CAPITULO CUATRO

Aome aproximo la silla, y apoyo la cabeza en la cama de Rin; se sentía molesta. No estaba acostumbrada a fallar, se consideraba una excelente medico, sus cirugías en el área de urgencias eran proverbiales; "hacedora de milagros" le decía Freiya. Como justificar su fallo en la atención de Rin. ¿Era su culpa que se hubiera puesto tan mal?… ¿No la había vigilado de forma adecuada?… ¿Le permitía demasiadas libertades?

Sesshomaru… como si no fuera suficiente con que ella se culpara, venia el y la hacia sentir peor…. creyó que se había ganado, al menos un poco; la confianza del testarudo Youkai; como podía reaccionar así. Toco con cuidado sus brazos, ahí donde Sesshomaru la había sujetado, le dolían un poco, y seguramente por la mañana estarían morados.

Pensaba que él se daba cuenta lo mucho que Rin le importaba… su vida estaba de cabeza por ayudarlos….

Dejo escapar un largo suspiro, mientras observaba a la joven; la fiebre estaba cediendo y le había retirado el oxigeno, aunque la mantendría con monitores unas horas mas.

Era tan extraño, unos meses antes se sentía perdida y fuera de lugar en su propio mundo, anhelando regresar al pasado…y ahora. Ahora tenía al pasado instalado en su casa, desordenando su vida… y daba gracias por eso.

Porque durante el tiempo que había pasado, tanto Rin como Sesshomaru se habían convertido en algo mas que simples huéspedes; la hacían sonreír. Le permitían recordar sin dolor la época en que ella viajo al pasado Le hacían compañía. Cuantas veces se sorprendió a si misma de la forma en que convivían los tres, pero… Aunque el pozo estuviera cerrado, estaba segura de que Sesshomaru encontraría la manera de activarlo… Y se irían.

Su vida regresaría a la normalidad.

El corazón ralentizo su marcha antes de lanzarse en una loca carrera, causándole un sofoco que le subió a la garganta; obligándola a erguirse de golpe. Normalidad… una casa ordenada, con los libros en sus estantes, no regados por doquier… comer tranquilamente y no en medio de el escandalo que lograban montar Souta y Rin, o sus vecinos cuando querían ver como seguía la joven paciente, sin sus largas charlas de sobremesa con aquel príncipe… no mas paseos por el parque… ni complejas explicaciones de como funcionan las cosas… No más discutir con Sesshomaru por tonterías…

Banryu finalmente dormiría en paz, y no se escondería del inmenso hombre que no lo soporta… no mas desvelarse juntos vigilando el tratamiento de Rin; mientras habla en voz muy baja sobre el ultimo procedimiento quirúrgico que había realizado, o sobre aquella mujer que perdió a su esposo en un accidente; sobre su vida y lo que ha hecho desde que dejo el Sengoku… consciente de que el hombre silencioso, con los ojos cerrados, en realidad no ha dejado de escucharla, porque ocasionalmente le interrumpe para hacer preguntas o comentar algo.

La puerta se abrió silenciosamente, permitiendo que la intensa luz del corredor se colara a la habitación, iluminando su rostro.

- Aome… ¿Estas bien?

- ¿Freiya? Si… estoy bien…solo…

- Estas llorando….

- ¿Cómo? - La enfermera la miraba como si le hubiera surgido otra cabeza. Aome se limpio el rostro rápidamente, sorprendida. ¿Tanto significaban para ella?

- Tu familia esta aquí…

- Gracias Freiya.

La expresión de su madre y Souta, le dijo cuanto les importaba Rin… lo mucho que se había imbricado en el tejido de sus vidas. Lo importante que era para su hermano. Y eso la hizo anhelar hacer una rabieta libremente. Rin se iría… tal como ella, cuando dejo el Sengoku. Se iría y ambos sufrirían. Sesshomaru y Rin seguirían su camino en el pasado, y ellos tendrían que acostumbrarse a su ausencia; que seria muy difícil, porque ellos ya formaban parte de su familia.

