-o-o- cambio de escena en el mismo lugar
-/-/-/- cambio de escena total
Pensamientos
-Diálogos.-
"Recuerdos mega rápidos, no flash back"
-f-f-f-f- inicia-termina flashback, cambio de escena en flashback
"Cosas en carteles o cartas"
(Aclaraciones)
.S. Empieza sueño/cambio de escena en sueño
-S- termina sueño
(N/A: notas de autora)
-
-
Los diálogos no son muy fieles al juego porque:
a) se me olvidaron.
b) me dio hueva verlos de nuevo ¬¬
c) los cambié porque se me dio la gana ;w;
-Disclaimer: Los personajes son de sus respectivos autores, hago esto sin fines de lucro. Sólo lo hago por que soy una fan enamorada de la Saga de Zelda (y el ZeLink ;D).
-o-o-
Capítulo IV
Uli se encontraba sentada en el sillón de su pequeña casa. Se tocaba el vientre con monotonía, algo cansada. Le preocupaba Rusl y Colin, pero no quería alarmarse mucho para no hacerse daño.
Tocaron, o mejor dicho, se escuchó que patearon a la puerta. Extrañada se levantó a entreabrir.
-¡Diosas! ¡Link!- rápidamente abrió la puerta, dejando entrar al muchacho.
Él cargaba a una muchacha que parecía deshidratada y que estaba flaca, muy flaca.
-¿Qué sucedió? Ponla en el sillón.- indicó y él obedeció.
-Hum... la... encontré en el campo, inconsciente. Si, eso...-
-¡Oh Farore!
La mujer le miró interrogante y fijó su vista en la joven.
-Debe ser importante, mira sus ropas.-
-Uli, necesito que me ayudes. Creo que ella está… bueno, no está bien. Creo que no ha comido ni tomado agua durante mucho tiempo.-
-¿Cómo sabes eso? ¿Ella te lo dijo?-
-Ehh… no. Es que se ve…- rió nerviosamente, rascándose la cabeza.
Uli miró a Link. Algo no andaba bien.
-Claro, te ayudaré. La que sabe sobre remedios con hierbas es Pergie, tienes que ir a hablar con ella por si se ofrece. Pero, - el tono de su voz sonaba tétrico- sólo ella puede salvarse a sí misma Link. Si despierta, le ayudaremos.-
-¿Y si no despierta?- se veía desesperado.
-No lo sé, Link.- negó con la cabeza lentamente- Por favor, ve y consulta a Pergie. Yo la cambiaré, su ropa está sucia.-
Link iba a la puerta, volteó a ver a la esposa de su maestro.
-¡Ve!- lo alentó con una risilla- Ella estará bien.-
El chico salió de la casa, caminó un buen trecho y cerca de arroyo puso sus manos en las rodillas y suspiró hondamente.
Midna, oculta en su sombra soltó una risita.
-¡Más terco no se puede mocoso!-
Pero en vez de que él le reprochara, ya iba en camino a la casa de los padres de Talo y Malo. La twili le miró confundida y sólo se escondió en la sombra de algún árbol cercano.
El joven tocó a la puerta frenéticamente. Pasaron unos segundos y la mujer abrió.
-¿Link? ¿Sucedió algo con los niños?-
-Pergie, necesito ayuda con alguien...-
-o-o-
-¿Link?- habló una vez que todas las mujeres salieron de la habitación.
Midna negó con la cabeza, sintiéndose tonta. Contempló a la hyliana unos instantes.
-¿Se recuperará?- habló quedamente el hyliano.
Ahí estaba de nuevo, se preocupaba demasiado. Cerró su único ojo con amargura.
-He tratado de quitarme lo que ella me dio pero, no puedo. No sé manejar magia luminosa.-
-¿Con eso ella volvería?-
-Si quieres me arranco la vida...- reprochó enojada.
-No quise decir eso...-
-Lo sé... Entonces, tú cuídala. Yo iré afuera.- flotó a la puerta antes de desmaterializarse- Link, apúrate, tenemos que encontrar el espejo.- y desapareció.
Link hizo una mueca de fastidio. Después de que las mujeres le ayudaran con la joven (lavando su ropa, cambiándola) la dejaron bajo su cuidado, pero en su vigilancia.
"-Uli, Sera, Pergie, me gustaría que no dijeran nada de esto a nadie.- comentó después de dejarla en la casa de Pergie, donde pasaría su recuperación.
Las mujeres se miraron entre sí.
-Entonces, es alguien importante.- remarcó Sera.
-Créeme, si se enteran de que está aquí... correremos peligro. Todos.- contestó fríamente el hyliano.
