Capítulo IV
El Despacho del Profesor de Pociones
-¿No te encanta esto?-
-Bueno al final es nuestro segundo hogar- le dijo la pelirroja mientras se vestía- ¿Qué haremos hasta las 11?-
-Podemos ir a visitar a Hagrid después de desayunar, recuerda que tenemos una coartada que cumplir-
-Tienes razón Lily, además que quiero ver esas extrañas criaturas de las que habló, ¿cómo dijo el profesor que se llaman?-
-Marontes- dijo mientras se arreglaba el pelo en su acostumbrada media cola. Sentada en su cama frente al espejo, se cepilló lo que quedaba suelto lentamente, luego se percató de que Ginny la miraba por el espejo.
-¿Qué sucede Ginny?- ella se tumbó en la cama mirándola aún por el reflejo.
-Sabes algo Lily, sin ganas de ofender a mis tíos, la expresión de tus ojos no la heredaste de ninguno de los dos-
-¿A qué te refieres Gin? Tengo los ojos de mi padre- Ginny sonrió para luego acomodarse boca arriba.
-No me refiero a eso, tus ojos son iguales a los del tío Harry, pero como miras, tus expresiones, no se parecen a los de mi tía o tío, son iguales a las del profesor de pociones-
-Ay Ginny ahí vas de nuevo con eso- dijo dejándose de peinar y mirando a su prima a la cara.
-No es por molestarte Lily, solo te estoy señalando una verdad-
-Como sea, ya no perdamos más tiempo, tengo hambre y deja de estar pensando esas cosas sin sentido-
-Si tú lo dices- y Ginny se paró de la cama silbando y se dirigió a la puerta – Te espero en el retrato-
-Claro ya voy- terminó de arreglarse y bajó para encontrarse con su prima, pasaron juntas el retrato y bajaron hasta llegar al gran comedor. En la mesa de los profesores estaba el director Snape, el profesor Longbottom y la profesora de defensa contra las artes oscuras, la señorita Huppins, que era una joven que debía rondar los 27 años o 28 años, de pelo negro, nariz perfilada y ojos azules, muy bonita en realidad, algunos decían que estaba atraída por el profesor de pociones pero nadie había confirmado nada, solo rumores de chicas.
Luego de desayunar se dirigieron a las afueras de Hogwarts para ir a la cabaña de Hagrid, no tuvieron que buscar mucho por él ya que estaba en el jardín dándole de comer carne a unas plantas muy curiosas que las chicas supusieron debían de ser las Marontes. Eran las plantas más feas que habían visto hasta entonces, no debían de ser más altas que unos 2 pies, tenían piernas de las que le salían raíces y por cuerpo una gran flor semejante a una planta carnívora.
-Hola chicas, vengan a conocer a mis nuevos niños- dijo Hagrid a todo pulmón emocionado.
-Que lindos- dijo Ginny tratando de sonar emocionada.
-Sí, en verdad lo son- corroboró Lily con el mismo convencimiento que la pelirroja y forzando una sonrisa.
-Por supuesto que lo son, algunos me decían que no era buena idea cruzas mandrágoras con plantas carnívoras pero están saludables y me ayudan a exterminar plagas.
-Que bien- dijeron ambas mientras retrocedían un poco y se colocaban detrás de Hagrid ya que las plantas se empezaron a mover sin sentido.
-Vamos a la cabaña, estas plantas suelen ponerse así después de comer, se desorientan un poco- Hagrid no tuvo que decirlo dos veces para que las chicas corrieran hacia la casita gastada por el tiempo pero tan cálida que les hacía rememorar bellos recuerdos.
-¿Para qué quieres a esas plantas, Hagrid?-
-Para que mantengan el jardín limpio, son excelentes anti plagas y paralizan todo lo que muerden- dijo contento mientras preparaba algo de té. – ¿Y ya le entregaron al director lo que enviaron sus padres?-
-Claro Hagrid, justo después del desayuno- respondió Ginny sonriendo.
-Que bien, ¿y cuánto tiempo piensan quedarse?-
-Solo un par de días- dijo Lily- me gustaría revisar el plan de clases de este año con el profesor Malfoy y Ginny quiere hacer un par de cosas en Hogsmeade-
-¿Quién iba a pensar que ese muchacho cambiaría tanto?-
-¿A quién te refieres Hagrid?- preguntó Lily.
-¿Pues a quién más? Al profesor Malfoy, aún recuerdo cuando era un mocoso muy asustado como para entrar al bosque prohibido-
-Pero eso no puede ser- dijo Ginny sin creerse lo que escuchaba
-Pues déjenme decirles que no miento- y le pasó a ambas una taza de té –Aunque después del sexto año cambió, todos lo notaron-
-¿A qué te refieres con que cambió?-la curiosidad bañaba la voz de Lily.
-Pues al parecer el muchacho se enamoró profundamente. Lo curioso es que nadie supo quién era la chica o nadie la recuerda pero nunca se le había visto tan entregado a una sola mujer, dejó a todas sus amantes, incluso a esa Parkinson tan odiosa- Lily sintió que su estomago se revolvía, pero pensó que era a causa del té que Hagrid les preparó.