Su abuelo extrañaría muchísimo las charlas con Sesshomaru, o sus paseos en silencio. Quien diría que el Príncipe, se llevaría bien con el excéntrico viejo. Su madre, atenta y gentil con todos, feliz de ver su casa repleta cuando llegaban a visitarlos; ella misma… también lo extrañaría.

Souta se aproximó a la cama donde Rin descansaba, tocando con ternura las puntas de los dedos.

- ¿Es grave?

- No Souta; solo es un resfriado… como ella esta debilitada por el tratamiento, no lo resistió. Pero pronto va a estar mejor. Aome se puso en pie, dejando la silla a su hermano.

- Hija ¿Qué ocurrió?

- ¿Por qué lo preguntas Mamá?

- Te ves muy triste Aome…

- Bueno… discutí con Sesshomaru… - Si, ser levantada en vilo por un Youkai sobreprotector y furioso, es mi nueva definición de discusión… pensó Aome de forma ausente.

- Y… ¿Eso te molesta o te hiere hija? Las palabras dichas de forma cuidadosa por su Madre, la hicieron pensar muy bien su respuesta. Aome era consciente del cariño que su familia tuvo por Inuyasha. Su madre la había visto llorar muchas noches por el hanyou, y la conocía bien. Esa pregunta la obligaba a pensar cosas en las que era mejor no pensar.

- …Creo que un poco de ambas… No lo se Mamá

- No te preocupes Aome, tal vez la respuesta llegue sola… La sonrisa en el rostro de su Madre era tranquilizadora. Cómplice… como si fuera poseedora de un gran secreto; de algo oculto para todos menos para ella….

- Mamá…no creas que…

- ¡Dra. Higurashi! Le necesitan en Cirugía… la enfermera a cargo de hospitalización; abrió la puerta de golpe, con evidente angustia en el rostro.

- Kanae…. ¿Que ocurre? Aome salió al pasillo, intercambio unas palabras con la enfermera y se asomo brevemente a la habitación.

- Mamá, tengo que entrar a cirugía, ¿Podrías cuidar de Rin?

- Ve tranquila, yo estaré aquí.

Aome se lanzo de nuevo al ascensor, preguntándose por que precisamente esta noche; parecía que su temple seria puesto a prueba.


- No es que quiera meterme en tus asuntos Sesshomaru; es simplemente que me preocupa un poco tu capacidad para adaptarte a esta época. Tratar a las mujeres de la forma en que lo hiciste… no es correcto.

- …Rin esta enferma…

- Lo se y la Dra. Higurashi ha hecho todo lo que esta a su alcance para sanarla. Cambió su jornada laboral, vives en su casa, los atiende a ambos; incluso trata de hacer tu estancia mas llevadera

- …

- Se honesto contigo mismo hijo de Inu no Taisho… no necesitas mantener las apariencias… no hay una reputación que salvaguardar. Aquí eres solo… Sesshomaru… no el Lord del Oeste; relájate.

- …

- Podrías comenzar sentándote, charlemos como los viejos amigos que somos…imagino que tienes muchas preguntas.

- Sesshomaru se aproximó lentamente a la impresionante mesa de madera, dejándose caer en silencio sobre la silla. Cruzo los brazos sobre el pecho mirando fijamente al hombre que le sonreía divertido desde el otro lado. Totosai, había encendido las luces, por lo que podía ver bien el lugar. Tenía muchos de los aparatos que conocía de casa de Aome. Y muchos otros que no. Una enorme pantalla plana reposaba en el escritorio, y comprendió que era el equipo de cómputo, similar al que había intentado manejar con la mujer, sin resultados.

- ¿Sabes usarlo?

- ¿El ordenador? Es muy simple…puedo ayudarte con el si lo deseas, aunque…

- ….

- ¿Qué caso tiene?

- Deseo conocer su manejo

- ¿Por qué?

- No es tu asunto…

- Sesshomaru, ¿Que caso tiene aprender tantas cosas sobre algo que no usaras? ¿No vas a quedarte cierto?

