Seguir viviendo
Capítulo 4
Por Tsukire
ACLARACIÓN: Cuando Tuvieron el accidente, Hanna ya tenía 5 meses, por lo que apenas vaya a cumplir un año su hija es correcto. En este capítulo actualmente están en los seis meses, se menciona que el cumpleaños de Hanna será en un mes, por lo tanto todo concuerda.
Cuando Akane y Ryoga les comentaron a la familia lo que la psicóloga Hidaka les dijo, hubo decisiones divididas. Soun y Genma estaban un poco preocupados por como eso podría afectar a Akane en su relación con Ranma, aunque estaban seguros de que sus escuelas se unirían algún día, no podían dejar de observar a ese muchacho Ryoga, que ahora estaba cargando a su nieta.
Kasumi y Nodoka estaban en parte de acuerdo en lo que Hidaka había dicho. A Nodoka le dolía profundamente, porque ella había pasado por algo similar, tampoco pudo ver los primeros pasos de Ranma y se perdió gran parte de su infancia estando lejos de él, tenía mucho miedo de que la historia fuera a repetirse ahora con su hija. Lo cierto era que, Hanna necesitaría de una figura paterna que le evitara el sufrimiento o al menos la noticia sobre Ranma le fuera ligera.
Nabiki fue la que se opuso totalmente a esa decisión. Akane no había terminado de platicarles cuando Nabiki ya había fruncido el ceño, esperando a que su hermana terminara de hablar para decir lo que ella opinaba.
-¿Y qué vas a hacer Akane?-dijo Nabiki molesta-¿Vas a dejar que Ryoga ocupe un lugar que no le corresponde solamente porque puede que Ranma no despierte?-Nabiki en verdad estaba furiosa, era un razonamiento estúpido, al menos para ella.
Ryoga agachó la cabeza avergonzado, sabía que Nabiki tenía razón, que lo que estaba haciendo era un total abuso de confianza pero era también lo que siempre había querido.
-No estoy diciendo eso…-se defendió Akane.
-¿Ah no? ¿Entonces estoy malinterpretándolo todo?
-Hija, por favor…-habló Nodoka.
-¡No tía! ¡Akane! ¡Hace unos meses no habías perdido la esperanza de que Ranma despertara y ahora estás diciendo esto ¿Qué te pasa? ¿Acaso quieres darle responsabilidades que no le corresponden?- dijo señalando a Ryoga.
-No…no es ninguna molestia, yo puedo cuidarla-intervino Ryoga.
Nabiki lo miró fríamente, de esas miradas asesinas que sólo Nabiki Tendo podía dar. Ryoga se heló al instante, sintió un frío recorrerle el cuerpo y decidió no hablar más.
-¡Ella no es tu hija Ryoga!-le gritó, dejando a todos anonadados-Por más tiempo que pases con ella, incluso si Ranma no despierta, ella nunca será tu hija y espero no lo olvides, porque a diferencia tuya, Akane, Ranma podrá ser un inmaduro pero estoy segura de que jamás se daría por vencido tratándose de ti, pero ¿Qué más da? ¡Hagan lo que quieran!- Nabiki se levantó bruscamente y salió.
Kasumi la siguió al instante para hablar con ella. Nadie dijo nada, Akane se dio cuenta de que todos estaban de acuerdo con lo que había dicho Nabiki, pero ninguna había tenido el valor de ser tan sincero como su hermana. Akane miró a Nodoka y a Genma y era verdad lo que Nabiki había dicho, parecían lastimados po lo que Akane había pretendido decirles.
-Tía Nodoka, tio Genma…-los llamó dulcemente.
Ellos voltearon a verla aguantando las lágrimas.
-Lo siento, siento haber pensando egoístamente, siento el haber tenido la sola idea de querer sustituir el lugar de Ranma mientras él regresa. No me voy a rendir con él-dijo sinceramente-haré lo necesario para que así sea-esta vez se dirigió a Ryoga.
