DULCES SUEÑOS


MUERE

Espadas, sangre, traición. Maerys Targaryen ve pasar la muerte delante de sus ojos más veces por segundo de las que ha visto nunca a lo largo de su vida. Y entonces... Una cabellera plateada en el suelo, un cuerpo que cae, la sangre que moja su vestido púrpura. El grito ensordecedor de Daerys, que no deja acercarse a nadie con su fuego. Y Maerys sale de su parálisis. Un alarido ahogado, y sale corriendo para alcanzarla. Cuando llega junto a ella, se tira a su lado. Ve la causa de su caída: una flecha. Maerys la agita, la llama. Nada. Maerys llora desconsoladamente. De repente, ella entreabre los ojos de color violeta, que solo vislumbran el color gris que han terminado por adquirir los ojos de Maerys en su crecimiento.

—Ben... —susurra. Es lo único que puede decir, antes de que una lágrima resbale por su pálida mejilla.

Entonces ha muerto. Rhaellys Targaryen ha muerto.