Capítulo III: Arribo
Vuelo Nº 2365-85 Japan Airlines Procedente de la Ciudad de Tokio en la puerta de ingreso Nº 34
Bienvenidos al Aeropuerto Internacional de Logan
Vuelo Nº 5678-34 KLM con Destino a la Ciudad de Ámsterdam en la puerta de ingreso Nº 45
El joven Ikari presentaba un rostro cansado, el aturdimiento se apodero de sus sentidos tras el largo viaje con tres escalas, por su parte su madre intentaba encontrar un rostro familiar en la inmensa cantidad de personas.
En su intento por despejar el sueño Shinji daba pequeños golpes en su rostro, sin embargo fue interrumpido al sentir una presencia, a continuación su espalda se puso rígida al sentir en su hombro la presión de una mano; este impulso hizo girar su rostro hacia el causante de ese gesto, al contemplarlo vio a un hombre mayor, su porte le hacía recordar a los directores europeos de música clásica; su rostro presentaba una amplia sonrisa al verlo; sus ojos color gris se posaban directamente en el sorprendido joven.
Tú debes ser Shinji no es así – la amabilidad en su tono le causo sobresalto al joven, seguido de esto escucho los pasos de su madre.
Sr. Langley es un placer verlo de nuevo – había mucho respeto en el tono de su madre al referirse al hombre que momentos antes le había hablado, asimismo alcanzo a ver una mirada rígida de su madre dirigida directamente a él, lo cual le enciendo un temor desconocido, su razonamiento era insulso ante esta situación, empero la escena fue interrumpida por la palabras del hombre desconocido.
Yui como siempre eres muy hermosa, parece que el tiempo no se aplica en ti – nuevamente dirigió la mirada al joven de ojos azul acero, sin querer logro ver el regaño implícito al cual había sido sometido el niño por parte de su madre – Te conozco gracias a las palabras de mi nieta, cada vez que hablo con ella logro saber algo más de ti Shinji, perdón por no presentarme antes; soy August Frederick Langley Wells, bueno este no es el mejor lugar, además les esperan algunas visitas. – inmediatamente un hombre vestido formalmente se ocupa de las maletas de los Ikari, dirigiéndose hacia la salida, siguiéndolo el Patriarca Langley, Yui y Shinji; en esos momentos el joven de cabello oscuro pudo entender el enojo de su madre al actuar de una manera sosa frente el hombre que había tenido la amabilidad de recogerlos en el aeropuerto, de igual manera pudo desvelar su identidad, se trataba nada menos que el abuelo paterno de Asuka; sin embargo sus pensamientos se desvanecieron al ser recibido por la brillante luz del exterior, el viento cálido de Boston arremete contra su rostro, la sensación de esta ciudad a pesar de estar abarrotada de gente, es agradable, el calor de verano tal vez es más imperioso que el de Tokio-3, pero no es un cambio brusco para el menor; su madre observándolo se da cuenta que está perdido en un mundo de nuevas sensaciones y con un tono suave, desprovisto del enojo que le mostro en primer lugar le dice
– Shinji subamos al Auto – esta expresión hizo que el joven se apresura al subir a la elegante limosina del sr. Langley; el viaje fue corto, en él su madre y el anfitrión conversaban amenamente, por su parte el muchacho contemplaba el paisaje por la ventanas del vehículo, este se estaciono frente de una casa con un amplio jardín, seguido una casa bellamente arreglada al estilo inglés, al entrar vio a una joven de cabello castaño semejante al color rojo del cobre; tenía un par de anteojos rojos que disfrazaba unos hermosos ojos azul cielo, era la segunda vez que Shinji se quedaba perplejo al ver una niña de su edad, la primera vez fue con una pequeña pelirroja de cinco años la cual ante su insistente mirada le pateo la entrepierna y gritándole al oído – QUE MIRAS BAKA – le dejo inconsciente; en cambio esta vez su impresión fue distinta, la niña de los anteojos le envió un guiño, dejándolo abobado su expresión era más que ridícula, pero su rostro veía a alguien familiar, no obstante no tuvo que enmarañarse en una búsqueda mental pues el resultado se encontraba a unos cuantos pasos de distancia.