Akane tomó a Hanna de los brazos de Ryoga, éste se la entregó, triste. Sabía que los demás tenían razón pero él tampoco se iba a rendir tan fácil. Ella se dirigió a su habitación, sintiéndose débil y manipulada por las palabras que le había dicho la psicóloga, una extraña que no la conocía y que no conocía a Ranma.
-Perdón…-le susurró a Hanna.
-No tiene porque ser así-dijo Ryoga antes de que Akane pudiera entrar a su cuarto.
-Claro que si-dijo Akane-nos apresuramos bastante, sólo han pasado seis meses, es muy poco tiempo. Nabiki tiene razón, Ranma no se va a rendir así de fácil.
-Al menos déjame visitarle, por favor. He cuidado y estado con Hanna estos meses…
-No lo sé Ryoga…no quiero que malinterpretes las cosas.
-¡No lo haré! ¡Lo juro! Sé que Ranma estaría más tranquilo si tuvieran a alguien que cuidara a ambas.
-Puedes venir a ver a Hanna unos días a la semana y estaré presente todo el tiempo que estés con ella.
A Ryoga le brillaron los ojos, no podía explicarlo, pero se había encariñado con esa niña bastante que ahora sería incapaz de estar sin ella.
-Si, está bien, las cosas serán como tu quieras-dijo Ryoga sonriendo.
Ryoga y Akane no volvieron a visitar a la psicóloga, Akane pensaba que debido a eso había tomado una decisión muy apresurada ¿Suplantar al padre de su hijo con su mejor amigo? ¿En qué estaba pensando? ¡No había forma de que nadie! ¡Absolutamente nadie! Pudiera tomar el lugar de Ranma. Ryoga era un gran amigo, había estado ahí, para ella, ayudándola y apoyándola cuando pasó todo lo de Ranma, había estado con Hanna, sabía que la quería muchísimo, por eso mismo se sentía muy mal por ponerle condiciones para que pudiera verla y jugar con ella.
Cuando los veía juntos, parecían de verdad divertirse, Ryoga parecía otra persona, más alegre, las horas se le iban al estar con Hanna, hasta que ella se quedaba profundamente dormida en sus brazos.
Aunque Nabiki mostraba su desagradado cada vez que podía, se iba para no ver semejante escena o iba por Hanna y se la subía a su habitación. Akane se sentía apenada por el comportamiento de su hermana, estaba siendo muy inmadura y varias veces tuvo que ofrecerle disculpas a Ryoga porque no iba a poder pasar al tarde con Hanna debido a Nabiki. A pesar de esto, nunca hubo reclamos o algo parecido que le hiciera pensar a Akane que Ryoga tenía malas intenciones. Al contrario, se sentía tranquila de ver que Hanna tendría en quien apoyarse cuando supiera el estado de su padre.
Los demás consideraban un poco incómoda la situación que Akane había generado, el tener a Ryoga diario, no era algo que estuviera bien visto, bueno, tampoco era bien visto el tener un hijo y ni siquiera haberse casado como era el caso de Akane y Ranma.
Nodoka y Genma dejaban muy claros los límites a Ryoga sobre Hanna, entendían que quería pasar tiempo con ella pero también ellos exigían pasar tiempo con su nieta, esto reducía en parte los tiempos de Ryoga, el señor Soun era el que más trataba de entender a su hija, pensaba que su hija ya había perdido a su madre y el perder a Ranma podría destruirla totalmente, así que trataba de cumplir lo que ella quisiera con tal de verla feliz, durara lo que durara esa corta felicidad.
Akane estaba muy agradecida con Ryoga por todo y Mei también pasaba más tiempo en el Dojo para hacer reír a Hanna pero sobre todo para ver a Ryoga y dejarse enamorar un poco más cada día.
