¡Hola a todo el mundo!, ando feliz… ¿por qué?, ah, simple, aprobé un ramo que debí haber dado por perdido, necesitaba un 86 de 100 para aprobarlo… y me saqué un 95! xD jajajaja supongo que soy una chica genial (si claro, cuando me conviene). Perdonen que me haya atrasado estos días en subir capi… me nació una necesidad tan profunda por leer que me costó demasiado ponerme a escribir (ya me he leído cinco libros desde el lunes, que llevaba la mitad del capi escrito), incluso ahora tengo se podría decir que más hambre por leer un buen libro xD, y ando de suerte, estoy aprovechando que no tengo una clase y ando en la biblioteca de mi u, mientras leen esto yo ya estoy revisando libros para secuestrar (?).
En fin, como ya saben, los personajes de Bleach le pertenecen a Tite Kubo y etc.
Informo que las cursivas las utilizo para flashback, pero en ocasiones también con el fin de acentuar con esa voz retumbante que imagino cuando veo cursivas.
El tiempo pasa, la gente cambia
Sobre su escritorio reposaban ordenados un conjunto de cuadernos. A un lado se encontraba el último informe financiero que recibiera. Byakuya se frotó los ojos con pesar, apagó la lámpara del escritorio y se cambió a su pijama, se suponía que debía dormir.
Se recostó en su cama, pese a que no quería cerrar los ojos estos ya le pesaban. Debía descansar si no quería preocupar a Ichigo o faltar nuevamente la mañana a clases, el dolor de cabeza producto de su sobresfuerzo solo podía calmarse durmiendo. Poco entusiasmado por ello, incluso molesto por su debilidad, terminó por dormirse.
Tac…
Una pausa
Tac…
Otra más
Tac…
Se escuchaba el aire siendo rasgado velozmente, para luego…
Tac…
Una cuerda se tensaba fuertemente, forzando el marco que la ataba
Tac…
Ichigo estaba sentado de rodillas sobre el piso de pulida y costosa madera con finas terminaciones de la mansión.
Tac…
Miraba con admiración y devoción a un preadolescente, de un máximo de trece años. Él, con apenas nueve años de edad cumplidos hacia no mucho, se mantenía en su posición, firme y disciplinado.
Tac…
Pese a la posición en que estaba, dolorosa para principiantes, su cuerpo y rostro parecían relajados. Se encontraba tan concentrado en el joven de negra y larga cabellera, recogida en una coleta, que no se percató de los pasos suaves que se deslizaban sobre el piso de madera a su encuentro.
-¿No creen que ya es suficiente? –Una hermosa mujer de cabellos castaños con un brillo imperceptiblemente anaranjado y ojos dorados profundos hizo acto de presencia -¿Por qué no descansan un momento?, seguro tienen sed. –En sus manos transportaba una bandeja con un trío de vasos y una jarra de jugo.
Sonriéndole ampliamente al niño de cabellos anaranjados, dejo lo que transportaba sobre el piso, junto a él. Entonces Ichigo no dudó y se lanzó a las faldas de la mujer con el fin de abrazarla, perdiendo al instante su posición. No se había vuelto a oír el ruido del golpe seco producto del impacto del ligero proyectil.
-Mamá –el joven de ojos azulados y grisáceos alzó la voz –nunca voy a poder mejorar si siempre vienes a pararme en mitad de mi entrenamiento –reclamó en actitud infantil mientras se cruzaba de brazos. La mujer se guardó una leve carcajada tras su mano, su hijo mayor solía divertirla mucho en aquellos momentos.
-Yo creo que ya eres muy bueno Byakuya –el blanco, a una distancia prudente, se encontraba incrustado de una decena de flechas, donde más de la mitad se encontraba precisamente en el centro e incluso algunas para alcanzar su posición habían destruido parcial o totalmente a sus predecesoras.
-Todavía no, aún me falta mucho para acercarme a tu nivel –dijo orgulloso de su madre y sonriente. –Si voy a ser el próximo jefe de la familia, tengo que lograr alcanzarte a ti y a papá –le dedicó una entusiasta sonrisa a su madre, ella aprovechó para acomodarle los cabellos y besarlo en la frente. Ichigo, que estaba junto a ellos levantó su mano entusiasmado.
-¡Yo también!, ¡yo quiero ser como nii-sama!
