Carajo... hace más de un mes que no publicaba la continuación del cap, ¡mil disculpas!, en serio... el horario de todo lo que debo hacer no me cuadra con lo único que quiero en serio... que es escribir u_u

Estoy intentando arreglar mi tiempo para traerles conti cada dos semanas... así que espero que les guste y si no... pues tírenme tomates XD Que quiero ensalada (?)

Y por cierto... no sé porque pero creo que habrán varios caps con cierta trama triste... al menos por el lado de la primera pareja de este cap (?)


Capítulo Cuatro
Y cuando las cosas no pueden salir peor…

Oo°oOo°oO

Lo sabía, algo dentro de su cuerpo le insistió desde el primer momento que se alejase rápidamente del menor que llegó a su vida en un abrir y cerrar de ojos, todo, absolutamente todo le llegó a atraer, no sabía porque pero su mirada, su sonrisa, esos ojos tan hermosos que lo hechizaban en menos de un segundo, no era pasión, no era deseo, le había atraído esa extraña manera de ordenar y demostrar que quería, había sido rápido, pero eso no significaba que el sentimiento fuera fugaz… no era por su parecido con Shirou, todo lo contrario, su apariencia física también era diferente, su cabello era tan lacio que le encantaba revolvérselo cuando estaban solos en su departamento, verlo jugando en su laptop solo lograba que lo quisiera llenar de besos en esas mejillas sonrosadas…

Lo había llegado a ver como el amor de su vida, sin embargo, las ilusiones son pasajeras así como él fue pasajero para Atsuya. Se vistió rápidamente y su mente regresó a las viejas andanzas que tenía años atrás, ese tipo de cosas que hacía cuando sentía que su vida junto a sus padres no podía ir peor, quería hacer ese tipo de cosas que solo realizaba cuando caía muy bajo… Había dejado la manía de fumar cuando tuviera problema alguno, había guardado sus cajetillas llenas de cigarrillos en la parte más alta de su armario, al saber lo que iba a hacer solo atinó a sonreír torpemente, regresó a su extraña depresión, entró a su habitación y en menos de un minuto había tomado esa pequeña bolsa que contenía su vieja adicción y bajó a la calle para poder pensar con más claridad.

Encendió el pequeño tubo que contenía tabaco y este al aspirarlo se adentró a sus pulmones, dolía, sí que dolía, pero esa sensación le haría olvidarse momentáneamente de lo que había escuchado justo cuando iba a hacerlo con el menor, ¿Cuándo creyó que este en serio lo estimaba?, aunque parecía que estuviera discutiendo con alguien más y de cierta manera las frases que soltaba eran un tanto extrañas e inconclusas se sentía como un completo idiota.

– Maldición –Murmuró recostándose sobre la pared del edificio, no era un sector comercial, tampoco era un feo lugar, quizá la mayoría de personas que vivían allí eran universitarios o parejas sin hijos, era extraño ver un niño caminando por allí, la gran mayoría de tiendas eran de conveniencia, era raro que hubiera una papelería por ese lugar, por eso le gustaba, al salir a la calle podía encontrarse con la soledad y frialdad del aire, la única compañía sería la luz intermitente del bombillo del inmenso poste.

– ¿Terumi? –Parpadeó varias veces y alzó su cabeza, le extrañó ver esa oscura mirada sobre la suya, ónix y rojo se observaron por varios segundos hasta que el moreno le quitó el cigarrillo de su boca y lo tomo como suyo– ¿Por qué fumas y no me invitas?

– Desde mi derroche sexual con tu trasero preferí alejarme –Sonrieron de una manera un tanto extraña y soltaron una carcajada que duró bastante tiempo, no se habían acercado desde hace más de un mes… justo ahora, por fin reían como en los viejos tiempos– ¡por fin lo superaste!

– ¡Desde que salgo con Endou sí! –Y siguieron riéndose hasta que Afuro rememoró las palabras dichas por su amigo y con una palmadita en el suelo le invitó a sentarse allí.

