Disclaimer: Los Personajes de Naruto; no me pertenecen a mi.. Si no al grandioso Masashi Kishimoto
Capítulo 3
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Cazadora
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—¿Que tal la fiesta?
A la mañana siguiente sonó el teléfono. Hinata medio esperaba que fuera Sasuke. Habia encontrado la cazadora de piel que dejo el dia anterior, y aunque sospechaba que era la verdadera razón de su visita, necesitaba desesperadamente hablar con el.
Pero era su tia Kurenai.
Sus tios Azuma y Kurenai se convirtieron en sus tutores legales tras el fallecimiento de sus padres, cuando ella tenia cinco años, y los quería como si fueran sus padres.
—Hum, no estuvo mal —respondió ella, aunque Kurenai detecto la falta de entusiasmo en su voz.
—Ya te lo adverti, Hina —dijo la mujer—. Esa gente con la que anda ahora Sakura no es como tu. ¿Que paso? ¿Hubo drogas? ¿Bebieron mucho?
—No —al menos eso esperaba, se corrigió—. No, solo que se alargo demasiado.
—Hum —su tia no parecia convencida—. Bueno, ahora ya esta, y supongo que no ha habido daños irreparables.
—No, nada irreparable —dijo la hyuga, preguntándose que diría su tia si le contara lo que había estado a punto de pasar la tarde anterior, de no ser por la interrupción de su vecina.
—Bueno, ¿cuando te veremos? —estaba diciendo kurenai—. Hace mucho tiempo
que no pasas un fin de semana con nosotros.
Sus tios tenian una a finca en Japon, en un pueblo en el condado de Konoha. Su tio, propietario de una editorial de revistas, viajaba a Londres un par de veces a la semana para reunirse con sus directores, mientras su tia se dedicaba a criar caballos y perros. Konoha fue el hogar de Hinata y conocio a Kiba Inozuka a los 15, con quien se caso en cuanto cumplió los 20.
—Eso es porque el tio Azuma me tiene muy ocupada —respondio ella, alegrándose de hablar de su trabajo y no de su vida personal. Le gustaba entrevistar a gente y agradecia la confianza que su tio habia depositado en ella.
Cuando se matriculo en la universidad, lo hizo con la intencion de obtener una licenciatura en Periodismo y trabajar en algun periodico de tirada nacional, con la ilusion de convertirse en corresponsal de guerra.
Pero poco despues que conocio a Kiba, todo eso cambio, y ella se dijo que era feliz estando con el y trabajando como ayudante de documentación hasta que tuvieran hijos.
Por supuesto aquello nunca llego. Dos años despues de su boda, Hinata se encontro sola y perdida. Con retraso logro su trabajo como periodista, pero no el que habia imaginado.
—Entonces le dire a tu tio que deje de mandarte del Timbo al Tambo —dijo kurenai enfadada—. Ya es hora de que encuentres a un hombre decente y vuelvas a casarte.
—Ya lo he hecho, y no, gracias, no pienso repetir —exclamo al instante.
Aunque habia pasado dos años desde el divorcio, no tenia ningun deseo de establecer ningun tipo de relacion sentimental. Le gustaba su vida, le gustaba su independencia, y que hubiera estado a punto de sucumbir a un momento de locura la tarde anterior…
—¿Seguro que no has conocido a nadie? —insistio su kurenai, que a veces podia ser muy perspicaz.
—No —dijo hinata sentandose en el brazo del sofa—. Bueno, ¿que tal va todo por ahi? ¿Ya ha nacido el potrillo?
—Eh, tengo la sospecha de que estas intentando cambiar de conversacion, Hina, pero te lo perdono —dijo kurenai—. Venga, ¿por que no vienes a vernos este fin de semana? Los Sabaku no dan una cena para celebrar el cumpleanos de Kankuro, y estarian encantados de que vinieras.
Hinata se mordio el labio. Aparte de que no tenia nada en comun con Kankuro, su hermano Gaara estaria alli, y sabia que sus tios hacia tiempo que albergaban esperanzas de que se casara con el.
—No estoy muy segura —respondio hinata—. A lo mejor voy el domingo, a pasar el dia.
