Hola a todos los que leen ésta muy confundida historia. Les traigo el capítulo ligeramente más tarde de lo acostumbrado, pero espero que lo disfruten mucho.
BlancaBunny: Yo sé… Pobres de todos. Tengo que buscar esa película xD Tus palabras me han llegado, te lo agradezco mucho. Besos.
Tsuki: Sí, conozco a G. Mauvaise y mi hermosa esposa me ha dicho que por cada comentario o mensaje pidiendo la secuela, va a retrasarla un mes :) Saca cuentas.
death-sama: ¡Hola! Encantada de leerte n_n, sí, es verdad que es una pareja muy difícil de encontrar, en español no he visto nada de ellos aquí al menos. Tengo una precuela de ellos en mi perfil si gustas xD Lo he puesto así porque a pesar de que Lily está muerta, cuesta superar un amor como el de él, incluso con alguien tan lindo a su lado como lo es Regulus. Draco hablará… Eventualmente. Lucius para mí no es muy buen padre, pero es padre… así que no me resisto a hacerlo todo lindo con su hijo, aunque sin duda será estricto con él, como siempre. Estoy muy, muy feliz de que el ritual tuviera impacto, me ha costado lo mío escribirlo, así que gracias y sorry por tu infarto. Lo de Walburga… Saldrá, no ahora, en el que sigue. Respecto al nombre, mi Harry ya ha sido bautizado, pero se agradece un montón el interés por el nombre. Mencionaste las relaciones ¿Te suena el término ménage à trois? Sirius… saldrá en su momento también xD No veo como podrías haberme ofendido, así que no te preocupes. Gracias por tu hermoso comentario. Besos.
Historia beteada por G. Mauvaise.
4. De regreso.
En las profundidades de un bosque en Albania algo oscuro había estado rondando, tomando energía vital de algunas criaturas. Ese ser que era apenas algo más que un fantasma había estado poseyendo a una pequeña serpiente, cuando algo cambió en lo más profundo dentro de sí. Algo que no sabía que había perdido volvió a él. Su mente se aclaró en un instante, su cuerpo empezó a cambiar dolorosa y lentamente. Horas más tarde se puso de pie y eso no habría significado nada en otro momento, pero era la primera vez en semanas que tenía pies.
Los observó y, a pesar de saber que eran suyos, no eran los suyos.
Piel grisácea y escamosa los cubría, y conforme se examinaba a sí mismo se dio cuenta de que toda su piel era tal cual el de la pequeña serpiente de la cual había tomado posesión durante el último par de días. Pasó sus manos por su rostro: no tenía labios, no tenía nariz, ni párpados. Tampoco tenía cabello. Así como Lord Voldemort sentía un aprecio inimaginable por las serpientes, no estaba nada feliz con su nueva apariencia. Tenía que volver a Inglaterra y buscar una forma de recuperar su apariencia normal.
No sabía exactamente cuánto tiempo había estado vagando en Albania, pero tenía que volver con sus Mortífagos y asegurarse que esos inútiles buenos para nada no hubieran acabado creando un caos en sus planes… Y el niño Potter, tenía que encargarse de esa pequeña amenaza.
(…)
Black Manor, Yakutsk, U.R.S.S. 23 de diciembre 1981.
Severus gruñó, aún medio dormido cuando una mano sacudió su hombro. Estaba agotado. Sentía como si hubiera pasado todo el día anterior preparando pociones que requerían un alto nivel de magia, sólo quería quedarse en la cama todo el día y dormir. Pero esa molesta mano seguía sacudiendo su hombro e incluso era capaz de escuchar como alguien llamaba su nombre una y otra vez, así que no le quedó más remedio que abrir los ojos.
—¡Pensé que nunca ibas a despertar! —Regulus se lanzó sobre él, apenas siendo capaz de contener las lágrimas. Los brazos de Severus lo rodearon por instinto, apretándolo ligeramente mientras el miedo lo inundaba conforme los recuerdos del ritual empezaban a aparecer.
