Naruto mantenía un rostro lleno de duda pues ahora Jiraiya trataba con mucha confianza a Eita quien parecía conocerlo pues reía animado mientras hacia extraños ademanes.
- Ero-sennin – dijo Naruto mientras le daba un codazo a Jiraiya para llamar su atención – ¿Qué es lo que ocurre?
- Cierto, cierto – dijo Jiraiya mientras ponía a Naruto frente a el – mira Eita este es Naruto, es mi aprendiz, Naruto este es Eita un viajo amigo muy querido.
- Encantado de conocerte – dijo Eita mientras le daba la mano a Naruto y le brindaba una sonrisa hospitalaria.
- También es un gusto conocerlo – dijo Naruto ya con una confianza mayor – la verdad me da gusto que todo se haya solucionado.
- ¿Y que te trae por aquí? – pregunto Eita mientras palmeaba a Jiraiya que reía.
- Veras por ahora me encuentro viajando con Naruto – dijo Jiraiya pasando a un tono de voz mas formal – estoy entrenándolo, desde hace algunos meses y nuestro camino nos trajo aquí así que decidí visitarte y ver como te trataba la vida.
- Es un verdadero placer recibirlo Jiraiya-sama – dijo Eita alegre mientras los continuaba mirando – han pasado mas de diez años desde la ultima vez que nos vimos, muchas veces me había preguntado como se encontraría.
- Y aun después de esos diez años – dijo Jiraiya riendo mientras palmeaba a Eita – aun con tanto tiempo sin vernos, no has aprendido a tratarme con confianza te lo dije la ultima vez no tienes porque ser tan formal.
- Esta bien lo intentare, aunque es bastante difícil – dijo Eita mientras se sentaba – entonces será solamente Jiraiya.
- Eso me gusta mas – dijo Jiraiya mientras se sentaba al lado de su amigo – me siento mas cómodo cuando hablamos de esta manera sin ningún tipo de formalidades.
Por su parte Naruto comenzó a recorrer lleno de curiosidad el salón, mirando todos los lujos que había en este mientras también observaba a Jiraiya y Eita conversar alegres, parecía ser que lo que su maestro le había dicho sobre su amistad era verdad.
- Perdonen mi descortesía – dijo Eita mientras sonaba una pequeña campana – deben tener hambre, permítanme invitarlos a comer y además acompañarlos.
En ese momento un grupo de sirvientes entro al salón, y a las ordenes de Eita comenzaron a acondicionar el lugar colocando una mesa y todo lo necesario para que fuera servida la comida, que llego unos pocos minutos después desfilando ante los ojos sorprendidos de Naruto quien miraba encantado como llegaban platos que lucían deliciosos.
- Por favor siéntanse en confianza para tomar lo que deseen – dijo Eita mientras se acercaba también a la mesa – es una pequeña forma de darles la bienvenida.
- Gracias – dijo Jiraiya quien inmediatamente acerco una pequeña botella de sake que tenia en frente.
- ¡Itadakimasu! – dijo Naruto mientras acercaba un plato con una langosta enorme que había llamado la atención del chico desde el inicio.
La comida fue de lo mas agradable mientras Naruto estaba fascinado comiendo cuanto había en la mesa, escuchaba como Jiraiya y Eita llevaban una conversación animada aunque la verdad no le llamaba mucho la atención como para seguirla, su anfitrión le reclamaba a su maestro por no visitarlo con mas regularidad.
- ¿Piensas quedarte algunos días cerca de aquí? – pregunto muy interesado Eita mientras servia un poco de sake para Jiraiya - ¿Quizá en esta zona?
- Planeamos pasar algunos días entrenando en la zona – dijo Jiraiya con tono alegre – es un buen lugar para que Naruto se fortalezca.
- Entonces no se diga mas – dijo Eita mientras daba un golpe en la mesa en señal de alegría – conociéndote aun no has buscado una posada, entonces quédense en mi humilde mansión, y te advierto que no voy a aceptar un no como respuesta.
- La verdad no se quizá no sea bueno para el entrenamiento de Naruto – dijo Jiraiya mientras miraba como Naruto devoraba un trozo de carne – además no deseo ser una molestia.
- ¿Eh? – pensó Naruto mientras dejaba su carne – Ero-sennin había dicho que estaríamos algunos días aquí, y ahora se pone difícil.
- Todo lo contrario – dijo Eita sonriendo sirviéndose a si mismo sake – para mi seria un verdadero honor el poder tenerlos como huéspedes, además existe alguien más que desearía que permanecieras aquí unos cuantos días.
