Hola feliz... Muy feliz... Porque SOMOS CANON, no saben lo feliz que soy con eso… espere 7 años para ver eso, hubo momentos en los que dude de esto pero de verdad soy muy feliz más que por mí por Naruto y Por Hinata su historia de amor aunque no es muy extensa es la más bonita que me he topado en mi vida... Además que es mi primera pareja que Shippie de manera oficial

¿Amor?

—Me he perdido —se dijo así misma Sakura mientras daba una vuelta en el mismo lugar observando todos los edificios a su alrededor.

Muy valiente esa mañana había decidido ir a la universidad buscando el edificio de artes pero no tenía idea de en que parte de esa mini ciudad se encontraba. Suspiró y siguió caminando, estaba haciendo mucho frio y sus pies se estaban congelando, sólo a ella se le ocurría usar zapatillas de tacón con delgadas medias en un clima como ese, aunque desde luego no estaba acostumbrada a climas tan fríos, en su trabajo siempre buscaban climas calurosos para que pudiera vestir esos bikinis de modelo de revista, después de todo ella era una de las modelos juveniles más famosas y atractivas de su agencia por no decir que de todo el país.

Sus dientes castañearon cuando una ventisca la abrazó, el aire le removió los cabellos de un exótico color rosa que sobresalían del gorro de su saco de lana café. Revisó su reloj, 6:32 a.m. y la universidad aun lucía desértica, sólo había unos cuantos carros en el estacionamiento que seguramente eran de los profesores madrugadores.

Siguió caminando sin rumbo por el estacionamiento, convencida de que no iba a encontrar la facultad de artes y que no podría conocer a Hinata en persona. Quería conocerla, quería conocer a la chica que le sacaba suspiros a Naruto en el trabajo, la chica que lo dejaba sin sueño en las noches, aquella chica que siempre mencionaba mientras observaba su teléfono celular.

Tenía que agradecerle algo también, Naruto le había dicho que gracias a Hinata él había sido capaz de tomar ese trabajo y perdonarla, bueno, no se lo dijo exactamente así pero eso fue lo que Sakura entendió y estaba agradecida porque fueran amigos, de nuevo.

—No creo que seas profesora —dijo una voz masculina que la hizo sobresaltar.

Volteó hacia su lado derecho para encontrar un auto negro deportivo con la ventana del conductor completamente abajo y un joven muy apuesto asomando la cabeza.

—No, de hecho estoy perdida —contestó Sakura intentando ignorar aquella hermosa mirada del color del cielo que la veía fijamente pero no de una manera sucia si no de una manera tierna y amable, como si con solo su mirada le estuviera ofreciendo la ayuda que necesitaba. Se vio obligada a parpadear.

— ¿Qué facultad buscas? Tal vez puedo ayudarte —ofreció amable el joven.

—Amm —se aclaró la garganta, dios, ese chico podría ser un gran modelo, sólo lograba ver muy poco gracias a que el auto cubría casi todo de él pero las facciones de su rostro tan adultas y bien marcadas podían hacer derretir a cualquier chica, como a ella…—. La facultad de artes —dijo por fin en tono de pregunta.

—Ah claro, es el segundo edificio de aquí enfrente —dijo el joven señalando hacia el frente en donde se encontraba un edificio verde de 3 pisos y uno más adelante que sobresalía fácilmente—. Es fácil de encontrar, es morado y con cientos de dibujos y arte abstracto —explicó—. Voy hacia allá, puedo echarte un aventón —ofreció pero Sakura se vio negando rápidamente.

—No muchas gracias, está bien, puedo caminar —no es que el muchacho se viera con alguna mala intención pero tal vez no soportaría estar tan cerca de él sin…sacudió su cabeza, ¿Qué diablos pensaba si acababa de conocer al chico? ¡Ni siquiera sabía su nombre¡

—Está bien, que pases un buen día entonces —se despidió cortes en siguió avanzando lento en su auto.

Sakura tuvo que esperarse un par de minutos para recuperar el aliento y que su rostro se enfriara. Después de eso empezó a caminar al frente para dirigirse hacia el edificio que el apuesto muchacho le había señalado.

En menos de 10 minutos había llegado por la parte delantera al edificio de artes, él había tenido razón, era morado y con cientos de dibujos magníficos, tristes y alegres, podía sentir las emociones de las personas que hicieron esos dibujos con solo ver esas pinturas el cada parte de las paredes del enorme edificio.

