Hello!

aQUI ESTA EL CAPI 4 más rápido de lo que creí jijiji, gracias por sus reviews! me animan a escribir más rápido ;)

respondiendo algunas preguntas

Haaruuhii en este capi como que se le nota más su interés jijij ;)

kgonzalezmaga Es tan difícil elegir con quien! si yo fuera Milk (me encantaría) estaría en grandes aprietos jejeje

ConnySon Este capi puede medio responder tu pregunta ;)

saludines!

TSUKY!

disclaimer: La idea de este fic es mía pero el creador y dueño de los personajes es el gran Akira TOriyama :D

CAPITULO 4

-¿Por qué haces esto? – Preguntó Kakarotto

-¿Qué cosa? – Respondió Milk, mientras colocaba un ungüento en los muchos raspones que tenía en el pecho, luego levantó la mirada - ¿Hablas de ayudarlos?

Él asintió con la cabeza mientras ella volvía a su tarea, tenía un ligero tono rosado en sus mejillas y podía ver sus manos temblar ligeramente al tocarlo.

-¿Por qué no?, no me sentiría tranquila de haberlos dejado tirados donde los encontré… eso es muy cruel - respiró profundamente – Lo más prudente hubiera sido llevarlos a un hospital… pero dadas las circunstancias heme aquí, sé que es algo peligroso estar con dos extraños, pero ¿puedo confiar en ustedes, verdad?

Kakarotto asintió con la cabeza y tuvo el impulso de acariciar por un momento su brillante cabello, pero se detuvo -¿Qué demonios me pasa?

-Vegeta, es tu turno – Milk se acercó la silla del guerrero – Hmm necesito que te retires parte superior de tu traje como Kakarotto- dijo ella con un tono de carmín más fuerte en su rostro.

Vegeta con dificultad comenzó a bajar el traje de spandex por sus hombros, Milk notó que estaba muy dolorido para hacerlo solo y decidió ayudarlo.

-Disculpa que te haga lastimarte, pero es que no pude cortar esa tela … - dijo ella apenada mientras terminaba de bajarle hasta la cintura el ajustado traje, Vegeta frunció el ceño como restándole importancia - Tienes varios golpes en las costillas ¿Cómo puedes andar así casi como si nada?

-Soy un Saiyajin – respondió sin más, y sintió un extraño estremecimiento cuando ella pasó sus manos por su piel al poner el ungüento en su pecho

-En fin, miren aunque sus huesos no vayan a soldar mal como me dijeron, van a pasar meses para que se recuperen y más si no tienen atención médica adecuada- les dijo en tono de regaño y ellos solo encogieron los hombros – No sé cómo soportan el dolor, en el torneo me rompieron un par de costillas y… ¡Es cierto! ¿Cómo no lo pensé antes?

-¿Qué cosa? – preguntó Kakarotto desde la cama

-¡Bulma me dio una semilla del Ermitaño y me curé al instante! – Dijo sacando de entre su ropa una cápsula – Voy a llamarla ahora, espero que tenga más.

-¿De qué hablas?– preguntó Vegeta - ¿Quién rayos es Bulma?

-Ah, ella es una amiga, me ayudó en el torneo de artes marciales, pero luego les platicaré de ella, por el momento creo que puedo conseguirles algo que sanará sus heridas de inmediato – dijo mientras salía de la casa

Una vez afuera Milk sacó su nave de la cápsula y la abordó para usar el comunicador.

-Hola Milk, ¡qué sorpresa saber de ti! – dijo la peliazul desde la pantalla de la nave

-Hola Bulma – respondió Milk – No es mi intención molestarte pero, quisiera saber si todavía tienes semillas del ermitaño. Tengo un par de heridos que me gustaría ayudar…

-No amiga, precisamente ayer Yamcha, Ten Shin Han y Krillin partieron en busca de más semillas, me dijeron que demorarían casi un par meses en volver a estar listas – dijo apenada Bulma - ¿Heridos? ¿Tú estás bien?