Mientras terminaba de decir esas palabras la puerta del salón se abrió repentinamente y la persona que entro dejo sorprendido a Jiraiya, por otra parte a Naruto le llamo la atención su reacción y observo que la persona era una mujer vestida en un kimono fino de color azul cielo adornado con un dragón similar al de Eita que ella lucia en la parte de la cintura, su físico combinaba perfectamente con sus ropas un rostro delicado adornado con un par de ojos profundos embellecidos por unas pestañas largas, sus labios en un olor rosa fuerte que le daban una sonrisa suave pero hermosa, y una cabellera larga hasta un poco mas debajo de la cadera en color negro que se movía acorde a los pasos de la joven luciendo brillante y sedoso.
- Yu… Yuuna – dijo Jiraiya que no perdía de vista a la joven que camino hasta quedar frente a ellos.
- Veo con alegría que después de tanto tiempo no me has olvidado Jiraiya-kun – dijo Yuuna dándole una sonrisa de bienvenida – escuche que mi hermano tenia visitas y al escuchar que era un hombre de cabello blanco con unas extrañas líneas y un semblante malicioso en el rostro lo acompañaba, no pude evitar venir.
- Yuuna – dijo Eita mientras le sonreía – estaba por llamarte y darte la sorpresa pero al parecer te me adelantaste, pero por favor preséntate a ti misma ante nuestro joven invitado también.
- Lo siento deje que la emoción me ganara – dijo Yuuna saludando al Naruto – mi nombre es Yuuna, soy la hermana pequeña de Eita, encantada de conocerte.
- Encantado – dijo Naruto que ahora miraba muy atento a Yuuna notando su belleza – yo… mi nombre es… Naruto.
Al ver esa expresión de nerviosismo en el Yuuna sonrío mientras volvía su mirada a Jiraiya.
- No me digas que ese joven es tu nieto – dijo Yuuna riéndose con un poco de burla.
- ¡¡Nieto!! – dijeron tanto Naruto como Jiraiya llenos de sorpresa.
- No, es mi pupilo – dijo Jiraiya nervioso mientras intentaba explicarse rápidamente.
- Ya lo sabia – dijo Yuuna mientras soltaba una suave risa – Jiraiya-kun parece que nunca vas a cambiar, aunque ese joven es muy parecido a ti.
- De cualquier manera hermana – dijo Eita mientras miraba a Yuuna - ¿Quieres acompañarnos?
- Lo siento pero yo comí hace apenas unos minutos – dijo Yuuna excusándose.
- De cualquier manera podrías acompañarnos un poco – dijo Jiraiya intentando convencerla de acompañarlos.
- También hermana – dijo Eita mientras señalaba a Naruto y Jiraiya – me gustaría que me ayudaras para que pasen unos cuantos días con nosotros, se encuentran en un viaje de entrenamiento y hasta ahora parece ser que no he podido persuadirlos.
Yuuna se sentó entre Jiraiya y Eita, mirando a los dos visitantes de una manera que logro atrapar sus miradas inmediatamente.
- Por favor – dijo Yuuna en un tono de voz suave – nos gustaría que fueran nuestros invitados, dennos ese honor.
Los dos simplemente aceptaron sin pensar pues se vieron atrapados en un par de ojos tan profundos como océanos, y una dulce voz que parecía el bello e hipnótico canto de una sirena.
- Bueno – dijo Eita encogiendo sus hombros y riendo – es increíble el poder de convencimiento de una mujer.
Todos los presentes comenzaron a reír ante ese comentario, ahora los tres adultos continuaban una charla llena de recuerdos de viejos tiempo así como algunas de las cosas que cada uno había hecho durante esos diez largos años, Yuuna era ahora quien también se sumaba a la queja del porque Jiraiya los había dejado de visitar por tanto tiempo, haciéndolo sentirse realmente nervioso mientras se excusaba con ambos.
- ¡Papa! – interrumpió la charla una voz de una joven que entro corriendo al salón y abrazaba a Eita.
Naruto miro solamente un instante a la joven que apenas había entrado he instantáneamente un tremendo escalofrío recorrió su cuerpo, mientras sentía que la comida se atoraba en su garganta robándole el aliento.
- Por favor una disculpa – dijo Eita dirigiéndose a sus invitados – esta pequeña escandalosa es mi querida hija.
- ¡Escandalosa! – dijo la joven reprochándole a su padre.
