Buenas aquí os traigo otro capitulo que como antes, espero que sea de su agrado.


Capítulo IV

"Sólo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder." ~ Friedrich Wilhelm Nietzsche.

Aquellas palabras algo hirientes no dejaban de resonar en su confundida mente, era un eco que aumentaba a medida que más lo evitaba, pero había algo raro en aquellas palabras, que abrieron un eterno abismo en el interior de su alma…

De alguna manera había encontrado el camino para volver a su casa, todo estaba como lo había dejado antes de salir, solo que esta estaba demasiado fría, quizás resultado de haber dejado la puerta abierta; coloco el paraguas en el porche para que se secara y una vez adentro decidió cambiar su mojada camisa que ya le empezaba a incomodar junto al frio, pero no si antes ver una nota sobre la mesa donde se encontraba la dichosa vela, su reacción fue de rechazo absoluto por lo cual decidió ocuparse de su vestimenta antes de curiosear que era. Ya con una ropa más seca y cómoda, bajo y para su alivio la nota aun seguí ahí se fue directo a la cocina donde cogió una gaseosa de la nevera y mientras que la tomaba agarro la vela de la mesa y la lanzo al cesto de la basura sin pensarlo dos veces.

-Veamos- dijo mientras que agarraba la nota, pudo reconocer en seguida la letra de Namine, ambos habían estudiado en la misma escuela cuando eran niños, y letras como esa no la tenía dos personas en el mundo, aun así volvió a colocar la nota sobre la mesa para leerla desde ahí, temía que le volviera a pasar otra cosa rara por culpa de la bruja esa, pensar eso le causo cierta gracia, considerando que Namine tenía de bruja lo que él tenía de adorable; sin más preámbulo empezó a leer la carta…

"Bueno seguramente si estás leyendo esto es porque caíste bajo la influencia de un pequeño hechizo de mi parte, considera eso como una advertencia, es mejor que no me subestimes así que espero que controles esa gran bocota tuya y no le digas nada a Roxas ni a los demás, piensa que esto fue solo una mínima prueba de mi fuerza…"- Pff.. - Terminando de leer miro hacia los lados vigilando de que nada raro ocurriera, al girar su vista de nuevo hacia la nota observo como las palabras se reordenaban solo para mostrar un mensaje diferente.- referente al hechizo, no te preocupes por eso, no volverá siempre que no hagas algo estúpido, ahora, seguramente te estarás preguntando muchas cosas, dichas preguntas yo no te la puedo responder, pero si aun deseas seguir por ese camino, ve a este lugar- debajo del mensaje apareció la imagen de un candelabro, y su única acción fue buscar la vela que había lanzado hace poco y colocarla por debajo de la nota, lo cual hizo que las palabras desaparecieran dejando un especie de brillo en el aire que se extinguió rápidamente, mostrando en su lugar la dirección escrita en letra doradas y un pequeño mapa para poder ubicarlo- Con que Twilight Town - se dijo así mismo doblando la nota y desechando nuevamente la vela. La verdad no sabía si ir o no, lo que menos quería es meterse en otro lio, menos en otra ciudad, donde para su mala fortuna no le agradaba, además de que seguir las indicaciones de una bruja que intento acabar con él no le llenaba de seguridad, pero no quiso pensar más en eso, se dirigió al porche y guardo dentro de su casa el paraguas de Xion, se pregunto que tenia aquella chica que lo llenaba de tranquilidad, pero como era de costumbre bloqueo aquellos pensamientos mientras que terminaba de beber su gaseosa, ya estaba demasiado cansado, y a pesar de que era aún temprano, se acostó en el sofá y cerro sus ojos solo para dejarse llevar por el sueño y un sinfín de pensamientos que carecían de sentido….

