Desde del cuartel de la marina salieron 9 gaviotas hacia partes distintas del grand Line. Todas ellas llevaban el mismo mensaje que debía de ser entregado a los capitanes piratas de los llamados 11 supernovas. Ellos eran los piratas con sumas por su cabeza superiores a 100.000.000 Berrys. Todos ellos eran buscados por los 7 mares y el grand Line. Las gaviotas llegaron a las distintas islas de invierno, las otoñales y primaverales y las de verano

Las gaviotas llegaron a sus destinos y dejaron caer en las cubiertas de cada uno de los barcos aquello que debían entregar.

-Capitán, esto lo ha traído una gaviota- Dijo uno de los piratas de Eusstass Kidd.

-¿Eh? ¿Qué es eso?- el pirata llegó hasta la sala del capitán en donde estaban reunidos aquellos mas cercanos al capitán.

-Es una carta, pero no lleva remitente.

-¿Que dice?

-20 nudos al este y 52 al sur, 3 días

Kidd se la quitó de las manos y la abrió. Dentro de esta había un papel que se movía por sí solo.

-¿Eso no es…?- comenzó a decir Killer, la mano derecha del capitán y el segundo de abordo.

-Si, es una vivre cart. Lo que no entiendo es que hace en una carta llevada por la gaviota.

-¡Capitán! – dijo otro de los que estaban con él.

-Zombi, no grites, no estoy sordo.- le dijo el capitán.

-Pero es que la vivre cart se está moviendo. Y muy deprisa.

Kidd sonrió de oreja a oreja.

-Eso es que estamos cerca de nuestro objetivo.

-¿Qué piensa hacer capitán?- Eustass no dijo nada simplemente sonrió.

Se levantó del sillón en el que estaba y salió a la cubierta. Miró al cielo azul con su habitual sonrisa.

Desde el agua, una joven observaba los actos del capitán, sospechaba que el capitán estuviera tan contento cuando hace apenas unos días la Armada mató a 2 de sus hombres. Ella siguió atenta a lo que ocurriera en los próximos días.

En medio del Grand Line sin ninguna isla cercana por los alrededores, se encontraba un submarino amarillo que estaba descansando en la superficie del agua. Una gaviota se posó en él y con el pico llamó. De dentro del submarino salió un oso blanco vestido con un mono de trabajo naranja. La gaviota le entregó el sobre y echó el vuelo. El oso se volvió a meter en el submarino y comenzó a correr por él hasta llegar a la sala de mandos en la que se encontraba el capitán.

-Capitán, capitán- dijo el oso corriendo sin parar.

-Que quieres Bepo, estoy ocupado- dijo un poco molesto.

-Una gaviota ha traído esto, he pensado que seria importante.- le entregó el sobre al capitán.

-¿Un sobre? ¿Qué tiene esto de importante?- todos los de la sala de mandos se quedaron mirando el sobre y a su capitán que no soltaba su enorme katana.

Lo abrió. De él sacó una vivre cart.

-¿una vivre cart? ¿Que significa esto?

-No lo sé.- dijo el capitán mirando el papel que se movía.

-Capitán mire esto- Bepo sacó un pequeño papel del sobre.- pone 20 nudos al este y 52 al sur, 3 días.

-Que hacemos capitán.

-Seguid el rumbo. "No se porqué pero esto no me huele bien"

Todos los de la sala de mandos estaban atentos a su capitán y no se percataron que en una de las ventanas apareció un ser marino que los observaba.

-"Tened cuidado"- el capitán al igual que toda la banda escuchó una voz en su cabeza.

-Otra vez esa voz, ¿Quién eres?

La voz desapareció al igual que el ser marino que estaba en la ventana.

-Capitán ¿usted sabe algo de esa voz?

-¡Pero como voy a saberlo! ¡No digáis estupideces y poneros a trabajar!- El capitán se alejó de la sala de control hacia su propia habitación.

Se sentó en el sillón y miró por la ventana. Vio muchos peces pasar, pero uno pasó a mayor velocidad que los otros lo que hizo que se sorprendiera por la extraña forma que tenía.

-Estaré cansado, además esto es el Grand Line, puede haber cualquier cosa.-Se tumbó y se quedó dormido pero atento a cualquier cosa que pasara por su barco.

-"¿Qué habrá en aquel lugar? ¿A dónde nos conduce?"- pensó.

La noche se les echó encima mientras navegaban entre los corales.