— ¿Ha… Harry está bien, cierto? —preguntó cómo pudo, su mano acariciando el desordenado cabello del chico.
Regulus asintió sin separarse de él y el cuerpo entero del mayor se relajó de inmediato, dándose cuenta de que muy probablemente habían sido los elfos quienes le habían puesto el pijama antes de meterlo debajo de las cobijas.
—Hice el hechizo hace unas horas, estoy embarazado —murmuró suavemente, sus labios acariciando la piel en el cuello de Severus—. Es casi medio día del veintitrés, dormimos todo el día de ayer, yo desperté al amanecer y fui a ver a Draco. Los elfos se ocuparon de él ayer, pero estuvo llorando.
—Él…
—No ha hecho ningún ruido —interrumpió de inmediato el chico, separándose de él con una sonrisa triste—. Se durmió hace unos minutos, después de que le diera de comer y jugara un rato con él —señaló detrás de él y junto a la pared Severus pudo ver la cuna de Draco—. Yo estaba preocupado por ti, no despertaste por más que trate de hacer que lo hicieras —Regulus acarició su mejilla y dejó un beso corto en los labios del mayor antes de volver a acurrucarse en su hombro—. ¿Cómo te sientes?
—Como si hubiera estando lanzando hechizos todo el día de ayer —gimió Severus pasándose la mano por la cara—. El ritual tomó demasiada de mi magia para lograrse y para Harry, pero supongo que algo de comida me ayudará a recuperar las fuerzas.
—Pocky —llamó Regulus y la elfina apareció a los pies de la cama haciendo una reverencia—. Trae el almuerzo para Severus, por favor.
—Pocky traerá el almuerzo del Amo Severus en unos minutos, Amo Regulus, Señor —anunció con voz chillona que causó que el mayor hiciera una mueca, y desapareció.
—No quiero que salgas de la cama hasta que estés más fuerte —susurró Regulus.
—No es como si fuera a morir por utilizar demasiada magia —gruñó el hombre, pero aun así no hizo el menor esfuerzo en levantarse. Estaba muy cómodo y no podía pensar en nada que requiriera su atención para obligarlo a salir de la calidez de las cobijas, pero sí había algo que quería en ese momento, así que se giró un poco y miró a Regulus a los ojos—. Quiero ver —no era exactamente una forma amable de decirlo, pero aun así una enorme sonrisa iluminó el rostro del chico, quien se estiró a través de la cama para tomar su varita que descansaba en la mesa de noche.
—Vita Manifestat —susurró apuntando su vientre con la punta de su varita, sintió una ligera caricia en su piel y después de un pequeño parpadeo de luz blanca, una nube de ligero humo azul flotó fuera de su varita.
Un extraño sentimiento inundó a Severus Snape.
Iba a ser padre y ahora que era un hecho real, y no algo que podría suceder si un complicado ritual salía correctamente. Todo era mucho más grande de lo que nunca había sido.
Estaba asimilándolo cuando la marca en su brazo izquierdo ardió. Sus ojos se abrieron enormes y se enderezó de golpe, empujando al chico lejos de su cuerpo.
—Él ha vuelto —susurró, apenas con fuerzas mientras aferraba la marca con desespero.
Regulus abrió la boca, posiblemente con la intención de decir algo. Luego sus manos fueron a su vientre y una sonrisa ligeramente temblorosa se posó en sus labios.
—Estaremos a salvo, él ya no es más el niño de la profecía —dejó un beso corto en los labios del mayor y salió de la cama con rapidez—. Sí te ha llamado tenemos que ir a él.
Severus frunció el ceño y salió de la cama para tomar al chico del brazo.
—Tú no te presentarás ante nuestro Lord, no mientras estés embarazado y él lo sepa. ¡Salazar, aunque él lo sepa! No tienes la marca aún, iré yo y una vez que me asegure que no va a lastimarte podrás ofrecerle tus servicios de vuelta —su agarre era tan fuerte que Regulus gruñó un poco antes de soltarse con un tirón.