-¿Entonces seguimos ahora con tus clases? –le preguntó Byakuya, la mujer se apartó levemente de los niños, sonriendo por lo bien que sus hijos se llevaban.
-¡Sí, nii-sama! –Ichigo le reverenció a medio cuerpo -¡por favor, entréname para ser tan bueno como tú! –Byakuya le sonrió y se le acercó para enderezarlo.
-Ichigo, nosotros somos hermanos, iguales, no tienes que doblegarte ante mí o suplicarme. Si me superas me daré por satisfecho y mientras aprendamos juntos me bastará. –esas palabras, en vez de hacer que Ichigo desistiera de su posición de admirador, lo hicieron sentirse aún más orgulloso y respetuoso por su hermano. La señora Kuchiki solo podía pensar en el hermoso futuro de su familia y agradecía los hermosos regalos que tenía en la vida.
-¿Recuerdas lo que te enseñé la última vez? –preguntó amablemente Byakuya mientras veía como Ichigo se posicionaba con el arco y una flecha. El niño asintió fervientemente con la cabeza, mirando a su hermano. –No te desconcentres, mira al frente… respira con calma y baja más tu centro de masa –le decía al niño. Iban a iniciar con el primer tiro, pero la mujer los interrumpió.
-Una parte importante en la disciplina y el entrenamiento es la mesura. Ya han entrenado mucho sin descanso, acompáñenme un momento –les ofreció a cada uno un vaso con jugo de frambuesa, los niños obedeciendo en silencio se sentaron a cada lado de la mujer.
Bebían tranquilamente sus brebajes siendo mecidos por una suave brisa matutina con olor a cerezos en flor. Era un hermoso día de primavera temprana que jamás podría ser borrado de sus corazones y recuerdos.
-¿Qué sería de mí sin mis pequeños? –se preguntó la mujer en voz alta, los niños la miraron con intensidad, pensando lo mismo.
-Nunca te dejaremos sola mamá –habló Byakuya por los dos. La mujer les regaló una hermosa sonrisa y los besó y abrazó a cada uno. Era uno de los tantos días felices que se acumulaban en sus infancias.
Byakuya se remeció por sus recuerdos, despertando. Optó por cubrirse el rostro, específicamente sus ojos, con uno de sus antebrazos. Su garganta estaba seca y apretada, le escocían los ojos y su pecho dolía, poco faltaba para que volviera a hacer lo que no hacía desde hace unos años.
Dio tres inspiraciones profundas antes de apartar su brazo de su rostro. Había logrado calmarse y volver a su aspecto sereno y frívolo.
·
Faltaban unos minutos para que tocaran el timbre e iniciara el primer período escolar. En una de las clases de tercer año se podía observar a un grupo de chicas que rodeaba a un joven de negros cabellos.
-Gracias por sus cuadernos. –dijo Byakuya, entregándole a cada chica su cuaderno respectivo. Ellas, tratando de mantenerse estables, cogían sus cuadernos muy emocionadas del acercamiento que habían logrado tener con el Kuchiki, poco faltaba para que parecieran parte de un fan club… que por cierto no se dudaba existiera.
-Tch… ¿qué tiene él que no tenga yo? –preguntó un chico de cabello rubio observando la escena.
-Igual te consigues bastantes chicas de vez en cuando –dijo otro de cabello rojo, más alto.
-¡Pero míralo!, si les pidiera que dieran tres vueltas y ladraran como perrito, ninguna le diría que no –luego de sus palabras, sonrió al pensar al frío Kuchiki haciendo aquello.
-No digas tonterías, Hirako, Kuchiki-sama jamás haría algo tan estúpido.
-¿De nuevo adorando al estirado? –preguntó burlón, el chico se sonrojó levemente.
-¡Es un ejemplo a seguir!, y no lo estoy adorando, lo estoy admitiendo como superior –se defendió a medias aún con el sonrojo en sus mejillas.
-Yo prefiero a los que se muestran como son… muy niño bonito será, pero se ha obligado a guardar algo. –miró luego burlón. –Neh…, no lo paso –dijo con una voz demasiado burlona.
-Cada cual tiene sus… cosas
-¿Como qué? –el chico no respondió y apartó la vista –Oi, Renji… desembucha… de mi boca no va a salir.
-¡Ja!, seguro… -le dio una sonrisa burlona. Renji había conocido a Byakuya cuatro años atrás casi exactos, más precisamente con un día de diferencia… en un funeral.
