Naruto y sus personajes son obra de Masashi Kishimoto. Lo único que me pertenece es la idea y la historia, las cuales hago sin ánimo de lucro, con el fin de entretenerme y entretener a quien quiera leerla.
Nota de la autora: ¡Wohó! Estoy super feliz con todos los comentarios que estoy recibiendo. Es la primera vez que recibo tantos reviews en una sola historia... La verdad es que me siento ilusionada y sobretodo contenta por todo el apoyo. Gracias a todos los que me habéis animado con ese pequeño problema que tuve en Tumblr, habéis hecho que se me quite el bajo ánimo por completo ¡Sois los mejores! :D
Sin más, os dejo con el siguiente capítulo. He de admitir que experimenté un poco con ésta pareja, ya que parece que os ha parecido buena idea que ésta se dedique al KibaTama. Es la primera vez que escribo de ellos... Intenté hacerlo lo mejor posible, espero que os guste y os anime a emparejar ésta pareja jeje.
¡Gracias por todo de nuevo!
Disfrutad de mis locuras.
Icha Icha Canon
Capítulo III
Kiba y Tamaki.
POV General.
Con algo de vergüenza, Hatake se encaminó a la residencia Uzumaki para recoger la cámara. No tardó en salir de allí porque no podía mirar a Hinata a la cara, pensaba que no le afectaría el espiar a las parejas con fines de trabajo, pero la tierna y dulce imagen que tenía de ella, anoche se desvaneció.
Se despidió de la pequeña Himawari y se puso a caminar con la cámara en el bolsillo. Dio un suspiro y sacándola la miró.
—No sé quienes podrían ser los siguientes...— Pero un fuerte golpe en la cabeza le sacó de sus pensamientos. —¡Hey!— Exclamó molesto.
Se giró sobándose la nuca por el golpe y un perro blanco enorme se lanzó hacia él tirándolo al suelo.
—¿Akamaru?— Preguntó Kakashi con el perro encima.
El animal estaba eufórico, movía su cola sacando la lengua y dando alguna que otra lamida al ninja-copia, el cual se limitó a acariciarle la cabeza para que se tranquilizara.
—¡Kakashi-sensei!— Se escuchó una voz acercarse corriendo. —Perdón, estábamos jugando y tiré la pelota demasiado fuerte...— Se disculpó un muchacho con cabellos castaños y dos marcas rojas en sus mejillas.
—Tranquilo.— Kakashi rió y se levantó del suelo, ya que el perro ahora había salido disparado hacia su amo. —Creía que estarías durmiendo, Kiba.— Se burló el mayor acercándose a él.
El chico-perro frunció el ceño y chasqueó la lengua. Se agachó para recoger la pelota y acariciar a Akamaru.
—¡Se suponía!— Negó con la cabeza y se levantó. —Pero Tamaki me ha mandado que me vaya de casa unas horas porque quiere limpiar, me ha despertado casi a patadas.— Se cruzó de brazos recordando cómo su novia había fastidiado su sueño.
—¿Tamaki?— Preguntó Hatake ladeando la cabeza.
—¡Oh! Es que...— Se rascó la nuca y un rubor se notó en sus mejillas. —Me he ido a vivir con ella.— Akamaru se sentó al lado de su amo y Kiba le acarició la cabeza. —Llevamos un tiempo juntos, y nos pareció buena idea.— Le dio unos toques a su perro en el lomo. —Además, a éste grandullón le gusta molestar a los gatos de ella ¿A que sí?— Akamaru ladró orgulloso y ambos hombres rieron.
De pronto, a Kakashi se le vino una idea a la mente; una pareja estable sin lazos de matrimonio que acababa de mudarse para estar juntos... ¡Qué fantástico! Tenía que entrar en esa casa y dejar la cámara como fuera.
—¿Crees que Tamaki habrá acabado de limpiar? Me gustaría saber dónde vives.— Preguntó el mayor aparentando normalidad. Metió una mano en su bolsillo y apretó la cámara.
