CAPITAL DE LA NACIÓN DEL FUEGO

Luego de tres días de viaje en la aeronave, el equipo Avatar ya comenzaba a sentir el caluroso clima que abarcaba la nación. Ya era medio día y en menos de una hora estarían llegando a la Capital de la Nación del Fuego, donde la Señor del Fuego Izumi, estaba esperándolos.

Gracias a las palabras de Asami, Korra había logrado apaciguar un poco su frustración, pero aun así, continuaba con ese nudo en su estómago, estaba decidida a conservar su compostura y aunque aún le era complicado mantener la calma, con el tiempo había aprendido a hacerlo. Caminó hasta el gran ventanal del frente de la aeronave mirando al horizonte, durante unos minutos lo único que visualizaba eran unas cuantas nubes y el océano, hasta que por fin apareció en medio del agua una enorme estatua del que había sido un poderoso Señor del Fuego; por fin habían llegado a las famosas Grandes Puertas de Azulon.

— ¡Ahí está! —gritó Bolin colocándose junto a Korra y observando la vista— ¡La plaza real de la Nación del Fuego!

Estaba emocionado, era la primera vez que él y su hermano visitaban la Nación del Fuego. La plaza real es una enorme estructura hecha de metal en donde el Señor del Fuego da los discursos correspondientes a su pueblo, actualmente atrás de esta, donde se ubicaban pequeñas casas correspondientes a generales y correspondía la primera línea de defensa del palacio real, actualmente aquellas pequeñas casas eran ahora edificios parecidos a los de Ciudad República, con la excepción de ser más tradicionales y conservando esa tonalidad oscura que tanto caracteriza a la Nación.

—La capital de la Nación del Fuego es imponente —comentó Mako acercándose también.

—No por nada es actualmente la Nación más estable y prospera —mencionó Asami.

Tanto la ingeniera como Mako se sentía extrañamente familiarizados con la Nación, después de todo Mako era un maestro fuego y en cuanto a Asami, su padre Hiroshi Sato tenía un linaje descendiente de los primeros colonos de la Nación del Fuego en el Reino Tierra, por lo que parte de ella pertenecía a esa cultura. Korra observó de reojo a sus amigos, ambos compartían el mismo pasado, sus padres habían sido asesinados por maestros fuego; bueno al menos la madre de Asami, Yasuko.

La avatar volvió a ponerse ansiosa, ya estaban descendiendo, a punto de aterrizar justo a un lado del Palacio Real, ubicado en el cráter del inmenso volcán de la isla. Cuando por fin bajaron de la aeronave fueron recibidos por el general Iroh II, quien consciente de la situación se acercó a ellos con seriedad.

—Bienvenidos, equipo Avatar —saludó respetuoso el general y se inclinó ligeramente mostrando su respeto, colocando una mano en forma recta con la otra colocada debajo verticalmente, el equipo hizo el mismo gesto—. Mi madre los espera.

Iroh II los guió hacia el interior del Palacio Real llevándolos hasta la Sala de Trono. Ésta sala consiste en un suelo cubierto por baldosas negras, diseñadas para reflejar la poderosa luz del fuego, además tiene muchos pilares negros con bases de oro que tienen la función de soportar el techo; al fondo está el trono con un dragón atrás del mismo y enfrente llamas con el fin de demostrar el poderío del Señor de Fuego. Todos a excepción de Korra y Jinora, quienes ya habían estado ahí, se encontraban sorprendidos, habían leído sobre este, pero realmente les parecía asombroso.

—Hace mucho calor y da miedo… —masculló Bolin.

Pabu quien le venía bien el calor, se ocultó entre la ropa del maestro tierra ya que le aterrorizaba el lugar. Siguieron al general hasta quedar frente al trono, donde la Señor del Fuego estaba sentada. Debido a lo que habían leído en libros Mako, Bolin y Asami se inclinaron ante la Señor del Fuego.

— ¡Asami, no…! —se apresuró Korra a levantar a su novia, tal acción no era necesaria.