– ¿así que hiciste lo que dijo tu horóscopo? –Shuuya asintió– te felicito moreno

– Pero no fue tanto por mi horóscopo o lo que este me hubiera dicho por los astros y esas estupideces… –Afuro encendió otro cigarro y le pasó uno a su compañero– en realidad Endou se me declaró de una manera bastante hermosa y me fue imposible negarme luego de todo lo que me dijo

– ¿Así que por fin te dijo que le gustabas? –Shuuya asintió– ¿y vas a tener una relación sería con él?

– ¿Pretendes que le rompa el corazón a mi mejor amigo? –Ahora el rubio asintió– es innecesario que le haga eso… puede que no duerma bien por su culpa o quizá solo me alegre al escuchar su voz, pero eso no importa, no me interesa callar todas las verdades solo para que él sea feliz

– ¿Y si quieres que él sea feliz porque aceptaste salir con Mamoru? –Callaron los dos, llegaron a ese punto incómodo en la conversación, donde cada uno tiene un pensamiento diferente del mismo acontecimiento, ¿por qué había aceptado a Endou?... quizá muy en el fondo podía llegar a sentir algo más que un simple sentimiento de amistad hacia el moreno que le hizo enamorarse nuevamente del soccer, tal vez aun le gustaba…– ¿Aun sientes algo por él?

– Amor de amigos –Contestó lentamente– no me vengas a decir que aún me gusta… como en la temporada de los extraterrestres… ya no… ¡y no vamos a tocar de nuevo ese punto!

– ¿Por qué no? –Se cruzó de brazos y con varios intentos fallidos logró exhalar su humo en forma de anillos– si superamos el sexo entre los dos ya deberías haber superado tu primer amor

– ¿Superaste el amor por Shirou? –Ahora fue el turno del moreno de cruzar sus brazos y exhalar esperando la respuesta de su querido compañero– porque yo creo que aceptaste a Atsuya fue por el amor que le tenías… o tienes a su hermano mayor, no sé qué tan demente es mi idea, pero al ser tan parecidos pudiste haberte enamorado de su físico mas no de su personalidad

– Me atrajo todo de él… no puedes comparar lo hermoso del mal con lo malévolo del bien –sonrió torpemente y alzó su mirada– si el mal hace algo que convierta su oscuridad en la luz de alguien más llega a ser el eje de ese, su vida y su propia felicidad… sin embargo, cuando la luz deja de ser reflejada, se opaca y prefiere oscurecerse para notarse más deja de ser bella

– ¿Qué? –Por eso no hablaba tan seguido con el rubio, a veces pensaba que el agua sagrada aún tenía esos extraños efectos a la hora de comunicarse.

– ¡Que Atsuya es un diablillo que cuando hace algo bueno enamora! –Shuuya asintió varias veces– y Shirou al mostrarse como alguien inocente si hace algo corrupto se ve mal, porque sabemos que lo quiso hacer

– Claro –Murmuró un tanto molesto consigo mismo, ¿tan distraído estaba en esos momentos que esas sencillas palabras no las había entendido tan bien?

– Sí que eres bruto –Contestó con un leve golpe en el hombro al otro y entre varias risas, empujones y cigarrillos más, decidieron que ya era bastante tarde por lo que el del alisado debía quedarse en la casa del dios.

Como siempre, cada reunión de estos dos terminaba con muchas latas de cerveza y de sake en el suelo de la habitación, sin embargo, Terumi prefirió tomar en el estudio para que Atsuya pudiera dormir, se golpeó la cabeza contra la pared al darse cuenta de lo que había hecho, normalmente encendía el estéreo y escuchaban cualquier emisora que sonara, ahora, uno estaba botado en el futón con sus brazos abrazando una almohada gigante y el otro sollozaba suavemente, ¡nunca había llorado por amor!, es por eso que se sentía tan mal, habían avanzado rápidamente y sin siquiera conocerse se habían enamorado, o al menos eso había pensado el mayor… Fubuki pequeño lo había usado y aunque siguiera sin entender muy bien lo que había dicho seguía estando herido.

