Amor de Verano
Por Katou Yuu
ADVERTENCIAS: yaoi, yullen, AU, comedia(?) cita cursi.
DISCLAIMER: D. Gray -man pertenece a Katsura Hoshino.
- ¿una cita? - dijo Kanda volteando por sobre su hombro con los ojos entornados - y por eso hiciste todas esas tonterías?
- ¡ya te dije que no fue a propósito! ¿tú crees que planeé que la ola me llevara, quemarme hasta despellejarme, vomitarte y que la medusa me atacara? claro que no!
- pudiste haberla pedido y ya
- qué?
- Eso y no hubieras hecho el ridículo. Salgo a las 6- Allen se quedó con la boca abierta viendo al japonés desaparecer tras la puerta.
Se echo pesadamente en la cama viendo al techo como si no creyera lo que acababa de escuchar.
- Estoy alucinando - se pellizco la mejilla incrédula.
Lavi no tardo en entrar atacándolo con todo tipo de preguntas, estaba en shock y no podía responder, Lavi pensó que era un efecto secundario culpa de la medusa, corrió a buscar al médico.
Salió del hospital un rato después, su pierna estaba vendada y le costaba caminar, así que lo llevaron en silla de ruedas hasta el taxi y de ahí al hotel.
En la habitación, se bañó como buenamente pudo y se vistió mirando el reloj con ansiedad.
- deberías sentarte, o acostarte - dijo Lavi viendo a su amigo ir de un lado a otro a pesar del dolor - no soy tan cruel puedo quedarme contigo una noche.
- tengo que salir - dijo Allen desesperado porque su cabello no se acomodaba.
- no pensé que diría esto, pero no creo que sea momento de ir a un club.
- tengo una cita - dijo Allen rindiéndose y dejando a su cabello ser.
Después de todo se le acababa el tiempo y no podía quedar más en ridículo de lo que ya estaba.
Lavi no creía lo que oía, ¿cuando? ¿donde? como había ocurrido? Comenzó a bombardear a Allen con miles de preguntas, este solo buscaba la manera de huir.
- Entonces quedaron cuando estabas en el hospital?
- Si- dijo Allen apresurado.
- Oh por dios! Al final si le gustas, harán una buena pareja- Lavi le hizo un gesto afirmativo con su dedo pulgar, Allen no estaba tan seguro.
Se preguntaba si el salvavidas había accedido a salir con él por mera lastima después de haber hecho el ridículo tantas veces.
Por un momento se detuvo pensando lo peor. Si era por lástima, sería sólo otra vergüenza. Salió del hotel con toda la determinación pues como Lavi le había dicho, podría servirle de algo, funcionara o no. Esperó en la salida de la playa que Kanda siempre usaba. Al poco rato apareció cambiado y listo.
- hoy saliste temprano - dijo Allen viendo que era muy puntual
- es que los Moyashi dieron problemas por la mañana, no a último minuto. Allen se cruzó de brazos y suspiró.
- no conozco la cuidad, ¿podrías llevarme a algún lugar? - de acuerdo, no quiero terminar en la tienda del viejo. Kanda le tomó la mano y comenzó a apurarlo jalando suavemente. Allen se dejó llevar mientras sentía como el corazón se le salía. El salvavidas le tomaba la mano no como si lo jalara en calidad de costal, en verdad le había tomado la mano, con dedos entrelazados y todo. Lo condujo a una calle donde había puestos de todas clases y la gente iba con yukata.
-estamos en el festival de verano, antes lo hacían cerca del mar, pero con el turismo, decidieron moverlo. Allen miraba las delicias que surgían de todos lados.
Allen se quedó parado frente a un puesto que vendía dangos, aquellos que había probado en la tienda donde Kanda trabajaba.
- Realmente tienes un pésimo gusto - dijo Kanda con desagrado.
- No te gustan? ¿son deliciosos - Allen ya se había comido la ración - ¿Entonces cuales te gustan?
Kanda señalo un puesto adelante donde había un hombre sirviendo fideos con maestría.
Kanda pidió dos platos y le entregó uno a Allen. - no sé comer con palillos - dijo Allen dudoso mientras se sentaban con los fideos. Kanda tomó un bocado con sus palillos, sopló brevemente y se lo ofreció. Allen abrió la boca y aceptó sorprendiéndose por el sabor.