-¿Ah sí?- habló Ginny levantando la voz más de lo necesario y arqueando una ceja mirando a Lily – ¿Parkinson no es el apellido de soltera de la madre de Zabini?-
-Así es Ginny- le respondió Hagrid- pero dicen que la chica desapareció sin dejar rastro, después de que acabara la guerra él siguió buscándola, pero sin suerte, al parecer aún la busca-
-¿Quién creería que el profesor era todo un romántico?- dijo la pelirroja con sobrada intención.
-Y hablando del profesor- interrumpió Lily- debemos irnos o llegaremos tarde a la reunión que tenemos con él en su despacho-
-Claro jefa, sí señora capitana- dijo su prima poniéndose en pie y haciendo el típico saludo de soldado. Hagrid las miró extrañado por lo que hizo.
-Es un chiste muggle Hagrid, no tiene importancia- dijo Lily poniéndole mala cara a la otra chica- mejor nos vamos, ha sido un placer-
-El placer es siempre mío, chicas. Regresen cuando quieran-
-Claro Hagrid, adiós- dijo Ginny y salieron de la cabaña.
-Al parecer alguien te ganó al profesor- dijo mientras entraban al castillo.
-Que ya dejes eso Ginny no sigas-
-En verdad no lo hiciera si no te importara tanto-
-¿Importarme? ¿Pero de qué hablas? Por supuesto que no me importa, es mi profesor, no me interesa lo que haga o deje de hacer, no es mi vida-
-Bueno ya, no te enojes- Ginny apenas podía contener la risa y Lily tuvo que contenerse para no hechizar a su prima.
– Aquí es- dijo Lily parándose frente a una puerta grande de caoba- Bienvenida al despacho del profesor Malfoy- dijo la clave para abrir la puerta.
El lugar era tan acogedor como Lily lo recordaba, el despacho cuidadosamente decorado en tonos verde y plateado, con un toque de crema aquí y allá. Todo dispuesto de manera ordenada y el lugar envuelto por aromas que tranquilizaban al que entraba. El profesor no estaba ahí.
-Es mejor que nos sentemos, seguro está a punto de llegar- dijo Lily mirando su reloj viendo que faltaban 5 minutos para las 11. Ginny se sentó junto a ella en una de las sillas frente al escritorio del profesor y empezó a escudriñar todo con la mirada.
-Ya veo de dónde has sacado la idea- le dijo la pelirroja sonriéndole.
-¿La idea de qué Ginny?- le preguntó confundida
-Pues del decorado de tu habitación, apuesto que no le pusiste plateado porque al tío Harry le hubiera dado un infarto- y empezó a reír, Lily iba a contestarle pero alguien habló primero que ella.
-No queremos que su padre se infarte señorita Potter- dijo una voz aterciopelada detrás de ellas, Ginny aspiró fuertemente asustada y se giró para encontrarse con el profesor Malfoy, Lily sin embargo no se inmutó, estaba acostumbrada a que él apareciera de esa forma, así que ni siquiera se giró y esperó a que él se sentara en su escritorio.
-Buenos días profesor Malfoy, no le hemos visto en el desayuno-
-Es que tenía asuntos que resolver que no podían esperar señorita Potter, como el convencer al director Snape de que ustedes estaban aquí por requerimientos míos- Ambas chicas se sonrojaron un poco – Así que quiero que me digan qué está sucediendo y porqué han mentido tanto-
El antiguo príncipe de Slytherin las miró con una sonrisa, la misma expresión que usaba cuando quería sacarle información a alguien, sus labios sonreían, pero sus ojos grises con matices azules te estaban escudriñando. Las chicas le contaron la historia, lo que pasó en el banco con Zabini y el señor Notts, el encuentro posterior con los desconocidos en capucha, y cómo el incidente de la callejuela de la tienda Borgin y Burkes fue culpa de ellas, en este momento de la narración el profesor no pudo evitar una sonrisa de complicidad, estas chicas tenían ciertos rasgos de Slytherin que no podían ocultar.
-Y es por eso que hemos venido- concluyó Ginny
-Nadie nos creería o pensaría que solo son un montón de fanáticos, pero ¿y si no lo son?- dijo la morena con una clara expresión de preocupación dibujada en el rostro.
-Yo les creo- dijo con tranquilidad el profesor- los traslados en el tiempo sin ayuda de un giratiempo son posibles, pero sí peligrosos y se necesita de una magia poderosa para poder activarlo, un centro de poder tal vez-
-¿Qué debemos hacer entonces?- dijo la pelirroja mientras cambiaba su mirada del profesor a su prima.
-¿Qué tanto saben sus padres?-
-No saben nada, les hemos dicho lo mismo que a todos los demás- respondió Lily
-Ya veo- y juntó sus manos para posarlas en el escritorio.
-¿Qué sucede profesor?- preguntaron ambas al mismo tiempo y se miraron.