-No diremos nada Link, si necesitas ayuda, pídenosla. Mientras, me quedaré con Uli a ayudarla, Jaggle se fue con Rusl a la ciudad, así que no creo que haya inconveniente.-
-Gracias Pergie.-
Las mujeres se despidieron y fueron a la casa de la mujer embarazada, para seguir ayudándole."
La casa había estado repleta de juguetes tirados, cortesía de Talo y Malo. Recogió la mayoría y después de comer algo se dedicó a velar el sueño de la monarca.
Era raro. Ni en sus más enfermos sueños se imaginó esto.
Sentado frente a la cama donde reposaba de su extraño letargo.
"No hay mujer más bella en Hyrule..."
Sonrió. Era cierto.
-o-o-
Fuera, cerca del molino, se encontraba una twili. Le reprochaba a algo, lo que fuera.
Ahora todo le estaba saliendo mal.
Le remordía la conciencia saber que había abusado tanto de esos pobre niños. Pero había actuado a favor de su gente... y después vio como los de Hyrule también sufrían.
Y lo que terminó de apabullarla fue el sacrificio de la pobre princesa hyliana. No había visto en su vida tremenda fidelidad a un reino, a la gente.
Fidelidad, responsabilidad, respeto, amor por su reino... que ella no tenía al actuar tan egoístamente.
Y también sentía culpa por Link, había puesto su vida en peligro para ayudarla, sin saber qué demonios hacía, todo por salvar a sus amigos de Ordon... ahora estaba ahí, velando él por Zelda. Ella debería estar ahí, ayudándole. Pero la culpa no le hacía pensar con claridad.
¿Cómo disculparse?
Miró el cielo, a casi un día de perder la vida, a casi un día de haber sido salvada; los puntitos luminosos que Link le había dicho se llamaban estrellas refulgían en el cielo negro. Era lindo, pero extrañaba la nube oscura del crepúsculo.
Mordió su labio inferior con urgencia. La otra cosa que la hacía no dormir y hacer que su corazón gritara con horror. No comprendiendo sus actos, desconociéndolo...
-Zant...- susurró y el viento se llevó su palabra.
-/-/-/-
-... ¿Qué se escucha?- preguntó su mente al oír sonidos raros.
Sonidos como... respiraciones.
La luz le caló al abrir los ojos, puesto que no recordaba desde cuando estaba dormida. ¿Dormía? ¿Hacía cuanto que no dormía?
Se sentía mejor. Se descubrió extrañada de esas sábanas tan frescas y sentada en la cama pudo ahora ver dónde se encontraba.
La casa no podía ser más confortable y a un lado de ella, sentado en una silla, dormía un joven que ella aseguraba haber visto antes.
-Disculpa...-
Pero él ni se inmutó, dormía como tronco. La boca le sabía seca, quería tomar agua. Miró a todos lados, y casualmente a un lado de la cama estaba una mesa con agua y comida.
Agradeció en silencio y, sin importarle el qué diría, tomó el vaso lleno de agua y lo bebió con desesperación. El frío líquido le regresó aun más la vida que había creído perdida y siguió bebiendo hasta que la jarra se acabó.
Satisfecha, pero ahora con un poco de hambre, y algo temerosa se decidió a despertar al joven.
-Hum... ¿Disculpa?- pero él no se movió, decidió subir más la voz- ¿Disculpa!?-
-Jum... ¿ah? ¿Qué?- se despertó violentamente y de la movida desbalanceó la silla- Wo wo wooooooooo-
PAF
Y Link cayó hacia atrás con todo y silla.
-Au...-
-¡Ah, lo siento...! ¿Se encuentra bien?- preguntó asustada después de tremendo porrazo del chico.
-... Si... me di bien duro...- y reaccionó al recordar con quién hablaba y se levantó como de rayo.- ¡LO SIENTO LO SIENTO LO SIENTO! ¡NO QUISE DESPERTARLA!- se excusaba frenéticamente haciendo reverencias.
La princesa, al verlo excusarse tan ridículamente, tuvo que reprimir una risa y se tapó la boca con las manos.
-No se preocupe... pero, quisiera saber dónde estoy.-
El muchacho se detuvo, y la miró seriamente.
-Se encuentra en la provincia de Ordon.-
Palideció, si es que podía más.
-¿Cómo es posible? ¡No puede ser!- se sentó en la orilla de la cama,- ¡Debo regresar al castillo, si no lo hago, él matará a todos...!-
-Su Alteza, no se preocupe.- la calmó poniéndose en frente de ella, evitando que escapase- Zant ya no puede hacer nada, Hyrule ya no está bajo el Crepúsculo.-
-¿Qué?- la seriedad con que lo dijo la alarmó y le dio curiosidad- ¿Cómo sabe eso?-
Él sonrió simplonamente.