– ¿Vas a seguir llorando? –Preguntó Shuuya lanzándole una de sus medias a la cara del dueño del lugar– ve y habla con él

– No llevamos ni un día discutiendo –Contestó el otro en modo de respuesta, ¿era obvio no?, el idiota de cabellos naranjas era el que debía disculparse.

– Entonces cállate y déjame dormir, iremos a estudiar con una buena resaca y el entrenamiento será más molesto –El rubio se quejó y recostado en un fotón viejo y deshecho se removió varias veces hasta quedar totalmente cómodo.

– ¿Hoy hay entrenamiento? –Tiró de regreso la media que tenía mal olor– porque recuerdo que tengo que hablar con el profesor pervertido pero no sé porqué

– Eso no me interesa llorón –El alcohol estaba en sus venas y quería devolverlo lo más pronto posible, aunque le daba bastante flojera levantarse e ir hasta el baño– quiero vomitar

– Eso no me interesa… metrosexual, yo solo quiero saber porque tengo que regresar a ver a ese idiota –Ninguno dijo algo más, se quedaron en silencio intentando procesar lo que pasaba por su retorcida mente– ¿cómo aceptaste estar con Endou?

– Supongo que fue pesar nada más… –Murmuró un tanto extrañado, negó varias veces con su cabeza e intentó organizar sus ideas correctamente– ¿Quieres hablar de esto?

– ¿Hablar de qué? –Dudó un poco sobre el avanzar con un tema que le podría dar horas de plática y él no quería eso…

– Ya sabes… –Dijo el moreno lanzándole la media maloliente– te seguiré lanzando mi sucio calcetín si no hablamos de ello

– ¡qué asco Shuuya! –Exclamo al sentir como el dichoso olor entraba a sus fosas nasales, en menos de tres segundos estaba encima del poseedor de cabello liso golpeándole en la cabeza– ¡asqueroso golpeador estrella!

– ¡Deja de golpearme, deja de golpearme! – ¿Desde hace cuantos años no se golpeaban como niños pequeños por una completa estupidez?, muy dentro de si cada uno sonreía por ello, el volverse a sentir un pequeño era maravilloso, sin preocuparse, agarrándose de sus largas melenas al intentar no verse vencido por el otro, un mordisco en el brazo de Shuuya, un puño en la mejilla de Afuro, camisas semi desgarradas y de cierta manera lo que inició por un calcetín terminó con los dos tirados en el suelo con la ropa medio puesta y varias partes del cuerpo lastimadas.

– Idiota, me quedará el hematoma en mi hermoso rostro –Se levantó y antes de salir de la habitación fue detenido por el agarre de Goenji en su tobillo derecho– ¿Sucede algo?

– ¿Era necesario el mordisco en la ojera? –Ahora, en el suelo, con su cabello organizado y sus "joyas" caídas por la habitación– Y sí, quiero hielo

– Que idiota –Sonrió torpemente y al abrir la puerta se encontró con un pequeño grumo de cobijas al frente de ese lugar, sabía quién era y algo en su corazón se alegró al verlo allí, no en el sentido cruel de sentirse extasiado por verlo tirado en el suelo por querer estar junto a él, era lindo… porque también tenía la necesidad de saber cómo estaba… y olvidándose completamente del hielo y de las latas de cerveza que iba a llevar al futón desordenado, alzó al menor y lo llevó hasta el que podría ser su cuarto, le tapó y lo dejó allí, no sin antes darse cuenta de las mejillas mojadas y sonrosadas, había llorado.

– Pobre chico –Terumi giró sobre su eje y encaró al moreno– no te fíes de su apariencia extraña, tiene sentimientos puros hacia ti

– Eso creía –Suspiró pesadamente y empujó levemente a su amigo para que este saliera de esa habitación– eso quiero creer aún, aunque no entiendo que es lo que pasa

– No creas en lo que te llegue a decir Fubuki –El rubio se quedó mirándole sin entender muy bien la razón por la cual este decía eso– Mira… Shirou no es tan blanco como aparenta ser –Alzó sus hombros y se dirigió al baño principal, eran más de las siete, llegarían tarde para la primera hora de clases… así que se tomaría su tiempo, se bañaría muy bien y desayunaría la mitad de las cosas que tenía en la nevera.