—No se inclinen, jóvenes miembros del equipo Avatar —habló la poderosa maestra fuego, retirando las llamas que la separaban de los chicos—. El Avatar y su equipo siempre serán bienvenidos aquí y no es necesario que se inclinen.

De inmediato se levantaron.

—Bienvenidos, soy la Señor del Fuego, Izumi —expresó con una amable sonrisa—, ustedes pueden llamarme simplemente Izumi.

Korra se apresuró y se inclinó haciendo el saludo tradicional de la Nación, siendo correspondida inmediatamente por Izumi y el resto de chicos haciendo lo mismo que ella.

—Disculpe que me apresure, pero estoy realmente preocupada —habló la Avatar acercándose más al Trono. Izumi se levantó y bajó hasta ellos—, no podemos perder más tiempo.

—Lo sé, aun con la inespecífica información que nos has proporcionado he mandado la orden de evacuar a todos los poblados que tengan un volcán activo, ya han sido evacuados 6 pueblos —informó la maestra fuego con total tranquilidad, Korra suspiró aliviada.

—Para cuando el volcán haga erupción, ya no habrá nadie que pueda resultar lastimado y si realmente será una catástrofe tan horrible como para que el Avatar la percibiera, entonces puede que duré incluso de meses a años —comentó el general.

— ¿Años? —repitió Bolin en forma de cuestionamiento, el general asintió.

—Hay reportes de erupciones que pueden durar hasta 30 años, aunque algunas que usualmente ocurren en la nación duran un día, pero esta parece ser más peligrosa —expresó Iroh II con cierto deje de preocupación.

Luego de escuchar aquello Izumi les recomendó descansar del viaje y que, si así lo deseaban dieran un paseo por la Ciudad Capital, debido a que era imposible adivinar cuál de todos los volcanes sería el que haría erupción y hasta que ocurriese debían esperar. Korra estaba en desacuerdo, no podía simplemente quedarse sin hacer nada y quizá si viajaba a esos seis poblados podría reconocer el que había visto en su visión. Sin embargo, la Señor del Fuego se negó, de nada serviría ir antes de la erupción y justo como ella decía, el volcán podría actuar en cualquier momento, lo cual sería muy peligroso para Korra, ya el mundo había perdido un Avatar a manos de un volcán; debido a ello estudiarían primero el tipo de erupción y si resultaba posible, Bolin se encargaría de la lava, siempre y cuando no hubiese riesgo de explosión de gases tóxicos. No les quedó más que acatar las órdenes.

—No vayan muy lejos —ordenó Korra una vez el general Iroh II los dejó en una de las habitaciones del Palacio Real—. Meditaré un poco y si llegase a hacer erupción el volcán, necesito que estén cerca para actuar

Todos asintieron, Korra le pidió a Jinora guiar al equipo por el Palacio, ya que el general Iroh II debía ir a coordinar las evacuaciones, todos estuvieron felices de ir con la maestra aire a excepción de Asami que decidió quedarse con la Avatar. Korra le mencionó que no era necesario, pero la ingeniera no estaba dispuesta a dejarla sola y menos en momentos de incertidumbre como ahora.

—Yo cuidaré de ti cariño, no te preocupes ya podremos visitar con más tranquilidad la ciudad capital —mencionó la no maestra sentándose a su lado y besando su mejilla, Korra sonrió con ligereza.

—A pesar de que la gente está a salvo, siendo como si no fuese suficiente…

— ¿Estás segura de que eso es todo lo que te molesta? —cuestionó Asami mirando directamente los ojos azules de la morena.

Korra evitó su mirada mirando al lado contrario y cerrando los ojos.

—Estoy… preocupada —contestó luego de unos segundos—. El Avatar Roku murió siendo consumido por un volcán, junto a su mascota guía, él era poderoso… al igual que su Dragón y aun así, perdió contra esa catástrofe.

Apretó con fuerza sus ojos, ella había entrenado para luchar contra enemigos ya sea espirituales o personas, pero era la primera vez que se enfrentaría a un fenómeno natural de tal magnitud. Asami recargó su cabeza en su hombro y beso su cuello, comprendía el sentir de su novia.

