Genero: Drama/Romance/Humor

Pareja: SaiHinaSasu (SasuHina)

Autora: DarkAmy-chan (Amy-chan, Amita-chan)

- pensamientos
- "Hablan"

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Los Personajes de Naruto no me pertenecen, son del Maestro Kishimoto

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Navidad

Esta nevando…

Podía ver a través de la ventaba como los pequeños copos de nieve comenzaban a cubrir por completo la ciudad. Una lágrima empieza a resbalar por su mejilla, con una de sus manos le impidió seguir su "recorrido". Observo por unos segundos la humedad que quedo en unos de sus dedos por esta misma.

Todos los años es lo mismo, la misma soledad en mi corazón.

"Vamos Nee-san ¡levántate!" – Aquella voz... ¿Hanabi? - rápidamente la chica volteaba hacia donde había escuchado aquel murmullo. Esperanzada de ver una vez más a ese ser querido, a esa persona que era importante en su vida.

¿Para que? Solo para ver un espejismo, para visualizar la sonrisa de su pequeña hermana desaparecer lentamente, dejando la nada como compañía.

Las ganas de llorar comenzaban a inundarle nuevamente.

Siempre era lo mismo. Ella sabía que ya no conocería la felicidad de la Navidad, porque no tenía consigo a sus seres queridos, porque se encontraba sola en este mundo. Porque la muerte se había llevado a quienes amaba

Todas esas fechas - aunque siempre les recordaba - sus memorias volvían con más intensidad en Navidad, en Vísperas de Año Nuevo. Cuando venían a ella el rostro lleno de felicidad que su hermanita pequeña ponía en las festividades, cuando recordaba todas las expresiones serenas que ponía su progenitor en esos días que podía permanecer junto a ellas.

Como deseaba volver a esos tiempos, en poder retroceder los años. Poder experimentar nuevamente la felicidad de compartir junto a los seres que amaba.

Demo sabía que eso era imposible, por más que las personas deseasen retroceder en el tiempo, aquello nunca pasaría, las personas que abandonaron este mundo…jamás volverían.

Solo le quedaban sus recuerdos, los momentos vividos junto a ellos. Y aunque eran su más grande tesoro, también eran los que más le causaban dolor. Los que más le hacían sufrir.

Los extrañaba tanto, les hacía tanta falta a su lado…

La muchacha solo permanecía sentada en su cama, abrazando sus rodillas lloraba sin cesar por sus seres queridos.

Como todos los años desde aquel incidente, no lograba encontrar paz. No había vuelto a sonreír en esas fechas como lo hacía antes, era una pena que no lograba superar del todo. Era una soledad que no lograba quitarse de encima.

Esa era su propia oscuridad.

Oscuridad ¿Qué tan fácil es salir de ella? ¿Puede el ser humano ser capaz de vivir en soledad?

Nunca logre mostrarle a Padre mi valía - pensaba para si mientras de sus ojos seguía brotando aquel dolor que estaba impreso en su corazón. En su alma. - …no logre ser una Hyuuga digna ante sus ojos. Nunca pude enterarme que era lo que opinaba de mi en verdad.

Pronto las lágrimas se transformaron en sollozos, solo estos se escuchaban en aquella habitación que se encontraba sumida en las "sombras" a pesar de que la luz lograba colarse entre las cortinas.

Era otra Navidad sumida en llanto, era otra festividad donde deseaba estar junto a ellos, al lado de aquellos que partieron al más allá.

No había nada que lograra sacarla del sufrimiento, del dolor tras la perdida de las personas que amaba. Se hallaba sola.

"N-Neji-niisan, vuelve p-pronto…onegai. N-No quiero estar sola"– decía entre sollozos, sucumbiendo ante la oscuridad de su corazón, a la soledad de su alma.

""No te preocupes Hinata-sama, yo cuidaré de ti" – le decía un chico de cabello castaño mientras le abrazaba de manera muy protectora."

"L-Lo prometiste, pero...te fuiste… – expresaba entre lágrimas mientras se recostaba - …me d-dejaste sola una vez más"

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Nieve, se encontraba nevando como todos los años en esta época. En vísperas de Navidad.

Como detestaba los festivos, como odia las fechas importantes. Le hacían recordar lo solo que se encontraba.