-Por que yo le ayudé a los espíritus a recuperar la luz de Hyrule.-
Parpadeó un par de veces.
Incrédula.
-¿Tú...?-
-Así es, aunque no lo creas.- la chillona vocecita de Midna se hizo presente y ella salió de la sombra del ordoniano- Él es el lobo.-
Abrió la boca, incapaz de articular palabras. Se llevó una mano a la cara, y tartamudeó algo en silencio.
Link, al verla así, decidió cambiar de tema.
-¿Ha comido?- sonrió- Le daré lo que preparé...- se volteó y fue a la cocina de la casa.
-¿Sorprendida?- canturreó Midna.
Ella asintió.
-Ha estado cuidando de ti desde ayer, preparó comida siendo ayudado por las mujeres de Ordon.-
-Aquí tiene. Espero le guste.- le entregó una bandeja, y acercó una mesa, todo a su cama.- Por favor, coma. Sé que no has... ha comido bien en estos días.-
-G-gracias.- aceptó tímidamente.
-Pufffff, come, ¡Que te hace falta!- indicó Midna, algo agitada.
Al verla comer, algo de peso se quitó se sus hombros.
-o-o-
-¿No le duele nada señorita?-
-No. Estoy mejor, gracias.-
-¿Tiene hambre? ¿Sed?-
-No, el señor Link me ha cuidado bien.-
Las mujeres aprobaron el trabajo del muchacho y lo dejaron solo, cuidando a la inquilina.
-Dinos si te falta algo, querido.- le recordó Sera antes de partir.
-Lo haré.-
-Vaya, parece que te tienen mucha confianza.- "aprobó" Midna riendo.
-No es gracioso.-
-Disculpe, señor Link...-
Link la volteó a ver, no le gustaba que le dijera "señor" pero ella lo había llamado así desde que había despertado.
Y él le había faltado muchas veces al respeto tuteándola en vez de hablarle de usted, ¡pero es que no estaba acostumbrado! Y ya se había disculpado muchas veces, a lo que ella le decía que no importaba.
-No he podido decirle...- hizo una reverencia- Muchas gracias. No puedo expresar mi gratitud para con usted. Ha liberado a mi reino.-
El joven se quedó sin saber qué hacer, rascándose la nuca, nervioso.
-Ehhh... ¿de nada?-
-Es en serio señor Link. Le debo mi vida.-
-No es para tanto.- trató de que ya no hiciera eso, se sentía raro.
-Algo haré por usted. Lo que sea.-
-... ¿Podrías?- comenzó nervioso.
-¿Si?-
-¿Dejar de decirme "señor"? Me siento viejo.-
-Ah... lo siento... ¿cómo quiere que le llame?-
-Link. Sólo Link. Y perdone de nuevo si le falto al respeto al no tratarla de usted.-
-No es molestia.- jugó con la tela del ligero vestido que la señora Sera le había prestado (de aquellos mejores tiempos) y miró al joven seria- ¿Serías tan amable de contarme cómo lo hiciste?-
Él la miró acongojado, y le indicó que se sentara en la cama. Tomó asiento en la silla contigua y comenzó a relatarle la loca aventura iniciada hacía poco tiempo.
Midna ayudaba de vez en cuando al remarcar "ciertos" detalles que el chico había hecho, o mejor dicho deshecho. Como el almacén de pólvora del Señor Barnes en Kakariko, los acosos de parte de una monita en los bosques, cuando se cayó de cabeza en la cascada de los Zoras, y el pequeño incidente de la piedrita volcánica que casi aplasta a ambos en la montaña de la muerte, etc.
Terminado el relato, omitiendo varios detalles más vergonzosos, contándole cómo Zant le había puesto la maldición que logró romper con la Espada Maestra (y mostrándole el arma de paso), el joven hyliano terminó su increíble historia.
-Asombroso...- musitó la heredera al trono mirando la mítica espada recargada en la pared- simplemente asombroso...-
-Creo que... ni siquiera yo me la estoy creyendo.- rió nervioso, al ver a la chica embelesada mirando el arma.
-Esa espada es legendaria, se hablaba de ella en las leyendas de siempre. ¡No puedo creer que pueda verla!- volteó a ver el chico- Entonces... tú en realidad eres el héroe elegido.-
Desvió la mirada avergonzado una vez más. Y se levantó directo a la cocina, tomando un vaso con agua.
