Hola a todas! Miércoles y, como prometí, nuevo capi de La Caja Roja.

Disclaimer: Twilight y todos sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo los tomo prestados para jugar un ratito.

Me gustaría mucho que me dejáseis vuestros comentarios. ¿Os está gustando la historia? ¿Créeis que hay algo en ella que debería ser distinto? No os cortéis, dejadme mensajitos... ¡Me encantan!

Me costó mucho escribir este capítulo en su día. Varias personas de mi familia padecieron esta enfermedad y sé que es muy dura. No me gustaría que nadie se sintiese ofendido por lo que aquí escribo y quiero dejar claro que no me tomo esa enfermedad a la ligera. Sé que es muy dura y no pretendo minimizarla ni nada por el estilo... cuando acabéis el capi entenderéis a qué me refiero.

Sin más, os dejo con el capi. Espero que os guste, aunque sea triste...

Biquiños

Noe


Capítulo IV

15 de Junio.

Edward,

Tengo miedo, no estoy preparada para ésto. Aún no. no me puedo despedir de ti. No quiero despedirme de ti. Necesito sentirte cerca, aunque sea en sueños, aunque sea una alucinación, pero no he conseguido que lo entiendan.

Mi padre está realmente enfadado conmigo. Dice que no entiende cómo he podido pasar tanto tiempo sin decirles nada de mis alucinaciones. Me llegó a gritar si creía que era normal, si buscaba mi fin. ¿No entienden que es la única forma en la que puedo olvidar mi miseria durante unos segundos?

Mis padres y Jake han hecho frente común para obligarme a ésto. Estoy aterrada. Si te veo sólo porque algo no funciona en mí ¿no son capaces de entender que no quiero cambiarlo? ¡Te necesito!

No sé cuanto tiempo pasará antes de volver a escribir, o si tan siquiera podré hacerlo. Le he hecho prometer a Ángela que te entregará la caja si algo me pasa. Ella me juró que lo haría y yo sé que cumplirá su promesa. Es una gran amiga.

Te amo, te amaré siempre.

B. S.

No entendía nada. ¿Qué le pasaba? Me hablaba de su temor, pero no me decía claramente cuál era. ¿La habrían obligado a acudir a terapia? No me extrañaría, tener alucinaciones conmigo no era normal, incluso a mí me tenía preocupado.

La siguiente carta tenía fecha de Octubre, ¿había necesitado cuatro meses para escribir una carta?

20 de Octubre.

Edward,

Antes de nada tengo que suplicarte que me perdones, mi letra no es la mejor, pero te aseguro que estoy haciendo un gran esfuerzo para que sea legible.

Hoy me han dado dos noticias, una buena y una mala. Empezaré con la buena.

Los chicos de la manada por fin han acabado con Victoria. Sabes que no suelo alegrarme por estas cosas, pero odiaba dejar ese cabo suelto. Ahora podré irme tranquila, Charlie estará a salvo -a dónde se iba ¿a la universidad?, lo cierto es que debería haberla empezado en Septiembre ¿habría suspendido? Era bastante extraño, ya que Bella era una gran estudiante-.

Y ahora la mala noticia, por si no fuera suficiente el hecho de que ya han pasado varios meses que no te veo ni te escucho, cada vez te pareces más a un sueño ¿fuiste un sueño o fuiste real? Ya parece que no soy capaz de distinguir la realidad de la ficción.

Y si eso, el no verte, no fuese suficiente mala noticia para mí, hoy mi médico me ha dicho que la operación y el primer tratamiento de quimio no han dado los resultados que esperaban, y que tendré que someterme a más sesiones de quimioterapia.

Al menos no estás aquí para verlo. No soportaría que sintieses lástima por mí. Prefiero ésto, prefiero el dolor de saber que no volveré a verte.

Mis padres quieren que sea optimista, creen que me recuperaré. Yo no lo creo, pero les digo que sí, que lo haré. No soporto su dolor, tratan de ocultarlo pero mienten tan mal como yo.

Te amo, te amaré siempre.

B. S.

Salí de mi habitación con la carta en la mano, corrí hasta el despacho de mi padre y entré sin llamar. Tan pronto estuve al lado de su mesa le tendí la carta, sin decir nada.

—¿Qué es Edward? -me preguntó nervioso.

—¿Puedes leerla, por favor? -le rogué. Carlisle cogió la carta y comenzó a leer. "¿Quimio? ¿Han tratado a Bella con quimioterapia?"- ¿Qué es Carlisle? ¿Qué tiene?