Oo°oOo°oO

Caminaron lentamente por las calles de la ciudad, no había preocupación por la cual debían pensar, en la parte sur de la preparatoria luego de un largo entrenamiento decidieron crear "una entrada secreta" que solo los jugadores de Raimon utilizarían para escaparse de Endou cuando este los buscase para un "Calentamiento exprés", ya llevaba año y medio en uso, cada uno de ellos podría afirmar que Mamoru se había cansado de buscarlos y se iba solo a su casa.

– ¿En qué clase estamos? –Terumi alzó los hombros y siguió caminando tranquilamente hasta escuchar el alboroto que había en uno de los pasillos principales– ¿algún evento importante hoy?

– No que yo recuerde –Fue allí cuando vio un revuelto cerca de su salón de clases y recordó misteriosamente que varios de sus compañeros de clases le habían tomado fotos, le habían pedido un logo, un slogan para su campaña presidencial… ¿acaso las elecciones para presidente estudiantil eran… ya?

– ¿Por qué hay pancartas con mi nombre? –Parpadeó varias veces y vio como Mizuki, su callada compañera de clase lideraba ese grupo de estudiantes, lo supo de inmediato, desde que ella un día le propuso ser su directora de campaña todo era más confuso… ¡lo había lanzado como candidato a esa estupidez de presidente estudiantil!– maldición

– ¿Desde cuándo Ichirouta quería lanzarse para eso? –Fue allí cuando Shuuya giró su cabeza y se encontró al grupo de chicas pervertidas, andrógenos y asociales de la preparatoria con papeles, camisas, gorras y cajas llenas de publicidad para el de cabello azulado– Para mí lanzarme como presidente es solo demostrar que soy popular, para ti una obligación… ¿pero Ichirouta?

– Mierda… ¡no lo sé! –Habían llegado tarde y ahora estaban en una revuelta que cada año que pasaba en Raimon generaba controversia por la manera en la cual usaban el dinero estudiantil, el presupuesto del colegio y las estrategias acosadoras que usaban para conseguir votos.

– Mizuki te llama… deberías ir –Terumi se acercó a su grupo e inició su campaña con un saludo de manos y una sonrisa– no sé porque me escogieron pero sé que daremos lo mejor, ganaremos esta campaña como sea

– ¡Diremos que Goenji es una chica! –Exclamo la más baja del grupo.

– ¡Sirve más en Ichirouta! –Gritó un moreno del grupo de Shuuya.

– ¡Shuuya viola chicas en el baño! –Terumi golpeó en la cabeza a la joven que lo había dicho.

– Tampoco cosas tan exageradas –Murmuró el dios negando varias veces con la cabeza– aunque hay que inventar cosas más creíbles para que nos crean

– No hay nada más creíble que un presidente estudiantil con una buena ayuda –Con solo escuchar la voz del chico problemático de Raimon todo el mundo calló, allí estaba Akio con los "bravucones" de cada salón, con volantes de Ichirouta, los otros dos grupos suspiraron tristemente, ¡con cualquier amenaza que hiciera Fudou esa persona votaría por su novio!

– Aunque un presidente con rostro de hombre y gran presencia es lo mejor para esta preparatoria –Giraron sus cabezas y el equipo de futbol americano junto al de baseball y bascketball se hacía junto a Shuuya.

– ¡Pero un presidente lindo es lo mejor! –Las porristas y el resto de clubes "importantes" de Raimon apoyaban al dios, los tres candidatos sonrieron nerviosamente y escucharon como otro alboroto empezaba a resonar por el mismo lugar que entraron Shuuya y Terumi momentos antes.

– ¡Y entonces Shuuya me corresponde y vamos a tener sexo desenfrenado! –Y Terumi soltó una carcajada que acompañó a las de Endou, Tsunami y Tachimukai, estos dos lo habían tomado como broma, era imposible que Shuuya le aceptara salir cuando amaba al de cabellos largos, Endou había malinterpretado todo y de seguro era obra del exceso de audífonos en sus horas libres– ¿hoy se quedan al entrenamiento verdad?