Un chico de cabello negro azabache contemplaba con seriedad como aquel blanco cubría sin "piedad" cada centímetro de la ciudad en la cual vivía. Deseando con todas sus fuerzas que ese día pasara lo más rápido posible.

No quería tener que vivir lo de todos los años. No deseaba presenciar las imágenes creadas por sus recuerdos, aquello solo era una tortura para su vida. Momentos que deseaba poder volver a vivir, pero que por ahora, solo lo llevaban a la oscuridad. A aquella soledad de la cual ya estaba acostumbrado.

Solo podía suspirar para sus adentros mientras cerraba sus ojos.

Seguía creyendo que aquella soledad se la merecía, que por no haber sido capaz de proteger a los suyos, solo esta debía ser su compañera. Su única guía.

""Corre Sasuke, debes huir" – le decía a duras penas una mujer de cabello azulino. Su rostro se encontraba cubierto de sangre

"A- Akaasan ¿p-porque...? n-no…" – la imagen de un pequeño niño de ocho años se lograba visualizar. En sus ojos se podía notar su desconcierto, en sus oscuras orbes se podía presenciar el miedo.

No pudo terminar de hablar, su mirada fue a parar al otro cuerpo que yacía junto al de su progenitora. Era su Padre. - ¡Otosan!

"¡Basta!" – gritaba el ojinegro mientras sujetaba su cabeza con ambas manos.

Como deseaba olvidarse de todo aquello. Nadie más que él sabía cuanto quisiera poder borrar de sus recuerdos aquella noche. Que todo volviera a ser como antes.

Ni una lágrima derramada, ni una muestra de su terrible pesar fue mostrado después de ese terrible incidente. Era como si su alma se hubiera ido junto con los suyos, era como si su corazón hubiera sido arrancado esa noche.

Sus ojos no volvieron a mostrar brillo alguno, su mirada solo reflejaba la soledad en la que se encontraba envuelto. Lo había perdido todo de un día para otro, nunca nada volvería a ser igual, y eso siempre lo supo.

En su vida solo existía rabia, furia contra si mismo. No había nada más, nunca permitiría que hubiera "algo más".

No podía permitirse sentir mucho más aparte del odio, porque seguía siendo un cobarde. Aunque no quisiera aceptarlo, tenía miedo de volver a perder, a darse el lujo de experimentar algo más, para luego volver a la soledad. No deseaba eso, nunca lo permitiría.

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Así paso el resto de la tarde, solo sumido en sus memorias, atormentado por los fantasmas de su pasado; pasando una y otra vez las escenas de que solía vivir durante estas fechas.

Tenía que salir de ese lugar lleno recuerdos, no deseaba visualizar otra noche buena, no quería recordar el rostro de sus Padres, no soportaría ver la mirada comprensiva de su hermano mayor una vez más después de que su Padre lo comparase con él.

Hasta eso extrañaba, añoraba inclusive los desprecios que le hacía su progenitor. Pero nada les regresaría, nada podía hacer para remediar su soledad.

No espero mucho más, se arreglo lo suficiente para estar presentable, por mucho que no se sintiera de ánimos, él era un Uchiha. Siempre debía lucir bien compuesto.

Anduvo por las calles inundadas de gente, observando como todos disfrutaban de las fiestas, de las alegrías que representaba la Noche Buena, mientras él se encontraba solo acompañado por la nada.

…por su frustración.

No aguantaba más, tuvo que sentarse en el banco de un parque. Le dolía la cabeza, le destrozaba y enfurecía apreciar las sonrisas en aquellos rostros. Les envidiaba por poder poseer esa felicidad, aquella que no era para él.

Maldijo como tantas veces por su suerte, por la vida que le había tocado.

¿Por qué a él? Se preguntaba una y otra vez, no hallando respuesta alguna. Solo unos enormes deseos de insultar al destino era lo que conseguía, replicando una vez más su maldita existencia.

Cerró sus ojos tratando de contener su angustia, pero le era imposible. En sus pensamientos seguían las imágenes de los suyos. Los recuerdos de las sonrisas que le brindaba su madre, las miradas serias de su padre, y por último a su niisan dándole un pequeño toque en la frente. Pero todos aquellos momentos eran reemplazados en un segundo por sus rostros cubiertos de sangre, sus expresiones solo reflejaban muerte. Lo había perdido todo.

