-o-.-.-.-o-.-ZELDA-o-.-.-.-.-o-.- (En este capítulo mezclo perspectivas)
Cuando llegamos abajo, tiro del pomo dorado del Gran Portón de palacio, y la luz del día se cuela ampliamente por él. Realmente hace un día genial, y podría haber sido aún mejor si Mayra no nos hubiera interrumpido minutos antes en mi habitación, cuando los labios de Link y los míos habían estado a escasos milímetros de rozarse. Dios, había soñado tanto tiempo con ese momento, y pese a la vergüenza que me daba, me había atrevido a acercarme a él como nunca antes lo había hecho. Él fue el que dirigió mis labios hacia los suyos, es cierto, pero yo no me aparté, como hubiera sido de esperar en mí, sino que me dejé llevar, deseando que ocurriera. Y Mayra había irrumpido en la habitación cual elefante en cacharrería, cortándonos todo el rollo. Ya hablaríamos ella y yo esta noche. Pero bueno, ahora toca disfrutar del día, que aún estamos a finales de primavera y las horas de luz no son eternas.
Camino rápido y con la cabeza alta, dejando ver que estoy molesta, y Mayra parece captarlo ya que no hace ningún esfuerzo por ponerse a mi lado o andar a mi paso. Me pregunto si Link vendrá detrás de nosotras o se habrá avergonzado tanto que está ensillando a Epona para marcharse. "No seas tonta, ha venido en parte para estar contigo, no se va a ir ahora" me digo a mí misma mientras le lanzo una mirada envenenada a Mayra, que no hace ningún esfuerzo por disculparse y me mira con aire divertido. Entonces sí que aprieta el paso y me alcanza.
-¿Por qué estás así?- Me susurra - ¿Acaso estabais haciendo algo que no debíais princesa?.- Sonríe pícaramente, y dos hoyuelos aparecen en sus suaves mejillas.
- ¡Claro que no! ¿Cómo quieres que hagamos nada si tengo una amiga que es tan inoportun...!- No me deja acabar la frase y un brillo súbito aparece en sus ojos – ¡Pero entonces es que ibais a hacerlo! -¿¡A hacer QUÉ, Mayra?! ¡CUIDADITO!- Me irrita mucho que tenga razón, y que por ello se las dé de enterada. - Shhh, shh no chilles, Link viene por detrás. Pues tú sabrás lo que quieres hacer con él...- Dicho esto me guiña un ojo y yo le giro la cara, derrotada. Mierda. Mayra 1 Zelda 1.
Caminamos otro rato en silencio, y entonces Link acelera el paso y se coloca en medio de las dos, rodeándonos los hombro con un brazo a cada una. No solemos dar muestras de cariño de este tipo hasta estar ya alejados del Castillo, casi llegando a la pradera. Me molesta que abrace a Mayra, aunque sea solo así, después de lo pasado en mi dormitorio quiero que sea exclusivamente mío. Entonces noto como empieza a acariciar suavemente una parte descubierta de mi hombro, haciendo que mi piel se ponga de gallina, y que un escalofrío me recorra todo el cuerpo. Miro hacia abajo porque temo volver a enrojecer, y cuando cesan sus caricias, siento pequeñas corrientes allí donde me ha estado tocando, y vuelvo a sentirme especial. Ese gesto por insignificante que pueda parecer, era solo para mí.
Entonces Link levanta rápidamente los brazos y comienza a saludar enérgicamente. Allí, en la ya visible pradera, está Evan esperándonos, con todo un banquete puesto encima de una manta de color azul claro. Ahora es Mayra quién comienza a enrojecer muy rápido, a pesar de que se las da de desenvuelta y desvergonzada cuando me habla de su chico.
-¡Venga, que parece que os acabáis de despertar! Evan debe llevar esperándonos muuucho tiempo!.- Dice Link, y echa a correr, no sin antes dirigirme una amplia sonrisa. -Pues la verdad es que podríamos darnos prisa- Comenta Mayra- Tengo un hambreee... -Pronto ya no la tendrás, tranquila- Mayra me mira desconcertada, luego mira a Evan y vuelve a mirarme a mí. -DIOS TÍA- Exclama, y me da un manotazo en el brazo- ERES UNA...- Me río fuertemente y echo a correr, después de todo no queda tanto para que se ponga el Sol y Link tenga que volver a los establos a ensillar a Epona y partir hacia Ordon.
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-Bueno, ya va siendo hora de ir preparándome, que ya casi está oscuro y aún me queda un viaje larguísimo por delante...- Digo, y aún en la penumbra noto que todos me miran. Había sido un día genial, incluso tras la interrupción de Mayra, pero ahora debía irme. -¿Ya te vas rubito?- Evan me mira componiendo una mueca burlona, y su chica, que descansa en sus brazos, le deposita un ligero y suave beso en el cuello. -Sí, ehm, además no tengo la espada, y de noche los caminos se hacen mucho más peligrosos que de día.- Me levanto y me sacudo la hierba de los pantalones de montar.
Los demás me imitan, y mientras Evan sacude los restos de comida de la manta-mantel, Mayra, Zelda y yo nos encaminamos hacia el Castillo.
Nos cuesta otro rato llegar, y para entonces la noche ha caído totalmente sobre Hyrule. El Castillo tiene un aire más majestuoso a la luz de las antorchas. - Bueno, pues aquí nos despedimos todos, hasta el próximo sábado- Digo y abrazo a Mayra, que me sonríe tímidamente, y luego estrecho fuertemente la mano de Evan. -Nos vemos el finde que viene, colega- Dice dándome dos palmaditas en la espalda. - Eso ni se duda.- Cuando me vuelvo hacia Zelda para darle un beso en la mejilla, ella habla: - ¿Puedo acompañarte a los establos? Me gusta ver como ensillas a Epona. - Me quedo abrumado durante unos segundos antes de contestarle. ¿Ella y yo? Juntos otra vez, ¿solos? - Claro, vente.- Logro recomponerme y bajo la mirada de desconcierto de nuestros amigos nos perdemos en la oscuridad de la noche, camino a las cuadras.
Cuando estamos en la puerta de los establos, me acerco a ella y la agarro de la cintura, atrayéndola hacia mí. Apoyo mi cabeza en su hombro y le susurro al oído: -¿Has dicho eso para estar a solas conmigo?- Su respiración comienza a aumentar de ritmo, como cada vez que algo así pasa entre nosotros. -Sí. ¿Para qué sino?- Entonces se libera de mis brazos y agarrándome de la camisa tira de mí, adentrándonos en el edificio de madera.
