Perdón por el retraso, es que tuve muchos examenes y poco tiempo. Asi que les traigo el capitulo 2


Seguían aturdidos por la emoción de su actuación improvisada y salieron a caminar en el aire fresco y chispeante.

–Tienes una voz impresionante –dijo Ranma –. Eres cantante, ¿verdad?

Akane se encogió de hombros.

–Canto en el coro de la iglesia. Una vez traté de hacer un solo y casi me desmayo –reconoció sonriendo.

– ¿Por qué? –preguntó Ranma sorprendido.

Ella movió la cabeza al recordarlo.

–Miré a toda la gente que estaba observándome y lo siguiente que recuerdo es que estaba mirando el techo. Fue el fin de mi carrera como solista.

–Después de oírte ahora, es difícil de creer –Dijo él sinceramente.

–Es la primera vez que hago una cosa así –contestó ella.

Ranma comprendía cómo se sentía.

–Tu voz también suena como si hubieras cantado mucho –añadió Akane.

–Sí, muchísimo –dijo Ranma bromeando –. Tengo impresionadísima a la regadera de la ducha.

En ese momento oyeron las voces de todos al unísono.

– ¡Diez! ¡Nueve! ¡Ocho…!

Había empezado la cuenta atrás para el comienzo del Año Nuevo.

Akane y Ranma se miraron y rápidamente apartaron la mirada.

– ¡Siete! ¡Seis! ¡Cinco! ¡Cuatro…!

Es una noche mágica, pensó Akane, deseando que durara mucho más.

¡No puedo creer que no quisiera venir a esta fiesta!, pensó Ranma. ¡Ha sido impresionante!

– ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno!

Todos empezaron a gritar y a soplar sus espanta suegras. Los fuegos artificiales estallaron en el cielo, llenándolo de chispas rojas, doradas y azules. Todo el mundo lo celebraba, pero Akane y Ranma de repente se sentían incómodos.

La gente se besa en Fin de Año, pensó Ranma. ¿Debería…?

Es una tradición besarse cuando el reloj de la medianoche, pensó Akane. ¿Querrá…?

Ninguno de los dos se movió. Unos segundos después, ella sonrió.

–Creó que será mejor que vaya a buscar a mi madre para desearle feliz Año Nuevo –dijo.

Ranma asintió. El hechizo se había roto y se sentía un poco aliviado.

–Yo también –respondió –. Bueno, no a tu mamá, a la mía… y a mi padre. Te llamo mañana.

Sacó su teléfono celular, le tomó una foto a Akane rápidamente y luego le pasó el teléfono.

–Apunta tu número.

Akane sacó el suyo y se lo dio a él.

–Y tú el tuyo…

Intercambiaron los celulares y anotaron sus números rápidamente. Después Akane dio la vuelta para marcharse, pero Ranma la detuvo.

–Cantar contigo ha sido lo más divertido que he hecho en estas vacaciones –dijo sinceramente –. ¿Dónde…?

Una nueva serie de fuegos artificiales empezó a estallar sobre sus cabezas y el ruido de las explosiones ahogó sus palabras.

Akane estaba ya en las escaleras. Sonrió, le dijo adiós con la mano y desapareció. Ranma se quedó mirándola sin moverse.

Una semana después, las clases habían vuelto a empezar en el Instituto East de Albuquerque, Nuevo México. Era la primera mañana de clases después de las vacaciones de invierno y aquello era una locura.

Los chicos salían en tropel de los autobuses, gritándose y presumiendo de su ropa nueva.

Cuando Ranma entró en el patio bajo la pancarta que decía "Feliz Año Nuevo, Linces", los otros chicos le saludaron chocando las manos.

Su amigo y compañero de equipo, Ryoga se acercó a él.

– ¡Hombre, mi jugador favorito! ¡Hola, cachorro! –gritó.

Ryoga tenía el pelo rebelde y rizado y un carácter que hacía juego. Era el fiel número dos de Ranma, número uno del equipo, y en un abrir y cerrar de ojos, Ryoga había arrastrado tras él a todos los demás miembros del equipo. Se alegraban de verse, estaban contentos de volver a estar juntos y muy nerviosos por el partido del campeonato. Ya solo faltabas un par de semanas.

–Hola, Ryoga –dijo Ranma –. ¡Feliz Año Nuevo a todos! –añadió saludando a los otros jugadores.

– ¡Claro que sí, va a ser un feliz Año Linces Nuevo! –grito Ryoga –. Porque dentro de dos semanas vamos a la final del campeonato, y tú nos llevarás al infinito y más allá.