– Claro… –Murmuró al sentir tantas miradas sobre su cuerpo, giró lentamente su cabeza y vio como el moreno tenía un balón en el aire y en menos de dos segundos ya estaba en su cara…

– ¡Tsunami! –Exclamó el pequeño al ver como su pareja caía noqueada por un balón con fuego– ¡Goenji!

– El tiro iba para Endou –Alzó sus hombros y se dirigió al salón de clases, golpearía a Mamoru por ser tan imprudente, hablaría con Kazemaru porque no quería que este le terminase odiando por culpa del idiota del moreno, siguió escuchando las carcajadas que daba su amigo y negó con la cabeza, no podría insultarlo ahora que estaba feliz… esperaría el momento preciso y le recordaría a Atsuya. Lo haría, sí que lo haría, porque su sed de venganza era más malévola y macabra de lo que todos sus compañeros llegasen a pensar. Aunque allí llegaba otro problema… ¿si llegaba a ser el presidente de la preparatoria ya no podría dar balonazos a diestra y siniestra?, ¿debía dar ejemplo o solo debería ser una cara linda para las portadas de las revistas en donde aparece esta prestigiosa academia?

– Oye… lo siento –Murmuró Terumi haciéndose en el puesto del lado de Shuuya– sabes que no era intencional el reírme de lo idiota y de las pocas neuronas que tiene tu novio…

– No es mi novio –Contesto con el mismo tono de voz utilizado por el otro– ¿por qué fue todo ese escándalo de menos de cinco minutos?

– Muy debajo del querer ser o no presidente escolar es un negocio rentable para los clubes del instituto –Shuuya alzó una ceja aun sin entender muy bien de lo que Terumi hablaba– ¿recuerdas que recién ganaron futbol frontera en esta preparatoria el presidente les hizo una reunión especial? –El moreno asintió con su cabeza– es que ustedes le caían bien y Haruna aceptó salir con él

– ¿Es solo conveniencia? –Terumi sonrió y negó con la cabeza.

– Es más que solo eso, de cada salón siempre hay alguien que lo desea, alguien que por derecho de popularidad lo acepta y el que obligan a lanzarse… dependiendo de quien haya quedado el mercado ilegal de Raimon puede estar bien… o puede tener sus bajas

– ¿Mercado negro? – ¿De qué diablos estaba hablando el rubio?, eso sonaba bastante extraño… ¿vendían drogas o alguna estupidez así?– Cuéntame más

– Dije ilegal… no negro… aunque de las dos maneras puede ser llamado –Miró hacia los lados y al ver que la gran mayoría de la clase seguía afuera decidió contarle– en todas las preparatorias hay un mercado ilegal… ya sabes, venden comida, ropa, trabajos, ensayos y cualquier tipo de cosas que te puedas imaginar

– ¿Y el presidente escolar se hace el idiota y no reporta el mercado ilegal? –Dudó, era extraño, él siempre había tenido contacto con sus superiores y nunca había escuchado ese tipo de cosas.

– ¡Claro que no! –Suspiró pesadamente y le palmeó la espalda varias veces a su amigo– Él es el que tiene la responsabilidad de buscar proveedores, mantenerse en contacto con las otras preparatorias y fingir que nada de eso sucede

– Eso es raro… –Parpadeó varias veces procesando la información… ahora recordaba que sus compañeros de cursos mayores muchas veces le negaban ir a hacer actividades extracurriculares con ellos– así que tú también estas en esa mafia

– ¡No es mafia! Si fuera mafia los profesores no estarían dentro de este grupo –Goenji se recostó en su asiento, de cierta manera ese tipo de cosas no le importaban, pero su espíritu curioso le hacía prestarle más atención de lo necesario– es ilegal solo porque la señorita Natsumi y el consejo directivo no deben saberlo

– Eso es raro… repito –Terumi se cruzó de piernas y luego de escribir algo en un papelito lo dejó encima de la mesa de Shuuya– ¿A dónde vas?