—Pues Akamaru y yo llevamos como dos horas dando vueltas por la villa, supongo que sí.— Comentó el chico-perro. —Sígueme Kakashi-sensei, de paso te presento a Tamaki.— Sonrió enseñando todos sus dientes y le hizo una seña para que lo siguiera.
Llegaron a la residencia donde la joven pareja vivía. Akamaru se adelantó por el jardín ya que al parecer escuchó a uno de los gatos corretear por ahí. Kiba sacó las llaves y abrió la puerta despacio.
—¡Tama-chaaan!— Llamó el castaño asomándose por la puerta. —¿Puedo pasar ya? Traigo visita.— Ambos hombres esperaron en silencio hasta que unos pasos se escucharon acercarse.
—Justo iba a llamarte.— Una mujer de cabellos castaños, pero más claros que los de Kiba; se acercó con un delantal y un gato que parecía su sombra. —¡Bienvenidos, pasad!— Sonriente la mujer les hizo gestos con las manos para que se adentraran.
Tamaki se quitó el delantal y los tres se adentraron en la sala de estar; la pareja se sentó en el sofá y Kakashi reposaba en un sillón que quedaba al lado.
Kiba presentó a Tamaki como su novia y comenzaron a hablar del inicio de su relación, cuando coqueteaban mientras buscaban el regalo de bodas de Naruto y Hinata y cómo el pobre Shino tenía que aguantar. Kakashi tomaba nota mentalmente de las reacciones de ambos, Kiba reía abiertamente mientras Tamaki era más retraída y tímida, aunque también reía por las cosas que el chico-perro contaba.
Después de una larga charla y té con galletas, Kakashi tomó la iniciativa para llevar a cabo su plan.
—¿Por qué no me enseñáis la casa?— Preguntó sonriendo. Tamaki dio una pequeña palmada de entusiasmo y asintió.
—¡Sí! La hemos decorado hace poco.— Comentó levantándose sel sillón cogiendo en brazos al gato que se había posado en sus piernas.
Ambos hombres siguieron a la joven por toda la casa; Kakashi sonreía pero por dentro estaba ansioso por llegar al cuarto principal. Tamaki explicaba detalladamente porqué había puesto los muebles de esa manera y no de otra.
Al llegar a la habitación de matrimonio donde dormía la pareja, Tamaki se quedó parada.
—Kiba-kun...— De pronto, la alegre muchacha cambió a un estado algo más siniestro. El nombrado tragó duro. —¿Has cambiado la cómoda de sitio?— Se giró a mirarle y éste sudó frío.
—Creía que se vería mejor ahí que tan lejos de la cama.— Trató de explicarse.
Kakashi observaba la escena intentando aguantarse la risa, ver al revoltoso de Kiba ser regañado por su novia era divertido. Pero vio la oportunidad perfecta para buscar un sitio donde poner la cámara. La pareja estaba distraída discutiendo dónde debían poner la cómoda y Kakashi aprovechó para acercarse a un escritorio que había en la habitación y colocar la webcam, escondiéndola detrás de una planta pero asegurándose de que el objetivo estaba orientado hacia la cama. Presionó el botón de encendido y el ruidito se escuchó.
La pareja paró de discutir y Kakashi se giró de golpe asustado.
—¿Qué ha sido eso?— Preguntó el chico-perro mirando al mayor.
—¿El qué?— Preguntó Tamaki mirando a Kiba. —¿Ya me estás ignorando?— La joven frunció el ceño y agarró de las mejillas a su chico para que la mirara.
Kakashi soltó una carcajada.
—¡Perdón, perdón!— Se disculpó por fin el muchacho mientras trataba de zafarse del agarre de sus mejillas.
—Así me gusta.— Tamaki le soltó y le dio un pequeño beso en los labios, Kiba se sonrojó.