- ¡está delicioso! - dijo Allen.
- ¿tiene tenedores? - preguntó al mesero - este Moyashi no sabe usar los palillos.
- Soy Allen, ¿cuántas veces tendré que repetírtelo?
- Para mí eres un Moyashi - Allen hizo un puchero y trato de comer con los palillos inútilmente.
- Debes cogerlos así - dijo Kanda tomándole la mano para enseñarle la postura que debía usar h Ahora trata de comer.
Allen apenas pudo coger un par de fideos y llevarlos a la boca, pero lo había sentido como un logro.
Siguieron paseándose por los puestos, Kanda lo había convencido de probar algunas golosinas que incluían calamar seco y pescado.
- Sabe horrible, ¿lo hiciste a propósito? - dijo Allen lamentándose por haber creído en su recomendación.
- No me gustan los dulces Moyashi, ¿que esperabas?
- Pero tú tampoco lo estas comiendo - Allen le acerco un calamar muy oloroso.
Kanda tomó un mordisco de la mano de Allen y se mantuvo tranquilo. El renombrado Moyashi sentía que cada vez que el chico se le acercaba un poquito más, le iba a dar un mini ataque al corazón. Pasaron por todas las delicias y Allen las probó todas.
- si no te gustan los dulces, por qué trabajas en una tienda que los vende? - dijo Allen con la boca llena de takoyaki.
- no es por gusto - dijo Kanda cargando la crepa gigante que Allen guardaba para después - la tienda es de mi abuelo. Allen sonrió con malicia, Kanda tenía influenciad en esa tienda. Se imaginaba a un hombre de la seriedad y misticismo de Kanda. Pero cuando la conversación reveló que su abuelo era el hombre amable que lo había atendido. Le pareció gracioso. Aquel hombre era todo lo contrario a Kanda, y era inglés.
Sentía que algo los conectaba, Kanda lo hizo alejarse de los puestos de comida, no le importo mucho mientras devoraba unos takoyaki.
- ¿A dónde vamos? - pregunto curioso.
- Solo camina Moyashi.
- No entiendo porque eres tan amargado, tu abuelo se ve que es hombre muy amable.
- No tengo que parecerme a el Moyashi - dijo con molestia.
- Al menos sonreír un poco no te matara - Kanda lo acuchillo con la mirada.
- Tú fuiste quien pidió la cita Moyashi.
- ¿entonces tu no querías la cita? - dijo Allen entrecerrando los ojos Kanda rio ligeramente.
- Moyashi, no creo que sea muy amable el pedirme que sonría. Allen se dio cuenta de que tenía razón, no lo había hecho como una petición para forzarlo, y no era su obligación, así que había sido grosero.
- lo siento, sólo que a veces siento que no te agrado.
- estoy aquí - dijo encogiéndose.
Allen siguió a Kanda.
¿Eso significaba algo bueno? entonces tenía esperanzas? miles de preguntas comenzaron a llenar su cabeza, Kanda se detuvo en algún punto, Allen no se percató chocando con él, se separó algo apenado.
- ¿Dónde estamos? - viendo que a su al redor no había nadie, apenas lo que parecía un pequeño templo, miro curioso el lugar como si esperara que de allí saliera un monje, se percató de que Kanda estaba apartado apoyado de una baranda, Allen se acercó sin hacer mucho ruido, desde allí podían ver las luces del festival y parte de la playa. No imaginaba que hubieran caminado tanto.
- ¿Ya terminaste de husmear Moyashi?
- No husmeaba, solo tenía curiosidad, nunca había visto un templo.
Allen se acercó a Kanda y se dio un momento para apreciar la vista, había pasado tanto tiempo tratando de pedirle una cita que no había ido más que a la playa. Recordó que en realidad estaba en una cita. En la primera cita de toda su vida, al menos la primera con alguien que le gustaba de verdad. Si había esperanza, también pronto moriría porque debía volver a casa.
- ¿por qué querías una cita conmigo? - dijo Kanda mirándolo a los ojos.
- ¿por qué? - dijo Allen nervioso - ¿no es obvio?