- Este no es mi lugar.

- Y sin embargo te sientes cada día más cómodo…

- ….

- Llegaste a través del viejo pozo…ya intentaste volver

- …No funciona

- Tal vez aun no es tiempo…

- Explícate Totosai

- ….

- Te ordeno que hables

- Siempre tan agresivo… No puedo revelarte nada del pasado… del futuro en tu caso, no puedo afectar lo que va a pasar, pasó o pasará…. Es complicado y peligroso. Muchas vidas dependen de que las cosas sucedan como esta previsto.

- … ¿Como moriré?

- No puedo decírtelo porque…. ¿Como sabes que morirás? Totosai observo a Sesshomaru francamente sorprendido.

- Tu eres un anciano de varios milenios, y estas aquí… yo soy mucho mas joven y sé que no estoy en este mundo

- ¿Haz buscado tu propio yuki?

- Todos los días desde que llegue. He encontrado trazas de energía demoniaca muy atenuada, tal vez sean hijos de hanyou, o Youkai que sellaron su yuki voluntariamente. He recorrido de costa a costa, y no hay rastro de mi energía.

- Astuto… pues ya tienes tu respuesta entonces. Los ojos de Sesshomaru seguían fijos en el rostro del anciano Youkai.

- Debo saber mas

- Nunca es bueno saber demasiado de nuestro destino joven Sesshomaru.

El sonido del móvil, lo distrajo. Contesto la llamada bajo la mirada dorada de su invitado, haciendo pequeñas pausas mientras hablaba, dando algunas instrucciones; cerró el aparato y levanto.

- Bueno Sesshomaru, si tu oído sigue tan fino como siempre, habrás escuchado que la Dra. Higurashi me pide ayuda con un complicado procedimiento de urgencia.

- ….

- Me ha solicitado el quirófano nueve, y mi apoyo personal ...

- …..

- ¿Has visto una cirugía alguna vez?


El murmullo atenuado de las voces, llegaba hasta ella mientras frotaba con fuerza el cepillo contra su muñeca. Existía otra técnica de lavado más rápida, pero a ella le gustaba así… tres tiempos de lavado.

Los dedos, uno por uno… palmas… dorso… muñeca… enjuague… primero izquierda luego derecha.

Concentrarse en algo tan básico le permitía relajarse para la cirugía, y esta en verdad requería toda su atención. Herida por arma de fuego, orifico de entrada cuarto espacio intercostal, orificio de salida, justo bajo el hígado…. Perdida masiva de sangre, lesión en corazón y pulmón derecho… Que siguiera con vida era un milagro…

Se acercó al equipo que ya se preparaba para iniciar, observando un momento la maquina que supliría al corazón y pulmones mientras eran reparados. El equipo medico encargado de la anestesia preparaba el sistema que enfriaría la sangre antes de recircularla por el cuerpo, provocando una hipotermia que protegería el cerebro y disminuiría el sangrado; una verdadera maravilla.

Se apresuró a realizar la limpieza del tórax, observando de reojo las puertas de cristal que permitían el acceso a la sala, atenta a la llegada del Dr. Wataru… Lienzos de material sintético en aséptico color azul, se desdoblaron rápidamente sobre el cuerpo del hombre inconsciente. En cuanto ella termino de aplicar el desinfectante. Dejando solo un rectángulo de piel a la vista.

Aome guardo silencio un momento mientras el Dr. Wataru se colocaba frente a ella, y recibía el bisturí para iniciar el procedimiento.

- Un procedimiento bastante difícil Dra. Higurashi…

- Dr. Wataru, es el esposo de Freiya; el Dr. Tomoe

- No lo hagamos esperar entonces…

El bisturí se hundió en el pecho deslizándose suavemente, dejando una línea roja sobre la pálida piel. En minutos, habían abordado el tórax y separado las costillas. El aroma de la sangre inundo el lugar, aunque no aparto la mirada. El corazón del hombre latía lentamente, se veía enorme, oscuro, y se pregunto si aquello era normal.