La castaña terminó de enseñar la casa al mayor y después de unos minutos opinando sobre los muebles, el ninja se despidió.
Kakashi se dirigió a visitar a Naruto un rato a la oficina del Hokage para pasar el tiempo; debía esperar a la noche.
Cuando la Luna alumbró el cielo nocturno, Kakashi estaba en su casa cómodamente preparándose café, y ésta vez dos tazas... Sólo por si acaso le pasaba lo de la noche anterior.
Se dirigió a su habitación, encendió el ordenador y esperó.
Residencia compartida. Kiba - Tamaki.
Akamaru yacía acurrucado en la cama; la ocupaba toda debido a su tamaño. Dormía tranquilamente hasta que su dueño se tiró sobre él.
—¡Vete a tu cama, para algo te la he comprado!— Akamaru bostezó mirando a su amo con cara de pocos amigos. Kiba sonrió y le besó el hocico. —Anda, ve a dormir.— Le acarició la cabeza y el animal bajó de la cama para irse a su sitio.
El castaño se quedó mirando a su compañero con un ápice de tristeza en su mirada.
—¿Kiba-kun?— Tamaki ya se había metido en la cama con un camisón blanco. —¿Qué miras?— Preguntó dando palmadas enfrente de su novio para que volviera en sí.
—Nada...— El joven se metió en la cama y se tumbó mirando al techo.
Tamaki se preocupó, era extraño que su novio se comportara tan distante, no era propio de él.
Se acurrucó en su pecho y comenzó a hacerle círculos con su índice.
—¿Qué te pasa?— Le dio un beso en la mejilla, tratando de sonar dulce.
—Pues...— Kiba abrazó a su novia y la pegó más a él. —Akamaru se hace viejo...— Apretó los dientes y cerró los ojos. —Él ha estado conmigo desde siempre, no puedo...— Hizo una pausa, jamás pensó que llegaría el día que dijera algo así. —No puedo imaginarme estar sin él.— Apretó aún más a Tamaki contra él.
La castaña le acarició el pecho.
—Todos nos hacemos mayores.— Comentó, tratando de animarle. —No pienses ahora en eso, vive el momento y disfruta con él.— Le dijo decidida.
—Tienes razón... Pero ahora se le veía diferente.— Kiba se revolvió para quedar de lado en la cama, mirándola a ella.
Tamaki se apoyó ahora en la almohada, poniendo sus manos bajo su mejilla.
—Quizás sólo estaba cansado, habéis salido a jugar hoy.— Le sonrió.
—Debe ser eso.— El chico-perro le sonrió de vuelta y le besó la frente. —Gracias, siempre consigues animarme.— La miró con dulzura.
Una de las manos del castaño pasó por la cintura de ella, atrayéndola hacia su cuerpo. Tamaki rió coqueta y le dio un beso en la mejilla, apoyando ahora sus manos en el pecho de él.
—Lo raro es que no estés animado.— Sonó divertida y volvió a darle otro beso, ahora en los labios.
Ninguno de los dos se separó. Tamaki acarició la mejilla de su novio, ladeó su cabeza y profundizó el beso. Kiba se posó sobre ella, entre sus piernas; en un lento movimiento. Su lengua se abrió paso en la boca de su novia, buscando la de ella para poderla morderla y comenzar a jugar entrelazándolas. Tamaki agarró las nalgas de él incitándole a que moviera sus caderas para que sus intimidades se rozaran aún más. El beso era ansioso, sus lenguas se movían juntas y bailaban a un mismo son, las caderas del castaño hacían que su intimidad rozara las braguitas de ella, pues al estar abierta de piernas, el camisón se le había arrugado lo suficiente como para que dejara a la vista su ropa interior.
