"ENTRE BASTIDORES"
Resumen: El amor no desaparece, sa-ku-ra- susurro en mi oído.
El maldito era tan descarado.
-sigue en tu mundo de fantasías- respondí.
-si, en un mundo donde tu eres la princesa y yo el plebeyo enamorado- dijo sensualmente.
¡Como lo detestaba!
-solo somos "aliados". Los aliados no conviven amorosamente, tra-i-dor- espete.
Suspiró.
Era endemoniadamente hermoso, como un dios. Lo juro.
Mierda.
Me observo con una ceja levantada, yo bufé. Debía apartarlo de mi camino, fuera como fuera.
-hablamos cuando todo termine. Claro, si hay victoria.- finalice en voz baja.
Tomé mi capa y salí en dirección desconocida para el, lejos de él y de su maldito aroma.
Nada cambiaría, nunca.
El es un traidor, el líder de Akatsuki y yo la 8° Hokage.
Pareja: sasusaku
Advertencia: Falta de inspiración racional.
Disclaimer/Declaimer: Naruto y todos sus personajes pertenecen a Kishimoto-san, pero este disturbio es solo mío.
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Capitulo Cuatro:
"Lazos"
Los ojos oscuros de sasuke se veían más negros que nunca. Ella ni siquiera los recordaba tan maliciosos, ni en sus peores pesadillas. El rostro del que parecía ser el líder de los ninjas renegados era tan blanco como la cal, sus facciones eran delicadas y poseía-aun-el rostro de un niño bonito, de 20 años. Los labios rosados de este, estaban curvados, formando una sonrisa arrogante. La mueca más asquerosa y encantadora que Sakura haya visto.
Los ninjas de Konoha miraban incrédulos a aquel traidor hombre, rodeado de sus secuaces. El rubio tenía el rostro sereno; él si se imagino ver a Sasuke vistiendo el traje negro con nubes rojas, es mas, siempre vio al pelinegro como la piedra angular de la organización. Pero la kunoichi de su costado aun no salía del asombro y continuaba contemplando los ojos oscuros del moreno.
Ella sabia que no estaba mentalmente preparada para este momento, pero, no podía evitar estar en el mismo lugar que el, respirar su mismo aire y sentir el rencor que le carcomía el alma. Observo su rostro altanero una vez más y volvió la vista hacia su colega Hokage, quien padecía rígido junto a ella. El rubio había deseado este momento más que nadie. Era su oportunidad para devolver a su mejor amigo al lugar del que nunca debió salir: Konoha.
Todos los ninja presentes continuabas mudos, observando el intercambio de miradas entre sus sempais.
La gran mayoría conocía la historia que había detrás de los rostros de Sakura, Sasuke y Naruto. Pero poco sabían de las lágrimas, los rencores, el orgullo y el dolor de la traición por parte del trío. Nadie sabía de buena tinta, lo que albergaba cada corazón. Solo ellos entendían todo y recordaban momento vividos.
Uno de ellos, añorando la amistad-compañerismo que hubo ente el "Equipo 7". Extrañaba los chillidos de Sakura al ver a Sasuke, los monosílabos por respuesta de este y la enorme sensación de satisfacción que sentía él al estar rodeado de sus primeros amigos. Sabía que nada podía ser como antes, y el rubio Hokage se lamentaba tanto de que fuera así. Sus amigos habían cambiado, desconocía hasta que punto, pero lo presentía.
Sasuke noto que Naruto no había reaccionado como el esperaba. Ni siquiera pronuncio su nombre como la última vez que lo vio, cuando era un chaval de 15 años, podrido por el odio, con un único deseo de venganza. Ahora era un hombre totalmente. El único Uchiha en el mundo. Madara no existía más. Tsunade y él se encargaron de eso. Aunque la victoria le costo la vida a la Hokage de La Hoja. Muerte de la cual le acusaban.