-¿Puedo pedirle un último favor, Link?-
-Claro, lo que usted ordene.-
-Quisiera conocer Ordon. Si no es mucha molestia.-
-Claro pero... ¿puede caminar?-
-Me siento mucho mejor.-
-o-o-
-Esta provincia es hermosa.- comentó la joven después del pequeño recorrido al rancho y alrededor de la casa donde había dormido- Muy tranquila.-
-Afortunadamente siguió así y no fue afectada. Fue un milagro.- respondió tranquilamente el chico, (que la escoltaba del brazo) mirando el riachuelo.- ¿Quiere cenar Su Alteza? Ya es tarde.-
-Como quiera, Link.- respondió amablemente- Que bello arroyo...- pausa- Eso me recuerda que... no me he limpiado durante un buen tiempo.- comentó quedamente, más para ella que para alguien más.
Link escuchó el comentario y un feo escalofrío le recorrió la espalda.
-¿Quiere tomar un baño?-
-Pues... si. Me siento algo... sucia.- indicó como lo más simplemente del mundo- ¿Me ayudarías a lavarme?-
-...-
-¡Ja ja ja ja ja ja! ¡TU CARA!- Midna se desgañitaba escondida en la sombra, burlándose del pobre hyliano abochornado.
-Le diré a Sera que me ayude.- expresó en un hilillo de voz.
-o-o-
-¡No bajes la tela, Link!- le volvió a recordar la mujer mientras tallaba la espalda de la joven.
-¡No lo hago!- gritó enojado, subiendo la tela y mirando al cielo.
-Al agua de nuevo, mi niña.- le ayudó a sumergirse en el lago, detrás de la casa de Pergie y Jaggle.
Sera ayudaba a lavar a la chica, mientras Link tapaba (de su vista y de cualquiera que pasara) con una tela larga y blanca, y daba privacidad a la princesa.
-Eso es, niña. Ya quedaste limpia. Link, ¡la tela!- el muchacho caminó en el laguito y le dio la mojada tela a Sera, que enseguida tapó a la joven.
-Gracias señora Sera. No se hubiera molestado.-
-Pero ni creas que iba a dejar a Link bañándote- soltó una carcajada, a lo que el chico resopló avergonzado. Miró a ambos- Haber Link. Cárgala, no quiero que se ensucie con la tierra.-
-¿Qué?-
-¡Ya me oíste!-
-Lo sé. Con permiso.- cargó a la princesa de Hyrule y salió a duras penas del lago directo a la casa.
La tela mojada se pegaba horriblemente demasiado al frágil cuerpo de la joven. Ignoró eso con todas sus fuerzas y entró a la casa, Sera le abrió la puerta. Recostó a la muchacha en la cama.
-Aquí esta la cena.- mencionó Pergie señalando una cacerola en la lumbre- Iremos a cenar con Uli, ¿está bien?- los chicos asintieron.- Descanse.-
Las mujeres salieron. La princesa indicó al chico que se volteara porque se iba a cambiar de ropa. Miró su vestido en la cama, roto. Uli le había dicho que los hoyos eran irreparables. Pasó las manos por encima y concentrándose un poco, las costuras se repararon y los hoyos desaparecieron, por arte de magia. Se enfundó en el corsé y se lo amarró.
-Listo.-
Él se volteó y medio sonrió, nervioso.
-¿Desea cenar?- preguntó para desviar el tema.
-Claro.- musitó mientras trataba de peinarse el mojado cabello. Las gotas empapaban parte de su vestido.
Ya cenando la sopa hecha por Pergie, Link no pudo evitar notar la singular marca que adornaba la mano derecha de la joven.
Aparte de la pálida piel de sus manos...
No. La marca, sólo la marca.
Ella notó su intensa y curiosa mirada. Y le mostró el dorso de su mano derecha.
-¿Le interesa algo sobre la trifuerza, Link?-
-Si... ¿esos poderes... que usted tiene, son gracias a ella?-
-No. Los hylianos estamos predispuestos para la magia,- jugó con la cuchara en la sopa- algunos tienen más talento que otros. Creo que mi fragmento me ayudó a no cambiar de forma en el ocaso. Y me da algunos poderes que ni siquiera yo sé cuales son.-
-¿Qué es lo que tengo yo?- preguntó curioso, mirando su mano izquierda.
-A ver.- tomó con su derecha la izquierda de él, con sumo cuidado, observando detenidamente los triángulos- Tiene el fragmento del valor, yo tengo sabiduría... lo que me dice que tal vez él tiene poder...- cambió su semblante a uno muy serio.
-¿Valor?- repitió confundido, mirándola expectante- ¿Tengo valor?-
-Si. Pero no sé cuáles sean sus habilidades, lo desconozco Link.- respondió comprensiva.