—Yo tengo tanto derecho como tú de…
—¡No es cuestión de derecho, niño tonto! —estaba perdiendo el control, él nunca habría tocado a Regulus de esa manera, pero en esos momentos estaba aterrado— Sí él no está feliz con que el heredero de una larga y ancestral familia tenga el hijo de un mestizo, todos corremos peligro —tomó aire y trató de tranquilizarse—. No vamos a correr el riesgo, iré a Inglaterra y sí algo pasa tienes que huir.
Regulus negó con la cabeza, pero suspiró resignado.
—Te estás preocupando demasiado, el Lord no acabaría con la vida de un bebé mágico que no representa ningún problema para él.
—Díselo a Lily… —gruñó Severus, y salió de la habitación dando un portazo.
Regulus se quedó de pie ahí donde el hombre lo había dejado, totalmente helado. Él sabía sobre la profecía y honestamente había estado de parte de Lord Voldemort en el asunto de matar al niño si este representaba un peligro para ellos y su causa, pero éste era ahora su bebé. No era más Harry Potter, así que la profecía no se cumpliría porque Harry Potter había dejado de existir.
Un movimiento a su izquierda llamo su atención. Draco estaba de pie en la cuna, mirándolo con ojos asustados. Sintiéndose culpable porque obviamente habían asustado al infante con su pelea corrió a tomarlo en brazos, repartiendo besos por su rostro mientras susurraba palabras tranquilizadoras. Justo cuando Draco empezaba a sonreír un elfo domestico se apareció en la habitación, haciendo una reverencia que hacía que sus orejas rozaran el suelo afelpado.
—El Amo Severus, ha pedido a Tottie que avisara al Amo Regulus de su partida a Inglaterra. El Amo Severus dijo que enviará en una lechuza tan pronto como pueda, y le suplica al Amo Regulus, Señor, que no vuelva a su hogar antes de que él lo contacte —el elfo desapareció con un chasquido en cuanto terminó de dar su mensaje, dejando a Regulus con la boca abierta, totalmente sorprendido de que Severus se hubiera atrevido a dejarlo solo en esa casa.
(…)
Cuando Severus por fin apareció frente a las puertas de Malfoy Manor después de hacer un montón de escalas desde la Casa de los Black en Yakustk, casi era de noche y estaba evitando caer de rodillas por pura fuerza de voluntad a pesar del dolor que le causaba la marca y el agotamiento mágico, pero aun así atravesó las rejas que se volvieron humo a su paso, en dirección a su Amo.
Una vez dentro de los terrenos se apareció directamente en el recibidor, segundos después un elfo apareció frente a él tendiendo su mano para pedirle su túnica, pero el hombre sólo llevaba su pijama debajo de la gruesa capa de viaje; sería un claro desperdicio, porque era una túnica muy buena, pero aun así le lanzó un hechizo rápido, convirtiéndola en la sencilla túnica negra que los mortífagos usaban.
Tendría que entrar sin mascara. Ni siquiera había pensado en pasar por su casa antes para tomarla y él no tenía la habilidad para recrear la mascará al completo aún si intentara transfigurarla a partir de algo, así que simplemente utilizó el hechizo de peinado que Lucius utilizaba normalmente, otro para cepillar sus dientes y otro para limpiar su rostro mientras caminaba en dirección al salón desde donde Lord Voldemort lo llamaba. Realmente no quería verse como alguien que acababa de salir de la cama cuando el Lord Oscuro había estado llamándolo por horas.
En cuanto su mano se aceró a la puerta, ésta se abrió por sí sola.
Se había dado cuenta, mientras caminaba por el pasillo, que probablemente no se tratara de una reunión de Mortífagos en toda regla. De haberlo sido tendría que haberse dirigido al salón principal, pero en cambio había sido guiado por su marca hacía uno de los salones de té más acogedores, así que cuando la puerta se abrió lo que lo sorprendió no fue ver al Lord sentado cómodamente en uno de los sillones tomando té, mientras Lucius esperaba de pie junto a la chimenea luciendo nervioso, sino la nueva apariencia del Lord Oscuro.
