Hola a todos!

Uuff, una espera algo larga, lo se, pero aqui esta el nuevo capitulo de esta historia :)

Edward quiere convencer a Alice de ayudarlo. Lo lograra? Bella entra en escena el proximo capitulo, veremos como reacciona al conocer a Edward, despues de todo es el chico de sus sueños.

Bueno, espero que disfruten de este nuevo capitulo, y nos leemos en el proximo.

DISCLAIMER: todos los personajes son de Stephenie Meyer, el plot y dialogos son obra mía.


Capítulo 3. ¡Hola, soy Emmett!

Apenas había dado un par de pasos para alejarme de la puerta de la oficina de Carlisle, cuando un pensamiento entró a mi mente, y tenía un buen punto.

Me detuve, y luego me moví un poco, asegurándome de no ser visto o escuchado.

No podía simplemente irme a buscar el famoso y anhelado portafolio, eso me tomaría al menos 10 minutos, y en ese tiempo podrían pasar muchas cosas. Como el que Alice mostrara alguna foto de la familia y dijera quien era quien.

¡Maldición!

No podía permitir que eso pasara, eso simplemente complicaría aún más las cosas.

Di la media vuelta para regresar y entrar a la oficina de Carlisle, donde Alice y sus amigas ya llevaban mucho tiempo encerradas, hurgando entre las cosas de papá.

Carlisle estaría tan molesto si supiera de esto…

Oh, sí, lo estaría. Molesto sería poco, estaría encabronado. Y Alice sí era su favorita, su princesa; después de todo era su única niña. Y le encantaba mimarla y concederle todos sus deseos. Esta invasión a su privacidad no le gustaría para nada.

Esto iría bien si jugaba mis cartas cuidadosamente.

Ya pensaría después como convencer a los demás de apoyarme en esta locura. No era estúpido, y estaba consciente de la locura que estaba dispuesto a realizar por esa chica, Bella.

La sonrisa se desvaneció de mi rostro, entonces, al escuchar a Angela hacer la siguiente pregunta.

"¿Estos son tus hermanos, Alice?" su voz sonaba algo entre una mezcla de impresionada, conmocionada y emocionada.

Sacudí la cabeza.

Casi podía escucharla maldiciendo porque uno de nosotros fuera menor que ellas y el mayor estuviera tan lejos. Y ni siquiera sabían que Emmett tenía una novia tan despampanantemente hermosa e inteligente, que no tenía igual o comparación. Y esas eran palabras propias de Emmett.

Oh, y era rubia. Alice siempre se burlaba y quejaba de que solo nos gustaban las rubias a los hombres Cullen. Afortunadamente, mamá no lo era y allí se rompía la discusión.

Alice respondió con tono enfadado. Estaba acostumbrada a este tipo de reacciones. "Sí, ellos son."

Sonreí. Ja, sin siquiera intentarlo, la molestábamos.

Escuché pasos, y luego, "A ver, déjame ver eso," Bella exigió, y después se escuchó un chiflido de apreciación. "Sí que son…"

¿Somos qué?

"Bueno, este-" probablemente estaba apuntando a alguno de los dos en especial. "-es muy lindo."

¿Podría permitirme el creer que hablaba de mí?

Alice resopló. "Claro."

Bella la ignoró, o eso podía creer, al menos. "Pero este-"

¡Maldición! Quería saber de quien hablaba. ¿Era Emmett o yo?

"-es un bombón. Mira esos ojos, esa sonrisa… ¡Dios!"

¡Oh, Dios!

Debería ser un pecado el gemir de esa forma pronunciando el nombre del Señor, ¿o no? Se oía tan bien.

"Sí, bueno, todas piensan lo mismo de Edward," la voz, de nuevo, aburrida de Alice, confirmó mis dudas. Y una enorme sonrisa se abrió en mi rostro.

Alice continuó. "Es una lástima que apenas tenga la edad para-"

Ni siquiera lo pensé, solo reaccioné.

Irrumpí en la oficina de Carlisle antes de que arruinara mí vida. La puerta de la oficina se abrió de golpe, golpeando la pared y causando un escandaloso ruido antes de rebotar de regreso. La detuve, y mi mirada se dirigió a mi hermana y las dos chicas que ahora lucían expresiones idénticas de shock. Claramente conmocionadas por lo que acababa de suceder.