-Shinji que grandes estas – le saludo gratamente una mujer con expresión calmada dándose cuenta que era aquella mujer que lo cuidaba cuando tuvo ocho años; dejándole una huella en su existencia que sería imposible de borrar.
Hace 3 Años
-Shinji, cariño sé que estas triste porque tengo que viajar pero ya no puedo aplazar más este viaje, Kyoko tampoco puede esperar mucho más; mira te voy a presentar a una amiga, ella te va a cuidar muy bien – le dice la mujer de cabellos marrones intentando calmar el llanto del pequeño de seis años.
-mama no quiero que te vayas – el sollozo es cada vez más intenso en el pequeño Shinji.
-Baka Shinji, tanto vas a llorar, no cabe dudas que eres un niño de mamá – una pequeña pelirroja arremete insultos contra el pequeño que increíblemente le da más pavor su amiga que la soledad causada por el viaje de su madre.
-Shinji, Asuka ella en Annette, es una buena amiga ella se va encargar de ustedes por el momento, ya no llores mi pequeño veras que pronto regresaré – Esta palabras logran calmar algo la tristeza del infante, ahora postra su mirada en la mujer cuya rostro se ilumina con una pequeña sonrisa, pero sus ojos demuestran una angustia profunda, que llama la atención del pequeño, dirigiendo la mirada al fondo de la habitación ve una forma muy peculiar, algo que le es conocido.
-Ann disculpa que te deje este problema – le dice Kyoko a su amiga.
-Realmente no puedo creer que nos trasfieran al mismo tiempo – continua Yui
-No se preocupen al menos tendré compañía en casa durante mis vacaciones – la mujer de anteojos verdes con un tono amable intenta apaciguar a sus amigas.
- nos vemos pronto Shinji – le dice amablemente su madre, al pequeño que dejo de llorar.
-Asuka pórtate bien no quiero saber que causas problemas y dejar de molestar a Shin-chan. – un tono de severidad se denota en la pelirroja mayor cuando se despide de Asuka que refunfuña por la diferencia entre el despido de su madre y el cariño de Yui hacia su hijo.
Dejando esto las mujeres se despiden portando dos maletas cada una, ahora en su hogar temporal Shinji comienza a explorar la habitación, pero su curiosidad se centra de nuevo en la figura peculiar, lo cual no pasa inadvertido de los ojos de Ann.
-¿lo conoces? – haciendo una seña hacia el objeto que miraba el niño.
-Se parece a la Viola de mamá – le dice el niño mirándola a los ojos.
-Bueno estuviste cerca, este es un cello, es parecido a la viola y el violín pero más grande, ¿quieres escucharlo?
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-Shinji, ella es Mari – la castaña mayor le presenta a la chica que antes había visto Shinji, la cual responde a la presentación indiferentemente, mirando la pantalla de su móvil mientras le estrecha la mano.
-Mari – el tono de la mujer de gafas verdes se hace grave tratando de regañar a su hija.
-Está bien, está bien; soy Mari Makinami – se dirige al joven Ikari, guiñándole de nuevo el ojo – Madre iré a dar un pequeño paseo vuelvo pronto – afirma la joven de cabello castaño a Ann, mientras se dirige a toda prisa a la puerta.
-Espera Mari.- la mujer de pelo corto intenta detener a su hija, sin lograr hacerlo.
(Puerta cerrándose)
-Discúlpala Shinji ella es algo problemática – intentando guardar la vergüenza que le ha causado su hija.
La tarde fue agradable para los Ikari, Shinji se enteró que su estancia se prolongaría hasta que su madre pueda encontrar un nuevo hogar, por el momento dictaría clases como asistente en MIT en el área desarrollo evolutivo de la facultad de ciencias, de igual manera él asistiría a un colegio cercano para familiarizarse con la cultura y el entorno. Por la noche Ann y su hija se despidieron, cansado de un largo día la abuela de Asuka le enseño su dormito el cual cuidadosamente había sido arreglado para un joven de su edad, junto a su cuarto había una habitación de color rojo la cual intuyo que sería de Asuka mientras visita a sus Abuelos en las Vacaciones de Invierno, una nueva vida comenzaba para el joven de los ojos azul acero.