Ryoga sabía que no tenía ningún derecho a estar ahí, de compartir tiempo con alguien que nunca tendría relación alguna de parientes. Quería mucho a Hanna, había convivido estos pocos meses con ella y tal vez era porque le recordaba mucho a Akane pero con su encanto había logrado meterse en su corazón poco a poco.
Desde la discusión con los Tendo y por la reacción de Nabiki, estaba haciéndose a la idea de que ya no podría estar con Hanna, así que se sintió muy agradecido cuando Akane le dijo que sí podía, no dijo nada acerca de todas las condiciones que tenía que cumplir. A pesar de lo que los demás pensaban, él no quería suplantar a Ranma, tal vez se había confundido un poco antes y creía tener derecho sobre ella, pero Nabiki dijo algo muy cierto, él jamás sería su padre, esos ojos azules de Hanna se lo recordaban siempre, ese lugar era de su amigo y así debía ser.
Akane llegó a la hora acostumbrada para la visita con Ranma, llevaba a Hanna, Mei se había ofrecido a acompañarla pero Akane se negó, diciendo que era un asunto que sólo concernía a Ranma, Akane y a su hija, por supuesto tampoco le había comentado ala idea a Mei, quería primero ver como reaccionaba su familia y al ver tal reacción prefirió no decirle nada al respecto, no quería crear ideas erróneas en su amiga.
Una vez que Akane entró a la habitación, toda la culpa de la decisión que pudo haber tomado salió a flote.
-Hola…-dijo Akane-mira quien vino a verte-colocó a Hanna a un lado de él –mira Hanna, es papá.
Akane tomó la mano de Ranma y se la dio a Hanna, quien con su manita sujetó un dedo de Ranma.
-Ranma…yo estuve a punto de hacer una tontería…pero entré en razón y me di cuenta de que si lo hacía estaría perdiendo todas las esperanzas de que despertaras y regresaras con nosotras, lamento mucho si quiera haber pensado en esa posibilidad-sonrió par si misma-no voy a rendirme, sé que tu no lo harías.
Se quedó en silencio unos instantes, aún no se acostumbraba a no recibir repuesta y se sentía sola, lo extrañaba muchísimo, pensó que con cada día que pasara iba a ser más fácil manejar esta situación pero era todo lo contrario.
Akane aclaró su garganta.
-En fin, en menos de un mes es el cumpleaños de Hanna-Akane sonrió-sería un buen regalo de cumpleaños que papá despertara ¿Verdad?-dijo dirigiéndose a su hija-te extraño demasiado-ahora fue Akane quien tomó la mano de Ranma. Inmediatamente cambió su expresión, sabiendo que Ranma podía escuchar todo quiso hacer la visita más amena.
-¿Te gustaría celebrar tu cumpleaños aquí? ¿con papá?-Dijo Akane cargando a su hija con ambas manos -¿Qué te parece eso Ranma? ¡Decidido!
Akane pasó más tiempo con Ranma, contándole que Hanna ya había crecido, que había sacado el color de ojos de su padre, que ya faltaba menos para que pudiera sentarse sola, aún no tenía la seguridad de cuanto tiempo faltaba pero cada día era uno menos, podría pasarse todo el día hablando sobre las cosas que ha hecho Hanna pero nunca había comentado el hecho de que compartiera esos momentos con Ryoga. No quería decírselo, aunque no tenía porque ocultarlo, sabía que no era algo que Ranma quisiera saber.
Se dirigió a su casa cuando comenzaba a anochecer para poder cenar con su familia. Sabía que todos estaban muy emocionados por el cumple de Hanna, estaba muy contenta de que a pesar de todo su hija trajera alegría a esa casa. Todos necesitaban un momento en el que dejaran por unos instantes la preocupación por Ranma.
Cuando llegó, encontró a su papá, a sus hermanas, a los Saotome y a Ryoga sentados, a Akane esto le extrañó muchísimo. Nabiki estaba en desacuerdo con que él se quedara más tiempo pero se le veía bastante tranquila.