-Sí, es una historia muy extraña- respondió Milk –Pero pues solo quería ayudarlos a sanar pronto…

-Tendrás que llevarlos a un hospital – respondió Bulma – ¿Pasa algo malo?

-No, para nada - le respondió Milk – Gracias de todos modos, espero nos podamos ver un día de estos

-Yo también!, espero que pases a visitarme pronto, podríamos irnos de compras jijiji - Le hizo un guiño- En cuanto sepa algo de las semillas me comunicaré contigo ¿Está bien?

-Gracias Bulma!, yo no tengo mucha experiencia en eso de ir de compras pero me encantaría – ambas chicas sonrieron

-Hasta luego amiga

-Hasta luego

Después de la llamada Milk entró a la casa pensativa, al parecer los saiyajines estaban muy en la idea de permanecer ocultos, así que prefirió no contarle nada a su amiga Bulma. Además, ¿Cómo decirle que estaba ayudando a dos extraterrestres?, claro que en lo absoluto parecían seres de otro planeta, se veían como dos humanos, muy fuertes y además eran bastante atractivos…

-¿Y bien? – sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Vegeta - ¿Conseguiste eso que buscabas?

-No, tal vez en un par de meses – suspiró – al menos es menos del tiempo que tardarían en recuperarse

-Lo dudo mucho – dijo Kakarotto – Estaremos como nuevos en menos que eso

-¿Estás loco? – Dijo ella con incredulidad – Por muy resistentes que sean no podrán curarse tan rápido y menos sin un médico

-¿Quieres apostar?– le respondió el chico de cabello alborotado – Aunque ojala y ganes la verdad no esta tan mal tenerte de enfermera por tanto tiempo.

-¿Po-Por qué dices eso? – Preguntó Milk sonrojada y como respuesta solo recibió una sonrisa – V-voy a hacer la cena, ya es tarde!

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-¿De quién demonios es este poder?- alguien observaba la cabaña, la oscuridad de la noche lo hacía ver como una sombra más en el bosque –Tengo que averiguarlo

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-Bueno, no veo que a ustedes les moleste pero a mí sí…- dijo la chica mientras retiraba del fuego una gran olla de comida

-Mmm? – Kakarotto y Vegeta la miraron con duda

-¡Apestan! Tienen más de una semana aquí y si quieren seguir adentro y cenar se tienen que dar un baño ahora mismo –luego se sonrojó levemente– aunque tenga que ayudarles un poco, en fin voy a calentar el agua… y me disculpan pero se bañarán juntos ¿oyeron?

-¿Qué?-dijeron al unísono los hombres con cara de asco

-De ninguna manera voy a compartir un baño con el estúpido de Kakarotto- dijo Vegeta tajante

-Créeme que tampoco estoy interesado en eso – dijo el otro con desdén

-Pues no me interesa, no pienso preparar dos baños- dijo Milk decidida y salió de la casa

-Esta mujer no entiende la palabra no… - dijo Vegeta y Kakarotto asintió con la cabeza, minutos después se dirigieron a afuera resignados.

-Ni piensen que van a desnudarse frente a mí, entren a la tina así, sirve que se lava esa ropa tan sucia que traen-

-Si señora – respondió Kakarotto acercándose al barril con lentitud ya que además de su brazo roto tenía una pierna sumamente lastimada al igual que Vegeta, quien, aunque no tenía fracturas en los brazos, sus movimientos se veían muy limitados por el daño en sus costillas. Milk los ayudó a entrar al agua y se les quedó mirando un momento indecisa, luego entró a la casa.

Kakarotto y Vegeta se recargaron uno frente al otro en el barril y cerraron los ojos, el agua tibia era un alivio para sus maltrechos cuerpos. Escucharon la puerta de la casa y vieron salir a Milk sin su acostumbrado pantalón debajo de su vestido chino, cargando un pequeño balde de madera con accesorios de baño. Inconscientemente los dos saiyans se quedaron mirando las piernas desnudas de la chica.

