He aquí un nuevo capítulo. Tiene bastante diálogo, lo que contribuye a conocer un poco más a los personajes.
Por favor comenten si les gusta, en serio significaría mucho para mí.
Por cierto, estoy teniendo mucho tiempo libre, por eso es que estoy posteando tantos caps nuevos.
Espero que les guste. Enjoy!
Saludos :)
Llego donde la mesa y me encuentro con mi padre, Effie y un avox, quien está sirviendo el primer plato. Camino lentamente hacia la mesa y corro con sutileza la silla. Una vez ubicada, tomo una servilleta y la extiendo en mi regazo. Intento evadir la vista de la comida, ya que estoy famélica, pero no se si seré capaz de esperar por Derrick.
- Derrick- digo para mis adentros. Desearía leer mentes para saber en que piensa ahora mismo. ¿Seguirá sollozando? Por otro lado, suponiendo que no logre ganar los juegos, ¿qué será de su hermanita?
Al Distrito del vencedor se le obsequian víveres, entre otros, para procurarles una vida más digna, pero para ser el 12 quien los reciba, debería de ser yo la ganadora y...
- Lamento la tardanza- me interrumpe Derrick.
- No hay problema.- decimos a unísono.
- Ahora que estamos todos presentes, podemos comenzar con el aperitivo principal.- dice Effie fingiendo una sonrisa- Espero que tengan ademanes de educación, así como tus padres, cariño.- dice esto último fusilándome con la mirada.- Los modales lo son todo.- Concluye.
- No se preocupe, fui educada muy decentemente.- digo disimulando mi irritamiento.- Papá..¿No se suponía que mamá vendría con nosotros?- digo intentando cambiar de tema.
- El doctor Lodge dijo que no es una buena idea, puesto que el embarazo está muy avanzado. Además el estrés puede afectar al bebé.- explica mi padre.
- Oh, yo la quería aquí para apoyarme, pero si es por el bien del bebé prefiero que se quede en casa, intentando al menos descansar un poco.
Mi estómago comienza a rugir, por lo que doy por finalizada la charla y me concentro en la ingestión. El primer plato a degustar es una exquisita ave rellena con ensalada, más tarde estofado, una jugosa y sustanciosa carne de res, y no se cuantas cosas más. Por último un delicioso pastel glaseado. Se asimila bastante al de mi padre, pero este sabe a traición, es decir, al trece.
Ya he logrado saciar mi hambre con toda la comida que he probado pero nunca pude decir no a un pastel. Tomo una porción y me llevo un bocado a la boca. La voy degustando lentamente y siento como la esponjosa masa se sumerge en mi saliva y el glaseado azucarado se deshace lentamente, inundando mi boca con aquel deleitoso sabor.
Effie prende el televisor para observar la cinta de nuestros adversarios, y nos aconsejan tomar notas mentales de nuestros contrincantes, aunque es más que nada para conocer a la competencia.
Al final sólo logro recordar algunos pocos: un chico robusto del Distrito 2 con una chica pequeña y enclenque, del 4 una chica de hermosa sonrisa, del Distrito 5 un niño de no más de catorce años con cara astuta, y finalmente del Distrito 11 un chico con cara frívola y desalmada.
Al finalizar el programa mi padre apaga el televisor y nos quedamos en silencio durante unos minutos.
- Hablemos de sus habilidades.-dice mi padre- Annie, tu eres muy buena con el arco y flechas, pero ¿que hay de ti, Derrick?
- Emm...-balbucea- yo puedo...- hace una pausa- levantar bastante peso, eso es todo.- dice un tanto frustrado.
- Eso te será de mucha ayuda si hay una batalla cuerpo a cuerpo, no te preocupes. Esa fue mi única habilidad en los juegos, y estoy vivo, ¿no? Aunque claro, todo se lo debo a Katniss.- observo como dicho lo último, atenta con llorar- Y es por eso que quiero que se mantengan unidos sin importar que. Se complementan muy bien el uno al otro. Manténganse juntos hasta que crean que sea tiempo de separarse.- hace una pausa- Es tarde, deben estar exhaustos, ¿porqué no van a la cama e intentan dormir un poco?- concluye, hablando con experiencia propia.
- Claro- susurramos al unísono.
Me levanto lenta y delicadamente y me dirijo al vagón de las habitaciones, con Derrick a mi lado.
Siento la necesidad de hablarle, después de todo, probablemente sea con él con quien comparta mis últimos días de vida.
- Y... no me has dicho como es tu hermana- protesto murmurando.
- Te pareces mucho a ella.- dice sonriente- Tiene cabello dorado como el oro, que cae cual cascada por su espalda, profundos ojos azul grisáceo y una sonrisa que ilumina su rostro como rayo de sol.
- Debe ser preciosa.-digo contagiada por su sonrisa.
- Lo es.- responde- Annia...
- Puedes llamarme Annie.
- Annie. Apuesto en ti. Si hay alguien que puede ganar los juegos eres tú. Tienes la valentía necesaria, es algo que corre en tu familia. Cuando ganes, ¿puedes procurar un buen futuro para mi hermana?. Ella no podría salir adelante sin tu ayuda, vino al mundo invidente.
- Tu también tienes posibilidades de ganar... Pero por las dudas te prometo que si gano lo haré, ella será mi prioridad.
- Gracias Annie, no sé como agradecerte.- me responde penetrando en mis ojos.
- Lo prometo.- repito en un tono sumiso. Hago un gesto para demostrarle que me retiro a mi habitación. Él asiente.
- Buenas noches, intenta dormir un poco, lo necesitarás.- dice y luego se retira.
Entro a mi habitación con la cabeza abarrotada de pensamientos. Cuando me sitúo frente a la cama, me tumbo sobre ella, esperando que el sueño me consuma, pero eso no sucede.
Son al rededor de las cuatro de la mañana y aún no el podido pegar un ojo. Miles de pensamientos acechan mi mente y amenazan con tomar posesión de mi cuerpo.
Se me dificulta la respiración, veo en mi mente como el enorme chico del Distrito 2 me atraviesa con su lanza e instantáneamente la sangre brota de mis entrañas.
Me levanto temblorosa y me restriego la mano por la frente. Estoy hirviendo. Limpio mi mano impregnada en sudor y me dirijo a la cocina. No puedo hablar con los avox, pero al menos son compañía.
Camino por el pasillo dando zancadas hasta toparme con el comedor. Entro con sosiego y me encuentro con Derrick.
Termina de tragar el último sorbo y se dirige a mí:
- Tampoco puedes dormir, ¿eh?
- No, los nervios me carcomen.
- Te entiendo, me siento igual.- dice con franqueza- Pero, ¿quién nos culpa?- hago un ademán de avenimiento y me siento a su lado.
Un avox me ofrece una taza y la cojo. Está colmada con un espeso líquido marrón de gustoso aroma. Se me hace agua la boca y le doy un sorbo. Un sabor suave y dulzón penetra en mi boca. Deleitada por el sabor, sigo degustandolo hasta acabarlo. Si no me equivoco, se trata de chocolate... Es así como mi madre lo ha descrito.
Una vez satisfecha me dispongo a entablar una conversación, pero ninguna cuestión a discutir llega a mi mente. Me propongo a abrir la boca, cuando me empiezo a sentir somnolienta.
- Buenas noches, espero que puedas dormir aunque sea algunas horas.
- Tú igual.
Por cierto, me gustaría agradecerle a mis tres lectoras por el apoyo. Espero seguir entreteniendolas con la historia, francamente gracias por leer.
