Agradezco sus comentarios y las palabras de aliento que he recibido durante el transcurso de las sagas, por razones médicas no pude actualizar el día de ayer; pero a petición de los seguidores les dejo un capítulo de la saga de Unlimited, esperando que sea de su agrado.
Capítulo 4: Construyendo una vida
A la mañana siguiente, cada uno de los presentes iniciaría a ocupar sus nuevas funciones. Como era de esperarse; al estar bajo las órdenes de Seiya; todos tendrían que usar un "uniforme". En esta ocasión el uniforme que todos deberían portar era de un color oscuro.
En el caso de Elisa por ser "cadete" su uniforme consistía en un pantalón azul, blusa roja y suéter blanco. Pero, por cierta "rebeldías" ella procuraba llevar guardado la chaqueta en color rojo.
La joven, por ser primer día tuvo que ser escoltada por miembros del equipo de Seiya al lugar en donde recibiría asesorías. Le explicaban que como Japón era demasiado concurrido podría llegar a perderse, por tal razón le proporcionaron un mapa.
El edificio donde recibiría clases tenía una fachada de las construcciones imperiales, cuando Elisa entró en el exterior se dio cuenta que su nuevo alma mater era un edificio moderno en donde tenían varias secciones amplias para practicar cualquier deporte.
La joven Pruett observaba a las personas con quienes compartiría una nueva etapa en su vida; ya que todos portaban el mismo uniforme; y al parecer compartía el mismo grado de sorpresa ya que había unos cuantos que literalmente tenían la boca abierta al conocer el lugar.
Repentinamente, choca con alguien, al parecer la joven había tirado las libretas de alguien.
-Por favor discúlpeme. – Dijo la peliroja mientras ayudaba a levantar las cosas.
-Creo que el error fue mío, debí fijarme en donde caminaba.
La persona con la que Elisa había chocado tenía un acento portugués, su tez era morena de cabello negro, tenía unos ojos en color verde. Al parecer también era su primer día.
-Por su acento, también está de intercambio en la escuela. – Expresó la chica portuguesa.
-Así es – respondió tímidamente – Mi nombre es Elisa Pruett.
-Mucho gusto Elisa, mi nombre es Alma Do Santos.
-Creo que será mejor buscar nuestro salón porque tengo el presentimiento que habrá un alboroto.
De repente se escuchó sonar la chicharra como a su vez un anuncio en diferentes idiomas en el cuál pedían la presencia de todos en el patio principal de la escuela.
Los jóvenes deciden trasladarse al lugar.
El primer día de clases
Durante la formación, todos pudieron observar a quienes serían sus asesores; Elisa pudo reconocer a Maxwell y Jeremy quienes estarían dando clases, como a su vez logra identificar al comandante Seiya, pero en ésta ocasión portaba un uniforme igual a ella.
La joven Pruett logra percibir una conversación en japonés para poder comprender el asunto.
-Dicen que este año será el último para el comandante Nakadai, ya que está dando su residencia en la institución, sin embargo corre el rumor de que está aquí porque elegirá quienes se integrarán con él a su base.
"Nada tonto" –pensó Elisa.
-Sin embargo, es uno de los asesores más accesibles y tiene la fama de ser un gran guerrero.
-¿Va asesorar a alguien?
-Todavía no se sabe.
Posteriormente, se da indicación de que los alumnos ingresen a las aulas; Elisa se hacía acompañar de Alma, al parecer ambas tenían ciertas inquietudes.
Como era de esperarse, cada uno de los presentes empieza a tener ciertas afinidades, ya sea porque se conozcan previamente o alguien decide romper el hielo. Las dos chicas deciden sentarse cerca., Repentinamente llegan tres jóvenes quienes se sientan delante de ellas:
-Alma ¿dónde te habías metido? – Exclamó una chica rubia de cabello corto.
-Disculpa a mi prima. – Respondió la susodicha.
-Deberías tener buenos modales Lina. – Exclamó un chico de cabello pelirojo.
-Gunter recuerda, venimos a aprender. – El chico hablaba con un poco de soberbia, el cabello del chico le tiraba más bien al movimiento Otaku. – Mi nombre es Steve. – Extendía el joven la mano hacia Elisa.
-Mi nombre es Elisa.
Al parecer todo indicaba que la joven Pruett había iniciado con el pie derecho al tener nuevos amigos. Las clases como eran de esperarse, resultaban algunas tediosas, aunque a su vez tenían curiosidad sobre las clases de tiro, conducción y sable.
En escondidas, los cinco chicos platicaban sobre su origen como a su vez sobre sus gustos.
El día había pasado con rapidez y cada uno se disponía a regresar a donde vivían. Sin embargo en uno de los pasillos observan que hay personas amontonadas, al parecer estaban los horarios y asesores para algunas materias.
Elisa junto con sus amigos decide ver los horarios a detalles.
-¡Diablos! – Expresó con cierto desánimo Gunter – Me tocará estar en la clase de tiro junto con Steve.