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El otoño fue fugaz, así como su brillo naranja del ocaso; ahora la nieve blanca cubría las calles, diciembre había comenzado, Shinji tuvo muchos problemas al inicio de clases, no perdía la costumbre de agregar el –san o el –kun al momento de referirse a las personas, por lo que era blanco era de burlas constantes, de igual manera los cursos le eran difíciles y las pruebas era un martirio, por fin lograba entender el dolor de Asuka en las pruebas de japonés. Ya era diciembre, una fecha especial se cernía en la mente de Shinji, en años anteriores hubiese que tenido que soportar la insaciable curiosidad de su amiga pelirroja preguntándole cuál sería su regalo, de igual manera recordó la fiesta que le preparó Asuka cada vez que su madre no estaba en casa por trabajo, sin embargo este año había sido diferente gracias paradójicamente a su padre que había aceptado el divorcio y con lo cual su madre no tuvo que viajar antes de tiempo; aquel seis de Junio fue un momento agridulce, su madre le había preparado un gran pastel, sus amigos habían asistido con la predeterminación de hacer olvidar a Shinji aquel momento incomodo que había causado el divorcio, y en especial la anécdota de los regalos divaga su mente en cada vez que recuerda ese día, pues en el momento de la entrega de los mismos la última en dárselo fue Asuka, la sonrisa de Shinji es inusualmente grande al ver el pequeño trozo de papel que literalmente decía "Vale para un Regalo Futuro"; aquel papel le causo tristeza, la despedida era pronta y sabía que el Regalo Futuro sería casi imposible, no fue sino hasta el final de fiesta cuando todos ya se habían ido, cuando Asuka le entrego una pequeña caja adornada con terciopelo azul, y ni bien la caja estuvo en posesión de Shinji la pelirroja escapo a toda prisa con el rostro de un tono igual al de su cabello; al abrir la caja vio una hermosa esclava de plata, en cuya parte frontal tenia grabado su nombre, pero lo sorprendente fue ver las letras en la parte anterior ALS con pequeño tinte rojo solo visto a la exposición de la luz, desde aquel momento la joya seria parte de la vida común de Shinji el cual la portaba cada día; este recuerdo lo hizo marcar involuntariamente el número de su amiga.
-Asuka, feliz cumpleaños – con un voz suave hablo el joven de los ojos azul acero
-¡BAKA SHINJI QUE HORAS CREES QUE SON, SOLO TU CABEZA SE LE OCURRE LLAMAR A LAS TRES DE LA MAÑANA, LLAMAME DESPUES! – seguido del grito ensordecedor su amiga colgó el teléfono, sin embargo no volvió a escucharla nuevamente ese día ya que ella ignoró todas sus llamadas.
Las fiestas de diciembre eran muy diferentes a las que estaba acostumbrado Shinji, habían árboles en todos los jardines que podía ver, en la plaza mayor puedo ver estatua de tamaño real que representaban un nacimiento en el otro extremo de la misma puedo ver un candelabro gigante hecho de hielo lo cual era nuevo para el joven, la alegría era la misma que había visto en Tokio-3 pero todo tenía un nuevo significado.
Llegando el fin de año su madre logro encontrar un departamento que alquilarían dando la excusa de estar cerca de su trabajo, sin embargo su intención latente era no causar más problemas a la pareja Langley, la mudanza no fue un problema mayor, pues no habían adquirido muchas pertenencias en el trascurso de esos cinco meses, en los primeros días del año se establecieron en su nuevo hogar el cual era pequeño justo para dos personas, otra vez Shinji tendría que cambiarse del colegio algo que en su interior ansiaba debido a la poca oportunidad que tuvo de formar amistades en su anterior colegio.
FIN DEL CAPITULO TERCERO