—Por ello debemos seguir el plan de Izumi, ella sabe sobre aquel evento y por ende no quiere arriesgarte…

— Lo sé, pero el Avatar Roku fue sorprendido durante la noche por un volcán que supuestamente estaba inactivo y… —Korra dejó de hablar de repente.

En su mente la imagen del Avatar Roku se proyectó fugazmente junto a pequeñas imágenes de como éste combatía la erupción y como era envenenado por los gases tóxicos, hasta el evento donde es rodeado junto a su animal guía por una nube hirviente del volcán. Aquellos recuerdos la sorprendieron y al mismo tiempo sintió una gran calma.

— ¿Cariño? —preguntó Asami mirando como su novia se había quedado completamente en silencio.

—No me lo vas a creer… vi a Roku —dijo.

— ¿¡De verdad!?... significa que… ¿recuperaste tus conexiones? —inquirió Asami, pero Korra negó inmediatamente.

—No lo creo, no siento que haya sido así, aun siento este enorme vacío, pero creo que… podría ser —sonrió y se dispuso a comenzar su meditación, de ser así, debía comprobarlo.

El mejor lugar para meditar era el Árbol del tiempo, si entraba al mundo de los espíritus y meditaba ahí, quizá podría tener una conexión más fuerte. Así lo hizo, entro al mundo de los espíritus por medio de la meditación y con solo pensarlo, como si fuese en cámara lenta llegó hasta el Árbol del tiempo, entró a la enorme cavidad donde alguna vez fue encerrado Vaatu, estando ahí aun cuando se proyectó de forma espiritual intento meditar intentando contactar con alguna de sus vidas pasadas, pero era inútil, la conexión seguía rota y aun así no comprendía como había tenido esas visiones, comenzaba a frustrarse de nuevo.

—Has perdido las conexiones, pero naciste con ellas, por lo que los recuerdos continúan ahí —escuchó una voz provenir de lo profundo de su ser.

— ¿¡Raava!?

—A diferencia de los anteriores Avatares, tú no tienes la capacidad de entablar una conversación con tus vidas pasadas, sin embargo, conservas las experiencias y las cosas que ellos observaron —mencionó el espíritu de luz proyectándose en el pecho de Korra.

— ¿Cómo es eso posible?

—El espíritu de ellos fue separado de ti, pero al nacer con dicha conexión esas vivencias se almacenaron en tu memoria como una parte física de ti, aunque inconsciente, por ende tendrás visiones de lo mismo que los ojos de tus vidas pasadas observaron —explicó Raava tranquilizando el corazón inquieto de la joven Avatar.

—Pero… yo vi al Avatar Roku, no vi a través de sus ojos —replicó Korra confundida.

—Eso es porque el Avatar Roku en algún momento le mostró aquello al Avatar Aang, por lo que viste a través de los ojos de tu predecesor más cercano

—Entonces, realmente no hay forma de recuperar las conexiones ¿verdad? —la Avatar llevó una mano a su pecho, aun se sentía culpable y al mismo tiempo sola.

—Aún existe una forma, pero no es algo que tu vida actual sea capaz de hacer —comentó el espíritu y Korra de inmediato se conmocionó—, lo único que puedes hacer ahora, es continuar con el deber que tienes con esta generación y recuperar todos los recuerdos posibles gravados en tu subconsciente.

— Si recupero todas esas vivencias ¿¡La conexión con mis vidas pasadas volverá!?

—Así es, pero visualizar todo ello te tomará toda tu vida actual y aun así, no podrás recordarlas todas, pero con las que obtengas, tu vida futura podría apoyarse de ellas para restablecer la conexión. Solo tú tienes aquellos recuerdos, tu vida futura no las tendrá, por ello recurrirá a ti para traer de nuevo la conexión con los anteriores Avatares

— ¡Eso es excelente! —exclamó Korra dando un salto de alegría, aun había esperanza de enmendar su error

—Korra… luego de diez mil años, era necesario un nuevo ciclo de Avatar que se adapte a las necesidades de una nueva era. Aunque tu vida futura restablezca las conexiones, no será lo mismo, no podrá hablar con ellas, pero podrá verlos de frente, sentir su energía y obtener parte de su energía en el estado Avatar, pero solo podrá recurrir a ti —advirtió Raava con cierta tristeza.

