Be free - Belinda
"I just want to be free in this world, I hope that everybody undertands. I just want to be free and fly away, and smell all the flowers in my heart".
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Bella POV:
-¿Lo siento?-dijo Edward.
Le solté una mirada peor que la anterior, eso pareció atemorizarlo. ¿¡Cómo se atrevía! Nadie, y recalco NADIE me había escuchado cantar, aparte de mi madre, porque era algo que yo hacía para la gente que era especial para mí. ¡Y el venia como si nada y me escuchaba a escondidas!
-Yo… Lo siento Bella no quería escuchar… no me refiero a que cantes feo, de hecho cantas hermoso… Lo que quiero decir es que, yo solo venia por mi casaca y… te escuche por accidente, comprendo que me odies y…
-No te odio, odiar es una palabra de tanto significado como amar-dije tratando de mantener mi voz neutral, al parecer eso asusto más a Edward-Decir te odio es casi tan grande como decir te amo, así que no podría decirte te odio, te aborrezco sería una expresión más apropiada y también la expresión: Coge lo que necesitas y lárgate antes de que me lance sobre ti, también sería la más adecuada y verdadera por lo que te sugeriría que la sigas.
Después de lo que dije Edward abrió los ojos desmesuradamente, tomo la casaca que estaba apoyada en el perchero y salió corriendo del salón. Tome aire repetidas veces y me senté en el banquillo del piano para tranquilizarme, no quería cometer un asesinato al apenas llegar a Forks y si cometiera un asesinato no lo gastaría en él. ¿Por qué matar a un simple mortal si un demonio está bajo el mismo techo que el tuyo? Una pequeña sonrisa escapo de mis labios cuando escuche el chirrido de las llantas del Volvo sobre el asfalto, al parecer sí que me tenía miedo. Eso era mejor, una persona menos por la que preocuparme de que me descubra, a veces me dolía ser así con las personas, pero cuando me hacían enojar, como ahora, podía soltarles su vida sin ningún signo de arrepentimiento. No podía alejarme de Jasper, no ahora que lo había vuelto a encontrar, él era mi mejor amigo, no, mejor tacho eso, el ES mi mejor amigo (si es que él lo quería así) y no lo iba a repeler como hacía con la mayoría de las personas, pero eso implicaba dejar entrar también a Alice y a Rose, a Emmett y a Edward los podía dejar de lado, junto al resto de las personas. Decidí continuar con mis reflexiones más tarde, empezaba a obscurecer y tenía que regresar a pie así que mejor me iba apurando. No quería preocupar a Renee. Salí del salón y me dirigí a casa. Estaba caminando y me tropecé con las raíces de un árbol, le mente la madre, aun sabiendo que era ilógico, y continué con mi camino. Llegue a casa y me adentre a la cocina, ahí se encontraba mi madre tomándose un té. Por lo menos podía hacer eso sin prender fuego a la cocina. Levanto la cabeza y me sonrió.
-Hola Isabella-dijo con una sonrisa tan cálida, del tipo de las que solo una madre puede dar-¿Cómo te fue hoy?
-Bastante bien, de hecho-Exceptuando a cierto muchacho de cabello cobrizo-¡Nunca creerás con quien me encontré!
-¿A quién Bella?-sus ojos azules brillaron con curiosidad, parecía una niña pequeña.
-A Jasper Hale.
-¡Oh por Dios!-exclamo contenta-¡El pequeño Jazzy! Aunque ahora ya no estará tan pequeño, ¿no?
-Bueno, ya no. Pero sigue siendo tan amigable como siempre. Ahora vas a poder juntarte con su madre a cotorrear como antes.
Mi madre y yo seguimos hablando mientras yo preparaba la cena. Si alguien nos viera ahora nunca creería la escena que tenía lugar en esta misma casa, a la misma hora el día anterior. Deje la cena de papa en la mesa y me fui a dormir. Mama fue a su habitación y cerró la puerta con llave. Probablemente Charlie llegaría ebrio del trabajo y se quedaría dormido en el sillón, pero nunca estaba de más prevenir. Yo deje mi puerta abierta. Saque mi neceser y me dirigí al baño, donde me cepille los dientes y tome una ducha. Aplique crema sobre las heridas que aún no estaban curadas y me puse mi pijama. Fui a mi cuarto y caí rendida apenas mi cabeza toco la almohada. Parecía no haber pasado mucho después cuando unos gritos en mi cuarto me despertaron bruscamente.
-¡MALDITA INUTIL! ¡¿QUE ACASO NO PUEDES HACER UNA PUTA CENA DECENTE?
¡Maldición!, pensé. Salí de mi cama y baje atropelladamente por las escaleras. Llegue al primer piso justo para ver como mi madre caía al piso semi-inconsciente. La escena hizo que fuego corriera por mis venas y que las lágrimas quisieran bajar por mis mejillas. No, dijo una voz dentro de mi cabeza. Aguante mi llanto y me incline a verificar si mi madre estaba bien. Nunca me permitía llorar frente a el. Charlie me halo del cabello, separándome de mi madre. Intente defenderme, pero era en vano. Él era mucho más fuerte que yo.
-¡DEJA A ESA PERRA Y SIRVEME UNA BUENA COMIDA! ¡TU Y LA PUTA QUE TIENES COMO MADRE SOLO SON UN DESPERDICIO DE ESPACIO! ¡NO SE QUE HAGO TODAVIA MANTENIENDOLAS EN MI CASA!
No aguante. ¿Su casa? ¡MI madre era la que se había deslomado trabajando para poder mudarnos aquí!
-¡Esta no es tu casa! ¡Es la de mi madre! ¡Tú eres el que estas de más!-grite todo eso sin pensar. Al momento en que pude comprender mis propias palabras una bofetada me atravesó la cara. Charlie me miro con toda la ira capaz de crear. Retrocedí unos pasos, levemente asustada.