Observó detenidamente alrededor del lugar y aún no había alumnos así que pensó en que estarían en la parte delantera del edificio, caminó hasta la parte frontal cuando divisó un auto amarillo muy familiar y a un par de jóvenes hablando. ¡Eran ellos!

Sakura sonrió al ver a Naruto y a la chica azabache a su lado, que seguramente debía ser Hinata, ambos estaban hablando y la muchacha lucía tensa. La pelirosa se acercó lo más que le fue posible sin ser vista. Se escondió detrás de uno de los pilares del edificio que estaban justo antes de bajar los cuatro escalones que daban al estacionamiento, no lograba escuchar lo que decían pero sí veía el rostro de Hinata que parecía retener deseo, Naruto le daba la espalda pero sabía que estaba hablando. Ella no pudo evitar sonreír, él lucharía por ella. Si algo tenía Naruto era que era demasiado necio y cabeza dura.

Apenas desvió su mirada cuando vio el auto de aquel joven de mirada hermosamente azul, estaba estacionado a un par de autos de donde se encontraban Naruto y Hinata, a esa distancia no lograba distinguir si el muchacho estaba adentro o ya había salido de su auto, obligándose a no pensar en él devolvió su mirada hacia los dos tortolos para ver como sus labios se unían.

Sakura casi jadeó al ver la manera en que Naruto sostenía a la azabache, casi como si quisiera introducirla dentro de su piel pero había algo que no cuadraba, ella no hacía nada, sus manos estaban en sus costados apretándose en puños. Se estaba resistiendo. Sakura se sentía como una niña mala espiando a sus papás pero aun así no dudó en sacar su celular que tenía una cámara con 12 megapíxeles y apuntarla hacia aquella hermosa parejita. Por fin después de unos segundos Hinata subió sus manos a los hombros de Naruto para después rodearle el cuello y fue ahí cuando ella aprovechó para tomar una fotografía perfecta de dos chicos enamorados compartiendo el beso más pasional que pudo haber visto en su vida.

Las manos del joven del auto negro envolvieron fuertemente en el volante provocando que sus nudillos se tornaran completamente blancos. Eso no era real, no podía ser real lo que estaba viendo, Hinata no era así, ella no era de esas chicas. Suspiró y apartó la mirada de aquella azabache familiar que besaba a un desconocido.

Las manos de Hinata subieron hasta los hombros del modelo en donde se aferraron fuertemente, incluso se paró sobre las puntas de sus pies para poder alcanzar mejor los labios del muchacho, sin perder la oportunidad rodeó el cuello de él con ambos brazos.

Naruto la atrajo incluso aún más hacia él, sus cuerpos estaban tan juntos que se transmitían su calor corporal e incluso sentían los latidos de sus corazones golpearse unos con otros, sus pulmones estaban casi vacíos pero no iban a desperdiciar esa oportunidad de besarse cuando había mucha probabilidad de que no lo volverían a hacer.

Separaron sus labios apenas unos milímetros para tomar aire y nuevamente continuaron con ese beso, verdaderamente no se dieron cuenta de las veces que se había separado para recuperar el aire perdido que reclamaban sus pulmones y habían vuelto a unir sus labios, pero habían sido bastantes veces.

Un ruido fue el culpable de separarlos, ambos dieron un paso atrás Hinata con su rostro inclinado y Naruto esperando por ver su expresión.

El muchacho esperó y esperó hasta que la azabache decidiera verlo a la cara pero al creer que seguramente estaba enfurecida con él acunó el rostro de ella entre sus manos para que pudiera verlo a los ojos. En los ojos de ella había culpabilidad y era eso mismo que Naruto no había querido provocarle, pero no se había podido resistir al besar de esa manera a la primera chica en su vida que amaba.

—Lo siento, Hinata —dijo suspirando—. Te falté el respeto —y dicho esto le dio un tierno beso en la frente para marcharse.

Hinata ni pudo articular palabra alguna antes de que el modelo se fuera.

Con la respiración acelerada llevó sus manos a su cabeza haciendo todo su cabello hacia atrás para despejar su rostro y que este se enfriara por el aire, se sentía que estaba a punto de arder y no sabía cuál era la causa exacta, enojo, rabia… amor.