Camino hasta estar totalmente frente a él y se arrodillo bajando la cabeza.
—Mi Lord, es bueno tenerlo de vuelta —la risa burlona del hombre llenó la sala.
—¿Lo es realmente, Severus? He escuchado de Lucius sobre tu nueva relación con Regulus, y… el fruto de la misma. ¿Supongo que debo felicitarte? —la voz helada estuvo a punto de causarle escalofríos, pero Severus fue capaz de mantenerse totalmente tranquilo, al menos en apariencia.
—Agradecería sus felicitaciones mi Lord, después de todo es una gran alegría para nosotros traer al mundo un niño mágico más —Severus levantó la cabeza para mirar al rostro de su Amo, tratando de ver su reacción.
Lord Voldemort estaba sonriendo, y tal vez era por su nueva apariencia que a Severus le parecía una sonrisa aún más cargada de maldad que nunca. No pudo evitar que algo dentro de su pecho se apretara, sabía que el mago pediría la lealtad de su hijo tal como había pedido la de Draco, pero no sería hasta su mayoría de edad y Severus confiaba en que para entonces su hijo podría valerse por sí mismo y sería capaz de mantenerse en una batalla. Luego, si resultaba que el niño sería más útil como apoyo en el ministerio, sería posible que no fuera marcado.
—Entonces, supongo que debo felicitarlos a ambos. ¿Regulus no ha venido? —era ridículo, pensó Severus, estar hincado hablando casualmente con el Lord, pero el hombre no le había dicho que podía ponerse de pie, y estaría loco si fuera y se conseguía un Cruciatus totalmente gratuito.
—No, mi Lord. Le he pedido que espere con Draco en Black Manor, aparecerse largas distancias en su estado no creo que sea del todo buena idea.
—Oh, ya veo…
El silencio llenó la sala y por un momento Severus creyó que un hechizo realmente doloroso lo golpearía.
—Prepararé un Traslador para él entonces y lo mandare con Lucius, te necesito aquí ahora mismo, prepararas una poción que me devuelva mi apariencia —era una orden y Snape lo sabía. Su mente empezó a trabajar rápidamente en algunas recetas que podrían valer.
—Mi Lord, estaré honrado de preparar la poción para usted… pero necesito saber qué fue lo que sucedió.
Los ojos del hombre se estrecharon ligeramente.
—Cuando lancé el hechizo en el chico Potter, mi cuerpo sufrió daños. Así que debí hacer una posesión a una serpiente. Ayer tuve un pequeño… aumento de poder y mi posesión terminó en lo que puedes ver —era una explicación apenas a medias, pero Severus sabía que no iba a obtener más del mago, así que tendría que conformarse con eso y trabajar.
—Hare hasta lo imposible por cumplir con sus expectativas —inclinó la cabeza una vez más y fijó su vista al suelo. Empezaría con la base de la poción para animago y se movería desde ahí.
—Usaras el laboratorio de Lucius —Severus estaba más que acostumbrado a las órdenes, y reconoció esa como la despedida que era, así que se puso de pie y salió de salón después de una última reverencia.
Cuando la puerta se cerró detrás de él, su cuerpo se relajó instantáneamente, y con un suspiro se dirigió al laboratorio de pociones. Pero antes de empezar a preparar la base de la poción escribiría una carta para Regulus; probablemente estaría furioso con él, pero confiaba en que no había decidido seguirlo por medio de aparición, no en su estado y no con Draco a su cargo. Tal vez el embarazo no estaba demasiado avanzado, pero aun así el bebé tomaría la magia que necesitara, independientemente de sí Regulus estaba agotado o no, así que se sentó en el escritorio del laboratorio y tomó un pergamino, totalmente resignado a trabajar en una disculpa lo suficientemente buena para el consentido de la orgullosa familia Black, y más le valía trabajar rápido si quería enviarla con Lucius antes de que el hombre se fuera en traslador.