Kiba bajó por el cuello dejando leves mordiscos en él, arrancando jadeos a su novia. Ésta agarró el cabello de él cuando comenzó a lamer uno de sus pezones por encima del camisón. El castaño se separó un poco para poder bajarle los tirantes y dejar a la vista lo que ansiaba saborear. Los pechos de ella quedaron a su disposición y sin hacerse desear comenzó a lamer y succionar uno mientras masajeaba el otro y apretaba el pezón. Tamaki gemía más y más cada vez, cerró los ojos y notaba como su vello se erizaba ante el contacto de la lengua de él con su cuerpo. Kiba era tan apasionado; hacía que perdiera la noción de todo.
La mano libre del castaño bajó sin pudor hasta la intimidad de ella, apartando las bragas y soltando una pequeña carcajada.
—¿Ya estás así de mojada?— Le susurró mordiendo su labio inferior.
—Tu culpa...— También rió con él y volvieron a besarse.
Kakashi no se equivocó al pensar que una pareja sin los lazos del matrimonio sería así de lujuriosa. El matrimonio unía mucho más a las personas y conocían exactamente lo que les gustaba a cada uno con respecto al sexo, pero una pareja con pocos meses de vida aún estaba explorando, experimentando sensaciones. Todo eso debía apuntarlo en su cuaderno.
Kiba introdujo un dedo dentro de ella, Tamaki gimió en la boca de él y no queriendo quedarse atrás, metió su mano bajo el pantalón y el bóxer, agarrando el pene ya erecto y comenzó a masturbarlo. Ambos gimieron. Deshicieron el beso y juntaron sus frentes mirándose. Kiba tenía la mirada perdida en la boca de ella mientras que Tamaki se excitaba al verle tan dominante encima.
Siguieron masturbándose mutuamente, los gemidos inundaban la habitación.
Kakashi no había tocado casi la primera taza de café, llenó dos hojas enteras de las reacciones que la pareja tuvo cuando Kiba se sentía mal al saber que un día su perro no estaría, y ahora no daba a basto para apuntar la escena íntima. Sin duda Jiraya estaría orgulloso de él, el nuevo Icha Icha sería un éxito rotundo.
Tamaki sacó su mano del pantalón y se lo bajó. Kiba se levantó de la cama durante un segundo para desnudarse y volvió a ella, pero ésta vez Tamaki le empujó y se sentó encima de él. Ya no llevaba las bragas por lo que las intimidades se rozaban en su plenitud. Kiba agarró las caderas de su novia y ésta alzó los brazos para que le quitara el camisón. Tirándolo por ahí, ahora tenía una perfecta vista de su cuerpo desnudo.
Ella seguía moviéndose de adelante hacia atrás; sus labios inferiores rodeaban el miembro de él. La fricción les hacía a ambos jadear con ansia, mirarse con ganas de devorarse.
—Métetela...— Susurró el castaño con codicia. Necesitaba notar la humedad de ella.
—Hoy te has portado mal...— Dijo en un tono sensual, mordiéndose el índice mientras seguía restregando su intimidad sobre el pene erecto de su novio.
Kiba no dijo nada, estaba embobado mirando como la boca de Tamaki lamía su propio dedo. Era demasiada la excitación que sentía, su miembro le pedía a gritos que se la metiera.
La castaña se alzó un poco para poder agarrar el miembro de él y ponerlo recto. Se metió la punta de éste y un jadeo salió de la boca de su novio, haciendo que una sonrisa curvara el rostro de ella. Por más que lo negara, le ponía realmente excitado que ella llevara el control de la situación, pero le excitaba tanto que a veces no lograba controlarse.
Así que la tomó de las caderas e impulsó las suyas para entrar en ella por completo, provocando un sonoro gemido en Tamaki; quien abrió los ojos de sorpresa y arqueó la espalda.
—No... Tenía que ser yo la que...— Se quejó entre gemidos la castaña.
Kiba se incorporó, sentándose y quedando a la altura de los pechos de la castaña. Los lamió y jugó con sus pezones mientras ella se movía encima de él hacia delante y hacia atrás.