Mis ojos, como si fueran un imán, cayeron en los ojos aun en shock de Bella. Y pude ver como el chocolate pasó de shock a una agradable sorpresa. Sonreí un poco en respuesta.

Alice alzó una ceja, y chillo, "¿Qué rayos, Edward?" sus ojos ahora llameaban y casi sentía la fuerza de su enojo.

Sonreí a modo de disculpa. "Lo siento, Al," dije suavemente y me adentré unos cuantos pasos. Pero luego cambié mi tono a uno de desesperación y urgencia. "Pero tengo una emergencia –" me acerqué más y la tomé de la mano. "– y te necesito. Ahora," hice énfasis en la última palabra y la jalé hacia mí. "Lo siento, chicas," logré que mi voz sonara como si lo sintiera y arrastré a Alice conmigo fuera de la oficina.

"Bien," Alice gruñó y luego volteo hacia sus amigas. "Ya vuelvo."

Arriesgué una última mirada hacia atrás, y mis ojos aterrizaron de inmediato en Bella, quien me miraba detenidamente. Me checó de arriba abajo sin pena, aunque un hermosos color rojo en sus mejillas la traicionaba un poco, solo un poco.

Bella ni siquiera había escuchado a mí hermana, y si lo había hecho, la había ignorado. Sus ojos siguieron en mí, incluso después de que volví los míos al frente antes de caerme.

Eso no sería nada genial para mí imagen.

Alice jaló de mí al final, y se libro de mi mano en su brazo. Tenía una mirada aterradoramente glacial. "¿Qué fue eso?"

Tomé su mano, más gentilmente esta vez, y le rogué con la mirada. "¿Ven conmigo, por favor?" le pedí.

Podía ser más grande que yo, pero de la misma forma que yo no me resistía a ella y sus ojos, sus ruegos, ella tampoco se resistía a los míos. Después de todo, Alice y yo siempre habíamos sido muy unidos: ella jugaba a los videojuegos conmigo, carreritas con mis pistas Hot Wheels, como yo jugaba con sus Barbies con ella, tomaba el té y fingía ser un caballero. Ella me había enseñado a conducir la bicicleta a los 3 años y yo el auto a los 13 años cuando cumplió sus Dulces 16. Yo era el único dispuesto a sacrificar un día entero en un centro comercial mientras ella iba de compras, y eso me ponía mucho más por encima de sus favoritos que Emmett.

Su mirada se derritió, y asintió. "Bien."

Sabía que aun estaba algo molesta por mi irrupción pero no tanto como para ignorarme. Lo cual agradecía mucho.

Caminé hacia el fondo del pasillo, y apenas había dado un paso cuando sentí a Alice detenerme. "¿A dónde crees que vas, Edward? Esa es la recamara de papá y mamá."

"¿Y crees que no lo sé?" le pregunté con un poco de burla. "Vamos, confía en mí."

Alice suspiró, pero asintió.

Empezamos a avanzar y al llegar, no dudé, abriendo la puerta, entrando con Alice detrás de mí.

"Espero que tengas una buena razón para estar aquí," Alice murmuró bajo su aliento.

Decidí hacer caso omiso de sus palabras.

"Siéntate," le dije, indicando la gran cama. "Tenemos que hablar."

Miré alrededor. Si no estaba equivocado solo había estado aquí de pequeño, y una o dos veces al cumplir once años y comprender que esta recamara no era exclusivamente para dormir.

Me estremecí.

"¿Estas loco?" Alice exclamó, algo indignada y disgustad. "Esa cama tiene más de un uso, ¿sabes? Y no precisamente para dormir."

Ella también se estremeció. Al parecer estábamos en el mismo canal.

Me eché en el suelo, cerca pero no demasiado de la cama, donde estaba una alfombra. Alice tomó el banco frente el tocador y se sentó, mirándome.

No hablamos por unos segundos.

"Más te vale que empieces a hablar," me advirtió, y sabía que si no empezaba, se iría. Y no podía permitir eso, aún no.

"Necesito un favor."

Alice resopló. "A poco, Sherlock," dijo algo burlona. "De eso ya me había dado cuenta. ¿Qué quieres?"

Bueno, había llegado la hora de la verdad. Y de veras esperaba que Alice no se hiciera la difícil, y se negara. Sería mejor que simplemente aceptara. Haría las cosas más fáciles, pero ese no era su estilo.