Al fin tenia a su equipo como quería y todo gracias a él. Tenía todo planeado. Volvería a su hogar y patearía el trasero de los ninjas enemigos, así como el de los concejales. Sasuke Uchiha no olvida nada.
-hablemos- dijo el pelinegro, ofreciendo a los lideres de la aldea, sentarse en las sillas vacías que estaban frente a él.
Los Hokages se miraron uno al otro y Naruto asintió a Sakura, quien lo miraba.
Repentinamente la pelirosa había perdido la seguridad que había estado forjando en los últimos días. Las piernas le habían temblado por un momento y había abierto la boca un poco, en señal de sorpresa. Ella solo esperaba que ninguno de los presentes se hubiera do cuenta, pero el moreno y su mejor amigo se habían percatado del hecho.
Caminaron hasta las sillas de madera, acortando de sobremanera la distancia que los separaba de su antiguo compañero de equipo. Avanzaron en silencio, haciendo caso omiso a la tensión que se había formado en aquel lugar.
Los shinobis de Konoha esperaban el más mínimo movimiento de amenaza por el grupo contrario para atacar. Tenían órdenes de sus Hokages de abandonar la situación en caso de complicación, mas no pensaban hacerlo. Cada ninja de Konoha jura lealtad a sus Hokages y abandonarlos cuando ellos lo requieren, seria una traición a su honra, por más orden que sea.
Hatake kakashi sonreía tras su mascara gris. Sus alumnos se habían convertido en grandes ninjas, uno mejor que el otro en lo que a madures se refiere, pero eran grandes ninjas, que se convertirían algún día en una leyenda mucho mas grande que él, que su padre, que los Hokages anteriores, que los Sannin Legendarios; sus pupilos evitarían la más grande infamia al mundo ninja que él conocía y por el cual había luchado, por el cual moriría. Ellos salvarían a Konoha- y no solo a ella- de la destrucción. Los mocosos de los cuales se había encargado, salvarían su trasero y el de muchos más. Todo dependía de lo que pasara ahora.
-afuera,- volvió a formular palabra Sasuke.
Como si hubieran estado esperando aquella orden los integrantes de Akatsuki- con excepción del pelinegro- abandonaron el salón. Uno por uno desfilo en medio de los aldeanos, abriéndose paso hasta el lugar cadente de madera, en donde se alinearon en forma horizontal y atravesaron la gran piedra que los separaba del exterior.
Sus rostros iban inexpresivos, solo el cara de pes, parecido al antiguo compañero de Itachi Uchiha, tenia una mueca divertida en el rostro. Después, el resto parecía tener el rostro esculpido en mármol.
-Kakashi-sensei,- exclamo Naruto, para sorpresa de todos. El mencionado asintió-te los encargo.
El antiguo anbu dio media vuelta y avanzo unos pasos. Al ver que nadie le seguía volteo el rostro y los miro.
-¿esperan una invitación?
El resto de los asistentes le siguieron sin preguntar al peliblanco. Solo uno volvió la mirada. Una pelinegra preocupada por su novio. Naruto no la miraba, tenia la vista fija en Sasuke. Devolvió la mirada hacia al frente y avanzo con el resto de sus camaradas hasta la gran piedra.
-Muy bien. Empecemos.
¿Desde hacia cuanto no escuchaba su voz? No lo recordaba exactamente.
Trato de no prestarle una mayor atención. Habían pasado años desde la ultima que lo vio, cuando se rehusó a acompañarnos y volver a Konoha. La pelirosa aun recordaba cuanto lloro aquella noche por la culpa del vengador y despiadado ser de Sasuke Uchiha. Las lágrimas que ella había derramado eran muchas, ya había perdido la cuenta de cuantas veces había llorado de niña, de adolescente, pero estaba segura, que como mujer no había desperdiciado ni una.