Veía la cirugía, desde las gradas reservadas a los estudiantes; algunos estaban ahí, y por sus cometarios, comprendió que aquellas cosas metálicas estaban realizando la función del corazón y los pulmones. Era justo reconocer que se sentía asombrado.

Las horas transcurrían lentamente, Aome y Totosai… que extraño era verlos trabajar juntos. Totosai le había explicado que Aome, no había perdido totalmente su habilidad como sacerdotisa…

- … Simplemente la encausó de forma distinta

- Explícate

- Por eso tu protegida esta sanando tan rápidamente… la Dra. Higurashi manipula la energía espiritual para reparar los tejidos y células dañados… de dentro hacia afuera; creo que lo hace de forma instintiva. Seria maravilloso ayudarla a hacerlo de forma consciente y controlada

- …

Casi sin darse cuenta escucho la voz de Totosai llegarle atenuada por las enormes vidrieras.

- Vamos a reiniciar la circulación…

Como si fueran uno, todos los presentes contuvieron el aliento, mientras la maquina se apagaba dejando al paciente hacer todo el esfuerzo. Lentamente el pálido corazón, comenzó a tomar color y a latir con debilidad, afortunadamente la bala no había hecho demasiado daño.

Algunos de los que veían la cirugía comenzaron a aplaudir, provocando que Aome levantara la vista brevemente hacia los paneles de cristal. Entre las sombras Sesshomaru le dirigió un leve asentimiento de cabeza; el equivalente a una ovación de pie.

Le devolvió el gesto y continuo cerrando la piel del hombre, mientras el Dr. Wataru salía del quirófano.


Souta había dado ya varias vueltas a recepción preguntando por la Dra. Higurashi. Su hermana había salido corriendo hacia unas diez o doce horas. ¿Qué cirugía tomaba tanto tiempo? Se sentía feliz de no haber elegido la medicina como opción. Definitivamente la ingeniería le iba más. Se sentía cómodo estudiando esa carrera y en cuanto terminara tenia planeado hacer un posgrado en el prestigioso MIT en América.

Eso antes de que Rin apareciera en su camino… se había dicho a si mismo que las cosas estaban yendo muy rápido, que ella se iría en cuanto terminara su tratamiento y lo mas importante; esta poco probable que Sesshomaru aprobara su relación con el.

Había tratado de ganarse el respeto y la confianza de aquel hombre, pero era tan cerrado. ¿Como hablar con el de lo mucho que amaba a Rin? A la que aquel veía como su hija. Rin le correspondía, y eso lo hacia muy feliz. Sabia que su hermana sospechaba lo que ocurría entre ellos pero no había intervenido. Souta estaba plenamente consciente de que su amor con Rin, era casi imposible. A menos… que el dejara todo, para seguirla al Sengoku.

Se detuvo un momento, para traer mas café mientras le daba vueltas a esta opción. Si Rin lo aceptaba, él estaba dispuesto a viajar al pasado y quedarse con ella…suponiendo que Sesshomaru estuviera de acuerdo. Se sintió pleno, ¿Como no lo pensó antes? Aunque las implicaciones de un viaje en el tiempo eran muchas, y debería dejar a su hermana y madre solas. Abandonar su vida y recomenzar desde cero… además ¿Que podría hacer un estudiante de Ingeniería en la época pasada?… Tendría que estudiar historia si es que planeaba vivir adecuadamente en esa época.

Seguía el hilo de su pensamiento, cuando entro a la habitación. Su madre dormitaba en el sofá, Sesshomaru ya se encontraba ahí, al lado de la cabecera, hablando con Rin. Souta le tendió un vaso térmico, mientras se sentaba al otro extremo de la cama. Observándolos interactuar.

Tenia que admitir que aquel ser realmente quería a Rin, la observaba con una expresión de aparente indiferencia, pero no apartaba la vista de ella, como si esperara verla caer de nuevo en cualquier instante. Aunque Rin se veía mejor, la habían levantado un poco apoyándola en las almohadas, luego de ducharse; había insistido en darse una ducha, a lo que las enfermeras no se opusieron. Incluso ya le habían llevado un poco de jugo para ver como toleraba los alimentos.