"Estoy esperando," al parecer se estaba impacientando.

Inhalé profundamente, sosteniendo el aire por un momento y luego exhalé ruidosamente.

¿Cómo empezaba? ¿Directo al grano? Sí, eso sería lo mejor con Alice. Sin rodeos.

"Me gusta tu amiga," le dije, mirándola a los ojos.

Entrecerró los ojos. "¿Bella o Angela?"

Alcé una ceja. "Bella."

"Lo imaginé," respondió con desdén. "Bueno, tú no le pareciste nada mal al verte en la foto, y es del año pasado."

Sonreí.

"Pero es 3 años mayor que tú, Edward."

La sonrisa se esfumó.

Fruncí los labios. "Lo imaginé," le dije, usando sus palabras. "Pero de veras me gusta, Alice."

Alice arrugó la frente. "Tienes 17 años, y ella 21."

"Casi 18, es solo una cuestión de 3 días," le recordé, como si hiciera muchas diferencia para el punto que había hecho.

"Y 3 años," Alice señaló.

No dije nada.

"Además, apuesto que escuchaste lo que dijo, ¿cierto?"

Fruncí el ceño, pero de nuevo, no dije nada. De igual forma, lo tomó como confirmación.

"En realidad no sé bien como esta eso del chico de sus sueños," Alice empezó. "Lo único que se, es que siempre ha salido con chicos 3 años mayor que ella. Creo que ese es un requisito absolutamente necesario."

"Pero-"

"Nada, Edward," Alice me interrumpió. Se levantó y camino hacia mí, sentándose a mi lado. "No creo que vaya a cambiar de opinión," su tono era ahora tranquilizador. "Por más asombroso que seas, ya tiene ese prejuicio y simplemente te ignoraría."

"Lo siento," murmuró, recargando su cabeza en mi hombro.

Sí, creía que eso era todo. Pero no, no lo era. Aquí no acababa el asunto. Alice no sabía qué estaba dispuesto a hacer por esa chica. Estaba seguro que Bella valía la pena todo este esfuerzo. E incluso mucho más. Porque estaba seguro, también, de que de no ser por ese insignificante detalle, Bella me vería y elegiría; y no estaba tratando de ser arrogante. Bueno, quizá un poco, no estaba acostumbrado a ser rechazado sino a rechazar.

"Por eso necesito este favor," le dije sin moverme, como si se tratara de cualquier cosa.

Alice levantó su rostro y me miró. "Olvídalo, Edward."

"¿Me escucharías primero, por favor?"

Suspiró, pero asintió. "Bien. Veamos que tienes que decir."

"Voy a pretender que soy Emmett," le dije sin más.

Alice no respondió, pero era obvio que se había quedado sin palabras por su expresión. Sus labios formaban una pequeña O y sus ojos estaban más abiertos de lo normal.

Decidí continuar. "No Emmett, exactamente. Por suerte, te interrumpí antes de que les dijeras quien era quien en la foto, y tampoco le dijiste quién de nosotros 2 tiene 24 y 18, así que no sabe que yo soy menor," observé cuidadosamente su rostro mientras hablaba, pero no había cambios. "El único cambio será mi edad, en unas semanas me iré a Dartmouth," la emoción se mostró en mi tono. "así que seré un chico Universitario. Solo necesito de la ayuda de todos para que Bella-"

"Estas loco," Alice finalmente reaccionó. Su voz solo un murmullo.

"Estoy consciente de eso," dije, asintiendo seriamente. ¿Porque, en serio? No había forma de negarlo. "Por eso necesitaré de todos ustedes, Al."

Para mí mala suerte, y no sorpresa, Alice sacudió la cabeza.

"No," Alice negó firmemente. "Ya te dije, Bella no te volteará ni a ver cuando sepa tu edad –" estaba a punto de interrumpirla y corregirla cuando me detuvo con una señal. "- y te odiará si se entera después de tu plan."

Me quedé en silencio, no había pensado en eso.

"Porque lo hará. ¿Crees que la mantendrás engañada toda tu vida, huh? Se realista, Edward," su voz terminó con un toque más suave, gentil.

Brinqué y me puse de pie, volteando a verla. Le sonreí abiertamente, tratando de hacer una broma de esto.