Kurenai suspiro decepcionada.
—Supongo que me tendre que conformar con lo que sea —dijo la mujer con toda franqueza—. ¿Por que no lo piensas, querida? Llamame manana, ¿vale? A lo mejor puedes venir.
Pero Hinata no podia enfrentarse a Gaara aquel fin de semana.
—Vale, lo pensare —dijo por fin.
—Bien —kurenai sonaba mucho mas optimista—. Se que lo intentaras. Oh, y para tu informacion, ha nacido un potrillo negro precioso. De momento le hemos llamado Rio, pero puedes elegir otro nombre cuando lo veas.
!Rio! ¿Es que no podia escapar de todo lo brasileño?
—Tengo muchas ganas de verlo —dijo hinata con una sonrisa en los labios, y cuando colgo el telefono supo que era muy cierto.
Despues de la reunion, al ver que llovia, Sasuke fruncio el ceño. Dado que era hora punta en Londres, no habia taxis libres, por lo que subiendose el collar de la chaqueta de mohair se dirigio al metro mas cercano. Podia haber pedido que le recogiera un coche de la empresa, pero no estaba acostumbrado a tanta inactividad.
En Brasil, caminaba, nadaba y navegaba practicamente todos los dias, y cuando queria mas tranquilidad se dirigia a la hacienda que su familia poseia al norte de Rio de Janeiro.
No estaba de muy buen humor. De hecho, no lo estaba desde que salio del apartamento de hinata por segunda vez en estado de pura frustracion.
Podia haber vuelto de nuevo mas tarde, penso, pero su orgullo no se lo permitio, y se consolo diciendose que las mujeres con las que se relacionaba normalmente nunca invitarian a un hombre a entrar en su apartamento, al menos estando solas.
Y mucho menos tras un comportamiento como el suyo la primera vez. Pero ella lo habia invitado y ahora estaba pagando por ello.
Sasuke sacudio la cabeza, impaciente consigo mismo, e impaciente con el tiempo. Cuanto antes regresara a Rio de Janeiro mejor. Y a karin, aunque eso era lo que menos le apetecia. La joven le caia bien, desde luego. Practicamente habian crecido juntos, pero a el no le gustaban las compañias que ella frecuentaba en la actualidad.
Y ademas sus padres esperaban demasiado de lo que era, basicamente, una amistad. Esperaban un anuncio de compromiso, pero se iban a llevar una gran decepcion. Consulto el mapa del metro y vio que el apartamento de hinata estaba solo a un par de estaciones.
Exhalo profundamente. Vale, ¿por que no aprovechar la oportunidad para ir a recoger su cazadora?, se dijo. Dentro de unos dias regresaba a Brasil, y quiza aquella fuera la ultima vez.
Media hora mas tarde subia las escaleras del apartamento de hinata el, con la chaqueta empapada y los mocasines totalmente encharcados.
Llamo al timbre y la espera se le hizo eterna, sobre todo comparado con la rapidez con que respondio a la llamada de su vecina el dia anterior. Pero por fin la puerta se abrio unos centimetros y Sasukeo vio el cuerpo de Hinata medio oculto tras la misma, cubierto tan solo con un albornoz.
Probablemente acababa de salir de la ducha. Tenia las mejillas encendidas y su pelo negro y humedo le caia sobre su cuerpo como cascada hasta llegar a las caderas.
Por el momento, Hinata se le quedo mirando, incapaz de reaccionar. De lo unico que era consciente era que debajo del albornoz estaba desnuda, y de las gotas de agua que le bajaban por el cuello.
—Estaba en la ducha —balbuceo por fin, y sasuke asintio.
—Ya lo veo. ¿Vengo en un mal momento?
¿Tu que crees?, le hubiera podido responder ella, pero no lo hizo. Se paso la lengua por el labio superior y encogio levemente los hombros.
—Supongo que vienes a buscar la cazadora —dijo ella, pensando que de nada serviria imaginar que tenia otro motivo.
Aquella tarde iba vestido mas formalmente, con un elegante traje de mohair, aunque la chaqueta estaba totalmente empapada. Al igual que el pelo, que llevaba pegado a la cabeza por el agua.