Ahora no desperdiciaría su tiempo en lamentar el pasado, le costo contenerse de gritarle unas cuantas cosas a Sasuke, mas sabia que tenia que dominarse. Debía hacer lo mejor por todos, su corazón le decía eso y el amor podía mas que las malas rachas que ella paso. Su familia, sus amigos, sus compañeros, los aldeanos, eran más importantes que nada en estos momentos. Los rencores no la levarían a ningún lado. De eso estaba segura.
Quizá Sasuke hubiera cambiado-madurado. Eso explicaría una parte del por que de la invitación que les habían hecho, de una solución un poco relajante. Akatsuki era un respiro para Konoha: un aliado más y un enemigo menos. Sakura tenía preguntas que exigía ser contestadas.
Miro por última vez los ojos negros que tenia en frente, mientras el resto de sus compañeros salían. ¿Sasuke habrá sufrido tanto como ella? Eso era posible, quedo huérfano a los 8, cuando solo era un niño que brillaba de inocencia. Un niño a quien habían destrozado terriblemente, su propio hermano, con el único fin de protegerlo. Todo por amor.
¿Qué daría ella por amor?
Los dedos de Sasuke se deslizaron por la mesa y los dos Hokages permanecían alertas. El último de los Uchihas se enderezo completamente en el rústico mueble color topacio.
-me imagino que ya saben por que están aquí-.
Seguía siendo tan sasuke.
-ve al grano- exigió la pelirosa.
Sakura quería terminar el asunto lo más rápido posible. Sus pulmones demandaban aspirar un aire que no estuviera contaminado por él. Ella quería salir y no estar en su presencia. Su pánico ante sus posibles respuestas le daban coraje para poder responder las palabras de sasuke.
La kunoichi era presa de sus miedos. Ella seguía siendo tan frágil.
-Akatsuki quiere la alianza.
-¿Por qué querría Konoha aceptar su alianza?- ataco ella, enfatizando su ultima palabra.
-Por que es lo que les conviene, Sakura- el pelinegro aspiro el aire que tanto molestaba a Sakura y miro a los dos Hokages- ustedes saben que están en un gran peligro. Las aldeas que tenían por aliados han sido totalmente destruidas, es mas, ahora cargan con los sobrevivientes de la masacre que se dio en una de ellas. Para Konoha nada esta siendo sencillo, por que están al tanto que son el siguiente blanco.
El rostro de Naruto se tenso, ¿Cómo Sasuke sabia tanto? Por que si el que era un traidor estaba al tanto de todo, sus esfuerzos para mantener a su pueblo en total ignorancia serian inútiles: sus aldeanos conocerían la verdad y el pánico reinaría en Konoha. El rubio movió un poco la cabeza en un intento de dejar sus conclusiones para otro momento más oportuno.
-yo les ofrezco una alianza. Akatsuki aun no ha sufrido ni una sola perdida, hemos logrado desaparecer del mapa a muchos más enemigos de los que ha logrado Konoha. Estamos mas que capacitados para esto. El país del fuego no caerá en manos de esos intentos de ninja.
Al finalizar sus palabras esbozo una sonrisa arrogante. Él siempre tan seguro y engreído.
Los años que había pasado en el exilio le hicieron más fuerte. Y lo más importante de todo: había cambiado. Continuaba siendo un engreído pero Itachi logro cambiar su alama en el último momento. El odio que le había carcomido por tantos años y su sed de venganza habían disminuido; quería matar a los del consejo, si, mas ya no era lo mismo. Itachi había cambiado su vida. El heredero final del Sharingan logro su propósito: no solo salvo la vida a su hermano menor, también cuido de su alma.
-¿ahora sientes amor por tu país?- escupió la pelirosa-no olvides que eres un tra-i-dor ¿Por qué quieres aliarte a Konoha?
Las palabras de la pelirosa retumbaban en el ambiente, ella había dejado salir todo el aborrecimiento contenido por tantos años y la necesidad de escupirle la cara a Sasuke Uchiha se hacia más fuerte. El rencor afloraba en su piel. El amor que había sentido años atrás se había enterrado en una caja de metal en el fondo de su alma.