El silencio adornaba el lugar donde ahorita se encontraba, al menos así parecía, ya que para sus ojos estaba cayendo la peor de las tormentas, una tormenta que no emitían ni un sonido, unos rayos que caían sin hacer algún ruido, a lo lejos pudo visualizar la silueta de una chica, ella se encontraba al final de un abismo, pudo ver como la fuerza del inaudible viento la empujaba, intento advertirle pero de sus labios no salió ni la más mínima palabra, la chica seguía acercándose en contra de su voluntad a lo que podría ser su fatídico final, él no pudo hacer más que correr e intentar alcanzarla, dudaba que pudiera hacerlo ya que lejos se encontraba, se percato de que esta tenía una capa dorada y para su sorpresa antes de que ella cayera, del brazo él pudo tomarla, al girarla solo pudo ver un sonrisa debajo de aquella capa y unos cuantos mechones de cabello negro que por la lluvia en sus mejillas se le quedaban pegada, acto seguido de la abertura de su capa salió su brazo de manera fulminante clavando en su pecho una daga antes de que reaccionara, después todo empezó a tener sonido, la lluvia al caer, los truenos quebrándose en el cielo, el viento contra su cabello y el sonido de su corazón cayendo, la chica había desaparecido de la escena y dentro del abismo su alma se encontraba en pena…

En el fondo se escuchaba el sonido de una campanada, al abrir sus ojos se dio cuenta que aun seguía en el sofá, que ya había amanecido y que afuera se mostraba un intento de sol por la mañana; él estaba cubierto con una sabana – Vaya detalle- dijo al darse cuenta que su padre ya no se encontraba de nuevo en casa, sentándose en el sofá, pensó en aquel sueño raro y tenebroso, aunque ya estaba acostumbrado desde hace semanas tener sueños como ese. Al levantarse se fue a cepillar sus dientes, pero antes de que pudiera hacerlo, la campanada del timbre de su casa le interrumpió dejando que de él un suspiro se escapara… - Al menos eso no fue un sueño, ¿Quién podrá ser a esta hora de la mañana?- se dijo, intentado observar por la ventana, pero a quien vio causo que abriera la puerta de un golpe, la luz del día le cegó, pero aun así pudo distinguir su mirada- ¿Qué haces aquí, Ventus?

-Hola Bella Durmiente, ¿ya te levantaste de la cama?- dijo entre risas su mejor amigo al ver a su amigo recién levantado

-Aun no me respondes – dijo el pelinegro ignorando el comentario del rubio.

-¿Acaso no puedo visitar a mi mejor amigo?- pregunto.

-Normalmente cuando uno visita a alguien le avisa con antelación- bufo el pelinegro que no se mostraba con intención de dejar pasar al rubio.

-Lo sé, pero hey, traje el desayuno – sonriendo el rubio mostro una bolsa llena de emparedados y chocolate para beber.

-Hmmm… Bueno entra – se aparto a un lado para que su amigo pasara.

-¿En serio no me ibas a dejar pasar?

-No, aunque hubieses tenido que esperar a que me cambiara.

-Ya veo… Menos mal que traje la comida - contesto el rubio que sacaba los emparedados y los apilaba en la mesa – con que otra vez durmiendo en el sofá.

-Meeh- fue el único sonido que emitió mientras que recogía su sabana y subía a su habitación- ya regreso le dijo a su mejor amigo, el cual solo asintió; por muy malo que fuera, él no era alguien que descuidaba su presencia. Se dispuso a ducharse y se coloco una ropa deportiva, al verse en el espejo observo al mismo chico que seguía sin reconocer desde hace días, pero un sonido poco usual lo interrumpió, era el sonido de su estomago exigiéndole un poco de comida, ahora que lo pensaba ayer no había comido nada, agradeció que Ven llegara con sus emparedados, se dio media vuelta y bajo a la sala.

-¿Y ese paraguas?- pregunto Ven que se encontraba leyendo.

-Se lo robe a un anciano-dijo sin inmutarse el pelinegro a la vez que se acercaba a los emparedados.

-Sí, si claro, a otro viejo con ese cuento, no vengas a hacerte el malo conmigo- dijo casi riéndose- ¿venga de quién es?- insistió. Él no quería decirle de quien era, no quería que pensara algo erróneo sobre Xion y él.

-De mi padre – Contesto antes de comerse de tres bocados el emparedado,

-Oh ya veo, ¿y cómo esta él?- pregunto el rubio que se acerco a comer junto a su amigo.

-Asumo que bien, no lo veo desde hace semanas- dijo mientras que tomaba un vaso de leche achocolatada – ¿Oye?

-¿Qué? – miro el rubio a su amigo, rara vez hablaba sin que él no le preguntará algo.