Abrió rápidamente los ojos, su cara expresaba lo afectado que se hallaba por recordar lo último. Su respirar había tomado más "intensidad" en solo un segundo.

Debía calmarse, no debía reflejar lo alterado que se encontraba.

A aquel moreno jamás le ha gustado reflejar debilidad, nunca mostraría sus penas, no si podía evitarlo.

Detestaba que sintieran lastima por su persona, le enfermaba que las personas creyeran que lo podían entender. Nadie comprendería nunca por la pena que paso, y no soportaba que le observaran con pesar. Por eso siempre les alejaba.

Fue en ese instante que una imagen lo saco de sus reclamos mentales, de sus continuas quejas hacía los que lo rodeaban.

Era aquella chica.

Aquella morena de ojos blancos se encontraba a unos metros de él, se hallaba observando a unos Padres que contemplaban a sus pequeños hijos jugar con la nieve acumulada.

¿Por qué? ¿Por qué ella se encontraba en ese lugar? – Se preguntaba sin quitarle la vista de encima - ¿Por qué sigo topándome con ella?

No sabía, no encontraba respuesta del porque sus piernas se dirigían hacía ella.

Otra vez actuaba antes de pensar, nuevamente era impulsado por una extraña sensación, algo que lo llevaba a su lado.

"Hyuuga" – le llamo una vez que estuvo lo suficientemente cerca.

Esta volteo lentamente a verle, asombrada de sus manos caía un pequeño paquete color rojizo

"¿U-Uchiha-san?"

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Había estado llorando toda la mañana y gran resto de la tarde. Había sido tanto que a veces sentía que su cabeza iba a "reventar".

Pero le era imposible evitar recordarles, extrañarles con tanto esmero. Les necesitaba tanto, anhelaba tanto sus presencias junto a ella.

Habían sido tantos años ya, y aún no lograba superar su dolor. Era débil, muy suave para ser una Hyuuga.

Tal y como varias veces le dijo su Padre

Pero no podía evitarlo, así era ella. Esa era su manera de ser…

Saldría, había decidido "librarse" un rato de su tormento. Descansar aunque sea un momento de aquellos recuerdos. No podía seguir en ese deplorable estado, seguro que si su primo la viese, le daría un sermón sobre la voluntad de fuego de un Hyuuga.

Sonrió con ternura de solo visualizarlo en su mente. Aún no estando junto a ella, lograba subirle el ánimo. Estaba tan agradecida con él, por todo lo que ha hecho por su persona.

Fue en ese instante que recordó aquel incidente con el libro que tanto le había gustado, con aquella novela romántica que su niisan le había mandado de regalo.

Por su torpeza había quedado cubierto de jugo de manzana, no podía sentirme más tonta, triste porque le había gustado mucho, y ahora no lo iba a poder volver a leer.

Había decidido hacer un pequeño recorte en su presupuesto y comprárselo. No comería por un tiempo de su chocolate favorito, lo suficiente para solventar el dinero del libro.

Además que si su primo se enteraba que por su torpeza había dañado su regalo…

lo más seguro es que él se prive de algo, solo para volver a comprármelo.

Cerrando sus ojos lo decidió, se arreglaría lo suficiente para salir a comprárselo. Y por supuesto para despejar su mente.

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No tardo mucho en llegar a la librería, y así obtener una copia en perfecto estado del que era su libro favorito. Se sentía feliz por haberlo logrado, esta vez si pensaba cuidarlo muy bien.

Aunque en verdad extrañaría comer aquellos chocolates, era lo único que alegraba sus mañanas. Pero no le quedaba de otra.

Las calles estaban cubiertas no solo de nieve, si no que todas las personas parecían haber dejado las comprar navideñas para ultimo momento. A penas y lograba pasar entre ellas, no sin antes recibir un pisotón o algún empujón haciéndola trastabillar.

Entre disculpas se hizo paso entre las multitudes, su rostro mostraba su agotamiento.

A aquella morena nunca le había gustado estar rodeaba de muchas personas, siempre estas lograban ponerla nerviosa. Solo conseguían entristecerla al no sentirse notada por ellos.

Su semblante reflejaba la pena que eso le causaba. Siempre la hacían sentirse tan insignificante, tan pequeña.

invisible a la vista de todos.