Ahora agarró las nalgas de Tamaki y las apretó, moviéndose él también incrementando el ritmo. Tamaki agarró los cabellos de él y lo pegó a su pecho para que no se separara de ella ni un milímetro.
—Ah... Ki-kiba...— Gemía.
Arqueó la espalda y cerró los ojos disfrutando de cada momento. Ahora flexionaba sus rodillas para poder moverse hacia arriba y hacia abajo en el miembro de él, notando como resbalaba debido a lo mojadas que estaban sus paredes. Kiba jugaba con sus pechos, apretándolos, succionándolos, dejando marcas evidentes que por supuesto a ella no le importaba tener.
Kiba se tumbó en la cama y ahora fue él el que comenzó a penetrarla más fuerte. Las manos de Tamaki se posaron sobre el pecho de él, quedándose quieta mientras el castaño la agarraba de la cintura con fuerza y movía sus caderas entrando y saliendo de ella. Se mordía la lengua, veía como sus pechos rebotaban encima de él, escuchaba su dulce voz gemir su nombre entre palabras indescifrables, pidiendo más.
Tamaki comenzó a moverse también al ritmo de él, haciendo que las embestidas fueran más fuertes. Se tumbó sobre su novio, notando los latidos de su corazón sonar descarriados, estaban tan excitado que eso la excitaba más a ella. Volvió a separarse de él, quedando sentada sobre su erección; Kiba había parado de moverse y ahora era ella quien seguía con el ritmo.
—¿A-así, Kiba?— Preguntaba excitada, moviendo sus caderas en círculos sobre su miembro.
—No pa...res.— Agarró sus pechos, jugando con sus pezones mientras su mirada se centraba en cómo ella le estaba montando.
Tamaki seguía, alternando entre moverse en círculos y penetrarse, Kiba estaba rozando la locura, notaba su miembro ponerse más duro aún, el éxtasis estaba cerca. Por los gemidos de Tamaki también ella podía decir lo mismo.
El castaño giró sobre su cuerpo dejando a su novia bajo él y comenzó a penetrarla sin cuidado, agarrando sus piernas y poniéndolas sobre sus hombros. Tamaki comenzó a gemir más fuerte, agarró una de las almohadas y apretó con fuerza contra su boca, tratando de hacer que los gemidos no se escucharan tanto; pero Kiba se la quitó de golpe, tirándola al suelo.
—Me gusta oírte, sigue gimiendo.— Tamaki se mordió el labio inferior, Kiba la excitaba de sobremanera.
Continuó gimiendo para él, diciendo su nombre. El castaño cerró los ojos, escuchando con detenimiento la voz de ella, notando también la humedad de sus paredes y cómo empezaban a estrecharse.
—Kiba...— Tamaki apretó sus uñas en los brazos de él, y le miró suplicante.
El nombrado abrió los ojos y entendió. Una de sus manos pasó a su clítoris, masajeándolo, incrementando de esa manera el placer. Tamaki puso los ojos en blanco y una oleada de placer inundó todo su cuerpo. Sus piernas temblaron y su cabeza se echó hacia atrás por inercia, soltando un sonoro gemido de puro gusto cuando se liberó.
Kiba notaba ahora con más intensidad las paredes de su intimidad aprisionar su erección, cerró los ojos con fuerza y salió de ella antes de acabar. Tamaki agarró su miembro y comenzó a masturbarlo; un gruñido seguido de un sonoro jadeo salió de las cuerdas vocales de él cuando derramó toda esa viscosidad blanca en el abdomen de ella.
Kakashi apuntó todo con detalle, estaba contento de tener un tercer capítulo tan intenso para su libro.
Sus respiraciones seguían agitadas, se miraron por unos segundos mientras Kiba aún estaba entre las piernas de ella, Tamaki rió tímidamente y con una pierna le apartó; él cayó a la cama exhausto. Puso una mano tapándose el rostro, aún sujetando su pene ya relajado. La castaña se levantó para coger algunos pañuelos y así poder limpiarse.