Rin sonreía, contándole a Sesshomaru lo difícil que era moverse cuando tienes una solución conectada al brazo, y lo gracioso que es que todos te traten como si fueras de cristal. Sesshomaru esbozo una diminuta sonrisa mientras se llevaba el vaso a los labios… inmediatamente cerro los ojos y retiro el vaso de su boca, observando a Souta, mientras le devolvía el recipiente sin decir palabra.

- ¿Qué pasa? ¿Esta muy caliente? Souta extendió la mano, tomando el vaso y viéndolo con extrañeza.

Alguien se apresuró a quitarle el vaso de las manos, Souta se giro sorprendido, a tiempo de observar a su hermana entregarle un nuevo café a Sesshomaru. Para después beber el que aquel no había aceptado.

Aome tenía evidentes huellas de cansancio, el arrugado uniforme quirúrgico azul celeste, el cabello recogido con una pinza, que resultaba insuficiente porque varios mechones de cabello le enmarcaban el rostro pálido y con enormes sombras bajo los ojos. Se veía exhausta. Souta continuo mirando a su hermana mientras se bebía casi de golpe el contenido del vaso, sin importar la temperatura.

- Souta, esto no tiene azúcar… necesito azúcar. Aome hizo una mueca para levantarse pero la mano de Sesshomaru la detuvo, ofreciéndole el recipiente que ella le acababa de dar.

- …aun no lo he tocado.

- Ese es para ti… Aome lo miro de forma extraña por un momento, como si tratara de grabar en su mente los rasgos de su rostro. Luego giro el rostro y con una misteriosa sonrisa se acercó a la cama para saludar a su pequeña paciente. - ¿Como te han tratado?

- ¡Muy bien! Y quisiera levantarme, pero no me dejan… un mohín totalmente infantil, se dibujo en el rostro de Rin, provocando la risa de Aome.

- Te aseguro que pronto estarás en casa y veremos esa película que tanto te ha gustado. La sonrisa de Aome era sincera, pero en el fondo su cabeza seguía diciéndole que la casa de Rin, estaba varios siglos en el pasado. Su casa era solo un sitio de paso. Hizo un esfuerzo por no llorar. Odiaba pasar tantas horas en vela, su estado emocional se volvía inestable. - Yo… voy a conseguir una taza enorme de chocolate, no tardo.

Aome, se retiro de la habitación; necesitaba urgentemente un analgésico, la cabeza le dolía enormidades, y aunque tenia hambre estaba segura que nada le caería bien. Entro a la oficina de residentes, se dejo caer en la silla tras el escritorio dispuesta a terminar sus pendientes, cuando una voz conocida la llamo.

- Dra. Higurashi, me tome la libertad de pedirle una taza de chocolate caliente… La residente de primer año de cirugía, era una joven promesa. Habían congeniado rápidamente, aunque Aome estaba por terminar su residencia, eran casi de la misma edad; se podría decir que eran buenas amigas.

- Seika eres un encanto… gracias. Aome sonrió agradecida por aquella atención. Se llevo la taza a los labios, caliente y dulce, justo lo que le hacia falta para terminar su jornada.

- Dra. El padre de la joven…

- Si…

- ¿Es su pareja?

- ¿Pareja? ¿Sesshomaru mi pareja? Aome sentía como se coloreaban sus mejillas. Mientras que el sueño se retiraba por completo.

- Bueno es que, parecen muy cercanos…

- No Seika… el, él es… un muy buen amigo.

- ..Oh… la joven quería preguntar más pero evidentemente no encontraba las palabras.

- …Antes de que preguntes… no se si tiene novia o si esta comprometido…aunque es lo mas probable.