—Lo entiendo, pero eso es mejor a que no tenga con quien recurrir… —murmuró la morena con un deje de melancolía.

—No estás sola, yo siempre estaré contigo… todo lo que aprendas ahora, sobre tus vidas pasadas, servirá para que tus vidas futuras no olviden lo que fue el anterior ciclo del Avatar y el legado que ellos construyeron.

Luego de aquello, Korra le agradeció a Raava y volvió al mundo físico. A su lado estaba Asami atenta a cualquier cambio en la expresión de su pareja, la morena sonrió al verla, de inmediato la ingeniera comprendió que traía buenas noticias y se alegró tanto cuando escuchó lo que el espíritu de luz le había explicado a Korra.

—La visión que tuve de Roku fue un recuerdo del Aang, ahora jamás lo olvidaré y me encargaré de que sea trasmitido en mi vida futura, pero… —una vez más Korra paró de hablar—… no puedes ser…

— ¿Ahora qué?

—El volcán que hará erupción… ¡Será alguno que se considere inactivo! —gritó dando un salto y miró aterrorizada a su pareja.

Sin perder tiempo ambas corrieron en busca de la Señor del Fuego, encontrándola en el último piso del palacio; debido a la urgencia Korra pasó por alto a todos los guardias los cuales la persiguieron confundidos por su actuar. Al llegar donde estaba Izumi, Korra prácticamente le gritó su descubrimiento y la poderosa maestra fuego se alteró ante tal información.

— ¿Estás segura de eso? —cuestionó manteniendo la compostura, lo que se esperaría de ella.

—Sí…

—En la Nación del fuego, tenemos más de quince islas cuyo centro o cercanía tienen un volcán inactivo, incluyendo la misma Ciudad Capital —dijo, no había mucho que hacer si el volcán sobre el cual se asentaba el Palacio real, hacia erupción.

Ante tal conmoción, Korra decidida colocó una mano en el piso y por fin, la energía nuevamente rodeó su mano, proyectándole la imagen del mismo volcán y el mismo poblado que había visto antes. Con gran dificultad se dispuso a concentrarse en la imagen, buscando más detalles sobre la misma y así poder dar un dato más específico sobre el lugar, luego de unos treinta segundos donde hizo lo más que pudo para visualizar la isla, por fin obtuvo un dato.

—No sé si realmente sirva, pero la gente en casi todos los hogares estan comiendo algo parecido a un Soufflé y luego de comerlo, muchos de ellos hacen gestos de que ésta sumamente picoso o bueno, al menos eso parece —explicó la Avatar arqueando las cejas, nuevamente le parecía un dato inespecífico.

—Eso podría ser el soufflé picante, es un platillo especial de la isla Kirachu —habló uno de los guardias que las habían seguido hasta ahí.

El rostro de la maestra de fuego oscureció.

—No es posible, el volcán que se encuentra ahí es el Mauna Loa, ha estado inactivo desde mucho antes de la guerra de los cien años, nunca mostró actividad y hay un pueblo que poco a poco se asienta más cerca de su cráter

Por la expresión de la Señor del Fuego, muchas personas estaban en peligro y Korra al escuchar el nombre del volcán, de inmediato aceptó que ese era el responsable de su mal presentimiento, aun cuando no sabía cómo era. Antes de que alguien se atreviera a romper con el silencio, un poderoso temblor arremetió contra sus pies, el volcán había comenzado a hacer erupción y por la magnitud del temblor, sería muy potente.

Korra miró a Asami sin ocultar su expresión de consternación, no había tiempo, el equipo Avatar debía entrar en acción y salvar a las personas que estaban en ese peligroso lugar.

No me maten, pronto vendrá más KorrAsami, lo prometo.