-Pues el único método que conozco de realizar dicho viaje tiene una serie de requisitos y condiciones que los viajantes deben de cumplir- Las chicas volvieron a mirarse y tragaron en seco, no dijeron nada y esperaron a que él continuara.
-Al viajar, el tiempo seguirá normal tanto en el lugar visitado como de donde se viajó, es decir un mes que transcurra en el pasado también transcurrirá en el presente, su ausencia se notará, la segunda condición es que necesitarán el apoyo de una gran energía como ya les dije y por último debe de ser realizado un día de luna llena-
-Esos tipos dijeron algo sobre la luna llena- dijo Ginny interrumpiendo al profesor.
-Además de todo esto señoritas deben agregar un objeto valioso para ustedes que será su llave de retorno o estarán atrapadas en el pasado-
-No suena nada complicado- dijo Lily con ironía, el profesor no pudo evitar reír ante la reacción de su alumna predilecta.
-Nadie dijo que sería fácil señorita Potter-
-El profesor tiene razón Lily, y que yo sepa tenemos muy poco tiempo para prepararnos, la luna llena es en una semana y tenemos que alcanzar ciertos requisitos-
-Yo les ayudaré para que puedan lograrlo para la próxima luna llena-
-Pero profesor qué hay de nuestros padres, de la escuela, no sabemos cuánto tiempo permaneceremos en el pasado- dijo Lily mucho más preocupada que antes.
-Tiene razón profesor no podemos desaparecer así sin más, ¿cómo lo explicaríamos?-
-Bueno señorita Weasly no pensé que me subestimaran de esa forma, esos son detalles insignificantes, ¿qué haría más feliz a la señora Weasly que el que su hija esté un año de intercambio escolar por su gran desempeño? ¿Qué llenaría de más orgullo a los Potter que el que su hija pase un año enfrascada en una investigación deportiva de Quidditch mientras cursa el año en el mismo colegio donde estará su prima?-
-Sí que conoce a nuestros padres- dijeron ambas al mismo tiempo con visiblemente asombradas.
-Estuvimos en este colegio juntos lo suficiente como para conocerlos-
-Ah sí- dijo Lily pesadamente al recordar lo que Hagrid había dicho.
-¿Sucede algo señorita Potter?-
-Nada profesor- dijo sorprendida.
-¿Segura Lily?- le preguntó Ginny sabiendo exactamente lo que le pasaba- ¿No estarás enojada por lo que Hagrid nos dijo verdad?-
-¿Y qué ha sido eso si se puede saber señoritas?-
-Nada profesor- dijo Lily cortante- absolutamente nada, ¿Verdad primita? – dijo entre dientes.
-Nada, nada- dijo encogiéndose de hombros y ahogando la risa.
-Señoritas, pueden resolver sus problemas después, ahora lo importante es el trabajar en lo necesario para regresar en el tiempo- dijo enarcando una ceja y mirando a Lily.
-Por supuesto profesor, ¿qué debemos hacer?- preguntó Ginny ya un poco más calmada.
-Tenemos una semana, hay una poción que fabricar y negociaciones que hay que cerrar. La fuente de poder más cercana que se me ocurre es pedirle a la colonia de sirenas y tritones del lago que nos brinden su poder mágico esa noche, criaturas muy poderosas pero no son sociables, una de ustedes deberá tratar de razonar con ellos antes de la luna llena, la otra tendrá que conseguir ciertos ingredientes en el bosque prohibido para ir agregándolos a la poción y ambas tendrán que practicar el hechizo para pasar la energía del momento al objeto que elijan- Lo dijo de forma tan despreocupada que no parecía que estaba enviando a dos estudiantes a una muerte casi segura.
-¿Y qué hará usted mientras tanto?- preguntó Lily
-Aunque es más fácil Lily- la cual se sobresaltó al escuchar su nombre, aunque ya debiera estar acostumbrada-los papeles no se falsifican solos y es algo que ninguna de las dos puede hacer. Entonces, ¿cómo se repartirán sus deberes?-
-Creo que Lily es la adecuada para la poción, es un genio para eso y yo me las puedo arreglar con las sirenas y tritones-
-Pero Ginny, el bosque prohibido no es nada en comparación con las criaturas del lago, estarás en desventaja, no puedo permitir eso-
-Anda Lily, sabes que soy la más atlética de las dos y que puedo defenderme perfectamente, tengo más posibilidades que tú en el lago- Aunque no lo quisiera admitir, Lily sabía que su prima tenía razón. El profesor Malfoy asintió en modo de aprobación.
-Bien todo está decidido, señorita Weasly necesitamos que tenga a las sirenas y tritones de nuestro lado lo más pronto posible, señorita Potter la realización de la poción debe empezar hoy mismo, mañana comenzará a buscar los ingredientes necesarios para ir añadiéndoselos a la misma. ¿Estamos de acuerdo?- dijo mientras se echaba hacia atrás en su silla y se acomodaba la capa.
-Si señor- dijeron ambas
-Pueden retirarse entonces, nos veremos en el almuerzo- y las chicas sin agregar algo más, salieron del despacho del profesor rumbo a la torre de Gryffindor.