-¡Ryoga! Que bueno que nos acompañas.
El chico de la pañoleta sonrió tímidamente.
-Que no se acostumbre, sólo porque hoy lo necesitábamos para algunas cosas, sería una persona malvada sino lo dejara cenar.
Esto le sacó una gotita en la cabeza a todos los presentes. Kasumi le sirvió de cenar a Akane y ella aprovechó el momento para decirles lo que había estado pensando todo el camino de regreso a casa.
-Ya saben que el cumpleaños de Hanna es en unas semanas…-dijo ella mirándolos.
-Tres semanas para ser exactos-la corrigió Nodoka.
-Bueno, he pensado esto mucho y quiero que Hanna pase sus cumpleaños con Ranma y aparte podríamos celebrarlo aquí, sé que es mucho pedir, pero no quisiera que Ranma se perdiera de esto, si él no puede venir, podemos llevarle la fiesta-dijo Akane sonriendo.
Ryoga sonrió debido al buen corazón de esa mujer que amaba en secreto. Los saotome accedieron sin pensarlo. Kasumi dijo que podría preparar el pastel y estaba planeando como llevarlo al hospital, Nabiki sonrió viendo a Ryoga, este sólo desvió l amirada.
-Me parece una buena idea, así mi cuñado no podrá perserse ese día especial
Akane se sonrojó al instante cuando dijo esa palabra, aún no se acostumbraba a que la familia hablara normalmente del tema.
Las siguientes semanas se fueron en planear el cumpleaños de Hanna en la habitación de Ranma. Akane, Hanna y Mei fueron al hospital para convencer al doctor de que les diera permiso, al principio estuvo dudando sobre si debería dejarlos, pero Akane le dijo que quería que Ranma se perdiera de esto y que podría ser una motivación para que despertara.
El doctor al ver que no iba a desistir accedió, no sin antes decirle que no fueran tan ruidosos y no dañaran el equipo del hospital. Akane asintió contenta y dijo que todo estaría bien.
Kasumi y Nodoka estaban planeando que tipo de pastel harían, Nabiki les había dicho que tenían que darles regalos arriba de cierta cantidad exorbitante de yees, todos palidecieron, ni juntando todo su dinero podrían comprarle un regalo tan costoso, luego Akane los tranquilizó diciendo que no era necesario, a pesar de la insistencia de Nabiki.
Akane y Ryoga habían ido a comprar gorritos de fiesta y las velas para el pastel de Hanna, Akane había accedido a ir con él porque Ryoga había dicho que uqería reglarle algo pero no sabía muy bien qué, así que pensó que Akane podría ayudarle.
-¿Qué te parece esto?-preguntó Ryoga tomando un peluche gigante.
-Creo que aún es muy pequeña-rio Akane divertida.
Ryoga había querido entrar a una tienda enorme de regalos, había peluches gigantes, globos, muñecos, pequeños regalos como tazas, tarjetas, muñecos con mensajes y un poco de joyería.
-¿Qué crees que deba regalarle?-dijo Ryoga.
-Lo que se está bien, por ejemplo, podrías regalarle un peluche de tamaño considerable.
A Ryoga le brillaron los ojos cuando vio un cerdito de peluche de color semejante a él cuando se transformaba, sin pensarlo dos vece se dirigió a él y lo tomó.
-¡Este! Me llevo este- dijo colocándolo en el mostrador.
Akane y Ryoga escogieron la bolsa de regalo, Akane por su parte compró un par de pulseras tejidas.
-¿Esta bolsa esea bien?- dijo la señorita mostrando una bolsa de color rosa con flores de colores.
-Si, ¡esa!, mi hija cumple años y quiero que tenga lo más bonito que encuentre-dijo Akane.
-Felicidades, que bueno que tenga unos padres que la consientan tanto-dijo dirigiéndose a ambos.