Aome se sintió ligeramente incomoda ante este pensamiento. Sesshomaru era un hombre muy apuesto, inteligente y condenadamente misterioso. Además no dudaba que en el Sengoku tuviera una pareja. Siendo el heredero de la casa del Oeste era lógico. Seika se quedo un momento más esperando que Aome retomara la plática, pero al verla tan pensativa opto por retirarse.

- Bien, la dejo Dra. Higurashi, tengo que revisar mi rotación. Creo que finalmente me dejaran en urgencias…

- Que bien, aprovecha todo lo que puedas… ¡Gracias por el chocolate!

- Por nada.

Aome se concentro en terminar las notas que tenía rezagadas. Encendió el ordenador, revisando expediente por expediente, se apresuró a escribir sus notas, imprimirlas, firmarlas y anexarlas al expediente. Repitiendo este procedimiento varias veces.

Al parecer eran menos notas de las que creía, porque estaba redactando la nota de la última cirugía, dio un sorbo al chocolate. Aun estaba tibio.

- Me encanta.

- Se ve… tienes chocolate en los labios… Giro la cabeza asustada, encontrándose con el rostro de Sesshomaru a escasos centímetros del suyo. Los ojos dorados veían fijamente su boca, de una forma que provocaba que su corazón latiera acelerado. El aire se acabó de pronto en la habitación, cuando noto que estaba acorralada… las manos de él se apoyaban en los reposabrazos de la silla impidiendo cualquier movimiento de su parte.

Lentamente deslizo las manos por sus brazos, hasta llegar a los hombros, sujetándola del mismo sitio en el que la había magullado, esta vez con cuidado. Ella contuvo el aliento, y no pudo evitar una mueca de incomodidad.

- Lamento esto… Las palabras habían sido dichas muy suavemente, sin soltarla.

- … Es… no hay problema…estabas preocupado. Las personas hacen cosas raras cuando sus seres queridos están en peligro. Aome sonreía, una risa nerviosa, tratando de recuperar el control de la situación.

Sesshomaru creyó ver de nuevo a la joven de quince años que había llegado al Sengoku, llevando la perla en su interior. Totosai tenía razón. Se sentía cómodo… con ella y por eso no estaba buscando una forma de regresar a su época.

Permitió que sus manos se deslizaran despacio hacia arriba, rozando apenas la piel del cuello, sorprendido del estremecimiento que recorría a la joven. Despacio, paso la punta del pulgar retirando el chocolate de la boca femenina. Aome contuvo la respiración mientras veía incrédula como lamia rápidamente el dedo con el que la había limpiado.

- Si… es realmente delicioso. Sesshomaru se alejó, dirigiéndose a la puerta de la pequeña oficina. Consciente del caos emocional que estaba causando en la joven, y disfrutándolo mas de lo que debería. – El medico de Rin ha dicho que podremos seguir el tratamiento en casa, ya le han retirado las soluciones.

- …Si… yo… Voy en un momento, aun tengo que terminar algunas notas.

- Bien… por cierto

- ¿Si?

- Mi único compromiso es el Shiro del Oeste …

Aome se quedo de piedra mientras observaba la amplia espalda de Sesshomaru abandonar su oficina, respiro profundamente porque no se había dado cuenta que había contenido el aliento. Y fue consciente del golpeteo de su corazón en la garganta. Se llevo las manos a la frente completamente asustada por lo que estaba sintiendo… y lo que había pasado, no ayudaba mucho a calmarla.

- ¿Qué demonios fue eso?


N/A YA SE QUE ME HE TARDADO UN MONTON, PERO ESTA HISTORIA ES COMO LA HIDRA, CADA VEZ QUE LE CORTO ALGO LE AGREGO LO DOBLE! Y LA VERDAD QUIERO HACER LO QUE YA ESTA EN MI CABEZA. Y SE QUE TAL VEZ ME TOMARA TIEMPO, PERO MI META ES UN TRABAJO DE CALIDAD QUE LES DE UN RATO TAN AMENO, COMO LOS K PASO CUANDO DISFRUTO DE UN BUEN FIC!

ALIMENTA AL LINDO GATITO, MANDA UN RVW!

mistontli