-Gracias.

-¡¿Qué?! – grito el rubio del asombro.

-Que gracias- volvió a responder, aquella reacción le hizo recordar a Xion, ella había actuado de la misma forma cuando él menciono aquella palabra.

-¿Por qué agradeces?

-Por la comida, ¿Por qué mas lo haría?, además tenía hambre.-confeso el pelinegro

-Ya veo-sonrió al escuchar eso- ¿Y qué harás hoy?

-No lo sé aun- mordió el ultimo bocado del último emparedado y se bebió su vaso de leche con chocolate-Dame acá- le quito el vaso vació de las manos de su amigo y se fue a lavarlo.-Por cierto, ¿cómo te fue ayer en la reunión?

-Bien algo aburrida, solo los mayores se divirtieron y el único de mi edad era Roxas pero llevo a Namine, la cual era su única distracción.

-Entiendo- respondió pensativo, y ahora que lo pensaba todo lo que sucedió ayer parecía un sueño, lo de Namine, la "Magia", Xion… bueno al menos aquello ultimo estaba seguro que si sucedió, prueba de ello era el súper paraguas que en la sala se encontraba, sin decir otra palabra se dirigió a la puerta trasera de su casa, su mejor amigo no hizo más que seguirlo. Su jardín era amplio, al menos suficiente como para tener una pequeña chancha de básquetbol y un árbol rodeado por una modesto jardín, la cancha fue un regalo de su padre a sus 13 años cuando era jugador de básquetbol en su colegio, ambos solían jugar a menudo en aquel entonces, ahora si acaso él lo usaba, de vez en cuando solo se dedicaba a lanzar la pelota en el aro.

-Vaya a veces se me olvida de que tienes una gran cancha – dijo el rubio mientras que cogía el balón del suelo- ¿Te parece una cuantas lanzadas?- Aquella pregunta le resulto extraña, no era un secreto para nadie que Ventus no era bueno con los deportes.

-Ya que, saca tu primero-contesto, después de eso ambos jugaron por una hora aproximadamente dejando una gran brecha en la puntuación entre ambos…

-Gane – dijo el pelinegro lanzando el balón mientras que caía dentro del aro.

-JAJA- respondió el rubio algo cansado- Por favor ni si quiera sudaste.

-Te enojas solo por eso – río el pelinegro, pensando que tenía tiempo que no se divertía jugando, otro motivo para agradecer a Ven su compañía supuso, por otro lado se quedo mirando el cielo, se podía ver algunas nubes grises que luchaba por llenar los pocos hoyos azules en el cielo – ¿Oye Ventus?

-¿Hmp?- emitió el rubio que aún no se recuperaba del juego.

-¿Me quieres acompañar a Twilight Town?

-Espera ¿Por qué?, digo sí, pero ¿por qué? – Pregunto Ventus sorprendido- Digo pensé que odiabas aquella ciudad.

-No es que la odie, solo que tiene cierto aire soñoliento- dijo el pelinegro sin dejar de mirar el cielo- necesito buscar algunas cosas ahí además que sería bueno ver otro clima a parte de este.

-Vale por mi está bien, pero sabes que esta algo lejos ¿no?- dijo mostrándose emocionado.

-Lo sé, pero si vamos ahorita estaremos antes del mediodía quizás- respondió pero esta vez mirando al rubio, no sabía que le esperaba ahí, solo sabía que quería que su mejor amigo estuviera ahí con él, además de que si algo extraño pasaba, él seria testigo de ello y en teoría no estaría yendo en contra de las condiciones de Namine. Claro si las cosas se veían muy peligrosas, no dudaría en regresarse de nuevo- Vamos- dijo dirigiéndose a su casa y a la vez recogiendo sus cosas- ¿Estás listo?- pregunto después de un rato

-Claro

-Bueno ve entrando al auto- término de decir el pelinegro a la vez que cerraba su casa, se dirigió a la cochera donde su mejor amigo lo esperaba, entro a su Mercedes, lo encendió a la vez que replegaba su techo descapotable y encendía la radio –Bueno ahí vamos, ponte el cinturón de seguridad, iremos un poco rápido- dijo sonriendo a la vez que salía de los dominios de su casa, no dejaba de pensar que le estaría esperando en aquella ciudad, se preguntaba si ahí estaría la respuesta que tanto buscaba, pero lo que más le llenaba emoción, era la esperanza que sentía su corazón al ver el inicio de una aventura, aunque nadie podía asegurar de que eso sería al final una aventura, pero al menos la idea le intrigaba…