—¿La has encontrado? —pregunto el con su voz grave.
—Claro, no era dificil —respondio ella casi sin respiracion. sasuke inclino la cabeza.
—Claro —hizo una pausa—. ¿Estas bien?
—Con un poco de frio —reconocio Hinata, dandose cuenta de que no podia ir a buscar la chaqueta y dejarlo plantado en el pasillo—. Supongo que sera mejor que entres —murmuro por fin.
—¿Estas segura?— sasuke era el que no estaba seguro de lo que hacia, pero acepto la invitacion.
—¿Por que no? —pregunto, y dejando la puerta abierta, volvio con pasos rapidos hacia el salon—. Cierra la puerta, Porfavor —le dijo dirigiendose a su dormitorio—. No tardo nada.
Sasuke cerro la puerta y se apoyo en ella. Lo penso un momento y giro la llave. Por seguridad, se dijo. Despues fue al salon.
El salon estaba limpio, y no quedaba ni rastro de la fiesta de sakura. Al fondo habia una puerta abierta, y la curiosidad le llevo a ver adonde daba. Tras titubear un momento, cruzo el salon y se metio por el pasillo que probablemente daba acceso al dormitorio y el cuarto de baño.
Abrio una de las dos puertas. Era el dormitorio. Sobre la colcha estampada de la
cama habia varias prendas de ropa. ¿Se estaba arreglando para salir?, se pregunto el, aflojándose inconscientemente el nudo de la corbata al sentir una punzada desconocida en las entrañas.
No podia estar celoso, se dijo, bajandose el nudo hasta la pechera. El nunca podria entablar una relacion con una mujer inglesa.
Sin embargo…
Al otro lado del dormitorio se abrio una puerta y aparecio Hinata vestida unicamente con un diminuto sujetador y unas braguitas de encaje a juego. Los cabellos negro y lacios todavia humedos le caian sobre el cuerpo, parecia distraida, aunque estaba increiblemente sexy, y sasuke sintio el impacto en las entrañas y noto la fuerte reaccion de su cuerpo.
Pero ella estaba demasiado concentrada en ponerse las medias de seda que habia sobre la mesa y no reparo en su presencia. Al menos al principio. Hasta que de repente algo, quiza el sonido de una respiracion acelerada desde la puerta, la hizo levantar la cabeza y mirar en su direccion.
Con una pierna levantada en el aire estaba irresistible, y Sasuke, a pesar de la exclamacion de ella al verlo, entro con pasos lentos en el dormitorio.
—¿Que hace aqui? —balbuceo ella, casi sin poder pronunciar las palabras. Tirando de las medias, hizo una bola con ellas y se las lanzo—. !Fue.. Fuera de aqui! !Le he dicho que esperara en el salon! —le grito, entre asustada e indignada.
—Si no recuerdo mal, no me has indicado exactamente donde debia esperar — le contradijo, atrapando la bola de seda negra con una mano y llevandosela a la cara—. Mm, huele a ti —continuo—. No te enfades. Eres una mujer preciosa. No te avergüences de tu cuerpo.
—!No me averguenzo! —le respondio ella poniendose de pie—. Y si eso es una disculpa, no la acepto. No tienes ningun derecho a entrar aqui y comportarte como si debiera sentirme halagada.
—No era una disculpa —dijo el dejando caer las medias en el suelo y mirandola a la cara—. Solo decia la verdad. No me culpes por eso.
—Si, claro —hinata miro a su alrededor, buscando algo, quiza la bata, para cubrir su semidesnudez. Pero la bata estaba en el cuarto de baño—. ¿Y supongo que, si fuera brasileña, me comportaria igual?
Sasuke apreto los labios. A pesar de lo ocurrido recientemente, no podia negar que la madre de Karin nunca le hubiera permitido entrar en el dormitorio de su hija, incluso si el hubiera querido. A pesar de las nuevas libertades del siglo XXI, las mujeres de buena familia mantenian sus costumbres de siempre. Claro que eso no queria decir que los jovenes no se revelaran. El estaba convencido de que Karin habia hecho cosas de las que su madre no sabia nada.