—Edward, has estudiado medicina dos veces, creo que lo sabes -me contestó.

—¡No! ¡NO! Carlisle, por favor, dime que es otra cosa, por favor...

—Lo siento Edward, ella no dice de que tipo, pero obviamente es alguna clase de cáncer, y si hay visiones por el medio me temo que el cerebro está comprometido.

—¿Qué le pasará?

—Hijo, ésto no es su historial, con estos datos no puedo saberlo...

—Ella no puede morir, no con veinte años. Carlisle, yo no me fui para ésto. Me fui para que fuese feliz, para que se enamorase de un humano, para que fuese madre... ¡No dejé a mi vida por ésto, maldita sea! Si yo estuviese allí... -Jasper había entrado en la habitación e intentaba calmarme.

—Tranquilo, Edward -me decía-, averiguaremos que está pasando. La ayudaremos.

—Esta carta es de hace casi un año Jazz, puede que haya muerto. ¡Mierda! Bella le dijo a Ángela que me la entregase si a ella le pasaba algo. Mi Bella, mi Bella ¿ha muerto? ¡NO! ¡NO! -mi padre y Emmett intentaban sujetarme, mientras Jasper mandaba oleadas de tranquilidad. Esme se puso enfrente mía y tomó mi cara entre sus manos.

—Edward, tranquilo hijo -me decía- llamaremos al Dr. Gerandy y sabremos lo que ha pasado. Por favor, tranquilízate.

—No quiero vivir, mamá. No sin Bella. Por favor, acabad con ésto. Duele -les supliqué.

—Tranquilo -Alice acababa de entrar en el despacho- averiguaremos lo que ha pasado, no dejaremos a Bella sola...

Entre mi padre y Jasper me sacaron del despacho y casi me llevaron a rastras hasta mi habitación. Nunca, desde que me había convertido, me había sentido tan débil, las piernas no parecían responderme.

No podía ser, mi niña, mi Bella. Ella no podía morir. No así, no a los veinte años, sin conocer la plena felicidad. No me sacrifiqué para ésto. ¿Qué le había hecho? Sólo le había causado dolor.

—Buenas noticias Edward -Emmett entró en mi habitación, seguido por Rosalie- no hay constancia del fallecimiento de Bella. Tiene que estar viva. Carlisle está en su despacho, hablando con el Dr. Gerandy, va a intentar averiguar algo más.

Yo estaba en el suelo, sujetándome las rodillas. Podía notar la influencia de Jasper tratando de calmarme y aún así el dolor era insoportable. "No está muerta, no está muerta". Me lo repetía en mi mente una y otra vez, como un mantra para tratar de aliviar aquel inmenso dolor. Podría hacer algo por ella.

Cogí de nuevo la caja, que reposaba encima del sofá negro.

30 de Octubre

Edward,

Odio las sesiones de quimio. Me parece que este tratamiento no va a terminar nunca...

Por primera vez desde que te fuiste agradezco el que no estés. No soportaría que sintieses lástima por mí. Hace medio año suplicaba por tu vuelta, ahora rezo cada día para que no lo hagas, aunque no puedo evitar el preguntarme cómo reaccionarías.

Durante las largas horas que paso en el hospital intento recordar nuestros buenos momentos. Hoy me acordé del primer día que te vi, en la cafetería. En tu mirada había un brillo de insatisfacción y yo me preguntaba que era lo que te había hecho para que me mirases así. Tengo que reconocer que me gustaste desde ese mismo momento. Era algo que nunca había sentido.

Cuando entré en el aula de Biología y vi que sólo había un sitio vacío a tu lado, no pude creer la suerte que había tenido, aunque pronto cambié de opinión. ¿Cómo podía pensar que era una chica con suerte después de esa mirada? Creo que en ese momento ya estaba enamorada de ti, porque ni siquiera esa mirada negra de odio que me lanzaste en aquel momento fue suficiente para apartarme de ti, cuando -si lo pienso fríamente- debería haber huido sin volver la vista atrás.

Te amo tanto... y duele tanto saber que jamás te lo podré decir de nuevo. Sólo espero que seas feliz.

B. S.

24 de diciembre.