Los mugiwaras no habían avanzado mucho desde aquella mañana, solo unos kilómetros. Todos los miembros estaban en la cubierta, unos jugando, otros disfrutando del sol, otros trabajando en sus labores…

Una gaviota de las que suelen llevar el correo sobrevolaba la zona. Se posó en el "asiento" de Luffy. Franky, que estaba al mando del timón la vio y se acercó a ella. Cogió el sobre que tenia en su pico, tras eso la gaviota echó el vuelo.

-Franky- dijo la única voz masculina que estaba en la cubierta leyendo un libro- ¿Qué es eso?

-Una gaviota ha traído un sobre.- lo abrió con sumo cuidado de no romper lo que hubiera dentro de él.- ¿hum? ¿Una vivre cart?

Todos los que allí estaban se acercaron. Sanji, que había estado en la cocina salió de esta con una bandeja con un café, lo depositó en la mesa en la que anteriormente había estado Robin y se acercó a observar lo que ocurría en el corro que todos habían hecho.

Nami había estado trabajando en sus mapas durante todo el día, pero la extrañó el poco ruido que se escuchaba en la cubierta cuando normalmente se escuchan las voces de Usopp, chopper y Luffy correr por la cubierta o por la cocina esperando a que Sanji terminara de hacer la comida. Al salir les vio a todos en corro, lo que se impresionó, así que se acercó a mirar.

-¿Ocurre algo?

-¡Nami-swan!- gritó Sanji con corazones en los ojos- Aquí tiene su refresco pelirroja mía.

-Muchas gracias Sanji-kun.- nami cogió el refresco- Robin ¿Qué ocurre?

-Franky ha encontrado una vivre cart.

-¿Vivre cart? ¿De quien?

-No pone nada.-dijo mirándola por todos los ángulos para verificar lo que dijo.

-eh, Luffy, ¿Qué hacemos con esto?- dijo la voz masculina de Zoro.

-Pues vamos a seguirla.

-¡QUEEEEÉ!- varias personas entre las que se encontraban Nami y Usopp se opusieron a la idea.

-Claro que no vamos a ir, seguro que es una trampa.

-shisisisis- rió Luffy- Ya tengo ganas de saber quien nos está esperando- Luffy a la vista e todos se había subido en su "asiento" del barco y miraba el mar pasar poco a poco.

Nami, Usopp, Chopper y Brook estaban temblando por lo que pudiera pasarles.

Luffy era el que más emocionado estaba.

-Franky, a toda máquina.

El thousand Sunny se puso en marcha para llegar al lugar a cordado. Nami se encargó de guiarles por el buen camino para llegar en el plazo de tiempo de tres días tal y como indicaba en la carta.

Raisa escuchaba lo que ocurría en el barco.

-"¿3 días? ¿Para qué?"- pensó pero por las vueltas que daba no conseguía llegar a ninguna conclusión.

De esta manera todos los piratas que componían las 11 supernovas quedaron avisados del lugar al que deberían presentarse.

Los días pasaban y los piratas no tuvieron más noticias que las expresadas en aquellas indicaciones. Los capitanes de todas las embarcaciones citadas se estaban poniendo cada vez más nerviosos por ver lo que ocurría en el lugar a donde la vivre cart los mandara. Todos los capitanes mantenían su vista fija en el mar.

Pasados los dos días y con las luces del amanecer señalando el tercero todas las embarcaciones llegaron a una base, abandonada a primera vista.

Los barcos se colocaron en círculo a la base, todos los miembros de cada tripulación se vieron las caras por primera vez.

Por debajo del mar Raisa había entrado como a una especie de callejón sin salida, no podía ver el lugar en donde se encontraba, así que decidió salir a la superficie, pero se quedó en la parte trasera del barco para que no la pudieran ver, pero para ella la visión seguía siendo un problema. Las paredes de hierro que estaban alrededor del barco la tapaban la visión. Volvió a sumergirse y se concentró para sentir solo a los piratas por si debía intervenir en algún momento. De repente se comenzaron a escuchar sonidos provenientes del agua. Miró en todas direcciones esperando descubrir la razón de aquellos sonidos. Cuando quiso darse cuenta una compuerta se había abierto frente a ella, y a toda velocidad antes de que hubiera podido defenderse una red la atrapó. Intentó salir de ella, pero las fuerzas la iban abandonando poco a poco.

Mientras en la superficie.

-¿Quiénes son todos ellos?- dijo Nami asustada por la cantidad de piratas que había frente a ellos.

Chopper se escondió detrás de Robin.

-Ellos dan miedo- Dijo mirando la seria cara de todos los capitanes.

-Hay 9 buques en total contándonos a nosotros. Si esto se trata de sobrevivir, no se si seremos capaces-dijo Zoro.

-¡Zoro, no digas eso!- gritó Nami.