A un día del funeral, sus padres habían ido a la mansión Kuchiki a demostrar su apoyo y dolor por lo ocurrido, mas él solo había conseguido intrigarse por el chico de negra cabellera, parecía estar ajeno a la situación y completamente calmado.
Por casualidad estaban en el mismo curso y se fue acercando a él desde las sombras, sin el valor de hablarle aún por un estúpido miedo, sabía algo que seguro lo apartaría… lo había visto derramar una lágrima el día del funeral. Comenzó a admirar el liderazgo que ejercía el joven Byakuya al poco tiempo y se dio cuenta de la fuerza de su carácter y su orgullo, sintiéndose pequeño él mismo frente a la supremacía del joven.
Byakuya para ese entonces era el presidente del consejo estudiantil, al igual que ahora. Renji en esos años no había querido nada al respecto, pero trataba por todos los medios alcanzar las notas del joven que ya admiraba.
-Oye, Renji, préstame atención cuando te hablo –Hirako lo sacó de sus pensamientos un momento, haciéndole sonreír con suficiencia.
-Ni que hablaras cosas tan importantes.
-Tch…
-Renji –el chico se volteó al instante y se enderezó frente a un chico de menor estatura que él… bueno, muchos o casi todos coincidían con aquella descripción. –Recuerda que hoy hay trabajo que hacer.
-Por supuesto –lo reverenció mientras Byakuya se dirigía a su puesto, el profesor en ese momento hacía ingreso al aula y el curso se ordenó.
·
Ichigo se acercó al puesto de una distraída chica de cabello negro y dejó caer un cúmulo de hojas.
-¿Ichigo?... hola –dijo Rukia percatándose del chico, había estado mirando con ensimismamiento por la ventana. Antes de iniciar una conversación, él la interrumpió.
-Qué hola ni que nada… tu porquería de informe no se entiende nada –Rukia se tensó. –"Entonces, lo agitas bien, pyon~… y luego verás que, ¡zas!, no hay si quiera trazas visibles, pyon~" – dijo con un tono burlesco, leyendo una parte del informe de Rukia.
-¿Y?, no le veo lo malo, está muy bien explicado
-¡¿Estás loca?, ¡¿Qué es esa mierda de "Pyon, Pyon"?
-Cuida esa boca, en vez de reclamar deberías agradecer.
-¿Y esta cosa que parece una masa amorfa? –preguntó con molestia apuntando al ser que supuestamente hacía las acotaciones del experimento… un dibujo de algo que no supo identificar, con uno de esos largos apuntadores metálicos en su pseudo brazo.
-¿Qué te pasa con Chappy? –silencio por unos segundos…
-¿Chappy?... no me digas que te refieres a esa porquería mutante de conejo que aparece en los programas para bebés…
-¡Chappy no sale en programas para bebés! –Reclamó a viva voz levantándose de su puesto. El curso se les quedó viendo, ambos discutían ensimismados y a un volumen muy alto, Orihime estaba sinceramente sorprendida, Rukia no se comportaba de esa manera muy a menudo y menos en el colegio o frente a otras personas… solía usar la faceta "la dulce Rukia"
-Tienes razón… si tu lo ves, entonces es un programa para enanos –la chica se contuvo con todo lo que tenía de golpearlo.
No en frente de todos… no en frente de todos se repetía Rukia mentalmente.
-Ichigo… -se notaba en su tono de voz forzado que realmente se estaba conteniendo –discúlpate.
-¿Yo?
-No idiota, yo…
-Ah, acepto tus disculpas por la abominación que me pasaste. –Rukia no lo pudo evitar y le propinó un puntapié. Todo quedó en silencio al instante e Ichigo miró con odio a la chica.
-¡Enana de la…! –Rukia no lo escuchaba, hizo caso omiso de él. Le dio la espalda a Ichigo, no sin antes sacarle la lengua en burla, cogiendo el informe que había realizado con tanto afecto para luego llevárselo a Hiyori, que le sonreía ampliamente.
–Toma, lo había hecho para ti… para que entendieras un poco más de la materia por si tenías dudas.
-Gracias, Kurosaki… creo que me caes bien, diría que cada vez mejor –le sonrió cruzándose de brazos y Rukia percibió que era por su actitud con Ichigo.