Ryoga se heló al instante, miro a Akane y ella estaba de igual forma, ninguno dijo nada pero enseguida el ambiente e volvió tenso. La señorita regreso con una cajita que tenía dentro el par de pulseras que Akane había escogido, mientras que el peluche de cerdo estaba dentro de una bolsa transparente con pequeños globos y confeti dentro, tenía un gran moño rojo.
-Solo espero no la acostumbres a regalos después de no haber dicho nada hasta salir del lugar.
-Hanna merece esto y mas-le devolvió la sonrisa-Por cierto, lo que ella dijo...
-No tiene caso mencionarlo Ryoga, no tenemos porque darle explicaciones a cada persona que dice eso, es mas que suficiente con que nosotros y mi familia sepamos todo.
Ryoga no esperaba una respuesta tan directa de Akane, era obvio que esa Akane que estaba caminando a su lado no era aquella chica que llegó corriendo asustada a pedirle ayuda hace unos meses.
Mientras iban de regreso pasaron por unos okinomiyakis con Ukyo, Akane aun tenia algo que decirle, Akane y Ryoga tenían la costumbre de visitarla seguido, ya sea para llevar okinomiyakis y decirle sobre Ranma cuyo estado era el mismo.
Ukyo les estaba preparando los okinomiyakis mientras los tres platicaban y reían. Después de un rato ameno, Ryoga se levantó, agradeció por la comida y le dijo a Akane que la esperaría afuera, a Ukyo esto le pareció un poco extraño. Akane asintió y luego volteó a verla.
-Ukyo, han pasado ya muchos meses y sé que es un poco tarde para decirte esto, muchas gracias por habernos ayudado ese día a Hanna y a mi, de no haber sido por ti y por Ryoga no se que habría pasado.
La chica de la espátula enmudeció, no porque no tuviera que decir, sino porque la culpa no la dejaba hablar.
-Lamento no haberlo dicho antes, pero estaba tratando de acostumbrarme a esto, aunque creo que eso es imposible, no importa cuanto tiempo pase, jamás me acostumbrarse a ver a Ranma de esa forma.
Ukyo paso saliva. Si tan solo ella pudiera decirle que Shampoo y Kodachi provocaron esto, bueno...las tres, porque aunque ella no participó de esa manera las apoyo y hasta iba a ayudarles.
No podía mirarla a los ojos, no con todos esos remordimientos que tenía, sabía que podía confiar en Akane, podría decirle toda la verdad y así poder hacer que Ranma despertará.
-¡Akane!- la peli azul salto debido al grito de Ukyo -yo...- akane espero a que Ukyo hablará.
Entonces Ukyo recordó la amenaza de Shampoo, de que si ella decía algo, resultaría tan culpable como la amazona y la rosa negra y sintió miedo, si ellos se iban a enterar de esto algún día preferiría que lo hicieran después.
-Yo..solo hice lo que cualquier otra persona haría Akane, no tienes nada de que agradecerme-ukyo sonrió y Akane le devolvió la sonrisa.
-Gracias, de verdad-dijo Akane sinceramente mientras a Ukyo la culpa le impedía mirarla a los ojos.
La chica de la espátula solo asintió. Era una cobarde y estaba segura que el no decir nada traería peores consecuencias.
- Ten-dijo Akane dándole un sobre
-¿Que es esto?- Pregunto Ukyo.
Es la invitación al cumpleaños de Hanna- Akane sonrió. –Sé que es excesivo pero Nabiki ne dio las invitaciones que hizo, no pude negarme, primero lo celebraremos con Ranma, después habrá una pequeña celebración en mi casa, puedes venir a ambas o solo a una, como quieras.
Ukyo se quedó anonadada, sintió que no merecía la amabilidad de Akane ni que la considerará parte de ese tipo de ocasiones. Dijo que no sabia si iría porque tenía que encargarse del restaurante, Akane dijo que lo intentara, que no tenía nada de malo descansar un día. Akane dijo que la esperaría ese día y se fue.