"Mira Papá, un muñeco de nieve" – escucho la voz de un niño pequeño no muy lejos de su persona. Fue imposible no quedársele viendo. Observando la tierna imagen de los padres del niño felicitándolo por su obra. A él y a su hermanita pequeña. Se veían felices.

Sus ojos se humedecieron, fue imposible evitar que unas pocas lágrimas se escaparan de su cristalina mirada.

Les daba una enorme felicidad apreciar su dicha, pero no podía negar que deseaba poder vivirla también, junto a los suyos.

Limpio con cuidado aquel dolor que había caído por sus mejillas, sintiéndose débil por no poder superar su pasado.

"Hyuuga" – escucho desde su espalda. Asombrada de ver al chico de su instituto, de sus manos cayo el pequeño paquete que llevaba la compra recientemente efectuada.

"¿U-Uchiha-san?" – logro apenas articular, sin poder salir del asombro. Sus mejillas tomaron un rosa pálido.

Este tomo aquel paquete del suelo, se lo paso. Ella le dio las gracias por aquel gesto de amabilidad.

"¿Qué haces a estas horas fuera de tu casa?" – no era que le interesara en verdad, solo que… ¿no se suponía que todos debían estar con sus familias en estas fechas? Aquello en verdad le intrigaba, más al notar como la mirada de esta tomaba un semblante lleno de tristeza.

"…N-No m-mucho la verdad – mintió, pero es que no deseaba que sintiera lastima por ella. No estaba con ánimos de recordar aquello que siempre le atormentaba. Inconcientemente apretaba contra si el paquete en el cual venía el libro recién obtenido - …e-es que…t-tenía que c-comprar algo"

Este sabía que estaba mintiéndole, podía verlo en sus blancas orbes, pudo notarlo en sus expresiones, pero ¿Por qué hacerlo?

Pero si ella no deseaba contarle, tampoco exigiría nada, no era de su incumbencia después de todo.

"Ya veo" – respondió con su común tono neutro. No dándole más importancia al asunto.

El silencio comenzaba a hacerse presente, ambos en medio de ese parque, rodeados de aquellas familias que disfrutaban de la nieve. Todos sonriendo sin cesar junto a los suyos, compartiendo sus alegrías.

Ha ambos esas escenas les afectaban, no podían despegar sus ojos de todos estos. Provocando que la soledad en sus corazones aumentara, que el pesar de estar solos creciera con cada sonrisa apreciada, con cada gesto de cariño de un Padre a su hijo.

De pronto la chica sentía que sus piernas comenzaban a fallarle, para su sorpresa el muchacho de ojos onix impidió que fuese a caer al suelo

"A-Arigato" – dijo entre una mezcla de vergüenza y tristeza por sus recuerdos.

Este aún le sujetaba por la espalda, podía sentir la fragilidad del cuerpo de aquella morena. Su figura era tan delicada como una muñeca de cristal.

Por unos segundos las mejillas de aquel moreno se tiñeron también con aquel rosa pálido. Pero rápidamente desviaba su rostro para que ella no lo notase.

"Te llevare a tu casa – le dijo así sin más, aparentando tranquilidad. Pero esta se aparto lentamente mientras le decía que no, que ya estaba mejor, que solo había sido un mareo. Que no había comido bien desde ayer, pero que no era nada para preocuparse – Hmph, no creas que estoy preocupado por ti – le dijo serio. Noto como esta bajaba su mirada al escucharle, todo daba a indicar que sus palabras le habían dolido. Suspiro cansado mientras peinaba su cabello con una de sus manos – vamos"

Había comenzado a caminar después de su última palabra, esperando que esta le siguiera. Demo después de avanzar unos pasos notaba que ella ni siquiera había hecho el mínimo movimiento por seguirle. Irritado volteaba para volver a repetirle que le siguiera.

"N-No, g-gomen – decía casi en un susurro la chica de ojos aperlados. Negaba con suavidad mientras mantenía la vista en el suelo - …n-no q-quiero volver a-aún. N-No todavía"

No la comprendía en verdad ¿Por qué no querer volver con su familia aún? El pelinegro no podía hallar respuesta alguna a aquella interrogante. Pero lograba percibir esa aura brotar de ella, la misma que poseía su persona al recordar a los suyos.