-Bueno, creo que serás de las pocas –sentía el silencio del curso en su cuello, como si la estuvieran ya dejando aparte. Volteó la vista y se encontró con una sorprendida Riruka y una curiosa Nell, decidió hacer como si nadie más existiera.
-Ichigo… -un joven moreno, de ascendencia mexicana se acercó a él y lo miró en silencio.
-No pasa nada, Chad… –le dijo cerrando los ojos e irguiéndose derecho. Más que molesto estaba intrigado por la intrepidez de la chica… su familia era rara, ella era rara… quizás le daba curiosidad.
·
Pasaron las clases de la mañana sin mayor alboroto, Hiyori aprovechó los recreos para repasar junto a Orihime y Momo. Rukia se había juntado con ellas y no paraba de sentir una sensación paranoica a sus espaldas, donde volteaba las conversaciones se detenían o simplemente las personas se alejaban… parecían evadirla… ¿Qué acaso era tan malo poner en su lugar a un Kuchiki?
Si supieran… ella prácticamente soñaba con la grandeza de Byakuya Kuchiki, respetaba el apellido y la familia, pero inevitablemente no podía lograr asociar a Ichigo en ese grupo. Para comenzar, eran una dinastía de solo personas de cabellos negros como la noche y ojos azulados plateados como la mezcla de la luna sobre el mar durante la noche… Mejor no seguir por ahí.
La hora del almuerzo prefirió pasarla en el jardín, con su almuerzo preparado por Yuzu, sobre una gruesa rama de un árbol de tamaño mediano. El resto del curso almorzaba en el híper lujoso comedor, sirviéndose de comida extremadamente cara que quizá nunca probaría en su vida, pero no pensaba sentirse menos por ello. Además, cabía decir que Yuzu cocinaba exquisitamente bien, quizá sin toda la parafernalia de grandes chefs ni tantas especias o decoración, pero el gusto y la sensación eran incomparables.
-Tal vez porque lo hace ella –exteriorizó inconscientemente.
Había acabado su almuerzo cuando lo vio.
Un joven, ataviado con una hermosa bufanda clara, cuyo cabello caía sobre sus hombros de manera elegante, se paseaba tranquilamente por el jardín en dirección a otra ala de edificios.
-Byakuya Kuchiki… -a sus labios asomó el nombre con admiración. Estaba cerca, muy cerca… si saltaba en unos segundos caería justo delante de él. Pero no lo hizo, no podía… estaba demasiado ensimismada observándolo… tanto, que cuando se perdió de vista por una esquina su cuerpo trató de seguirlo, perdiendo su agarre y precipitándose al suelo.
-¡Ah, mier-! –su grito se cortó a media carrera, no era porque la caída fuera corta, sino porque se había golpeado con algo y caído blandito. Se quitó lo más rápido que pudo de la persona y solo atinaba a pensar en lo tonta que era.
-Ah… -se quejó el chico tomándose la cabeza, al caer le había dado una buena patada en la coronilla. Miró a la chica unos segundos mientras se recuperaba y perdió el habla por un instante.
-Lo siento, ¿estás bien?, ¿no te hice daño? –preguntó Rukia agachándose para comprobar la cabeza del chico, que estaba sentado en el suelo.
Descubriendo la mirada atónita y anonadada del chico sobre sus ojos, frunció el ceño, sin embargo, trató de reparar el daño provocado.
-Si no te sientes bien, te acompaño a la enfermería. –frente a sus palabras el chico pareció reaccionar.
-No, estoy bien… ¿estás bien tú? –Rukia se relajó al oír su tono amable.
-Claro, caí blandito… Qué suerte la que tienes -dijo al tiempo que contenía una risa y negaba con la cabeza.
-Ajá… ¿me aplastas y golpeas y se supone que soy un tipo con suerte por ello? –enarcó una ceja al levantarse completamente y Rukia no pudo evitar reírse. –Renji Abarai –dijo mientras le extendía su mano en señal de saludo.
-Rukia Kurosaki –le estrechó la mano.
-Bueno, tal vez si soy un tipo con suerte Rukia… -dijo sonriéndole. Pasó un segundo de silencio y Renji creyó haber metido la pata –El color de tus ojos es único, quizá nunca habría visto unos así de no ser por tu… "habilidosa entrada" –Rukia le sonrió mientras la tensión se disipaba.
-Créeme que se practica mucho para ser tan torpe en ocasiones –Renji se rió a carcajadas, al igual que ella.