Al acabar de vestirse se tumbaron en la cama acurrucados y antes de que pudieran decir nada más, la puerta se abrió dejando paso a Akamaru, quien parecía que había esperado pacientemente a que los ruidos cesaran.
Tamaki miró a Kiba.
—Déjale que duerma aquí.— Sonrió la castaña incorporándose, dando golpecitos en la cama para que el perro subiera.
Kiba sonrió.
—Ven amigo...— Colocó como pudo al animal entre amos y los dos le abrazaron.
Tamaki le dio un beso en la mejilla del animal y luego se inclinó para darle uno a Kiba en los labios.
El chico-perro abrazó a su compañero pasando el brazo por encima tocando con la punta de los dedos a su novia, quien al parecer ya se había quedado dormida acurrucando su rostro en el pelaje de Akamaru. Él también yacía con los ojos cerrados, Kiba era el único despierto así que se incorporó un poco y sacó de su cajón una cámara de fotos; tomó varias a los seres más importantes de su vida y sonrió.
Guardó la cámara en el cajón y volvió a tumbarse, a los pocos minutos también se quedó dormido.
Residencia Hatake.
Kakashi no podía dejar de sonreír, Kiba era una persona increíble y aunque eso ya lo sabía, el verle actuar tan tierno lo afirmó del todo.
Al final sólo tomó una de las tazas de café, la otra bajó a guardarla a la nevera para mañana; subió de nuevo a su habitación y recogió todo, tumbándose en la cama para leer las cosas apuntadas.
Ya tenía tres fantásticas ideas para los capítulos, miraba las hojas apuntadas, las releía una y otra vez y no paraba de pensar que era la mejor idea que había tenido nunca, Jiraya le daría la enhorabuena; rió.
Kiba y Tamaki habían sido un experimento, no sabía cómo iba a funcionar pero visto lo visto fue una idea genial espiarles a ellos; se sentía satisfecho.
Apagó la luz y guardó el cuaderno en el cajón de su mesa de noche. Ahora debía pensar quién podría ser la siguiente pareja...
¡TADÁ! ¿Qué tal? Madre mía qué nerviosa estoy. Me tomé un café para espabilarme bien y poder hacer éste capítulo. No tengo ni idea de la personalidad de Tamaki, así que lo siento si es un poco OOC, pero lo he hecho lo mejor que he podido. ¿El lemmon os ha gustado? Espero que sí, he puesto un poco de todo porque tampoco sabía bien cómo describirlo jeje.
Agradecimientos:
* Anamicenas: Como siempre te digo, tus comentarios son una dulzura, haces que tenga ganas de escribir siempre. Eres una unicornia y te llamas Quan jajaja. Me alegra muchísimo que estés de acuerdo conmigo en que el NaruHina es dulce y tierno y por ello el lemmon fue así; porque es como los veo. ¿Qué tal éste? Espero que te haya gustado, sabes muy bien lo nerviosa que estaba ¿Verdad? Jajaja, veremos a ver qué opináis. ¡Ah! Y muchísimas gracias por todo el apoyo que me diste con ese momento de desánimo que tuve, de verdad estoy muy agradecida, por eso y por tus comentarios, te loveo muchooo.
* RukiaMK: Ay la loca ésta xDDDD. Tus reviews están mejorando Kari, ¡Cada vez te superas más! Eres un unicornio malvado que se va a casar con una de las buenas ¿En qué estaba pensando Hima? Jajajaja. Oie zhi dame tu mazamorra, LOL. Vaya vídeo, ayer no podíamos parar de reír, me lo paso genial con vosotras... ¡Sois las mejores! Y sí, los pobres niños no pudieron dormir, y en éste el pobre Akamaru... Me lo veo con cara de desesperación esperando a que Kiba termine de hacerle cositas a Tamaki jajajaja. Me alegró mucho leer que te el NaruHina te gustó. Quería agradecerte también tu apoyo cuando estuve mal por esos comentarios que me dijeron, eres una muy buena amiga. :D
* WhiteTigerKiara: Tú perra que no me comentas pero aún así te loveo. Aunque te he dicho gracias mil veces por lo de ayer, te la digo mil y una por si no te ha quedado claro que eres la hosti puti jajaja. Entre tú y yo hemos vuelto loca a Kari, ya no sabe ni lo que escribe jajajaja. Gracias por todo lo que haces, en serio.