(…)
Cuando a la mañana siguiente Regulus apareció sonriéndole en el recibidor de los Malfoy con Lucius a su lado cargando a Draco, Severus sintió como si un peso le fuera quitado de encima. Sabía que el chico lo amaba, pero cuando se trataba del Lord, Severus no estaba muy seguro de donde estaba parado.
Apenas Regulus estuvo seguro de su equilibrio corrió hacía él, sus brazos rodeándolo del cuello y besando sus labios. Las cejas de Lucius se alzaron cuando los brazos de Severus rodearon el cuerpo de Regulus levantándolo del suelo.
—Si necesitan una habitación, deberían de ir —Lucius estuvo satisfecho cuando sus palabras ocasionaron que se separaran.
—¿Estas frustrado, Lucius? —preguntó Severus, sonriendo de medio lado. Salazar, si ese era el efecto que tenía un besuqueo en el hombre, Lucius quería saber qué expresión pondría después de una buena cogida, pero no, no estaba realmente frustrado.
—Van a crearle un trauma a Draco —gruñó, y caminó a las escaleras. Instalaría a Draco en su habitación y luego se presentaría ante su Lord—. Cinco minutos Regulus, y nos vemos en las puertas del Salón Verde.
Regulus rodó los ojos y dejó de nuevo un beso en los labios de Severus.
—Te dije que nuestro Lord estaría feliz por un nuevo bebé mágico.
—¿Lo hiciste? —Severus lo miró atentamente, él no lo recordaba y aunque lo hubiera hecho, él estaba seguro que no habría supuesto ninguna diferencia en su decisión de volver solo.
Regulus se encogió de hombros y tiró de él.
—Quiero ver esa poción que estás haciendo.
Severus asintió, dejando que el chico lo llevara de la mano por los pasillos en dirección al laboratorio. La base de la poción estaba lejos de ser tóxica para Regulus en su estado actual, pero estaba seguro que el chico solo curiosearía un poco y luego querría que se tumbara con él en el sofá. Su nivel en pociones era bueno, pero ni de cerca el suficiente como para aportar algo nuevo a las ideas que Severus había estado apuntado en un montón de pergaminos que tenía desperdigados por el escritorio. Pero Regulus había llegado directamente a examinar todo con detalle, totalmente intrigado por lo que había sucedido con el Lord Oscuro.
—Lucius dijo que es casi una serpiente… ¿crees que su poder tiene que ver con él? —Severus negó con la cabeza.
—No veo como nuestro asunto pudo haber hecho algo con el poder del Lord, simplemente creo que el no usar su magia de manera desmedida durante un tiempo hizo que su capacidad aumentara —viendo el rostro confundido de Regulus tuvo que contener una sonrisa—. Como cuando tomas un descanso del entrenamiento de Quidditch, y tu cuerpo te lo agradece —se encogió de hombros—, aunque es solo una suposición.
—La profecía…
—La profecía no puede cumplirse, está muerto —gruñó, interrumpiéndolo antes de que fuera capaz de decir algo que no debía. Las paredes en el mundo mágico tenían oídos, a veces literalmente, así que tenían que ser cuidadosos. No estaban en una Casa Black que guardaría sus secretos. Regulus asintió y abrazó su vientre totalmente plano. Severus no estaba seguro, pero pensaba que tal vez ya debería de mostrarse un poco—. ¿Has pensado un nombre? —susurró, deslizando sus brazos alrededor de la figura de Regulus, quien solo se apoyó en él. En el tiempo que habían estado en Yakustk se había acostumbrado demasiado al contacto físico con el chico.
—Tal vez… —susurró, cerrando los ojos.
Severus se quedó en silencio, esperando que agregara algo más.
— ¿Y?
—Tengo que irme —el chico se alejó de su cuerpo y salió del laboratorio, dejando a Severus rumiando sobre la forma de ser de Regulus, y buscando en el escritorio el último de los pergaminos en los que había empezado a trabajar.