"¿Qué? Solamente llegaré y diré, 'Hola, soy Emmett'… tengo cara de Emmett, ¿no crees?" hice una ridícula cara, gesticulando exageradamente como lo haría el gran tonto de mí hermano.

Alice soltó una carcajada, y yo sonreí en respuesta.

"¿Sabes algo?" Alice siguió al calmarse. "Lo imitas muy bien, pero no eres él," se aseguró de enfatizar la negación.

"No voy a fingir ser nadie más, Alice," le dije, tratando de convencerla, sino tendrías que hacer uso del as bajo mi manga. "Simplemente usaré otra edad. Algo inofensivo."

"¿Cómo convencerás a los demás?"

No la había convencido a ella, y veía claramente la pregunta en sus ojos.

"Sé que me apoyarán," le respondí, viéndola a los ojos, tratando de que ella cediera ya. "Les rogaré – igual que a ti – si es necesario," mí voz ya se escuchaba desesperada. Y yo lo estaba.

"Por favor, Al," le pedí, en un ruego, como le había dicho.

"Lo siento, Edward," Alice respondió, mirándome con algo muy parecido a la lástima.

Mi corazón se hundió.

¿Iba a tener que recurrir a mi segunda idea? Al parecer sí, porque me apoyaría por las buenas o las malas.

"Tengo un mal presentimiento, Edward," Alice siguió, acercándose a mí. "En serio, hermano. Esto no va a terminar bien. Lo sé, puedo sentirlo. Hazme caso, y olvídate de Bella"

La miré directo a los ojos.

Alice estaba genuinamente preocupada por mí, podría verlo en las profundidades de sus ojos.

Tragué en seco, y sin despegar mí mirada de ella, murmuré. "No."

Los ojos de Alice se abrieron desmesuradamente.

"Me vas a apoyar, Alice –"

Sacudió la cabeza.

"- o," continué, mi voz tomando un tinte amenazador.

"¿O qué?" preguntó Alice molesta.

"Le diré a papá que estuviste en su oficina. Además se donde esta tu portafolios, lo destruiré."

Por suerte, Alice no sabía que eso no podría cumplirlo porque Carlisle me mataría, ya que él me había confiado el lugar donde lo tenía atesorado.

Alice jadeó. "No lo harías."

Alcé una ceja. "Pruébame, hermanita," la desafié. "Ayúdame con Bella y todo estará en paz."

"Maldición, Edward," gruñó bajo su aliento. "Bien. Pero no estoy de acuerdo. Y recuerda que te dije que esto no terminará bien."

"Me encargaré de que eso no pase," le aseguré.

Me miró con una extraña mezcla de decepción y coraje.

"¿Cómo le harás?" preguntó a regañadientes. "¿Llegaras y le dirás: 'Hola, soy Emmett'?"

Hice una mueca. "Usaré mi nombre, solo usaré su edad."

Alice resopló. "Esto es ridículo. Nada bueno saldrá de esto y a ti te –"

Tomé sus pequeñas manos en las mías. "Alice, necesito tu apoyo, no tu pesimismo. ¿Por favor?"

Suspiró resignada. "Te romperá el corazón, Edward. Solo temo por ti."

Le sonreí y besé su mejilla.

"Estaré bien," le aseguré.

"Solo temo por mi hermano menor. Te quiero, Edward. No quiero que salgas lastimado."

"Lo sé, y lo aprecio."

Alice se quedó en silencio un gran rato, viéndome. Podía casi escuchar su mente, llena de preocupación, duda, temor… pero al contrario que ella, yo sí tenía una buena corazonada. Sentía que esto estaba destinado a pasar, que Bella y yo estábamos destinados a conocernos a estar juntos.

¿Por cuánto tiempo? No tenía ni idea, pero Bella era parte de mí destino tanto como ser doctor.

No iba a desperdiciar mí oportunidad.

Lucharía por ella. Convencería a papá y mamá, Emmett y Rosalie, incluso Jasper de ayudarme como había convencido a Alice. Solo esperaba que fuera más fácil.

Esta travestía iba a ser difícil, compleja y cansada, pero sabía que Bella valía la pena.


Les gusto? Espero que me dejen su opinion en un comentario! Es mi unica forma de saber si les va gustando o no :)

Gracias!