Luffy no había perdido en ningún momento la sonrisa estaba totalmente excitado por lo que pasaría a continuación.

-Bienvenidos piratas, gracias por venir hasta mi base.- Se escuchó una voz que provenía de algún sitio.

Todos los piratas que estaban allí intentaron buscar el origen de aquella voz. Pero nadie había en aquel lugar salvo los piratas. Delante de ellos aparecieron unas pantallas que se sostenían en el aire. Apareció un hombre de pelo rubio, llevaba el traje de oficial de la marina y les hablaba a todos con una gran sonrisa.

-En primer lugar permítanme que me presente, soy Seing y soy el líder del G-5.

-¿G-5? – dijo otro de los capitanes, aquel que daba miedo solo con mirarle y que detrás de él tenia a un zombi.

-Pues si existe, yo mismo lo creé para poder realizar mi sueño.

Todos los piratas que estaban en aquel lugar no se esperaban nada bueno de aquel hombre.

-Predigo que algo mal pasará- Dijo otro de los piratas allí reunidos. Este tenia el pelo rubio largo y estaba "jugando" con unas cartas

-Bien, ahora que estáis aquí reunidos querría contarles una historia que se ha trasmitido de boca a boca durante generaciones.

-¿Historia?- dijo el capitán de los piratas que tenia un submarino por barco.

-Si una historia capitán Trafalgar. Esta historia trata sobre unos seres que viven en el mar.

-¿Vas ha hablarnos de los peces?- dijo Luffy sonriente.

-¡No idiota!- contesto Seing-, de otra cosa mucho más importante. Cof, cof- tosió- Bien daré comienzo a la historia. Los seres de los que os voy a hablar con las llamadas sirenas que viven en el fondo del mar.

-¿Sirenas?- todos los allí presentes se sorprendieron al escuchar aquella palabra.

-¿Qué es esto, una broma?- dijo Nami.- Las sirenas no existen.

-Eso no es del todo correcto.

-Robin.- ella se quedó pensativa

-Si, eso no es del todo mentira, se dice que las sirenas existen en lo mas profundo de los mares del Gran Line- prosiguió Law.

-Parece que dos de los que se encuentran aquí saben de lo que hablo. – prosiguió el líder- Si, las sirenas existen. Pero lo que no saben es la existencia de una especie importante dentro de las sirenas, ¿verdad?

-¿Una especie dentro de las sirenas?- susurró Nami.

Todos se quedaron boquiabiertos esperando que siguiera hablando.

-Así es, señorita, son las llamadas Guardianas.

-¡QUE!- todos los capitanes de las bandas, menos luffy, y Robin pusieron cara de horror y ala vez de sorpresa.

-¿Qué, qué pasa Robin?

-Guardianas, pero eso es imposible. Son solo un mito. Las sirenas que protegen a los piratas, eso no es mas que leyendas urbanas.

-¿Estas segura?- dijo Seing- Existe la leyenda de que unas sirenas son nombradas guardianas cuando el primer miembro de la tripulación pirata nace, pero ¿Solo es una leyenda?

-Eso es lo que dicen los libros.

-No deberías fiarte de lo que dicen los libros, todos ellos están escritos por gente que no tiene conocimiento del mar, no por los verdaderos marineros que las han visto con sus propios ojos.

-Pero no es posible que exista algo como eso, es prácticamente imposible.

-¿De veras? Déjenme decirles como distinguir una sirena corriente de una guardiana.

-¿Tienen dos colas?- dijo Luffy

-¡NO SEAS GRUTO!- contestaron los miembros de su tripulación.

-jejeje- rió Seing- no, la cualidad que tienen es que posen un rasgo u objeto propio del capitán al que guarda. Os mostraré un ejemplo.

En las pantallas que anteriormente habían estado Seing apareció una chica con el pelo blanco, con mitad del cuerpo de pez y la mitad humana, a la espalda llevaba unas alas. Estaba metida en una red desmayada

-¡Que bellezón!- gritó Sanji con los ojos con forma de corazón- tranquila princesa mía yo iré a salvarte- Nami le agarró de la oreja.

-Para el carro.

-Si mi pelirroja lo que tú me ordenes- comenzó a babear con Nami.

-O esta otra- otra sirena apareció en pantalla.

Esta tenia el pelo negro corto, también estaba desmayada y en sus brazos tenia unas marcas, tatuajes. Sanji intentó escaparse.

-Un momento,- dijo Bepo, el oso de la tripulación de trafalgar- Capitán esa tiene las mismas marcas que usted.

La chica abrió lentamente y a duras penas los ojos, como pidiendo ayuda. Sus ojos eran rojos y brillaban dentro del agua.