-¿En qué curso estás? –preguntó mientras cogía una carpeta con sus papeles y se encaminaba tras Byakuya, Rukia lo seguía, ya estaba próximo a acabar el horario de almuerzo.
-Primer año…
-Una lástima… yo estoy en tercero –suspiró en verdad apesadumbrado. –Bueno Kurosaki, aquí nos separamos.
-Dime Rukia, Renji –el chico la miró algo desconcertado, pero luego sonrió.
-En ese caso, puedes llamarme Renji… -dijo en tono burlón por la confianza de la chica.
-Nos vemos, cabeza de piña –le dijo para picarlo otro poco mientras corría hacia su sala, el timbre estaba sonando.
-¡Mi cabeza no es una piña! –le gritó viéndola correr sin voltear, a sabiendas de que no importaba realmente. Sonrió alegre de camino al salón… al salón donde Byakuya debía de estar esperándolo furioso por retrasarse. Todo rastro alegre desapareció.
·
-Ahora, viertan cinco gramos de óxido ferroso –dijo el profesor Mayuri mientras se paseaba por algunos puestos.
Los grupos habían pesado a la centésima de gramo la cantidad a vaciar. O eso debían hacer al principio.
Habían tenido un pequeño Test de entrada, que de pequeño tenía poco… doce preguntas, de las cuales cinco eran de desarrollo y siete de completar, formaban el examen de tres planas que valdría el 30% de la nota de laboratorio, siempre y cuando lo aprobaran… de lo contrario solo valdría ese mini-examen, el informe que harían y entregarían al final de la clase sería desperdicio.
Lamentablemente no les informaban la nota del Test hasta la siguiente clase que sería el viernes, así que todos debían hacer el informe.
Muy cruel
-Ichigo, vacíalo con cuidado –le reclamó Rukia al joven de naranjas cabellos.
-Ya… -pensó en fastidiarla, pero lo descartó por un momento.
-Hagan sus anotaciones y luego caliéntenlo –cada mesa de trabajo de los grupos tenía incorporado un mechero a gas. Rukia revolvía la mezcla y luego hacía anotaciones en su libreta.
Mayuri se sentó tras un mesón mientras revisaba sus anotaciones sobre su último experimento. Los alumnos ya hacían todo por si solos, Rukia e Ichigo discutían de vez en cuando, al igual que otros grupos (el de Tatsuki había incurrido en la violencia para asegurar un trabajo efectivo… para mal de Keigo).
Krack
De pronto, el leve crujido dio paso a un estallido y Mayuri se levantó furioso.
Un par de alumnos, de alturas muy discordantes miraban atónitos y asombrados el lugar donde debía estar el vaso precipitado, sobre el mechero… solo habían pedacitos.
-¡¿Quién fue? –la chica de cabello rubio en coletas apuntó deliberadamente a su compañero mucho más alto, completamente atónita. El joven devolvió el gesto luego de la traición.
Ambos terminaron con un cero.
·
Omake 2: Clases con Inu-sensee
-¡Bien clase! –Inupis ingresa a la sala. En ella se encuentra un pizarrón verde que tiene escrito "Clases de inu-chan, 1º día" con tiza blanca –Ya lleg… -vientecito sopla y el lugar parece desierto. –Rayos, olvidé promocionar mi clase… -se sienta desparramada en el puesto del profesor y sube sus piernas a la mesa mientras las cruza. –Ah… y yo que quería responder las preguntas…
De pronto ingresa una chica de cabellos oscuros y mirada alegre, sonríe y se sienta en el puesto del medio.
-¿Eh?... yo creí que nadie sabía. –En eso ingresan cuatro chicos de diferentes edades y se sientan aleatoriamente, uno de ellos tiene el cabello rojo, corto… (no, no es Renji, es Mark, mi inner)
-¡Oh!, con qué aquí estaban… -dice Inupis acercándose al grupo de chicos. -¿Saben que me tenían preocupada?... llevaba días sin saber de ustedes… -Dean le saca la lengua.
-¡Sensee! –dice a la distancia la chica. Inupis voltea y sonríe, no puede negar que se le infla el orgullo al ser llamada así. -¿Vamos a comenzar ya? –pone carita de niña buena e Inupis le sonríe.
-¡Claro!... decía… ejem… ¡Bien clase!, el día de hoy responderé preguntas.
