tema a la conversación-
- El punto es que su coche se perdió entre los miles luego de que el virus fuese conocido y se expandiera. Él traía consigo más fórmulas, más sustancias y más ayuda para nosotras-
- Por lo que debemos buscarlo y terminar el trabajo con él- aseguró Brittany y de repente todo se silenció. Apenas unos segundos, hasta que la carcajada de Santana lo rompiera y el nerviosismo en el rostro de su madre la acompañara-
- Que graciosa es mi novia-
- No soy tu novia- negó la chica pero la latina continuo riendo- ¿qué te parece gracioso?-
- Estás hablando de…de- las demás rodaron los ojos, esperando porque acabara su momento de diversión y su risa cesara- ¿de salir por las calles, como unas idiotas a buscar un tipo que nos envió a la muerte?- la abogada volvió a reír pero se calló al instante, cuando Brittany golpeó la mesa en un fuerte golpe-
- Sí, eso dije. Tenemos que salir, buscar todo lo que necesitemos y encontrarlo también a él, es el único que puede ayudarnos. Si te parece graciosos o te da miedo, te quedas y cuidas a Beth. Yo iré por el profesor-
- ¿Quinn?- la llamó Rachel con una mano sobre la de ella- ¿estás de acuerdo?-
- Brittany tiene razón pero…quizá también estemos adelantándonos- respondió ella- podemos tomar una muestra del cuerpo de Sara- propuso, recordando a la antigua vecina de su madre que Rachel clavó un cuchillo en su cabeza el día anterior- estudiar su sangre y sus componentes hasta dar con su solución-
- ¿Y si no la encontramos?- preguntó su compañera- esta está pasando por mi culpa, Quinn y yo iré por Thomas-
- Pero Britt no sabemos dónde está- intentó detenerla ella. A pesar de ser una solución más que viable, era por más peligrosa y hasta sonaba desquiciada- ¡Ohio es un estado con más de diez millones de habitantes! – la otra rubia alzó los hombros-
- No quiero que más gente siga muriendo por mi culpa. Quizá…quizá en el mail te digan dónde perdió contacto con los demás, por ahí podríamos comenzar su búsqueda- Quinn la miró unos segundos, antes de volver a la computadora y continuar leyendo-
- Estando a casi una hora de Lima, el último mensaje enviado por su chofer fue a las afueras de la ciudad ¡esto no dice nada!- exclamó frustrada y cerrando el aparato con violencia- sería como buscar una aguja en un pajar-
- Pero debemos intentarlo- continuó Brittany y ella negó con la cabeza-
- Sí, debemos intentarlo- oyó a su esposa las palabas de apoyo a su amiga y volteó a verla- si nos quedamos aquí y ustedes trabajan, aquí o en otro lugar, y nunca damos con la solución ¿cómo recuperamos ese tiempo perdido?-
- ¿Esa es la confianza que me tienes como científica?-
- No se trata de eso, Quinn. Te he oído hablar millones de veces de este hombre, cada cosa que ha hecho en la ciencia ha sido un acierto y una razón más para tu admiración hacia él. Bueno, creo que su ingenio y tu capacidad serían un mejor equipo que nosotras dos- ella se mordió la mejilla interna e imaginó las posibles situaciones ¿de qué se trataba esta idea? ¿de recorrer ciudad por ciudad hasta hallar a Thomas? Era una locura y no iba abalarla, no teniendo a Beth en medio- aquí no tenemos lugar para que ustedes trabajen. Piénsalo, pero no tenemos otra opción-
- ¿Mamá?- apareció Beth refregándose los ojos y con su cabello revuelto. Rachel abandonó la silla al instante y llegó a ella- no puedo volver a dormir-
Quinn las vió y mordió su labio inferior. La morena rodeó los pequeños hombros de su hija y la regresó a la habitación, mientras le hablaba de algo que la hacía reír. Cuando desaparecieron de su vista, observó a su madre. Ella, al igual que su familia, no tenía por qué estar padeciendo esa situación. Judy no tenía aún la completa idea de qué pasaba y, arriesgarla, sería hundirla más en su propia culpa.
Mientras Santana miraba a Brittany, la rubia la miraba a ella, esperando por su decisión y, tras unos segundos, asintió finalmente.
Quinn se puso de pie y siguió los pasos de su esposa e hija tras aquel pasillo. Empujó la puerta del cuarto y descubrió a la morena abrazando a Beth, en un intento porque conciliara el sueño. Sin pensarlo, se arrastró hasta la cama y se acostó tras ella.
La abrazó, sujetándola por la cintura y descansó el mentón en su hombro, regresando la calma a su respiración y a la de Rachel.
- Podríamos unirnos al grupo de Puckerman- propuso con la voz ronca. Tan solo imaginarse al chico cerca de su esposa enervaba su molestia pero debía admitir que la seguridad de Rachel no se equilibraba a la cantidad que eran ellas. Necesitaban más- y formar un grupo más grande, más seguro y así comenzar la búsqueda de Thomas- la morena giró, enfrentándola con un gesto de confusión y ella miró su boca ¿cuándo iba a dejar de hacerlo? Cuando finalmente volviera a tocarla de verdad-
- ¿Estás hablando en serio?- asintió, atrayéndola más contra ella e inclinando su rostro-
- Solo quiero que todo el tiempo estés pendiente de Beth. Quiero que la cuides a ella-
- Y a ti-
- A ella. Yo puedo cuidarme sola-
- O quizá pueda enseñarte a usar un arma- sonrió, gustándole la idea y asintió sin vergüenza- entonces…buscaremos un auto, una camioneta, quizá y comenzaremos esto cuánto antes-
- Ajá…. ¿Rachel? Si incluso diéramos con él, creamos el antivirus y regresamos las cosas a como estaban antes…incluso salvando a una parte de la humanidad, él y yo no haríamos mejor equipo que nosotras- aseguró antes de estrellar sus labios y besarla, sintiendo como, efectivamente, lo que su esposa generaba en ella no lo encontraría en otro lugar.
Otro cap queridisimas lectoras, que amor que son dejando rws y leyendo, muchas gracias por eso y los fav y followers..
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen (de lo contrario tambien hubiese metido un apocalipsis zombie si total la pelona metió cada estupidez) Que estén bien, saludos!