Demo… ¿Por qué? – Se preguntaba. Ella no solo era "rara", si no que era todo un misterio para su persona. Sonrió con arrogancia – Hmph ¿Quién te dijo que te llevaría a tu casa? – esta levanto su mirada, para posar con asombro sus ojos en los de él. Este volvía a darle la espalda - vamos"

La ojiblanca se quedo unos segundos viendo solo su espalda, no entendía para donde quería que fueran.

Demo, algo en su interior le decía que no eran malas intensiones, si no todo lo contrario.

Porque por un momento, cuando había sido sujetada por aquel chico, se había sentido protegida. Como cuando estaba con su primo.

"¡E-Espérame U-Uchiha-san!"

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Se hallaban tomando el té en una apacible tienda que se especializaba en ello. No era muy conocida, pero era un lugar muy reconfortante para el moreno. Un sitio al cual concurría bastante, para obtener un poco de tranquilidad. O al menos intentarlo.

"Puedes comerlos" – le decía a la chica que se encontraba frente a él, notaba como ella había estado mirando unos panecillos dulces desde que se los habían puesto en frente

Por uno momento este pudo apreciar como los ojos de aquella chica se iluminaban ante sus palabras. Sonrió para si mientras pensaba en la ingenuidad de ella, era como una niña pequeña. Alguien que pedía a gritos ser protegida.

tal vez por eso…no puedo evitar acercarme a ella.

La peliazul asintió con lentitud, con sumo cuidado tomo uno de los panecillos. Con suavidad le dio un pequeño mordisco, sintiéndose en el cielo por aquel exquisito sabor tocar su paladar.

Eran los mejores panecillos que había probado en su vida.

Después de deleitarse por el sabor recorrer su garganta, todo ese tiempo había mantenido sus ojos cerrados, apreciando la textura de aquella suave masa, del relleno de frutillas que tanto le había fascinado, que al abrirlos se topo con la mirada expectante de aquel chico que la había invitado. Sus mejillas se tornaron rosadas al sentirse "absorbida" por aquellos ojos negros.

Este se encontraba totalmente hipnotizado ante la fascinación de aquella muchacha. Pero una vez que esta le miro, no pudo mantener su mirada, se sentía un estupido por quedársele viendo de esa forma. Estaba confundido, nunca antes le había ocurrido algo así, y mucho menos por una mujer.

"…E-Etto… ¿U-Uchiha-san…no va a p-probarlos? – preguntaba con extrema timidez aquella chica, aún nerviosa por haber sido observada de aquella manera. Nunca antes nadie se le había quedado viendo tan fijo. No podía evitar sentirse de esa manera.

"No me gustan los dulces – respondió escuetamente el moreno. Esta rió por bajo, diciéndole una vez más que por eso siempre tenía esa mirada. Nuevamente le estaba diciendo que era un amargado. Era increíble que una mujer se atreviera a decirle algo así a él. Cerraba sus ojos, pensando en los "encuentros" que había tenido con aquella muchacha, recordando los días anteriores, donde ella parecía estar huyendo de su persona. Eso en verdad había logrado molestarlo bastante. - ¿Por qué huías de mi en el instituto?"

Las mejillas de esta se tornaron rosa pálido al escucharle, no pensaba que se había dado cuenta de eso, se sentía una tonta por su cobardía, demo… ¿Qué podía hacer? No tenía las fuerzas necesarias para poder "enfrentar" a aquellas chicas que iban tras del moreno, no tenía el coraje para nada.

"Eres débil Hinata, aún no tienes lo necesario para ser una Hyuuga"

Al recordar las palabras que siempre le decía su progenitor, su expresión volvía tornarse sombría. Su mirada reflejaba la tristeza que la agobiaba.

"…N-No estaba…huyendo, e-es solo que… - apretaba sus puños sobre su regazo, intentado encontrar que responderle. Tampoco deseaba contar el tormento que vivía día a día en aquel instituto, ese era su problema. Sus "fantasmas". - …no m-me he s-sentido bien. M-Me he s-sentido a-algo "p-perseguida", y…no estoy a-acostumbrada a e-eso" – mintió. Pero no era falso del todo, después de aquel encuentro con el muchacho que se encontraba frente a su persona, muchas veces se noto observada, pero no entendía el porque de su repentina "paranoia". Cada vez veía para todos lados, demo no hallaba a nadie que tuviera los ojos puestos en ella.