-Voy a entrar al agua, solo para ayudarlos a asearse un poco– se ruborizó – Yo soy una chica decente así que espero que les quede claro que es solo porque están lastimados… ¿Entendido?- No esperó a que contestaran y entró al agua rápidamente, tomó shampoo y comenzó a asear el cabello de Vegeta

-Aghh no es necesario que hagas eso, puedo hacerlo yo mujer!-renegó él intentando alejarla

-Bueno hazlo tu ¡vamos! – dijo ella y él, al subir sus brazos hasta su cabeza, intento no hacer una mueca de dolor pero le fue imposible, sentía que le faltaba el aire y desistió con enojo, a lo que Milk solo sonrió con triunfo y continuó con su tarea.

Por su parte Kakarotto aprovechaba para mirarla sin recato mientras estaba con Vegeta, tenía una figura deseable que se acentuaba ahora que el agua hacía que su vestido se pegara a su cuerpo a la altura de sus caderas. La escuchó reír y sintió una punzada en su estómago ¡¿Qué la podía hacer reírse si estaba con Vegeta?!

-¿Qué le pasa a tu cabello? Jajaja ¿Es así?- preguntó Milk divertida

-¿Qué tiene de gracioso? – respondió Vegeta – Así es y ya

-Disculpa – dijo sonriendo apenada bajando su rostro al nivel del de él – no era mi intención ofenderte

Vegeta no se esperaba ese gesto y se la quedó mirando unos segundos sin saber que decir, estaba muy cerca de él, de hecho más de lo que permitía que cualquiera estuviese. Notó que tenía unos hermosos ojos negros y unos labios rosados, tuvo el impulso de tomarla por las mejillas pero, de pronto, ella se sumergió en el agua de golpe.

-Ahhh! ¿Qué diablos te sucede? – le dijo ella enfurecida y totalmente empapada

-¿A mí? ¡Yo no hice nada! – respondió él con genuino asombro

-Jajajajajajajaaj- soltó Kakarotto – ¡Disculpen! ¿Interrumpí algo? Creo que moví mi pierna y por error te empujé

-¿Por error? – se acercó Milk a él con furia – Fue a propósito!

-No! te lo aseguro! – dijo con una fingida cara de inocencia – Aunque debo de reconocer que te ves mejor así- sonrió de lado mirándola de arriba abajo y ella se puso roja como un tomate y se sumergió hasta los hombros apenada

-Voy a lavar tu estúpido cabello y me voy de aquí, arréglenselas como puedan – dijo acercándose al bromista con furia

Vegeta miró a Kakarotto con recelo ¿Qué había sido eso?, luego sus ojos se posaron en la chica que ahora estaba completamente mojada. Su cabello negro, antes sostenido por una cola de caballo, estaba casi suelto y podía ver sus curvas mejor que antes marcadas bajo la ropa pegada a su cuerpo.

-ay ay ay oye eres muy brusca! – se quejó Kakarotto al sentir las manos de ella tallarle el cabello con furia, y al recibir como respuesta un jalón en su cabello lanzó un grito– Ayy mi cuello cuidado ¡aggghh!- dijo esta vez con auténtico dolor y Milk se detuvo asustada

-Oh, perdón creo que fue demasiado – dijo ella masajeando con cuidado el cuello de él – Esto no hubiera pasado si no fueras tan odioso de verdad- tomó con sus manos las mejillas del guerrero y lo miró con algo de culpa - ¿Te lastimé mucho?

Ahora fue él quien se quedó pasmado, ella tenía un mechón de su cabello pegado a su rostro e instintivamente movió su cola y con delicadeza la usó para hacerlo a un lado. Milk se turbó un poco por el gesto pero su atención fue robada por el instrumento que había usado para ello.

-¿Usaste tu cola? - él asintió con una sonrisa divertida

-No son solo un adorno – intervino Vegeta de pronto acercándose a ella por la espalda y usando la propia para desatar lo que quedaba de la coleta de la muchacha.