- bueno, entonces ya deberías estar sobre mí - dijo Kanda mirando al piso un poco desilusionado.
- ¿por qué estaría sobre ti?
- te vas pronto, eso dijo el pelirrojo, aquí nadie nos va a molestar.
- ¿A que te refieres con eso? - pregunto algo inocente, Kanda sonrió de manera burlona como si no pudiera creerse la pregunta del albino.
- Me refiero a esto Moyashi- acorto la distancia entre ellos con un beso, Allen se quedó petrificado jamás lo habían besado, su corazón latía con fuerza, sentía que se mareaba, Kanda le sostenía el rostro para que no se apartara, pudo sentir su lengua entrar en su boca, no se creía que aquello estaba ocurriendo.
- Pareces un maniquí Moyashi - dijo separándose.
Se quedó de piedra, rojo y con el estómago hecho un nudo. Era la primera vez que besaba a alguien y lo había hecho mal.
- es que... Yo... No esperaba... - Allen se tocó los labios con la punta de los dedos.
- entonces te gusta que el otro tome la iniciativa - dijo tomándolo por la cintura y tocando su trasero.
- ¡no! - dijo a punto de desmayarse por la emoción - yo sólo quería tener una cita contigo porque me gustas, no esperaba que llegáramos a más -Allen pensó que ya tenía suficiente con los nervios como para entregar su virginidad, el paquete completo en un día.
- ¿no querías hacerlo? Qué raro - dijo Kanda mostrando su sorpresa, lo cual resultaba una novedad pues siempre estaba serio - pensé que venías por una experiencia interracial, la mayoría viene por eso, todos van a las playas de Latinoamérica.
Allen se puso más rojo aun - ¿Acaso siempre haces eso?
- ¿Me ves cara de prostituto Moyashi? - dijo Kanda mirándolo serio - No te preocupes no ando ofreciendo mis "servicios" a cualquiera.
Allen dio un paso atrás.
- Es broma Moyashi, vieras tu cara - le puso una mano en la mejilla.
- Entonces ¿por que aceptaste la cita?- pregunto dudoso.
- De verdad que eres idiota - suspiro - También me gustas Moyashi.
Allen se quedó con la boca abierta unos segundos. No sabía qué hacer, jamás había llegado tan lejos.
Se estiró y besó a Kanda con todas sus ganas. Se iba en unos días, pero por lo menos se llevaría algo bueno.
- no estuvo tan mal esta vez - dijo Kanda cuando se separaron.
Allen lo golpeó en el brazo.
- Al menos no golpeas como niña - Kanda se sobo el brazo.
Allen se iba a disculpar, pero Kanda le hizo una seña para que viera al cielo, entonces pudo ver como una bola de luz estallaba en el cielo, eran fuegos artificiales, tan hermosos que le quitaron el habla, ninguno dijo nada mientras el espectáculo duro.
Allen supo que entonces Kanda había no solo buscado ese lugar para estar 'solos' sino para tener una vista envidiable.
El espectáculo termino, Kanda le dijo algo para bajar de vuelta al festival, pero Allen lo detuvo, aunque le había agradado quería estar a 'solas' con el otro quien no tardo en entender al albino.
vieron el resto de los fuegos artificiales, a lo lejos se escuchaba la música del festival y el murmullo de la multitud.
El ambiente era más de lo que hubiera podido pedir para una primera cita, Allen tendría altas expectativas desde ese momento.
Besó a Kanda sin hacer caso a sus críticas, al parecer con cada beso iba mejorando, pero no era de lo más romántico. Por otro lado, se preguntaba si tenía algún objetivo. Qué tan lejos podía llegar si no iba a volver a ver a ese chico.
No supo en qué momento se encontraba besando nuevamente a Kanda, las manos de este tratando de colarse bajo su camisa.
- ¿Ustedes que están haciendo? - dijo una voz desconocida mientras una linterna los apuntaba. Allen se separó avergonzado, era un policía que parecía estar patrullando.
Kanda le tomo de la mano y lo obligo a caminar pues el hombre les estaba dando una charla sobre los actos indecentes que estaban cometiendo frente a un templo.
Bajaron casi corriendo, el policía no desistía con su lección de modales y paró hasta que habían bajado de nuevo al festival.