Trafalgar se miró los brazos y después los de la chica.

-¿Y que tal esta?- la pantalla cambió de nuevo.

La sirena que apareció tenía el pelo rubio con uno de los mechones que la pasaba por debajo del ojo izquierdo, tenia sujetándola el pelo unas gafas. La chica intentó moverse, pero la red le impedía hacer cualquier movimiento.

-Capitán mire, - dijo Killer.- Esas gafas…

Seing se estaba comenzando a reír. Ahora en la pantalla había aparecido una chica de pelo rosa y por delante de ella y sujetándolo con las dos manos se encontraba el sombrero de paja que cuando llegó su hora le cayó del propio cielo. La sirena apretó los brazos protegiendo con las fuerzas que le quedaban su más preciado tesoro.

-¡Luffy!- gritó Sanji- Ese es el sombrero.

Luffy llevó su mano al sombrero, comenzó a cabrearse poco a poco hasta cambiar su cara de risa por la de cabreo.

-¡Tú, cabeza champiñón! – Dijo el capitán de los sombrero de paja ya cabreado-¿Qué intentas decirnos?

-¿No es evidente? Jejeje.- no podía dejar de reír- estas que veis aquí-Aparecieron 9 sirenas en las distintas pantallas- Son vuestras Guardianas, llevan con vosotros desde siempre, pero a partir de ahora nosotros nos las quedaremos.

-¿¡QUÉ ESTÁS DICIENDO!?- Luffy ya estaba muy cabreado, podría saltar en cualquier momento.

En las pantallas pudo verse como se abrían unas compuertas y se llevaban a las sirenas hasta dentro de la base.

-¿Qué pretendes hacer con ellas?

-Las haremos unos experimentos, vamos a obligarlas a proteger los navíos de la marina y de los navegantes honrados en vez de los buques de los piratas.

-¡No te dejaremos llevártela!- todos los capitanes de los buques saltaron de sus barcos hasta la base que estaba frente a ellos.

En aquel momento varias rejas salieron de la nada atrapándolos en una jaula.

-Maldición, lo tenía todo planeado- Dijo Law.

-¡Eh! Cabeza champiñón- Luffy tocó los barrotes de la jaula- comienzo a perder las fuerzas.

-Kairoseki- Dijo Law mientras le apartó de ellos.- No toquéis los barrotes.

-Esperad- Apoo, otro de las 11 supernovas el que tenia dos articulaciones en los brazos comenzó a patear los barrotes, pero eran imposibles de romper.

Urouge, el que tenía alas en la espalda, por lo que pertenecía a Skypia, intentó hacer lo mismo pero ninguno de los dos pudieron hacer nada.

-No podemos, es un material muy resistente.

-¿Ni siquiera los que no posen un Akuna no mi?- Dijo una chica que no paraba de comer un muslo de pollo.

Luffy olió aquel muslo y se lo arrebató de las manos llevándoselo a la boca, recuperó las fuerzas inmediatamente.

-Bien, ya estoy listo, cuando pateamos al champiñón.

-¡Deja de llamarme así!- Luffy lo llamaba así por que el peinado tenia forma de champiñón.

-¡Devuélvenoslas!-gritó Luffy.

-Claro que sí, inmediatamente- Seing mostró su ira- ¿crees que seria tan idiota como para dejar en libertad a los piratas mas buscados de las últimas generaciones? ¿A las supernovas? Ha sido muy fácil engañaros para que vinierais hasta aquí

Kidd comenzó a reírse.

-Siento decepcionarte, pero se nos llama las 11 supernovas, y como puedes ver aquí somos solo 9, creo que tus cuentas han fallado.

-sisisisisisi- rió Luffy mientras mantenía la cabeza agachada.

-¡KILLER!- gritó Kidd.

-¡ZORO!- gritó Luffy.

Los dos salieron de sus navíos dando un salto y sacando sus armas.

-¡CORTAD LA JAULA!-gritaron los dos capitanes a la vez.

Zoro y Killer cortaron los barrotes necesarios de la jaula para que pudieran salir los capitanes.

-¡QUE!- gritó Seing con asombro.- ¡pero eso es imposible!

-Nunca subestimes a los piratas- Zoro mostró una sonrisa.

-Bien, bien, ahora que estamos listos.

Los 11 Supernovas estaban ya en posición.

-Vamos a por las Guardianas- dijo Luffy.

Desde el navío de lo s mugiwara Chopper vio aquella escena con los ojos brillantes.

-Waaaw, son muy valientes

-Esto no quedará así- Seing pulsó un botón y salieron decenas de marines que se pusieron alrededor de los capitanes y de Killer y Zoro.