– Yo regresaré con los sujetos que me van a hacer campaña y probablemente vaya a hablar con el profesor pervertido para solucionar el problema de Atsuya –Y sin decir más salió del aula bajo la mirada del otro, este agarró la nota y la guardó en uno de sus bolsillos.

Terumi comenzó a moverse por los pequeños y grandes grupos que se encontraban en el corredor, debía buscar a Atsuya para hablar con ese sujeto que tanto odiaba, pero su corazón todavía estaba dolido, no muy seguro del porqué… definitivamente odiaba que el piso en donde estudiaba el menor quedara casi al final de toda la preparatoria, luego de las canchas de muchos clubes, pasando por un pequeño invernadero, luego de cinco minutos de caminar entre flores y hierbas se encontraba el viejo y poco usado edificio para estudiantes que entraron después del inicio de periodo.

Chifló al ver que ya había carteles de su campaña en este lugar, la última vez que había ido… fue cuando llegó a ese lugar, los baños malolientes, los profesores menos prestigiosos y aquel indecente pervertido que lo acosó, al menos Atsuya tenía el privilegio de tener a Tachimukai como compañero de clase… él tuvo que estar solo y cuando Fudou quiso ir a ver cómo eran las clases en la preparatoria en donde estaba su novio habían iniciado el mercado negro.

– Es bueno verlo por aquí joven Afuro –Esa voz… la pervertida voz del profesor Matsumoto, viejo decrépito salió de su oficina en ese lugar– ¿puedo saber por qué se encuentra en mi territorio nuevamente?

– Se podría decir que yo soy el tutor de Atsuya Fubuki… y por su mal comportamiento usted me llamó –Dudó en seguir hablándole sin tener alguien a su lado, lo sabía por experiencia propia si estaba con ese profesor durante más de dos minutos se le lanzaba encima– así que iba a buscar a Atsuya para que podamos hablar…

– Yo solo quiero hablar con usted joven Afuro –Se acercó lentamente hasta el cuerpo del candidato a presidente y le tomó una de sus manos– sabe que su pequeño puede librarse de todos los problemas si usted cumple cierto tipo de cosas que quiero

– Profesor… no sabe cuánto me repugna –Murmuró intentando zafarse del agarre que este tenía– el problema del mal comportamiento de Atsuya se ha de arreglar con el director Raimon y no con su necesidad sexual

Y fue allí cuando sintió que su cuerpo cayó secamente al suelo y encima de este el gordo y pesado cuerpo del profesor que por segunda vez intentaba violarlo, negó con su cabeza y de su garganta se escapó un grito de terror. Su mente se puso en blanco y cuando forcejeaba todo se volvía más complicado de sobrellevar… al menos de esa manera su asqueroso profesor dejaría de molestar a Atsuya.

– ¿Acaso acosa a mi tutor profesor Matsumoto? –El rubio abrió sus ojos llorosos y rogó internamente para que su "pareja" le salvara– creo que usted debería hablar con él de mi actitud y no intentarlo violar en un pasillo concurrido por los alumnos

– Joven Atsuya… –Sonrió maléficamente y se levantó atrayendo consigo el cuerpo del mayor– ¿desea usted este pedazo de escoria humana?... ¿quiere tener a este perdedor en su vida?, por mí está bien… pero recuerde que si lo vuelvo a ver en este lugar no dejaré que salga de aquí sano y salvo

– Eso no me interesa profesor… él es solo el sujeto que me da techo y comida –El mayor sonrió y lanzó el cuerpo de Terumi en dirección al lugar en donde estaba el Fubuki, se despidió con su mano y entró nuevamente a su oficina, era la segunda vez que alguien le frustraba su necesidad sexual… Terumi Afuro en algún momento sería suyo.

– ¿Estas bien Afuro? –No sabía que hacer… el chico seguro de mirada confiada estaba reducido a un adolescente con un rostro pálido y sus manos apretadas, le levantó y sin darse cuenta terminaron debajo de uno de los árboles del invernadero, le movió hasta terminar cansado y no supo que más hacer, ese no era el Terumi por el cual estaba sufriendo.