Ranma se rió y todos los chicos del equipo de baloncesto Linces sonrieron y chocaron los cinco. Ryoga tenía razón. ¡Estaban a punto de realizar su destino!

En ese momento, Shampoo y Kuno Tatewaki se abrieron paso a empujones entre el grupo de baloncesto. Los dos se retiraron el pelo de la cara con un movimiento que sólo pueden hacer los copresidentes del Club de Teatro.

Como de costumbre, Shampoo parecía una Barbie perfecta, con el pelo suelto, mucho maquillaje y ropa a la última moda. Su hermano, Kuno, iba igual de moderno.

Mouse, otro de los jugadores, miraba a Shampoo mientras avanzaba entre los chicos con aires de superioridad.

– ¡Eh, la princesa del hielo ha vuelto del Polo Norte! –dijo a su grupo entre dientes.

–Sí, seguro que pasó las vacaciones como siempre –comento Ryoga.

Hiroshi, otro de los jugadores de baloncesto, hizo el papel de serio en broma.

– ¡Sí! ¿Cómo? –preguntó.

– ¡Comprando espejos! –contestó Ryoga aullando como un lobo y riéndose de su propio chiste. Sus compañeros de equipo le secundaron.

Aún riéndose pasaron al lado de Ukyo Kounji, la presidenta del Club de Química, que estaba con una cuantas amigas, "cerebritos" como ella.

Ukyo miró de arriba abajo a los jugadores de baloncesto.

–Ah, he aquí los animales del zoológico anunciando el Año Nuevo. ¡Qué tribal! –dijo a sus amigas.

Mientras sus amigas asentían con aire de suficiencia, sonó el timbre y todo el mundo se fue corriendo a sus clases.

Los grupos se habían ido dispersando mientras el director, el señor Happosai, avanzaba por el pasillo acompañando a una nueva alumna. Era Akane, que estaba muy nerviosa e iba con su madre tratando de oír los convincentes argumentos del director.

–Académicamente se nos considera uno de los diez mejores centros del estado, y verán que además hay un maravilloso ambiente comunitario –dijo éste.

Akane trató de sonreír mientras se asomaba a la ventana de la puerta de una de las aulas. La escena que vio dentro era un caos total de primer día de clases. Se le revolvió el estómago y miró a su madre con gesto suplicante.

–Mamá, mi estómago…

–Siempre te pones nerviosa el primer día en una escuela nueva –intervino su madre tranquilizándola –. Vas a hacerlo muy bien, como siempre. Y de hecho prometer a mi empresa que no volverá a trasladarme hasta que te gradúes.

Akane sonrió débilmente. Ésta es siempre la peor parte, pensó.

–No te preocupes, Akane –dijo el director –. He examinado tus impresionantes calificaciones. Espero que tu luz brille con fuerza aquí, en el Instituto East.

Akane sabía que el director estaba tratando de ayudar, pero al oír esas palabras se le revolvió el estómago aún más.

–No quiero volver a ser la chica genio de la escuela –susurró a su madre.

La señora Tendo la abrazó.

–Sé simplemente Akane –dijo calurosamente.

Akane fue a su clase con la señora Hinako Ninomiya, la profesora de teatro. Era un poco extravagante, llevaba un llamativo vestido largo y vaporoso y unas gafas enormes.

Akane fue a su lugar rápidamente, haciendo todo lo posible por pasar desapercibida. No vio a Ranma entrar con su mejor amigo, Ryoga, pero cuando él saludó a sus compañeros, la vio por el rabillo del ojo.

Estiró el cuello sorprendido para verla mejor, pero no lo consiguió porque otros estudiantes las tapaban.

Esa chica, pensó. Es igual a… Pero, ¿qué iba a hacer aquí la chica de la fiesta de Fin de Año…?

Antes de poder verla bien, sonó el último timbrazo y todo el mundo corrió a sentarse en sus pupitres.

La señora Hinako se puso frente a la clase como si estuviera en el centro del escenario en un teatro de Broadway.

–Confío en que todos hayan pasado unas estupendas vacaciones –dijo –. En el vestíbulo están colgadas las hojas de inscripción para las nuevas actividades, especialmente para nuestro musical de invierno. Habrá pruebas individuales para los papeles secundarios y también pruebas en pareja para los papeles protagónicos…

Ryoga miró a su alrededor a sus compañeros de equipo de baloncesto, sonrió e hizo una trompeta cuando la maestra mencionó el musical.