"¿Perseguida? ¿Crees que alguien te acosa? – esta negó con suavidad, aún sin fijar sus ojos en los de aquel moreno – Hmph, no importa. Es solo que no me gusta que me ignoren ¿queda claro?"

Más que una declaración, parecía una orden. Esta solo asintió con lentitud diciendo que nunca lo haría, que después de todo él era con la única persona que hablaba dentro de aquel lugar de estudio.

Más el pelinegro no dijo nada ante aquello, se había dado cuenta de eso, nunca la veía con nadie, siempre la notaba sola. Aunque para él eso era bueno, nunca le ha gustado estar rodeado de gente, por eso de cierta manera envidiaba aquello.

En eso sus oscuras orbes van a parar a aquel paquete que esta había dejado sobre la mesa, por su forma pudo darse la idea que era un libro.

"¿Te has comprado otra de esas novelas cursis? Te gusta llorar ¿verdad?" – ante sus palabras esta solo parecía querer "enterrarse" cada vez más en aquella silla en la cual se encontraba sentada. Sus mejillas cada vez más rojizas. Aquello en verdad lograba sacar media sonrisa en el rostro de aquel chico.

"…N-No – negaba con suma vergüenza la muchacha - …d-de hecho, e-es el mismo q-que vio l-la otra vez" – terminaba casi en un susurro por su timidez. Este la miraba sin comprender el porqué compraría un libro que ya poseía.

"¿Por qué compraste un libro que ya tienes?" – notaba como ella mordía su labio inferior. Su diversión aumento al verla comenzar a jugar con sus dedos. Sin duda estaba muy nerviosa.

"…E-Es que…a-al otro…l-le cayo j-jugo de manzana" – esta sentía que con cada palabra que trataba de articular, se le iba el aire. Bajo su mirada para que este no notara más su extrema vergüenza.

Pero subió rápidamente su vista al chico que estaba frente a ella, nunca espero escuchar a aquel chico reírse como lo estaba haciendo. Sus mejillas ya no estaban color de rosa, sino que un fuerte rojo intenso se había "apoderado" de ellas.

"Si que eres Baka – decía el moreno ya más "calmado". Esta solo deseaba "desaparecer" debido a su torpeza – demo ¿no te lo habías leído ya?

Esta asintió con aquel intenso rubor en sus mejillas, para luego decirle que le había gustado mucho, que tenía que comprarlo porque tenía un significado muy preciado para su persona. El rostro del moreno se torno más serio al notar lo conmovida que esta se veía al decirle aquello. En verdad aquel libro parecía muy importante para su persona.

"…A-Aunque t-tuve que h-hacer un s-sacrificio para comprármelo – intrigado el chico solo se le quedo observando, aquello en verdad parecía que era muy "importante" - …d-durante meses…n-no podré c-comer de mi c-chocolate favorito"

Al escucharle decir eso, sintió que por un segundo su cuerpo caería de la silla en la cual se encontraba sentado. Esa chica si que era muy simple. Nunca dejaba de sorprenderle su manera de ser.

es tan diferente a las demás – pensaba para si el ojinegro mientras la veía tomar su libro.

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Se encontraba observando en silencio un libro que yacía en sus manos, aún no lograba comprender el porque esta quiso dárselo. Y mucho menos entendía porque lo había aceptado.

Veía como uno a uno los alumnos entraban por la puerta del instituto, más de alguno estrenando alguna prenda nueva, seguro regalo de alguno de sus Padres, o talvez algún pariente. Pero ya no le daba tanta rabia, hasta se sentía un poco ¿feliz?

Cerró sus ojos, para luego fijarlos en el libro que se encontraba en sus manos. Media sonrisa comenzaba a dibujarse en su rostro, y aquella aumentaba al ver como aquella chica de cabello azulino accedía por las rejas del establecimiento.

Preguntándose una vez más del porque había comprado eso esta mañana, y más aún que pensaría ella al verlo.

Por primera vez en su vida se sentía algo ansioso.

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Se sentía muy bien. De hecho, desde aquel día que se había topado con el pelinegro, se sentía extrañamente contenta.

Ni siquiera la ausencia de su golosina matutina lograba opacar aquella felicidad.

