DISCLAMER.- Los personajes no me pertenecen, son de Kripke, de la CW y no sé de quien más, yo solo escribo como pasatiempo y no gano nada con ello.
Dedicado para Violette Moore.
El Perdón Para Castiel
por
Adrel Black
4. Pays
Dean siempre está diciéndome que no me aleje, que no puedo irme, que debo quedarme en la casa de Bobby algunas veces no sé si está asustado de que algo me suceda o de que haga algo malo, quiero suponer que es un poco de ambas cosas.
Aun así Dean pierde los papeles, sigo siendo un ángel, por mucho que me sienta inclinado a hacer caso de lo que dice aún sigo teniendo mi libre albedrío, que fue lo que nos metió a todos en este problema, pero esta noche pienso hacer uso de él.
De modo que cuando los tres hombres se quedan dormidos salgo de la casa, y me dirijo hacia la tienda de conveniencia que he visto algunas veces, cerca de la carretera y me acerco al exhibidor de pays. Tomo cuando menos diez pays, de todos los sabores que veo, a Dean le van a encantar, Bobby básicamente los alimenta solo de enlatados y cervezas.
Claro que no estaba contando con el detalle sobre el dinero, cuando el hombre de la caja extiende un ticket con cara seria, pienso en qué puedo hacer para pagarle, no puedo solo robarlos, estoy intentando redimirme y robar es un pecado.
Antes de que el hombre reaccione con mis dedos en su frente le desmayo y le curo del cáncer que comienza a formarse en sus pulmones, eso debe bastar a cambio de diez pays, tomo de la mejor manera que puedo los pays entre los brazos y vuelvo a casa.
Dean está de pie en la cocina fajándose en la pretina del pantalón el colt color plata que suele usar.
— ¿Dónde estabas?
Es la mitad de la madrugada pero aun así parece muy despierto y muy enfadado, miro mis brazos en los que aun llevo los pays. Los ojos de Dean se desvían hacia ellos y aunque el surco de su entrecejo fruncido se mantiene puedo ver una leve luz en sus ojos verdes y como sus hombros se tranquilizan, quizás apenas es un milímetro, pero lo noto, porque lo conozco.
Le conozco, se cómo brillan sus ojos cuando está molesto y cuando está contento. Sé cómo luce mientras cocina en la estufa de Bobby y cómo luce mientras arregla autos, sé que le gusta usar camisas encima de las playeras para cubrir las armas que lleva al cinto, sé cómo es capaz de torcer la verdad hasta que ésta concuerda con su propia visión culpable de cualquier acontecimiento.
Dean da un paso al frente y toma uno de los pays, aun con su rostro de enfado; dejo caer la carga sobre la mesa mientras él se retira de regreso a su sillón.
—Si te digo que no salgas, Cas… tiel —se corrige —no sales.
Asiento. Miro como algunas plumas más caen lentamente. Me quedo de pie en la cocina, a la altura de mi estómago bulle el enfado, estoy tan molesto que pliego mis alas arruinadas tras mi espalda en lugar de desplegarlas sobre Dean.
A la mañana siguiente sé que él no ha podido dormir pues luce unas profundas ojeras moradas, se levanta apenas está clareando el alba, toma otro de los pays de la mesa y desaparece entre los autos que hay fuera en la chatarrería.
Los pays desaparecen con el paso de los días, aun así Dean sigue estando molesto.
Se los dije... es un cachorro.
Adrel Black