La señora Hinako le lanzó una mirada fulminante.

–Señor Hibiki, éste es un lugar de aprendizaje, no un estadio de hockey –dijo cortante.

Ranma seguía estirando el cuello tratando de ver a la chica nueva que se parecía tanto a Akane. Al final, frustrado, se sacó el celular del bolsillo y recorrió el menú tecleando con el pulgar.

La foto que le tomó a Akane en la fiesta de Fin de Año apareció en la pantalla. La miró recordando aquella noche mágica mientras la señora Hinako parloteaba alegremente.

–También hay una inscripción para la final del Campeonato de Decatlón Académico de la semana que viene –dijo –. Ukyo Kounji, la presidenta del Club de Química, contestará a sus preguntas sobre ese asunto.

Mientras tanto, Ranma pulsó el botón "enviar" de su celular. De repente, el de Akane empezó a sonar como loco. Al principio, ella no reaccionó. ¿Quién iba a llamarla?

Shampoo y Kuno cogieron sus celulares. Al fin y al cabo, ¿no eran para ellos todas las llamadas?

La señora Hinako se dirigió hacia el frente de la clase a grandes zancadas con gesto desafiante.

– ¡Ah, vuelve la amenaza de los teléfonos celulares a nuestro crisol de aprendizaje! –gritó.

Cogió un cubo de plástico con una etiqueta que decía "Zona de incomunicación" y se lo tendió a los hermanos.

–Shampoo y Kuno, sus celulares. Y están castigados.

Ellos pusieron los ojos en blanco, pero dejaron sus teléfonos en el cubo. Pero otro celular siguió sonando.

La señora Hinako recorrió la clase con la mirada, buscando la fuente del infausto sonido. Akane rebuscó en su mochila ruborizándose. Cuando por fin encontró su teléfono y estaba a punto de apagarlo, vio… ¿la foto de Ranma Saotome?

Abrió los ojos sorprendida y, sin querer, pulsó "responder" en vez de "fin".

Ahora era Ranma quien miraba su teléfono sorprendido, en él aparecía la foto de Akane. Pero la señora Hinako ya estaba junto a ella tendiéndole el cubo de plástico.

–Tenemos cero tolerancias con los teléfonos celulares durante las clases –dijo severamente la profesora de teatro –. Tendremos tiempo de conocernos durante el castigo. Teléfono, por favor…, y bienvenida al Instituto East, señorita Tendo.

Mientras volvía al frente de la clase, vio que Ranma tenía su celular en la mano y le tendió el cubo.

–Señor Saotome, veo que su teléfono también está involucrado. Estupendo, también está castigado.

Ranma suspiró y dejó caer su celular en el cubo. Detrás de él, Ryoga protestó.

–Eso es más que imposible, señora Hinako, su señoría, porque tenemos entrenamiento de baloncesto y Ranma es…

La señora Hinako giró sobre sus talones y le lanzó una mirada fulminante.

– Esos son quince minutos para usted también, señor Hibiki. ¡Cuéntelos!

Al fondo de la clase, Ukyo sonrió con malicia.

–Eso va a ser muy difícil para Ryoga –susurró a una de sus amigas "cerebritos" –. No creo que sepa contar tanto.

Tendría que haber tenido más cuidado. La señora Hinako tenía el oído más fino que un murciélago.

–Ukyo Kounji –dijo bruscamente –. Quince minutos.

Ukyo se quedó boquiabierta. ¡No la había castigado ni un minuto en toda su vida!

Pero protestar no servía de nada. La señora Hinako ya se había dado vuelta para vigilar al resto de la clase.

– ¿Tengo qué seguir confiscando celulares y castigándolos? Se acabaron las vacaciones. Definitivamente. ¿Algún comentario más? ¿Preguntas?

Hiroshi, uno de los jugadores de baloncesto, pensó que ya era hora de poner un poco de humor en la clase. Levantó la mano.

– ¿Qué tal sus vacaciones, señora Hinako? –preguntó sinceramente.

Todos se volvieron a mirarle sorprendidos y, en ese momento, sonó el timbre. Los alumnos salieron disparados hacia la puerta, aliviados de verse libre de la señora Hinako por el momento.


Wow, me pareció muy loco lo ultimo de Hiroshi ^.^ y, Ranma llamando a Akane a su celular

Bueno, nos vemos en el proximo capitulo, hasta pronto, mas tarde les publicaré el siguiente capitulo