Con una mano en su pecho trataba de calmar su respirar, pero le era imposible evitar aquella sonrisa en su rostro.

Pasando entre las personas se dirigió directamente a su casillero para guardar sus útiles. Pero su sorpresa fue encontrar sobre sus libros un pequeño chocolate. Sus mejillas se tornaron rosa pálido.

Era imposible que aquel chico le hubiera comprado su golosina favorita.

Con lentitud le cogió, aún sin quitar el asombro de su rostro le vio con sumo cuidado, para segundos después colocarlo a la altura de su pecho mientras cerraba sus ojos.

Una lágrima comenzó a rodar por su mejilla. Nunca nadie antes había tenido un gesto así con su persona. Bueno, quizás su primo si, pero era familia.

No se lo comería, lo guardaría por siempre.

A-Arigato…Uchiha-san

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"Hoy si se ve más radiante de lo normal – una sombra sonreía mientras observaba a la ojiblanca terminar de guardar sus cosas – Perfecto, seguro hoy termino" – decía casi en un susurro mientras terminaba de guardar sus cosas. Cuando ya había terminado, se disponía a seguirla como tantas veces. Pero tuvo que detener su andar al notar a alguien junto a su persona. La mirada que este le brindaba no reflejaba mucha amistad que digamos.

"¿Qué crees que haces?" – le pregunto aquel muchacho que le miraba de manera amenazante

"Yo te conozco – le dijo con una sonrisa – tú eres Uchiha Sasuke ¿verdad? – el aludido solo soltó un "Hmph" – Yo soy Sai, mucho gusto"

Aún sin quitar esa sonrisa de su rostro, este le tendió la mano para completar su saludo. Pero aquel moreno de mirada seria solo veía despectivamente su gesto, y le ignoro por completo.

"Ten cuidado con lo que vayas a hacer, es una advertencia" – dicho eso retomo su caminata, dejando a aquel chico con la mano extendida. Su sonrisa "creció" al verle caminar hacía la peliazul, notaba como ella le sonreía con extrema vergüenza, y aquel moreno solo desviaba la mirada con un leve rubor en sus mejillas.

Aquello en verdad le había parecido muy interesante.

Fin Chapter 4:-

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Hi. Buenas Tardes.

Bueno, que puedo decir…nada más que… ¡Arigato!

Aún no puedo creer la aceptación que ha tenido este fic, y no saben cuan feliz me hacen.

Por eso me tardo un poquito más, no deseo decepcionarlos, por eso trato de pensar muy bien lo que voy a escribir. Deseo de todo corazón responder a sus expectativas. Y espero estar lográndolo.

Arigato a las 45 personas que se tomaron la molestia de dejarme un review ¡Muchas Gracias!

Leo cada uno de sus comentarios, pero como son muchos, comprenderán el porque no los respondo. Ya que si así fuera, serían más largos que el mismo capitulo jejeje. Pero en verdad estoy agradecida por cada uno de ellos. Son mi ánimo para seguir escribiendo.

También me gustaría invitarlos cordialmente a unírsenos al Fc. SasuHina de NU, la Url la pueden encontrar en mi profile. Seria un gusto tenerlos con nosotros.

OasisUrbano: ¿Qué paso con Neji? Descuida, se sabrá más adelante.

Trataré de explicar más o menos como va todo:-

Pues...las cosas no van tan "rápidas". A Sasuke no le gusta Hinata aún, y mucho menos a la Hyuuga le gusta Sasuke. Es solo que sin notarlo, sus soledades y el destino los esta uniendo, de cierta manera se sienten identificados con el otro (al menos el moreno, que al ver la mirada de ella, muchas veces pareciera que se viese en un espejo).

Se podría decir que ella le llama la atención porque es diferente a todas, pero no siente ningún sentimiento amoroso por ella, solo la ve como alguien que refleja una enorme fragilidad, y por ende inconscientemente desea protegerle (Como del acosador)

¿Se entiende? Miren que soy pésima explicando jejeje

La cosa es que no hay amor aún, solo un sentimiento de mutua comprensión (Ya que ambos comparten el mismo pasado lleno de soledad), y así aún sin saber de la desgracia del otro...se brindan apoyo. Y todo gracias al destino (y a su servidora)

No olviden dejar sus comentarios, me alegran el día y me animan a seguir escribiendo

Besos

DarkAmy-chan