-Creo que estaré en la clase de conducción con el señor Bournne. – Dijo Alma en una especie entre desánimo y ansiedad. – Quería tiro o sable.
-Creo que tú y yo seremos las afortunadas de trabajar el sable con el chico Nakadai. – Expresó Lina de forma animada.
-¡Chatarra! –Exclamó la joven peliroja.
Steve y los demás quedan mirando con cierta extrañeza a la joven.
-Quiero decir que no me cae bien el tipo. – Dijo nerviosamente Elisa.
-Te entiendo querida, así nos pasa cuando alguien no nos agrada. – Respondió Steve con una sonrisa.
-Muy bien chicos, creo que los veré mañana, ya que noto que con tanta tarea difícilmente podremos hacer algo que nos guste. Nos vemos. – Se despedía Elisa dirigiéndose a la salida.
Ellos corresponden con el mismo gesto.
-Steve deberías dejar esa soberbia ¿no lo crees? – Mencionó Lina.
-Por favor, no me vengan con sermones, recuerden por qué estamos. – Mencionó el susodicho.
Buscando trabajo (primer incidente)
Elisa había salido de la escuela rumbo a la ciudad, al parecer uno de los principales objetivos que tenía era buscar un trabajo de medio tiempo, teniendo un horario de clases podría tomar mejores decisiones, sin embargo en la mayoría de los locales en donde había anuncios buscando personal, querían a gente de tiempo completo.
Sin embargo, durante la búsqueda de un empleo, siente que alguien toca su pierna.
-¡Savage! ¿Cómo me encontraste? –Exclamó la joven – Sin embargo observa que en el collar del can había una nota.
"Jeremy y Maxwell me enviaron para acompañarte, suerte en tu primer empleo".
-Creo que el actuar lo humanamente posible también te está afectando. – Dijo la joven pelirroja mientras acariciaba a su amigo canino.
La joven junto con Savage recorría las calles de Japón para buscar algún empleo de medio tiempo y al parecer había uno que le llamó la atención: "Se requiere lavaplatos".
"Con algo habrá que empezar" –Dijo para sí misma.
Elisa llevando el letrero en mano decide ingresar al establecimiento quien ofertaba el anuncio, era un local de comida rápida. De forma inmediata decide hacerle frente al nuevo desafío. Quizás en su condición podría decirse que no era un trabajo digno de un Prime, sin embargo sus creadores al igual que sus tíos humanos le habían inculcado la idea de que todo trabajo honrado y por simple que parezca enaltece.
La joven tenía un espacio que compartía con Savage y técnicamente ella estaba a cargo de la vajilla, observando que el establecimiento no tuviera cámaras, decide utilizar sus habilidades para terminar más rápido que de lo de costumbre.
El dueño del local nota que en el primer día la joven demuestra su eficiencia, sin embargo, el local estaba lleno y necesitaban de alguien que apoyara a los meseros, de inmediato decide ocupar el puesto.
-Podrías atender la mesa ocho por favor. – Fue una de las indicaciones que había recibido por parte del dueño.
Elisa quitándose el uniforme de lava platos se acerca hacia dicha mesa y observa que en él hay un hombre con un atuendo similar al de ella: Chaqueta roja, pantalones azules… lo único que variaba era el color de la playera.
-¿Puedo tomarle su orden Señor? – Preguntó con cortesía la pelirroja.
El hombre tenía facciones orientales y quedaba observando con cierto detenimiento a la mesera.
-Podría traerme un platillo donde no tenga que utilizar los palillos y un poco de té ¿por favor?
Elisa se extrañó sobre aquella petición viniendo de aquel hombre. Sin embargo cumplió aquella petición.
La joven empezaba a retirarse sin embargo el oriental desea que lo acompañe a comer, por señas le pide al dueño de local que le permita acceder a la petición. Elisa se siente un poco nerviosa.
-Por favor no interpretes mal las intenciones, el dueño de local sabe que me gusta comer con compañía, quizás por ello frecuento éste lugar.
Elisa emite un suspiro.
-Veo que eres nueva y por tu apariencia no eres de aquí.
-Creo que eso no se puede disimular señor…
-Ginrai, pero por favor no me digas señor ¿quieres?
-Por su atuendo quiero imaginar que es camionero.
-Veo que conoces a muchos de ellos.
-No señor, mi padre era uno de ellos.
La mirada de Elisa empieza a ponerse triste.
-Pero por favor no me haga caso, disfrute de la comida. – Mencionó de forma animada la peliroja.
Repentinamente un fuerte sismo empieza a sacudir fuertemente el local, como a su vez algunos edificios empiezan a derrumbarse.
-¡Toransufoma! – Se escuchó el grito de pánico.
Al parecer un ataque se estaba desarrollando, Elisa nota que debe intervenir, la pregunta más bien era ¿cómo ayudar sin despertar la sospecha de Ginrai?