-¡MALDITA ZORRA! ¿QUE LA PUTA CON LA QUE VIVES NO TE A ENSEÑADO UN POCO DE RESPETO A TU PADRE?
-¡¿Qué padre? ¡Yo no veo aquí a ningún modelo a seguir!
Sabía que debía callarme, por mi bien y por el de mi madre, pero todo el resentimiento y odio que le tenía a Charlie empezó a salir a flote. Si no paraba en ese instante, iba a terminar soltándolo todo. Otra bofetada acallo mis gritos. Charlie empezó a gritar fuera de sí.
-¡PERRA MALAGRADECIDA!-dijo con otro puñetazo, que partió mi labio. La sangre empezó a correr por mi cara produciéndome mareos. La sala empezó a dar vueltas. Charlie siguió descargando su furia.
Golpe tras golpe, grito tras grito.
Finalmente se fue como la noche anterior, dejando a mi madre inconsciente en el piso y a mí, sangrando en una esquina. A veces me preguntaba si de verdad me había amado alguna vez, si de verdad se había enamorado de mi madre. Ya no solo nos golpeaba cuando estaba ebrio, sino también cuando estaba sobrio. ¿Quién con un corazón y una conciencia podría hacer eso? La respuesta había salido hace unos instantes por la puerta. Me incline hacia mi madre para llevarla a su cuarto. Cuando vi su rostro solté a llorar. Su hermoso rostro estaba cubierto de golpes. Sus brazos tenían marcas donde él la había agarrado con demasiada fuerza. La cogí entre mis brazos, como si se tratara de una avecilla herida e intente subir las escaleras sin tropezarme. Llegue a su cuarto e inicie con mi labor de todas las noches. Saque el maletín de medicinas de debajo de su cama y comencé a frotar sus heridas. Deje un vaso de agua y una Tylenol al lado de su cama por si se levantaba en la madrugada. Lleve a mi cuarto las medicinas necesarias para curarme. Después de hacer lo necesario saque mi I-pod. Esa noche no iba a poder dormir sin que las pesadillas me atormentaran. De todos modos tenía que completar mis tareas. Busque en el bolsillo de mi pantalón, pero no estaba ahí. Qué raro.Vacié mi mochila en mi cama y tampoco se encontraba ahí.
-¡Maldición!-masculle. Falta que lo haya perdido, pensé. Luego recordé que se podía haber caído cuando me tropecé en el bosque, le reste importancia ya que nadie pasaba por ahí. Solo transitaban los carros, yo era la única que caminaba por esa zona. Saque mis libros y empecé con mis deberes. Tome unas cuantas pastillas para mantenerme despierta. Al salir el sol, escuche el rechinar de la puerta del cuarto de mi madre, luego sus pasos dirigiéndose a mi cuarto. Su cara se asomó por la puerta. Estaba menos hinchada. Con un poco de maquillaje se podría pasar desapercibido. Esperaba que mi rostro también.
-Isabella, estas despierta-dijo mi madre.
-Sí, acabo de despertar-mentí. Ella detestaba que me quedara de amanecida, especialmente porque sabía que mis pesadillas eran la razón por las cuales no dormía. Siempre se echaba la culpa por mis pesadillas y a mí me hacía rabiar eso. Ella no tenía la culpa de nada.
-Oh, bueno, yo me voy a preparar para ir al hospital, ¿Tú dentro de cuánto tiempo vas a salir?
-Creo que después de ti.
-Si quieres te llevo.
-No gracias, creo que se me ha caído algo por ahí. Aparte me gusta pasear por los árboles.
Se rió suavemente.
-Bueno en eso diferimos, a mí me marea tanto verde. No te vayas a internar en el bosque, no quiero que te pierdas o te fractures a dos días de haber venido a Forks-dijo con una risilla.
-Ha ha-ironice-Me alegra que disfrutes de mi torpeza madre.
-Si lo ves con humor negro es divertido-me dijo- Pero en serio cuídate pequeña.
-Por supuesto, prometo no visitar el hospital este día-jure con una mano en el pecho. Eso la hizo soltar otra risa.
Después de eso se vistió y empezó a desayunar mientras yo me bañaba. Salí de la ducha para ver mi reflejo. Mis mejillas estaban moradas y mi labio roto. Saque mi estuche a la vez que escuchaba el motor del auto de mi madre. Me maquille y me vestí con una chaqueta negra para cubrir los moretones que tenía en mi brazo, un polo rojo sangre, unos vaqueros un poco desgastados y mis converse rojas con calaveras negras. Parecía una emo total, pero no me importaba lo que la gente pensara de mí. Como no tenía hambre solo cogí una barra de granola de la alacena. Tome mi mochila y salí con rumbo a la escuela.
Edward POV:
Me desperté con mi despertador sonando a mil. Pegue un salto y caí de la cama. Mire el reloj, eran las cinco de la mañana.
-Emmett-murmure. Lo apague y me volví a echar a dormir. Cuando volví a despertar el sol me dio de lleno en la cara. Mire mi reloj. Faltaba media hora para que las clases comenzaran. Volví a caer de la cama. ¡Me había olvidado de volver a ajustar el despertador! Corrí hacia mi armario, tome una camisa, una pantalón y unos zapatos y me metí a la ducha. Cuando salí de mi cuarto descubrí que todos se habían ido.
-Traidores-volví a mascullar. Tome las llaves de mi Volvo y subí a él lo más rápido posible. Tuve que regresar porque había olvidado mi mochila. Acelere mientras pasaba por el bosque, un alce se cruzó en mi camino. Gire el volante velozmente, y antes de que pudiera pisar el freno pude ver un árbol.
Todo se volvió negro.
