Los personajes mencionados son propiedad de Masashi Kishimoto. Solamente la historia es de mi pertenencia.

Agradecimientos a mi lector/beta – Beta/reader: Lilia Sierralta.

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Cartas de un Doliente.

4.

Un último adiós.


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A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.

Alphonse de Lamartine

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–Hoy estamos aquí, mañana no lo sabemos. –Mencionó mientras se sentaba en el pasto de aquel lugar. –Eso era lo que decías siempre. ¿Lo recordarás? –Preguntó mientras depositaba las flores nuevas en una especie de florero y sacaba las viejas de éste. – ¿Qué será de ti ahora, Naruto?

Miró sin sentimiento alguno la lápida que reposaba al frente de él, el nombre de su único mejor amigo estaba ahí, escrito con una pulcra y linda letra.

–Debes irte. –Demandó el rubio. – Por amor a Dios Sasuke. ¡Debes dejar esto!

–No eres mi papá, Naruto.

–Quizás no, pero soy tu amigo. –Le recordó. –Quiero lo mejor para ti.

–¿Qué dirá la gente al verme hablar con una lápida? –Se preguntó mientras veía a la misma gente de siempre llevarle flores a sus seres queridos que estaban en aquel lugar.

O por lo menos, lo que quedaba de aquellas personas.

–¿Sabes? –Preguntó esta vez dirigiendo su mirada al cielo, porque seguramente Naruto estaría ahí. – Te odié cuando me enteré que estabas muerto. – Suspiró sonoramente mientras trataba de serenarse. –No es sencillo estar aquí, idiota. –Susurró. – Pasaron tres meses hasta que por fin vine. ¿Es estúpido, no? Pero aquí estoy visitándote. –Suspiró. – ¿Por qué? –Preguntó. – ¿Por qué de todas las personas tenías que ser tú? La policía decía que estabas ebrio cuando volcaste el carro. ¿Puedes creerlo? ¿Tú? ¿Ebrio? –Rompió en pequeñas carcajadas. – Eras un hombre libre de todo vicio, para ellos era más fácil culparte a ti de alcohólico; que al pésimo trabajo que había en la autopista.

Una suave brisa llenó el lugar y él sonrió ante aquello.

–Es como si estuvieras aquí, pero… ¿Lo estás? –Preguntó mientras las flores se movían en el lugar y, las nubes daban paso a un sol más brillante. –Estuve en casa por fin. –Sonrió. –Hablé con mis padres después de un largo tiempo. ¿Recuerdas que dijiste que estarías conmigo luego de eso? –Se preguntó frunciendo el ceño. –Aún no entiendo porque creías que necesitaría tu apoyo. –Rió levemente mientras jugaba esta vez con el pasto. –Mamá me recibió temblando. –Susurró. –Papá e Itachi no lo podían creer, todos estábamos tan sumidos en el silencio, y de repente todo era sollozos y risas. –Se le escapó una pequeña risotada mientras veía la tierra. – Ellos me apoyan incluso después de que cagué toda mi vida.

No fue así. –Susurró una voz femenina. El se tensó levemente al reconocer aquella voz. – Solamente te equivocaste.

–Y la terminé cagando, gracias Sakura. –Mencionó sarcásticamente.

–No sabía que visitabas a Naruto, nunca te vi en el sepelio.

–Simplemente pasaba por aquí.

–Sasori me comentó que faltaste a la visita de ayer. ¿Pasó algo?

–Fui a casa.

Sakura sonrió levemente por aquello.

–¿Lo ves? –Susurró sentándose a su lado. Él quiso huir de aquello pero ella simplemente se recostó cómodamente en él. – Poco a poco estás regresando a tu hogar. ¿Cómo lo llevas?

–Me voy a morir. –Rió. –Por lo menos ya no me siento tan mal al decirlo.

–Oh Sasuke-kun. –Rió levemente la joven.

Él se sintió incómodo al escuchar aquel apelativo, tenía tiempo que no la escuchaba a ella llamarle por aquel nombre.