En ese momento, Sakura, se dio cuenta que ya no amaba al pelinegro.
Todo el amor se había esfumado y solo quedaba un hondo agujero vacio. Él había matado todos los buenos sentimientos de Sakura. Después que se marcho, ella decidió que ya habían pisoteado demasiado su corazón. Olvidar le mas resulto sencillo cuando tenia a un fil amigo a su lado. Si Itachi cuido del alma de Sasuke, Naruto cuido la de Sakura. Y ella jamás perdonaría a Sasuke el haber hecho sufrir a su mejor amigo.
-Tranquila, Sakura-chan,- el rubio busco la mano de su amiga, la cual estaba en su regazo y la tomo, pensando, que tal vez todo le estaba resultando terriblemente tedioso a Sakura.
Los ojos Naruto brillaban de emoción contenida. Volvió a ver a Sasuke, su viejo amigo perdido y cumpliría su promesa. Lo devolvería a Konoha.
El joven Hokage jamás vería los malditos defectos de su amigo. Los lazos que había forjado con el eran más fuertes que nada en el mundo, ni el tiempo borraría aquella inusual amistad forjada en medio del dolor y la rivalidad; el mismo Sasuke lo sabia.
-seremos sinceros- apoyo los codos en la mesa y sostuvo su cara entre sus dos manos- si nos unimos todo resultara mas fácil. Akatsuki ahora tiene otros planes, no tan correctos ni logrados por los métodos mas ortodoxos posibles, pero, ya no perseguimos a los bijus¬- miro a Naruto- mucho menos Jinjurikis. El hachibi y el kyubi pueden estar tranquilos, mas no liberaremos a los que ya tenemos.
Nuestra organización ya no es la misma. La paz que buscaba Nagato quedo en un segundo plano y tras la muerte de Madara, no hay ningún perro apestoso en Akatsuki. Nuestros integrantes son los mejores y todos estamos al tanto de nuestros motivos. Los ninjas que los fastidian, también son una molestia para nosotros y por eso los queremos eliminar del mapa. Una guerra solo traerá mas miseria al mundo shinobi y eso afecta nuestros intereses.
El pacto es que se establezca una alianza entre nosotros: Konoha y Akatsuki.
Los Hokages analizaron los puntos de vista del Uchiha. Estaba claro que necesitaban toda la ayuda posible, pero que les garantizaba que todo no sea un complot mas. Ya habían sido traicionados por el mismo chico. La decisión era difícil, mas lo más beneficioso en este momento. Había miles de preguntas no expresadas.
Los Hokages suspiraron.
El líder de Akatsuki sonrió arrogante.
Todos los ninjas se preguntaban que estaba ocurriendo dentro de esa cueva.
Cada bando cuidaba el movimiento de chakra por parte de sus oponentes, pero manteniendo vigilancia sobre sus lideres. Los Hyuga miraban a través de byakugan y Karin sensoriaba la tensión del chakra en los inquilinos de la cueva que había sido su ultima guarida.
Los shinobis de Konoha miraban curiosos a los integrantes de Akatsuki, que permanecían en un costado del claro, de pie y con los ojos cerrados, vestidos por esa capas negras tan características de ellos. Kiba miraba al chico dientes de tiburón, este abrió los ojos y le sonrió de manera amigable, a lo que el chico perro respondió de la misma manera.
Quizá el pacto no resultara tan complicado de llevar para ellos. Ya no tendrían tan grandes enemigos.
