Capítulo 4:
Después de todos estos eventos inesperados Ren tuvo que romper ese silencio de una vez por todas.
-Mogami-san creo que no podemos hacer nada, ¿qué te parece si vamos a dejar nuestras maletas en la alcoba y pensamos qué hacer durante estos tres días de descanso obligatorios que nos dieron?-
-Ammmm…..sí-respondió una demasiado nerviosa Kyoko.
Entonces regresaron a su habitación, dejaron sus maletas y se sentaron en el sofá para planearlo todo.
Ya que ese primer día de vacaciones ya había transcurrido una buena parte, entonces decidieron quedarse a ver alguna película y después almorzar, para después pasear por el centro comercial y cenar en algún restaurante a lo que Kyoko se negó pero Ren la convenció.
La película que encontraron en la televisión le quedaba perfectamente a gusto de Kyoko, la Bella Durmiente, esto la hizo entrar en lalalandia pero a la vez, recordar a Corn, ¿será que Corn regresó a su reino? ¿cuándo lo volveré a ver? Son las preguntas que asaltaban su mente, pero al recordar su petición se puso colorada. Ren estuvo al pendiente de cada una de sus reacciones y cuando vio esto no pudo más que sonreír, ya que esperaba que estuviera pensando en él, a lo que a estas alturas era muy probable.
La película transcurrió sin ningún inconveniente pero Kyoko no se percató de que mientras más se metía en la historia, más se acercaba a su sempai, Ren obviamente estaba más al pendiente de ella que de la película, pero no imaginó que hiciera tales cosas.
Cuando se acercaba la escena del beso dónde la princesa despertaba, Kyoko tomó la mano de Ren inconscientemente, él se la sujetó, estaba tan feliz que aún no podía creer que Kyoko lo amará; cuando la película terminó Kyoko sonrió encantada, y solo pudo decir:
-Sabe, me encantan estas historias ya que a pesar de que las protagonistas siempre atraviesan una serie de problemas muy graves, siempre encuentran a alguien en quién apoyarse, en quien confiar y siempre consiguen salir adelante y su historia siempre termina con un amor correspondido y con un gran final feliz, obviamente no todo es real, en mi vida no es todo miel sobre hojuelas, pero la verdad me encantaría tener un final feliz como ellas, ¿usted qué opina?-
Ren la escuchaba atentamente y le sorprendió lo que dijo, pero reaccionó con la pregunta que ella le hizo, le apretó más su mano, tomó la otra, las acercó a sus labios, depositó un beso en cada una de ellas y le dijo:
-Mogami-san, tienes razón, las historias de princesas te enseñan a salir adelante y si tú deseas un final feliz como el de ellas, solo tienes que encontrar a esa persona en la que confíes, yo sé que con la hermosa persona que eres existe una persona que todo el día piensa en ti y que te admira, pero tiene miedo de que lo odies por su pasado- dicho esto y dejando a Kyoko hecha un lío, se levantó y se dirigió a la cocina.
Ren ya no se podía contener más, quería contarle todo a Kyoko y pensaba decírselo durante esos días de vacaciones forzadas que tenían. Mientras tanto Kyoko estaba nerviosa y un poco ilusionada por lo que su sempai dijo, pero sabiendo cómo es ella, borró esos pensamientos de su cabeza.
Después de la película se arreglaron y salieron a cenar en absoluto silencio, pero ese silencio solo los hacía sentirse más extraños, pero ninguno hizo nada por cambiarlo, así que después de cenar en el restaurante que se situaba frente al hotel regresaron a sus habitaciones y se arreglaron para dormir, por suerte Jelly fue un poco amable y antes de irse les dejo ropa decente a ambos, pero se les había olvidado que solo había una cama.
-Ammmm, Mogami-san, duerme en la cama, yo dormiré en el sofá-
-No Tsuruga-san no puedo permitir que usted duerma en un incómodo sofá por mi culpa, yo soy la que debo dormir en él-
-Mogami-san….-
-No voy a cambiar de opinión, así que si me disculpa buenas noches, hasta mañana, descanse-
Y Kyoko se dirigió al sofá y se acostó, pero obviamente Ren no iba a dejar que su princesa durmiera incómoda y que él disfrutará completamente de esa cama, así que se acercó al sofá y antes de que Kyoko pudiera quejarse o hacer algo para evitar lo que hacía, Ren ya la tenía tomada en brazos cargándola como princesa. Kyoko ni siquiera podía respirar ante las acciones de su amado sempai. Ren la depositó dulcemente en la cama, la tapó con las sábanas y le dijo:
-Ya que eres terca, vamos a dormir los dos en la cama, quieras o no, no pienso tocarte si es lo que te molesta, pero no voy a permitir que una linda señorita como mi kouhai duerma incómoda en un sofá- esto dejó a una enternecida Kyoko, pero Ren hizo otras de sus obras maestras, no dio la vuelta a la cama para subirse en su lado, si no que se subió del lado de Kyoko por lo que tuvo que pasar lentamente sobre ella para llegar a su lugar; esto dejó a Kyoko totalmente en shock, pero Ren ya lo sabía, lo hacía a propósito, así que se tapó y se acomodó para dormir, pero de repente escuchó una débil voz:
-No estoy preocupada por eso, Tsuruga-san baaka-y con la misma se giró del lado opuesto para no ver a su sempai y Ren no pudo más que dibujarse una tierna sonrisa en su rostro.