-Mmm.- dejó su mano y la puso debajo de la mesa- Menuda cosa, no creo que yo tenga eso...- susurró algo extrañado.
-Oye, orejón.- salió de la sombra para ver la mesa, y tomar un cuenco llenándolo de sopa.
-¿Ahora qué, Midna?-
-¿Cuándo vamos por el espejo? Creo que debes saber que... me urge.- tomó un poco, y lo saboreó- Vaya, no sabe mal.-
Link miró a la princesa.
-Si su Majestad puede quedarse aquí, partiremos mañana, Midna.-
-Perfecto.- dijo ésta.
Zelda se encogió de hombros, algo frustrada. ¿Pensaba que no estaba en condiciones aún?
-Aunque, hay algo que debo decir.- de pronto, la pequeña twili se puso muy seria, mirando a ningún lugar en particular- ¿Recuerdas lo que dijo el espíritu del crepúsculo? En realidad, ¿quieres saber lo que le pasó a esos traidores?
-El crepúsculo es un lugar... muy hermoso. No brilla el sol, pero una nube cenicienta y de tonos bellos cubre el mundo. Sus habitantes no serán más que sombras en esta luz, pero han logrado establecer sus vidas.
-Tal vez seamos los desterrados, pero somos felices. Esos desterrados lograron volver a empezar.- miró a los hylianos- ¿Saben lo que eso significa, no?- tomó aire- ¡Yo soy una descendiente directa de esos desterrados!- apretó los puños.
-Midna...- Zelda la miró con compasión.
-Pero no odio a las Diosas por ello. No como Zant. Simplemente, tuve que aceptar mi vida, por que sé que fue hace tiempo ya lo del destierro.
Pasó un rato en silencio; y la princesa indicó que dormiría. El joven volvió a su guardia en la silla, velando por su descanso.
Habían ya pasado un par de horas, la oscuridad era inminente. Zelda volteó a ver al joven, profundamente dormido en la silla. Se levantó sigilosamente. Se colocó los guantes y buscó su arma.
Buscó a tientas, y al tomarla, Midna salió de la sombra bajo la cama.
-¿Te vas así como así?- Zelda la miró, ella estaba cruzada de brazos, mirándola con su único ojo rojo entrecerrado.
-Creo que, después de todo, no puedo exigirle a él que haga todo. Parte de todo esto es mi culpa. Así que iré sola por el espejo.- medio sonrió melancólica- Cuando todo comenzó, sabía que había algo mal con los espíritus y el espejo. Solucionado lo primero, hay que verificar lo segundo.-
-Pero, estoy segura que él querrá ir. No es de los que dejan todo a medias.-
-Midna. No puedo mandarlo. Sería cruel.- pausa- Yo estuve una temporada donde se encuentra el espejo.-
-¿Qué?-
-Estudié con mi tutor Auru y estuve bajo los cuidados de los Sabios, en un campamento fuera del Patíbulo del Desierto.-
-¿Sabes cómo llegar?-
-No me adentré mucho, pero conozco el lugar. Mientras más rápido me vaya más rápido llegaré.-
-...Iré contigo.-
-Pero...-
-Es mejor que nada, como sea, tengo que ir.- se escondió en la sombra de la joven.
Zelda tragó saliva. Dio unos pasos hacia el chico dormido en la silla.
-Te ruego me perdones lo que estoy a punto de hacer...- acercó su mano a la cara del muchacho, tomando tiernamente su mejilla- Pero no quiero que sufras más por mi culpa. Muchas gracias por todo. Adiós.-
Diciendo esto, y tomando su capa de la cama, salió silenciosamente de la casa, enfilando a la salida de la villa.
-o-o-
O-o ¡Pero...!
Dios, lo que se le ocurre a una cuando está medio dormida xD
Pero salió mucho mejor que lo que tenía planeado antes.
¡Ahora si, comienza lo chido!
Ya este es el último capitulo introductorio.
Espero recordar lo del patíbulo #-#
¡Gente, necesito OPINIONES! No soy maga para saber si les gustó o no, si le tengo que cambiar algo o no. Si quieren que le agregue algo. ¡Por cierto! Estoy usando los nombres en Inglés del juego, porque siento que los de español están horrorosos :s o sea, ¿Barnes o Don Mechas? ¿Sera u Otilia? ¿Agitha o Maripola? ¿Ilia o Rosita (XDDDDD se la volaron con este)? ¿Qué prefieren?Seguiré poniendo los nombres en inglés, porque esa es la versión del juego que tengo xDu
¡por favor, COMENTEN!