Milk se quedó inmóvil, y miró a Kakarotto que estaba justo frente a ella, tenía una extraña sonrisa pero no la veía a ella; luego se giró y miró a Vegeta, también sonreía. Kakarotto la rodeó con su cola por la cintura atrayéndola hacia él, a su vez que Vegeta se acercaba más a ella haciendo lo mismo. Pudo empujarlos a ambos, pudo darles un gran golpe sabiendo que tenía ventaja sobre sus heridas y pudo salir corriendo de ahí, pero su cuerpo no respondía como ella esperaba. Al contrario, su cuerpo parecía querer estar ahí, en medio de esos dos hombres que ahora la miraban con deseo. Vegeta se acercó a su rostro hasta rozar sus labios con los suyos, al mismo tiempo que Kakarotto hacía lo mismo en su cuello. Gimió involuntariamente y sintió como ambos la aprisionaron entre ellos con más fuerza a la vez que sus respiraciones se agitaban.

-N-No… por favor… - atinó a decir con el último hilo de cordura que poseía y ambos deshicieron el estrecho abrazo. Ella se separó de ellos sin mirarlos y salió de la tina.

Kakarotto y Vegeta se quedaron pasmados mirándose uno al otro por unos segundos y lentamente volvieron a sus lugares sin decir nada.

No puede ser… cómo pasó?… y-yo no … nunca fue mi intención… ahora Milk caminaba de un lado a otro en la pequeña habitación- ¿Por qué hicieron eso?, ¿Por qué no los detuve antes?-

Se apresuró cambiarse de ropa y se recostó en la cama confundida. Nunca había siquiera imaginado el escenario anterior, debía echarlos de su casa… pero no quería hacerlo. -Me gustan… - Días antes estaba preocupada porque su padre quería conseguirle un prometido ¿pero ahora? le gustaban dos hombres.

Vegeta era frío y callado, y no se necesitaba mucho tiempo para notar que tenía un orgullo mucho más alto que él; pero a pesar de su apariencia ruda había pequeños detalles que la hacían notar que no era el desalmado que aparentaba. Había mostrado una mínima preocupación por verla dormir en el futón y no en la cama; muy a su manera reprendía a Kakarotto por molestarla y hace unos momentos en el barril, ella sintió que él bajo la guardia cuando lo ayudaba a asearse. Y Kakarotto… era un niño grande, a veces parecía que con sus groserías buscara llamar su atención. Otro tipo rudo pero no tan callado como Vegeta, incluso era con él con quien platicaba más seguido; a veces parecía que él se interesaba en su vida, le hacía preguntas y debía reconocer que tenía una sonrisa muy tierna… a veces.

Se levantó de la cama y salió de la casa, caminó un poco hacia el bosque, tal vez le serviría bien alejarse unos momentos a pensar…

Vegeta y Kakarotto salieron del barril y se dirigieron con algo de inseguridad al interior de la casa, doblados sobre la cama había un par de pantalones deportivos, así que se deshicieron temporalmente del traje de spandex. Ambos salieron de la casa nuevamente y se sentaron en el pasto sin hablarse.

-¿Aún piensas matarla? – dijo de pronto Kakarotto y Vegeta lo miró de reojo

-¿Tienes una mejor idea?- le respondió con frialdad – Oh bueno, no sé por qué te pregunto, ya vi que tienes una mejor idea para ella ¿verdad? – dijo con ironía y el otro gruñó con molestia – Te estás desviando de nuestro propósito.

-Dirás "nos estamos desviando" – agregó el otro Saiyajin y ambos se miraron con seriedad por unos segundos, de pronto se escuchó una aguda alarma que provenía del interior de la casa.

-¡Es el rastreador! – Dijo Kakarotto mientras literalmente volaba hacia la fuente de sonido

-¿Qué sucede? – gritó Vegeta siguiéndolo

-Un poder de más de 300– dijo Kakarotto revisando su rastreador – se acerca a Milk…