Edward,

¡Feliz Navidad! Me hubiese gustado comprarte un regalo como hice el año pasado, pero no tengo fuerzas para salir de compras y no puedo pedirles a mis padres que vayan ellos. ¿Cómo podría explicarles que quiero comprarle un regalo a mi ex-novio que me abandonó hace quince meses y no volvió a dirigirme la palabra? Jacob tampoco es una opción, así que he optado por algo personal, un mensaje para ti. Por favor, mira el mini CD de este sobre.

Te amo,

B. S.

Cogí el CD y lo metí en el lector de mi portátil. Eran fotos de Bella, fotos tomadas después de mi marcha. Bella en su moto -seguramente la habría sacado Jacob, ya que Charlie no le hubiese permitido jamás tener una moto-, Bella en una playa que yo no conocía, probablemente First Beach, sentada en el tronco de un árbol, con el sol reflejándose en su precioso pelo castaño con mechas caoba. También podían verse unas enormes ojeras bajos sus hermosos ojos chocolate. Otra foto en los jardines del instituto, con Ángela y Ben, otra en una playa de Port Angeles al lado de su amiga... Bella había adelgazado mucho y parecía mucho más frágil de lo normal.

El último archivo era uno de audio. Lo abrí. Era su voz, la voz de Bella, sólo que muy débil y parecía cansada.

—Hola Edward, pensé en enviarte un vídeo, pero no quería que me vieses así. Sólo quiero que sepas que no te guardo rencor, que espero que puedas ser feliz y, espero que no te moleste lo que te voy a decir, pero quizás sea mi última oportunidad para decírtelo: Te amo, ¿me has oído bien Edward Cullen? Te amo. No importa lo que hagas o lo que digas, o el tiempo que pase. Yo te seguiré amando y me llevaré este amor conmigo, no importa a dónde vaya. Te amaré toda la eternidad. Adiós, mi amor.

La voz de Bella pareció romperse al final. Supe que estaba llorando. Yo también te amo Bella, mi vida, te encontraré. No dejaré que nada te pase, lo juro.

18 de Enero

Edward,

Hoy me han dado los resultados de las últimas pruebas. Quieren cambiar de tratamiento.

Yo no quiero. Estoy harta de ésto, pero cuando veo la cara de mis padres cuando les digo que no quiero seguir adelante... No soporto ver llorar a mi madre, pero ver llorar a Charlie, éso es inaguantable.

Jacob no se aparta de mi lado. Ha dejado el instituto para quedarse conmigo cada día. Yo intento que se vaya, que me deje sola, pero no lo consigo. ¿No entiende que sólo lo haré sufrir? No puedo darle lo que quiere, y aún así se queda a mi lado.

Te echo de menos, tanto... A todos, me gustaría poder despedirme de todos vosotros. Por favor, diles que les quiero, que les llevo a todos en el corazón, que nunca les olvidé.

Y a ti, mi amor, a ti te llevo en mi alma, en un lugar del que jamás podrán arrancarte.

Te amo,

B. S.

Carlisle entró en mi habitación, en su mente bailaban los datos de las últimas analíticas de Bella.

—¿Qué te han dicho Carlisle? - le pregunté ansioso.

—No hay muchas esperanzas Edward. Lo siento.

—¡No! Tiene que haber algo que podamos hacer. Tiene que haberlo -le grité.

—La hay Edward -me dijo tranquilo- pero es algo que tú siempre te negaste a hacer. Por eso te fuiste.

—Transformarla... -susurré- quitarle su alma...

—O darle una vida, Edward -me contestó- una vida a tu lado. Todo depende de cómo lo mires. Ella siempre lo quiso, siempre quiso quedarse a tu lado, para siempre.

—¿Sabes dónde está?

—En el hospital de Forks. Está sedada. Lleva así dos semanas.

—¿Por eso no ves nada Alice? -miré a mi hermana.

—Es posible. Ella no está tomando decisiones. No puedo ver un futuro porque, ahora mismo, ella no tiene un futuro -todos me miraron con la preocupación reflejándose en sus rostros al oír la última frase de Alice.

—Estoy bien... -les aseguré a todos- ¿podéis dejarme para acabar de leer sus cartas, por favor?

—Claro hijo -Esme acarició mi mejilla- no te preocupes. Estaremos pendientes de lo que le pase a Bella. El Dr. Gerandy le aseguró a tu padre que lo mantendría informado.

—Gracias Esme -le dije mientras todos salían de mi habitación, sólo Emmett se rezagó "Ve a buscarla, trae a nuestra hermana Edward".