(…)
Fue casi a finales de enero que Severus pudo producir una poción que, estaba seguro, haría al Lord Oscuro recuperar su apariencia. Había tardado más tiempo del que alguna vez pensó podría llevarle, pero había empezado totalmente con el pie equivocado. Ninguna de las pociones que hizo utilizando como base la poción para animago fue más que un gasto inútil de ingredientes difíciles de conseguir.
Para esas fechas el hombre había esperado con inusitada paciencia a que la poción estuviera lista. Severus estaba seguro de que el número de torturas que había recibido estaba lejos de ser las que habría recibido normalmente, aunque esperar no era exactamente la palabra.
Lord Voldemort difícilmente había estado en Malfoy Manor. Lucius insistía en que estaba haciendo algo para obtener más poder después de la primera vez que el mago regreso a la mansión apestando a magia negra y con un poder superior al que se había ido. Severus no estaba del todo seguro, casi podía jurar que el hombre estaba experimentando con su apariencia por sí mismo, y eso lo ponía de los nervios. Cada vez, volviéndose más humano y más joven, pero conservando ciertos rasgos de serpiente, así que cada vez que el Lord Oscuro volvía Severus tenía que empezar de nuevo la poción. Pero esta vez el Lord había permanecido por una semana en Malfoy Manor y con la poción lista, Severus sólo podía pensar descansar una buena temporada. Sí, adoraba experimentar y preparar pociones, pero Regulus había estado de un humor insoportable con él desde que su peso había empezado a aumentar en las últimas semanas, además de que estaba insistiendo en que celebraran su enlace. Por fortuna para él, Regulus era incapaz de reclamar demasiado cuando se trataba de asuntos de la guerra, así que con un suspiro tomó el vial con la poción y se dirigió al estudio en el que el Lord pasaba sus días.
Caminando por el pasillo pensó en lo diferente que serían las cosas sí no hubiera tomado a Harry de la puerta de Petunia. Muy probablemente, en esos momentos estaría inclinándose ante Dumbledore y ayudando en una causa en la cual no creía. Aun siendo un mestizo era capaz de ver que nada bueno salía realmente de estar mezclándose con los muggles, no había vivido en el mundo muggle toda su infancia para no darse cuenta de eso.
El mundo mágico podría decir lo que quisiera sobre el mago, pero él realmente era leal a Lord Voldemort, aquel mago que lo llamaba a él antes que a muchos otros mortífagos, y sabía con certeza que Severus podía hacer cualquier poción que se propusiera; por supuesto que le temía, pero eso no significaba que no lo respetara. La muerte de Lily era responsabilidad suya, no del Lord, y tal vez las torturas no le gustaban demasiado, pero siempre que cumpliera con las expectativa del hombre no sería sometido a una Cruciatus, y si no podía cumplir con ellas, Severus sólo podía sentirse como si mereciera cada hechizo lanzado.
Tocó la puerta con sus nudillos suavemente y después empujó, sin esperar respuesta, como ya le era natural. Sentado detrás de un escritorio con mapas estaba el mago, luciendo apenas mayor que Lucius. Sus ojos habían recuperado por completo forma humana, aunque permanecían rojos, y su piel era de un tono blanco más natural a pesar de las sombras de escamas que lo cubrían por completo. Aún no recuperaba su cabello, ni su nariz, y Severus tenía preparada una poción para el crecimiento del cabello y otra para la reparación del cartílago en caso de que la poción le devolviera solamente el ADN humano, pero no reparara los daños físicos más obvios.
—Mi Lord, la poción esta lista —dejó el vial en el escritorio frente al mago, que sonrió ligeramente, mostrándose claramente satisfecho. Un escalofrió estuvo por recorrer la espalda de Severus, pero logró contenerlo.
—Maravilloso, Severus… —la esquelética mano se estiró y tomó el vial, la destapó con un suave movimiento y la bebió. Cuando el vial de vidrió golpeo el suelo se rompió.
(…)
Regulus le lanzó una mirada furiosa al hombre mientras se colocaba la máscara blanca.
—No me parece nada justo… —gruñó lanzando una almohada que golpeo a Severus en la espalda. El hombre respiró profundamente y siguió acomodando la capucha— Yo también quiero unirme a él, sólo porque tú lo digas no significa que no lo haré.