-lo siento - dijo Allen, aunque no era su culpa en verdad.
Por un momento sintió que era parte de la mala suerte que llevaba cargando, todo lo que se relacionaba con Kanda le salía mal.
-podemos ir a mi casa, o a tu hotel - dijo el otro con algo de molestia por lo ocurrido.
- o podríamos quedarnos aquí - dijo tratando de calmar su corazón, se había acelerado más de lo que estaba debido a la huida.
- entonces sólo querías una cita... - buscó una palabra para definir - lenta? no es como si te fueras aquedar por siempre.
- lo sé, pero tampoco esperaba que tu quisieras...pensé que los japoneses eran más tímidos.
Kanda entrecerró sus ojos.
- Moyashi - hizo una pausa - Sabes que has estado provocándome todos estos días ¿no? paseando con esta estúpida tanga o bronceándote hasta quedarte como un camarón, como esperas que reaccione?
Allen se quedó sin palabras, pues el tenía razón había hecho todo aquello con tal de que el otro se fijara en el pero no esperaba que realmente lo fuera a excitar.
- No te forzare a nada si no quieres, entonces nos quedamos aquí.
Estuvieron callados un rato, incómodos, Allen miraban al piso y Kanda se sentía mal por haber insistido.
- no lo he hecho
- qué? - dijo Kanda mirando al otro.
- no he tenido sexo con nadie - dijo Allen evitando su mirada, estaba avergonzado.
Desde que había visto a Kanda, le había gustado, en todos los sentidos, pero cómo podía llevar pedir una cita y lanzarse sin saber lo que estaba haciendo.
- Entiendo - dijo Kanda mirando a otro lado - Vamos, de seguro tienes hambre.
- ¿Eh? - Allen lo miro confundido por el cambio drástico de la conversación, quiso hablarle, pero su estómago había respondido la pregunta por él.
Se acercaron a un puesto de okonomiyaki, el aroma lo había atraído, comenzó a pedir y comer como si no hubiera un mañana.
Al momento de pagar Allen iba a buscar su monedero cuando un hombre se ofreció a pagar su cuenta.
- Yo pago, si no te molesta - dijo un hombre moreno evidentemente extranjero - Te vi en la playa comiendo hace unos días, tienes un gran talento.
- le agradezco, pero yo pagaré por mi comida- dijo notando como Kanda miraba severamente al hombre.
- entiendo - dijo el hombre sonriendo - pero puedo invitarte el postre, podríamos charlar un rato, tú amigo puede acompañarnos, si conoce algún lugar bueno, mucho mejor - dijo el sujeto poniendo la mano en su hombro.
- le agradezco, sólo que estamos en medio de algo.
Allen solía ser amable y no sabía cómo salir de ese predicamento, en otro momento hubiera aceptado, por cortesía, pero no sabía qué hacer con Kanda ahí.
El hombre vio a Kanda quien le tomo la mano a Allen y sonrió - Ya veo, te refieres a ese "algo". Es una lástima, pero si cambias de opinión llámame - le dio una tarjeta y Allen solo la tomo por mera cortesía.
Apenas la leyó, era al parecer un ejecutivo de alguna estación televisiva, Allen estaba algo sorprendido.
- Podía ser un buen partido Moyashi - dijo Kanda sacándolo de su asombro mientras aflojaba el agarre en su mano
Allen lo miró molesto, pagó la cuenta y se levantó.
- no vienes solo, Moyashi - dijo Kanda molesto
- y lo dices después de insinuar que debía haberme ido con ese sujeto? - dijo Allen preguntándose si no había sido un error salir con Kanda, después de todo, le gustaba, pero ya sabía que tenía muy mala actitud.
- no todos los días te encuentras a un productor de tv - Kanda lo siguió
- ¿entonces no te hubiera importado que interrumpiera la cita?
Kanda no respondió.
- ¿Eso es un 'si'? - dijo Allen con decepción en su rostro.
- La decisión era tuya Moyashi, solo te estaba dando a elegir - dijo en un tono despreocupado, tampoco era como si estuviera perdiendo algo porque aún no sabían si esa relación seguiría con el Moyashi teniendo que devolverse a su país.
NOTAS:Algo de drama al final, espero que les haya gustado, nos vemos en el siguiente cap.