–Es triste ¿no? –Mencionó. –Tomamos caminos diferentes y simplemente estamos ligados a otras cosas que nunca imaginamos.

–¿Por qué lo dices?

–Naruto murió. –Susurró. –Hinata se fue lejos, tú terminaste tu carrera pero no eres feliz, yo…

–Estás felizmente casada con alguien que te merece.

–Desde que apareciste en mi vida, vivo con el miedo en mí. –Suspiró. –No lo tomes a mal Sasuke-kun, me encantó verte. –Le sonrió sinceramente. –Pero tenía una vida demasiado perfecta hasta que apareciste con esta noticia. –Susurró. – Estás enfermo, yo quizás…

No lo creo. –Susurró Sasuke mientras tomaba la mano de la mujer. – Fue hace mucho tiempo.

–¿Sabías en aquel tiempo si tenías sida o no, Sasuke? –Preguntó viéndole fijamente. – ¿Tenías control de tu vida?

–Las veces que estuve contigo, fue completamente seguro; Sakura. –Aseguró. – No tienes por qué tener miedo.

–Igual siento miedo.

–¿Por qué? –Preguntó interesado mientras la observaba fijamente.

–Tengo miedo de verte morir.

–¿Por qué? –Insistió nuevamente. Ella depositó un leve y casto beso en la frente del pelinegro.

–Eres una de las personas más importantes en mi vida, Sasuke. –Susurró. – Lo poco que queda… Por favor vívelo al máximo y sanamente. –Sin decir más se levantó del lugar en donde ambos estaban sentados. Lo vio por última vez y Sasuke quiso detenerle, quiso decirle que se quedará con él más tiempo, que le hiciera compañía mientras las penas salían a flote, pero a lo lejos distinguió al pelirrojo de la otra vez, los vio a ambos unir sus manos y terminar saliendo de su campo visual.

Estaba perdido ya aquello. –Pensó por primera vez. –Quizás esa hubiera sido mi vida. ¿No lo crees, Naruto? –Preguntó viendo al cielo. – ¿Por qué nunca les escuché y ahora pago las consecuencias de ello? –Se preguntó levantándose del lugar. –Espero venir pronto. –Susurró. –Y… Espero ir al mismo lugar en el cual tú estás ahora. –Sonrió nostálgicamente mientras recordaba una vieja sonrisa de su amigo. – Es muy difícil quizás para mí decir esto ahora, y dirás que es estúpido. –Se mofó de él mismo mientras algunas escasas lágrimas querían hacer su aparición. – Te extraño mucho. –Suspiró. –Eras un hermano más para mí y ahora ya no estás en casa. –Susurró. – Gracias por cuidar de mi cuando regresaba vuelto mierda de todas mis escapadas. –Sonrió. –Gracias por ser un soporte en mis momentos de angustia. –Suspiró sonoramente. –Gracias por mantener la fe en mí, incluso minutos antes de morir.

–Puedes salir. –Jadeo sin tener un punto fijo que ver. –Sasuke… Sé que estás ahí.

Pero él nunca quiso acercarse a la camilla.

–Nunca es tarde para regresar a casa.

–Cállate. –Mencionó toscamente. – Cállate y vive, Naruto.

–Estoy jodido. –Susurró levemente cuando todo a su alrededor empezaba a nublarse. – ¿Sasuke?

–¿Qué? –Preguntó renuente mientras lo veía desde lejos.

–Creo en ti.

Fue lo último que logró escuchar aquella noche de parte de su amigo.

Naruto ya no estaba.

Él ya no existía más.

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Fin del capítulo n4.


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¡Hola!

Nuevamente estoy aquí.

Y paso dejando la actualización número 4 de este fic.

De antemano, muchas gracias a quienes dejaron reviews en el capítulo anterior.

¡Responderé pronto!

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Recuerden, esto es por concientización. ¡No sean imprudentes! Sean conscientes de que el dolor que ustedes pueden sufrir, no será solamente suyo.

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Si el capítulo fue de su agrado, lo sabrán decir a través de reviews.
¡Los reviews alegran al autor!

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Saludos.

Muchas gracias por leer.

RosseValderrey.

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