Se recargó en el auto de Naruto y se dejó caer de sentón al suelo y acomodó sus brazos sobre sus rodillas en donde se permitió esconder su rostro, respiró profundo para aclarar su mente.

¡Rayos! Aun lo seguía queriendo.

—Me quieres decir porque traes una cara del asco —dijo Temari viendo el reflejo de su amiga en el baño.

—Gracias, me haces sentir mejor, como no tienes idea —contestó Hinata sarcástica pero al verse en el espejo se dio cuenta de que su amiga no mentía, se veía del asco, peor que eso, se veía como un zombi con rabia.

—Ya, es que te ves como si un bombón hubiera succionado toda tu belleza y te hubiera dejado en la…

—Tienes hambre ¿verdad? —le preguntó la azabache interrumpiéndola.

—Muero de hambre, vamos a la cafetería antes de que inicie el segundo periodo ¿sí? —hizo ojitos de cachorrito hambriento y aunque Hinata no se sentía con el mejor humor acompañó a su amiga.

Temari arrastraba a su amiga de la mano por la cafetería viendo en cada local de comida algo que pudiera comer rápido, se detuvo frente a la pastelería y mientras esperaba por una rebanada de pastel de chocolate cubierta con más chocolate alguien cubrió los ojos de Hinata.

Su novio.

Sasuke.

—Buen día mi hermosa Musa —le susurró al oído.

Hinata no pudo evitar sonreír al escuchar su voz tan cerca de ella, esa voz que tanto le gustaba. Se giró con una sonrisa en el rostro pero al verlo a los ojos le vino el recuerdo de aquel beso que había compartido con Naruto un par de horas antes y su sonrisa desapareció.

— ¿Te sientes bien, linda? Luces pálida, amor —dijo Sasuke preocupado de que su novia estuviera lastimada.

—S… sí —dijo en un susurro—. Eso creo.

— ¿Cómo que eso crees? —acunó su rostro tiernamente para examinar sus pupilas, sus ojos estaban rojos, como si hubiera llorado. Su mandíbula se tensó instantáneamente ¿Y sí ese tipo le hizo algo?—. Amor, ¿Segura que te sientes bien?

¿Le debía decir? Que había besado a otro chico. Negó con la cabeza. Sí, se lo iba a decir, simplemente no podía guardarle un secreto a su novio, porque lo quería, demasiado.

—Estoy bien, Sasuke —le obsequió una linda sonrisa que desarmó completamente a Sasuke atrayéndola hacia él para besarla.

La besó dulcemente como ella nunca se imaginó que un chico con su apariencia lo hiciera.

Sasuke no era un chico de apariencia normal, aunque probablemente en invierno sí lo era ya que sus brazos eran cubiertos por esos suéteres que usaba pero, debajo de esa tela, aparte de esconderse unos grandes y bien formados brazos, se escondían tatuajes que narraban un pasado trágico en la vida de un hombre dulce como él.

Su cabello era negro pero no muy largo, apenas sí se podía agarrar al enterrar los dedos en él, su rostro era firme y lucía un poco mayor, tal vez porque lo era, tenía 25 años, era alto, cerca del 1.90 y definitivamente tenía un cuerpo musculoso muestra de que lo había trabajado en el pasado. Pero lo más maravilloso de ese hombre era su hermoso corazón, tan amable y cariñoso. Eso era lo que la familia de Hinata no entendía, sólo veían a Sasuke de manera superficial. Era una lástima.

Terminaron su beso gracias a que la tos falsa de Temari los interrumpió.

—Apiádense de las chicas solteras que no tenemos ni una mosca detrás de nosotras aunque carguemos con una rebanada de pastel —dijo la amiga de Hinata provocándoles una risa a ambos.

—Buenos días, Tema —la saludó Sasuke y ella sonrió.

—Buenos días, Sasukesito —le devolvió el saludo sonriente—. ¿Quieren pastel?

—No gracias —contestó Hinata tomando la mano de su novio—. Vamos que se nos hace tarde.

Temari asintió y se adelantó para no ir detrás de la parejita viendo cómo se repartían miradas y besos.

La azabache dio un paso al frente pero Sasuke la detuvo para volver a besarla en los labios, después en los ojos y en la frente, le regaló una sonrisa y ambos se pusieron en marcha hacia sus clases.

Pasaron por una mesa sonriéndose y Sakura los siguió con la mirada, en su rostro había tristeza.