- Mira querida – dijo Eita a su hija con el fin de tranquilizarla – tenemos invitados en este momento.
La joven dio un rápido vistazo a las dos personas que acompañaban tanto a su padre como a su tía, pero cuando miro a Naruto hizo una pausa mientras se ponía de color rojo y cubría su boca con su mano derecha.
- ¿Sucede algo? – pregunto Eita al ver a su hija así.
- Nada papa, no pasa nada – dijo la joven mientras miraba a Naruto quien lucia nervioso y evitaba mirarla directamente.
- No tienes nada de que preocuparte – dijo Eita mientras señalaba a Jiraiya – el es un muy buen amigo tanto mío como de tu tía y ese joven de hay es su alumno, así que debe ser un jovencito muy agradable.
- Encantado – dijo Jiraiya mientras le sonreía de manera jovial a la joven – mi nombre es Jiraiya, es un placer conocer por fin a la hija de Eita.
La chica continuaba intentado hacer contacto con Naruto quien como podía la evadía, y ella a la vez se mantenía sonrojada en todo momento.
- Deben disculpar a mi hija – dijo Eita sonriendo mientras la hacia acercaba junto a el – apenas ayer tuvo un pequeño incidente mientras jugaba con algunas de sus amigas, al parecer un pequeño bribon pervertido las hizo pasar un momento vergonzoso, es por eso que esta así de nerviosa pero por lo general es muy diferente.
Al escuchar eso Naruto trago saliva mientras confirmaba que esa joven era la misma que una noche atrás no solo había visto desnuda sino que había besado, Jiraiya por su parte luchaba por no soltarse a reír debido a que entendía la reacción de su alumno.
- Hija – dijo Eita con voz seria pero amable – al menos preséntate como es debido con el alumno de Jiraiya.
- Ho… Hola – dijo la chica con voz nerviosa mientras ofrecía una mano temblorosa a Naruto – mi nombre es Manami es un gusto conocerte.
- Lo mismo digo – dijo Naruto mientras deseaba que todo eso fuera una pesadilla – mi nombre es Naruto.
El resto de la comida Naruto apenas y podía comer pues sentía la mirada de Manami sobre el, se sentía culpable además de que en cualquier momento podría decirle a su padre, revelándole que la identidad del pervertido que la miro desnuda y la beso sorpresivamente era el, deseaba simplemente desaparecer del lugar.
En un momento el mismo se decidió a confesar mirando directamente Manami que esta vez fue quien no pudo sostener la mirada.
- Papa yo me retiro – dijo Manami mientras salía apresurada del lugar.
- Bueno de nuevo una disculpa por la actitud de mi hija – dijo Eita sonriendo mientras brindaba junto a Jiraiya – ella por lo general es muy tímida así que eso que ocurrió la perturbo bastante.
- Descuida – dijo Jiraiya mientras miraba burlón a Naruto – me pregunto ¿Quién seria el pervertido que asusto a las chicas?
- ¡Ero-sennin! – pensó Naruto dándose cuenta que en gran parte la culpa de eso era de su maestro por ser un pervertido.
- Bueno las chicas dijeron que no vieron bien quien fue – dijo Eita poniéndose un poco pensativo –que entre los gritos y la sorpresa no tuvieron mucha oportunidad de mirarlo.
- ¡Pero si estuve frente a ellas todo el tiempo! – pensó Naruto mientras terminaba de comer.
Naruto se puso de pie y comenzó a andar por los alrededores del salón nervioso por el hecho de saber que una de las chicas que había visto era precisamente la hija del señor de esa mansión, hasta que por poco tira una pequeña estatua.
- Naruto si lo deseas puedes salir a caminar por los jardines – dijo Eita amablemente al notarlo inquieto – no tienes porque aburrirte con las platicas de los mayores.
- Te recomiendo que visites el jardín central – dijo Yuuna sonriéndole he indicándole el camino para llegar – a esta hora es un lugar hermoso y muy cómodo, ¿recuerdas Jiraiya-kun?
- Si – dijo Jiraiya sonriendo nervioso mientras se sonrojaba un poco – lo recuerdo bien.
- Esta bien saldré un momento – dijo Naruto aceptando la invitación de muy buena gana.
Al salir de ese lugar Naruto respiro hondamente mientras sentía que una enorme presión había sido removida de su cuerpo, un nuevo escalofrío recorrió el cuerpo del chico pensando en que Manami tenía que ser precisamente la hija de un amigo de Jiraiya.