Siguieron por varias horas, el rubio se limito a cantar las canciones de la radio y él a mover su mano a la par del ritmo de cualquier música que le gustara. El pensamiento recurrente de Xion le invadió brevemente la cabeza más de una vez en el camino, sobre todo cuando pasaron frente aquel banquito donde ambos se sentaron, su mejor amigo ni lo había notado, supuso que ella tenía razón, esta a vista de todos pero aun así es invisible para los demás. Quizás aquello sería un buen tema de conversación para la próxima vez que se encontrará con ella… Aunque era ridículo pensar en una chica, mas con todo lo que ha pasado, sin considerar que las ultimas chicas con quienes ha hablado últimamente, una le destrozo el corazón, la segunda casi lo mata y la tercera lo rescata. Aunque con estas dos últimas eran casos aislados. Siguió observando las señales del camino mientras que escuchaba a su mejor amigo cantar y pudo ver la primera que mostraba el nombre de Twilight Town, sin meditarlo mucho giro el volante y entraron a un túnel que los llevaba mas y mas abajo…

Twilight Town era una isla amurallada que estaba muy lejos de donde ellos vivían, sabía que Roxas y algunos de sus amigos provenían de ahí, hasta tiene un antiguo castillo, pero al estar a mitad del mar, tenia formas reducidas para poder entrar a ella, una de esas era en auto a través de un túnel subacuático que llevaba al centro de la isla, camino por el cual ambos se encontraban; por Gummi Tren, una forma si bien algo lenta por las múltiples paradas, era la forma más económica, por suerte su padre no solía usar su Mercedes; la otra forma obvia de llegar es a través de un barco y Avión; se pregunto si Namine llegaba ahí volando en una escoba, lo cual hizo que se le saliera una pequeña risa que llamo la atención de su mejor amigo.

-¿De qué te ríes?- pregunto Ventus

-De nada, de nada- dijo sonriendo

-¿Seguro?- Insistió el rubio – Seguro te burlas de como canto.

-No para nada- contesto sin dejar de sonreír.

-Sí, si claro, estás celoso- comento el rubio que siguió cantando.

Ambos siguieron en lo suyo, según los letreros faltaban unos pocos kilómetros para llegar, hace un buen rato tuvo que colocar el techo del convertible debido al aire helado del túnel, después de unos minutos pudo ver a lo lejos una salida con luz natural la cual a media que se acercaban mostraba un letrero que ponía "Bienvenidos a Twilight Town, la tierra del crepúsculo eterno", en su mente modificaba dicha palabra por "La Tierra del sueño eterno", pero decidió guardárselo. Después de eso se quedo sin palabras al ver la gran muralla que encerraba la ciudad, y la gran puerta donde algunos autos y camiones ingresaban.

-Bueno ya llegamos- dijo el rubio que de igual manera veía los grandes muros con asombro.

-Pensé que ya habías venido antes- dijo sin dejar de observar cada detalle, desde la tonalidad naranja del ambiente hasta de la gran cantidad de arboles alrededor de la ciudad y de la carretera.

-Sí, era muy pequeño, fue por una visita a mi tía y a mi primo Roxas.

-Entiendo – sin decir más nada, decidió acelerar y entrar aquella ciudad que de tanta intriga le llenaba…


Bueno un capitulo un poquito largo y creo que en el próximo quizás me maten por el mismo asunto. En fin espero que les haya gustado y agradezco que hayan tomado su tiempo para leerla; referente a Ventus le quise dar esa personalidad frente a Vanitas, aquella de que la confianza ha causado de que se traten así. xD

PS: AbigoRaven gracias por tus comentarios me alegra mucho de que te haya gustado y en realidad si, me agrada tu punto de vista sobre eso uwu. Scarlet Anderson gracias en serio y no te preocupes, fue genial el spoiler xD en fin, me agrada que te guste el enfoque de Vanitas y la historia uwu Saludis~