Al día siguiente despertaron ya tarde pero fue para ambos la mejor noche que pudieron haber pasado, después de desayunar, bañarse y arreglarse salieron a la playa a pasear un rato, pero no estaban enterados de un evento que se realizaría ese día.
Cuando llegaron al mar, Kyoko estaba demasiado feliz, estaba en un lugar mágico para ella y aunque no lo quisiera admitir se encontraba aún más feliz por estar acompañada de la persona que amaba. Ella estuvo haciendo de todo, recogiendo conchas, jugando con el agua, con la arena y ni siquiera se dio cuenta que su sempai solo la observaba encantado por la belleza de su pequeña, pero de un momento a otro también se unió al juego, cuando estuvieron cansados, Ren se ofreció a ir por unas bebidas, así que fue a comprarlas, por lo que Kyoko se sentó en la arena y apenas se estaba dando cuenta de lo que había hecho hace algunos momentos; no podía creer que se comportó de esa manera tan infantil frente a su respetado sempai y que además lo incluyera en sus juegos y mientras pensaba esto, no se dio cuenta de la presencia de alguien.
-Hola Caperucita, tanto tiempo sin verte y que suerte encontrarnos aquí-mencionó Reino.
-¿Qué haces tú aquí Beagle? ¡No te me acerques!-gritó espantada Kyoko.
-Jajajajaja Caperucita no te haré nada, estoy aquí por un festival de música, pero sentí tu presencia así que vine a buscarte, además puedo sentir que alguien a quién odias está cerca y que tu respetado Tsuruga Ren es la persona que está contigo, pero Caperucita algo me preocupa, estoy sintiendo un nuevo sentimiento dentro de ti, ya lo tenías anteriormente pero no era tan fuerte, es como si ya lo hubieras aceptado, yo creo que estás enamorada-
-Jajajajajaja Kyoko, ese Beagle tiene razón, seguro que estás total y perdidamente enamorada de Tsuruga Ren, qué tonta eres, otra vez caíste en lo mismo y lo qué es peor con ese imbécil-dijo un creído Shotaro.
-¿Qué haces aquí Sho? Y además cállate, no estoy enamorada, ya lo sabes y menos de Tsuruga-san y no tienes permiso de hablar así de él, él es muchísimo más talentoso que tú y lo sabes-
-Jajajaja me importa un comino lo que digas, yo sé que tengo razón-respondió Sho.
-Qué creído eres Fuwa por eso Kyoko te dejo, ¿no?-contestó Reino.
-Tú cállate Beagle, no sabes nada-dijo Sho.
-Cállense los dos-gritó Kyoko, -no me molesten, tengo tres días de vacaciones y quiero disfrutarlos sin verles la cara, así que no se me acerquen y déjenme disfrutar en paz-
-Así es, déjenla en paz o se la verán conmigo-dijo Ren apareciendo de repente detrás de ellos con las bebidas en su mano.
-Jajajaja al fin apareciste-dijeron Sho y Reino al unísono.
-Sí, ya estoy aquí y no pienso separarme de Mogami-san ni un segundo si ustedes están rondando por estos lugares-
Dicho esto Ren se puso al lado de Kyoko y la tomó de la cintura atrayéndola a él y viendo amenazadoramente a los otros dos. Kyoko ante esta acción solo pudo bajar la cabeza ruborizada.
-Jajajaja Kyoko es en serio, se te nota que estás enamorada de Tsuruga-dijo Reino.
-Pufff qué mal están tus gustos ahora Kyoko, pero si es verdad ya sabes que va a pasar contigo-mencionó Sho.
-¡Ya les dije que no es cierto!-gritó alterada Kyoko.
-¿Y qué si es cierto?-dijo calmadamente Ren.
-Jajajaja tú también estás seguro de ello, ¿eh? Jajaja pues déjame decirte que si es cierto, ella tendrá que regresar a Kyoto a trabajar al Ryokan de mis padres-dijo Sho.
-Yo tan solo estaría decepcionado de ella, pensé que era diferente y que el odio era mejor para ella que el amor, qué aburrido-dijo Reino.
-Jajajajaja ¿solo eso? Pues Reino perdón por decepcionarte pero la verdad no me importa y Sho obviamente no dejaré que te lleves a KYOKO de mi lado, así que vete olvidando de esa idea, además quiero que sepan que Kyoko y yo estamos muy felices juntos y no nos importa lo que digan los demás, así que si me disculpan, nos vamos-dijo retadoramente Ren.
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