—Me lo imaginaba —dijo ella dandole la espalda—. Ahora, por favor, vete. — sasuke apreto los puños, reprimiendo el impulso de sujetarla por los hombros y pegarla a el, medio desnuda como estaba. Desde su perspectiva, apenas lograba vislumbrar los senos, pero la estrecha curva de la cintura y las hermosas caderas resultaban irresistibles, asi como las nalgas redondeadas que se adivinaban bajo el encaje negro de las bragas. Sintio que toda la sangre se le arremolinaba en el sexo.
La deseaba, reconocio. Deseaba enterrar su sexo ardiente en ella y acabar con todo el estres y la frustracion que sentia desde que la beso por primera vez.
Pero no podia hacerlo.
No debia.
No era un animal.
Y ella no era una prostituta barata a quien el podia seducir y dejar sin volver la vista atras. La respetaba demasiado, y por eso tenia que salir de alli antes de perder por completo el juicio.
Los ojos lila palidos y casi inexistentes de ella, claros y transparentes como el hielo, buscaron su atormentada mirada. Durante un momento se quedaron mirando, hasta que al final ella dijo:
—La… la chaqueta esta colgada en la percha de la entrada. A lo mejor la has visto al entrar.
En realidad sasuke no habia visto nada mas que a ella.
—Gracias —dijo el en voz baja, y retrocedio hacia la puerta. Pero antes de salir, hizo un asentimiento con la cabeza—. Ha sido un placer conocerte, Hinata —dijo con ironia—. Adios. Espero que tengas una buena vida —concluyo antes de salir al salon.
Mientras Hinata asimilaba la finalidad de sus palabras, presto atencion esperando oir el ruido de la puerta de la calle al cerrarse. Pero no lo oyo. El silencio que la envolvio era ensordecedor, y con una mezcla de ansiedad y curiosidad, se puso una camisa sobre la ropa interior y salio al salon.
Alli estaba sasuke, de pie junto a la ventana, contemplando las luces de la ciudad.
Llevaba puesta la chaqueta con la que llego a su casa, y ahora hinata se dio cuenta de lo mojada y arrugada que estaba.
—¿Ocurre algo? —pregunto pidiendo una explicacion a su presencia alli. Sasuke se volvio en redondo, con las manos en el cuello, y ella se dio cuenta de que estaba apretandose el nudo de la corbata. Se habia precipitado, tenia que haberle dado mas tiempo.
—Tienes una vista muy interesante —dijo el dejando caer las manos a los lados —. Perdona, ya deberia haberme ido.
—Tienes la… la chaqueta empapada —dijo ella, incapaz de pensar en nada mas.
—Esta lloviendo —dijo el abriendo las manos.
Hinata apreto los labios.
—Podrias ponerte la otra cazadora —comento.
—Podria, si —dijo el, quitandose la chaqueta de mohair.
Hinata salio al vestibulo a buscar la cazadora de piel y se la llevo.
—Muchas gracias —dijo el tomandola de sus manos.
—De… de nada —murmuro ella. Y sin poder evitarlo, añadio— La camisa tambien esta mojada.
Levanto una mano y se la paso por el pecho, alisando el suave tejido. La seda se le pegaba al cuerpo como una segunda piel.
—Asi es —reconocio con una sonrisa—. Por desgracia, es la unica que tengo.
—Puedo… puedo secartela —se ofrecio ella temerariamente.
—Mejor que no, cara.
—¿Por que no?
—Conoces la respuesta tan bien como yo —murmuro sasuke con la voz pastosa y recorriendo con los ojos la sensual belleza de los labios femeninos, tentadores y carnosos—. ¿O tan inmune eres a la atracción que existe entre nosotros que no te importa lo que haga?
Claro que le importaba. Nunca habia sido tan consciente de ningun hombre, de su calor y de su magnetismo, del aura indefinible de virilidad que le rodeaba, y de la fuerza que emanaba de su cuerpo.
—Me… me importa —dijo ella por fin.
Sasuke dejo caer la cazadora y le acaricio la mejilla con el dedo.
—Mierda —mascullo por fin.
Y con la mano la sujeto por la nuca y la atrajo hacia el para cubrirle la boca fogosamente con la suya.