- Ero-sennin si que la ha hecho buena esta vez – pensó Naruto mientras entraba en el jardín central – mira que ponerme en esa situación precisamente con esa chica.
Unos cuantos pasos mas tarde Naruto se detuvo a contemplar el jardín, tal y como Yuuna había dicho era un lugar muy hermoso, con un pasto fino perfectamente cortado, un gran numero de cerezos que al parecer habían sido plantados y cuidados desde que eran jóvenes pues habían formado una preciosa semi cúpula con la ayuda de sus ramas.
Además unos arbustos muy bien podados, le daban al lugar un claro ambiente relajante y elegante, que Naruto comenzó a disfrutar pues respiraba el dulce aroma del lugar y caminaba mientras mantenía sus ojos cerrados.
Hasta que tropezó con algo que no vio pero que claramente sintió que derribo, escucho un quejido de dolor por lo que imagino que había tropezado con alguna persona, de manera instintiva se inclino y extendió su mano intentando ayudar.
Pero su mano topo con algo suave que al tocar hizo que la persona derribada diera un nuevo quejido, haciendo que Naruto abriera sus ojos para ver que estaba tocando.
- ¡¡Tu!! – dijo una joven que estaba tirada en el piso con la mano de Naruto en uno de sus pechos.
- Yo lo siento – dijo Naruto mientras rápidamente quitaba su mano de ella y se daba la vuelta.
- ¡No puede ser! – pensó Naruto mientras caminaba lentamente preparándose para salir corriendo, pues también conocía a esa chica.
- Espera – dijo la joven que sujeto a Naruto del brazo antes de que este comenzara su huida – eres tu ¿verdad?, el chico de anoche ¿eres tú?
- Tu, tu debes estar confundiéndome – dijo Naruto mientras trataba de liberarse – no se a quien te refieres.
- Entonces eres un bandido – dijo la chica haciendo una voz de sorpresa – voy a gritar para pedir ayuda.
- ¡Yo no soy un bandido! – dijo Naruto dándose la vuelta inmediatamente.
- Lo sabia – dijo la joven al ver directamente el rostro de Naruto – eres tu, ¡el chico de anoche!
- No se de que me hablas – dijo Naruto muy nervioso intentando confundirla – no se quien eres es la primera vez que me vez.
- Te recuerdo perfectamente – dijo la chica mientras ponía sus manos sobre las de Naruto.
- En serio no tengo idea de quien seas – dijo Naruto mientras se preparaba para salir corriendo.
- Y recuerdas estas – dijo la joven mientras ponía las manos de Naruto sobre sus pechos - ¿Qué me dices ya me recuerdas verdad?
Naruto no sabia que hacer estaba hay con las manos sobre los pechos de una chica que al parecer no le molestaba para nada que este los tocara, además el la recordaba a la perfección ella era la chica con el cabello negro y además sus manos lo podían confirmar pues sus pechos eran bastante generosos.
La chica comenzó a reír mientras Naruto aprovecho para escapar pero este resbalo cayendo nuevamente sobre ella y en un cómico forcejeo el término debajo de ella quedando sus pechos sobre su rostro.
- Mira nada mas – dijo la joven riendo picara – resulta que eres mas hábil de lo que pareces.
- No se de que estas hablando – dijo Naruto esforzándose por hablar ya que su boca era bloqueada por el busto de la joven.
- No digas que no lo sabes – dijo la chica mientras balanceaba intencionalmente sus pechos sobre el rostro de Naruto, para después terminar acostada a su lado – por cierto mi nombre es Runa, ¿Cómo te llamas tu?
- Mi nombre… es Naruto – dijo Naruto completamente sonrojado pues estaba tan cerca de Runa que sentía su respiración acariciarlo suavemente.
- Eres lindo – dijo Runa mientras le daba un beso en la mejilla y se ponía de pie – parece que ya se me hizo tarde, creo que por ahora me retiro Naruto – continuo Runa mientras ella apretaba sus pechos y los movía – la próxima vez te dejare jugar con estos cuanto quieras.
Runa salio corriendo del lugar mientras Naruto continuaba tirado, completamente rojo por la actitud de esa chica que apenas había conocido, como pudo se levanto y vio a todos lados para comprobar que nadie los vio.
- ¿Qué demonios fue eso? – dijo Naruto mientras miraba sus manos un instante y se ponía rojo.
- Este lugar es muy extraño – pensó Naruto mientras caminaba por el jardín intentando calmarse después de lo que había pasado.