Ino empezó a arrancar el pasto del lugar en donde estaba sentada, muriéndose de la curiosidad por saber que estaba pasando adentro. La frontuda que había sido su amiga y rival ahora era una gran ninja, la mejor de la aldea. No la había podido felicitar como era debido por la falta de tiempo y la urgencia de los hechos. El rostro de Sakura se veía tenso y preocupado. A la rubia, lo que le pareció una locura al principio, ahora le resultaba un asunto prioritario y escalofriante. La sobrevivencia de Konoha dependía de las decisiones tomadas ahora y de ellos mismos. Nadie quería una guerra, no cuando la aldea no se había recuperado completamente del caos ocasionado por Nagato en su intento de destruirla.
Los habitantes de Konoha tenían miedo y ella no los culpaba.
Luego de lo que parecieron horas, la gran piedra se abrió y dejo ver a tres personas saliendo de ella: una mujer y dos hombres. Los Hokages iban delante y un pelinegro los acompañaba casi pisándoles los talones.
Todo había quedado resuelto.
Naruto y Sakura avanzaron hasta su guardia y los miraron uno a uno. El rubio tomo la mano de su novia y dio tres pasos hacia adelante, seguidos por Sakura. Los konohianos avanzaron tras ellos y su molesto silencio, tratando de ver el rostro de su Hokage, que siempre era un libro abierto. No les gustaba la manera en que Sakura tenia fruncido el seño.
Uzumaki Naruto dio media vuelta y les sonrió a sus amigos.
Los shinobis se relajaron, nada malo había pasado.
-¿sasuke?- pregunto Sui, cuando su líder llego hasta su lado.
El pelinegro les sonrió a sus camaradas, ante la mirada atenta de la pequeña adolescente de melena oscura, quien no mostraba la misma satisfacción que sus compañeros, intrigada sobre el estado emocional de Sasuke.
En esa charla Sasuke se había dado cuenta que nada era mejor que tener un lugar a donde volver. Naruto deseaba con todas sus fuerzas que èl regresara. Al parecer el rubio había olvidado todas las malas rachas. Menos Sakura, que permanecía arisca ante él. La pelirosa no había olvidado el dolor que el impío le ocasiono a Naruto. La pelirosa pensaba que Sasuke no se merecía el cariño que Naruto le tenía. Ella había jurado que el pelinegro jamás le volvería a hacer daño a Naruto. No mientras ella estuviera viva.
El Uchiha se coloco al costado de la morena y le acaricio el cabello largo a la chica de ojos celestes. La pequeña alzo la mirada hasta los ojos negros del portador del Sharingan y alzo una ceja. Sasuke estaba acostumbrado a la falta de paciencia de Kanoi.
Dejo su melena negra y dio dos pasos hacia delante, por donde habían desaparecido entre los arboles, hace unos momentos, los de Konoha. Al dar el tercero, se detuvo en seco y no volteo para evitar ver la cara de Kanoi. Preparo su voz ronca para dar la noticia que tanto habían esperado los hombres que tenia a su espalda.
-Nos vamos a Konoha.
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N. de la A.
¡Chicas!
Aquí llega la desagradecida que a estas alturas se digna a poner una continuación. Mis disculpas, es que tengo mil cosas que hacer y el tiempo se me va de las manos. Tres horas escribiendo este capitulo que espero les guste. MIS NOTAS DE AUTOR NO SON LARGAS, SI, ES QUE SOY HINCHA DE LEERLOS, AUNQUE NO TANTO DE HACERLAS, MAS ESTA VEZ HAY MUCHAS COSAS.
Akatsuki va a Konoha, si, es una de mis locas ideas y es que me moría por hacer esto. Ya verán a los personajes que hay y ojo, hay una nueva chiquilla en el grupo de chicos malos. Todos están maduritos y van a sacar su lado patriótico y encantador. Notaran que Sasuke ya no es tan Sasuke y esta valorando la amistad.
Ahora las gracias a cada una de ustedes y un besote. Gracias por leerme y postear, hay varias que postean no solo en este FF, si no en varios míos y en mi one-shot recién hecho. Si alguien desea un Mp para avisar sobre las actualizaciones, avísenme. Los quiero.