* Sadnezzz: ¿Entraste a tu cuenta y actualicé? Vaya, eso debe ser el destino jajaja. Yo creo que la personalidad de Kakashi era serena y tranquila al leer los libros, aunque quizás por dentro se estuviera muriendo de fangirlismo xDDDD. Espero que te haya gustado este espacio que he dedicado para Kiba y Tamaki jeje. Si te soy sincera, yo shippeo mucho a TenTen con Lee, desde hace un tiempo; pensé en darle un espacio a ellos pero como no son canon lo descarté xD. ¡Y ya verás! El postre ShikaTema va a estar relleno de pasión... Espero superarme. n_n ¡Gracias por comentar, es un gusto tenerte por aquí!
* DarkClaw1997: Qué alegría que te haya gustado el NaruHina, hacía mucho que no tocaba esa pareja. ¡Gracias por pasarte! Espero que éste capítulo también te haya gustado. :D
* anto-chan-SS: ¡Wow! Un súper-fan NaruHina me ha dado la enhorabuena jajaja, me siento muy halagada ¡Gracias! Es genial que te haya gustado; hacía mucho que no escribía nada de ellos y quizás estaba un poco oxidada, pero tu comentario me ha hecho feliz y coger confianza. No te preocupes, primero deseo hacer un espacio para todas las parejas y al terminar haré... Bueno xD, mejor no desvelo nada ¡Jája! Muchas gracias por pasarte. ;D
* Anna: ¡Gracias por tu comentario! Me alegra ver que te tomas la molestia de comentar aún sin tener cuenta jaja. Espero haberte sorprendido o al menos que te haya gustado éste capítulo. n-n
* Mister-Walker: ¡Un honor que un fan NH me diga que mi lemmon estaba bien! Jaja, muchas gracias por tu comentario; siempre que te leo pienso "Que nombre más chulo tiene, tengo que decírselo" y al final siempre se me olvida xD, pero ahora no... Me encanta tu nombre, es genial en serio. ¡Muchas gracias por pasarte y comentar! Habrá más momentos de cada pareja, no debéis preocuparos jaja, espero que éste te haya gustado... Lo hice zabrozongo, xDDD.
* Tenshou Getsuga: A ti lo primero quería pedirte disculpas. Siento no haber cumplido tus expectativas y que el capítulo te resultara pesado o aburrido. Intento llegar a todo el mundo con mis historias, pero supongo que para gustos se inventaron los colores. Yo a Naruto y a Hinata no puedo imaginármelos como a Sakura y Sasuke; cada pareja es un mundo. Y eso mismo quiero hacer ver con éste proyecto: La cantidad de relaciones sexuales que puede haber. Unas son más pasionales, otras son más románticas, otras son más directas, otras se andan mucho por las ramas y los preliminares... De todas maneras me sentí triste al leer que te pareció aburrido. Espero que éste KibaTama te haya entretenido un poco más. Gracias por pasarte.
¡Gracias a todos!
Sin mucho más que decir, espero que hayáis disfrutado leyendo tanto como yo escribiendo.
- Próximo capítulo: ¿Qué os apetecería? ¿Metemos a Sai y a Ino por ahí? ¿O qué tal si experimentamos con Choji y Karui? Los ShikaTema aún debéis esperar... Jajajaja.
Decidme en los comentarios cuál preferiríais antes. ¡Un saludo y besitos!