—Te lo he dicho, al menos espera a dar a luz, e incluso entonces sería mala idea. Si me atrapan iré directo a Azkaban y el bebé se quedará solo.
—No nos van a atrapar —murmuró Regulus dejándose caer en la cama, sus manos acariciando su vientre—. Él tendrá familia que lo proteja, aunque nos pase algo…
—Tu madre nunca va a cuidarlo.
—Ni Sirius, lo juro —rió, rodando los ojos—. Lucius podría quedárselo, de hecho… pensaba que podríamos hacerlo su padrino.
Severus alzó una ceja detrás de su máscara y lo miró.
Él no había dedicado demasiado tiempo en pensar sobre el bebé, tan ocupado como había estado apenas había tenido tiempo para ver a Regulus, quien pasaba sus días con Draco y normalmente para cuando él regresaba a su habitación ya estaba dormido.
—Lucius está bien de padrino, pero a él también lo podrían atrapar, y siempre es útil que no todos los seguidores del Lord tengan la marca. Tú tienes futuro dentro del Ministerio y mientras él no te pida que tomes la marca no la vas a tomar, Regulus —gruñó Severus antes de salir de la habitación azotando la puerta.
El chico apuñaló la puerta con la mirada.
Estaba furioso, él solo permanecería lejos de las reuniones hasta que su bebé naciera, porque sabía que no eran precisamente divertidas cuando el Lord llamaba incluso a los de más bajo rango. Las Cruciatus no lo asustaban precisamente, no después de haber crecido en "La ancestral y noble casa Black", pero no iba a arriesgar a su bebé, no cuando por fin tenía a Severus y realmente le estaba gustando eso del embarazo, más allá del peso que había ganado, pero eso no significaba que le gustara la forma en que Severus se estaba portando. Sólo esperaba que la guerra terminara lo más pronto posible.
(…)
Severus se mantuvo impasible incluso cuando el mortifago de bajo rango se desmayó por la Cruciatus. A su lado, casi podía sentir a Lucius bostezar de aburrimiento. Estaban tan acostumbrados ya a estas cosas que incluso aquellos que lo disfrutaban normalmente tenían momentos en los cuales esas reuniones se volvían ligeramente tediosas. Después de un primer momento en el que Lord Voldemort se había presentado en su nueva forma a sus seguidores, luciendo casi tan joven como alguien que acaba de salir de Hogwarts y con su piel luciendo apenas una suave sombra que daban la impresión de ser escamas, había empezado a castigar a aquellos que le eran más bien inútiles o que habían cometido algún error mientras el hombre no estaba. El discurso que el Lord había dado había sido tan largo como de costumbre, pero las torturas se habían extendido ya por casi tres horas, y Severus no estaba seguro de cuánto más podría aguantar antes de que sus piernas cedieran por el cansancio o algún gesto de aburrimiento lo delatara incluso a través de la máscara blanca. Pero al final, cuando el Lord anunció que todos los Mortifagos en Azkaban permanecerían ahí hasta nuevo aviso, se sorprendió lo suficiente para poner atención a la reunión.
El Lord ordenó que su regreso tenía que ser mantenido en secreto, y después los despidió a todos menos a Parkinson.
Severus sabía para qué quería al hombre, y por un momento lo lamento por él, después de todo sería castigado muchas veces. Los rituales en los cuales el hombre era un experto no podrían localizar jamás a un niño muerto.
Pues Harry ha muerto, Regulus está embarazado, ellos viven en Malfoy Manor y el Lord ha vuelto a las andadas.
Tal parece que el nombre que triunfó inevitablemente para la Pareja Severus/Regulus fue PrinceBlack, así que sí lo recuerdo los llamaré de esa manera de ahora en adelante.
Estoy muy sorprendida de la cantidad de gente que se ha detenido un segundo a comentarla historia, los amo, son lo mejor.
Nos vemos el próximo martes.
¡Besos!