-¡Sensee!, ¿qué iba a hacer Rukia en el cap pasado que andaba tan feliz? –pregunta Sakura-Jeka mientras Mark comienza a pelearse con Dean y Carlos comienza a quedarse dormido. Eduard está leyendo un libro sin prestar atención.
-¡Muy buena pregunta mi querida Saku-chan!... –Dean y Mark están en el suelo pegándose sin razón aparente… -pues resulta que… -Inu-chan comienza a narrar la historia:
Estaba Rukia caminando hacia la escuela luego de ir a dejar a Karin y a Yuzu, le quedaba cerca de media hora para llegar al instituto que estaba a no más de tres cuadras desde donde estaba…
-¡Sensee!, pero usted dijo en el capítulo que llegó casi justo ¿cómo entonces se tardó tanto? –preguntó Saku-chan de nuevo, Dean ahora estaba jugando gallitos contra Mark, Eduard cruzado de brazos trataba de prestar atención y Carlos ya estaba en su tercer sueño.
-A eso iba… clama, calma.
Fijándose en que nadie la siguiera emprendió carrera, girando en la primera esquina y perdiendo su liceo de vista… ingresó a un local de comida rápida y se metió al baño. Lo primero que hizo fue sacar de su bolso lentes de sol, un jockey, una gabardina y una bufanda… sí, pasaba desapercibida en ese día de verano.
-Jujuju, ahora es cuándo –salió del local y comenzó a caminar a paso veloz.
-Oye Inupis, ¿no le da calor? –preguntó Dean cortando el relato.
-¡No me interrumpas!, ¿no ves que trato de relatarle la historia a nuestra querida sa… -no vio a Sakura-Jeka por el aula, volteó al escuchar la puerta y la vio ingresando nuevamente -¿Saku-chan?
-Ah, continúa, no te fijes.
Llegó a una tienda completamente rosa, fuera había un cartel que decía "¡Hoy llegan los nuevos Chappys edición Fresa!". Como cada vez que ingresaba a esa tienda desde que la descubrió sus ojos brillaban de admiración… si no fuera porque no tenía suficiente dinero se la compraría entera.
-Waaaa… -con las manos enlazadas sobre su pecho y mucha felicidad se puso a mover entre todo el lugar, llegó al mostrador y pagó por el peluche que se exponía en un estante.
-¡Gracias por tu compra Rukia-chan! –dijo el vendedor. Rukia y él se quedaron quietos y callados…
Sin más Rukia huyó.
-¡Sensee!, ¡su historia no tiene sentido! –grita golpeando la mesa Mark. Carlos despierta de golpe por el ruido y se cae con escritorio y todo.
-¡Juas, juas, juas, juas!
¿Fin?
Por cierto, las postulaciones a mi clase están abiertas xD se admite a cualquiera que quiera participar… e idealmente que tenga una pregunta (eso sí, les recomiendo dejarme una forma de contactarles para evitar cualquier posible ofensa…)
¡Se agradece especialmente la participación de Sakura-Jeka en mi clase! (casualmente hablaba con ella cuando la creé xD).
Gracias por las reviews del capítulo pasado a: Sakura-Jeka, Akisa-chan (jajaja xD cuando preguntaste yo ya había escrito mi 1º clase… espero que te haya gustado la respuesta a la pregunta. Sobre lo otro, el motivo de ichi viene más adelante ^^), Nany Kuchiki, 00Katari-Hikari-chan00, MaryCheliz y a Tesake
¡Felices Pascuas! (lastimosamente atrasadas)
o~O~O~O~o
Me gustan algunas cosas cubiertas con chocolate, como las galletas o queques, pero… debo decir que no me gusta el chocolate en sí… lo sé, la mayoría de las personas, especialmente las chicas, adoran el chocolate, lamentablemente a mí no me dan ganas de comerlo, lo siento muy pesado y caluroso para mi boca y estómago… es como algo así, su olor me repele, al igual que el olor de la fritura, solo que en menor medida (el olor del chocolate a veces me parece atrayente… el de la fritura nunca). Ahora bien, de todos los tipos de chocolate prefiero el blanco, es más suave… aunque igual a veces se siente muy denso y caliente en la boca, no sé realmente si la palabra "caluroso" describe esa sensación, pero es algo así, es pesado y denso… y me recuerda a días de verano algunas veces xD.