Después de unas horas de que Akane y Ryoga se habían ido, Ukyo se sentía tan arrepentida de toda esta situacion, estaba siendo muy hipócrita con todos, sobre todo Akane quien no tenía idea de que ella había participado en algo tan macabro como lo de Ranma.
La campana del restaurante sonó, a Ukyo se le hizo un poco extraño que hubieran clientes a esas horas.
-Bienvenidos..-Ukyo sonrió y ka sonrisa desapareció con la misma Rapidez con la que se formó.
-Ukyo trabajar mucho...-dijo Shampoo mientras caminaba contoneandose.
De la nada un fuerte viento entro por las ventanas y la puerta dejando caer pétalos de rosa negra por todo el restaurante.
Kodachi entro por la puerta principal después de Shampoo.
-¿chica loca siempre hacer eso? Shampoo estar harta de limpiar Neko Hanten
-que molesta eres...-dijo la rosa negra.
-En fin, ¿Cómo estar Ranma?-Pregunto Shampoo.
Esto se había vuelto parte de la rutina de Ukyo, de vez en cuando la amazona y la gimnasta iban a su restaurante ya tarde para informase acerca de la situación de Ranma, también sabían de que Ryoga había estado cuidando a la hija de Akane, así que ellas decían que era cuestión de tiemop para que Ryoga se quedara con Akane. A Ukyo esto ya le estaba cansado, no era mensajera de nadie, así que poco a poco iba diciendo menos de lo que sabía.
-No hay cosas muy interesantes, por cierto Shampoo la próxima en visitar a Rama seré yo.
Ukyo las miro desentendidos.
-¿Cómo que la próxima?-miro a la china -¿ya fuiste a verlo?
-Shampoo querer ver a Ranma-dijo la amazona.
-Prometieron que no irían
-Tu prometiste ayudarnos, estamos a mano-dijo la rosa negra.
Ukyo se quedó callada, era verdad, aunque les decía lo que pasaba ellas sabían que no podían confiar completamente en ella y viceversa.
-¿Que ser esto?- dijo Shampoo el sobre que Akane le dio.
El instinto de Ukyo fue arrebatarselo al instante, lo que aumentó la curiosidad de las dos chicas frente a ella.
-Es una invitación al cumpleaños de Hanna-leyo la rosa negra mientras Shampoo sujetaba a Ukyo.
Los ojos de Shampoo y Kodachi brillaron.
-Es perfecto- dijeron contentas.
-Ukyo no entendió la alegría de las chicas.
-Apareceremos y obligarnos a Ryoga a que se robe a Akane y a su hija.
-Es una presa facil-la rosa negra rio.
-Ustedes no están invitados.
-Que observadora-dijo Kodachi con sarcasmo.
-Aun así Shampoo ir y obligar al cerdo.
Ukyo sentía tanta importencia en ese momentp, sabía lo importante que esa fiestaera para Loa Tengo y Saotome y lo importante que sería para Ranma también. No quería que ellas interfiriendo y arruinaron todo, como siempre, era lo mejor que podían hacer.
-No hace falta...yo iré…, no voy a convencer a Ryoga que secuestre a Akane pero puedo hacer poco a poco que Akane se interese por Ryoga, si lo hacemos de esa manera, será más fácil.
Sabía que estaba sumergiéndose en miles de problemas a comprometerse de esa manera con ellas, ambas sonrieron, como gatos acechando a su presa.
-veo que por fin nos vamos entendiendo-dijo Kodachi.
-De acuerdo, si Ukyo cumplir trato, Shampoo y chica loca no aparecerse en fiesta.
Kodachi miro con desagrado pero ellas tenían un plan ya hecho, así que tenía que acatarse a lo que la china decía.
Ahora Ukyo tenía que idear un método eficaz para hacer que Akane se enamore de Ryoga… poco a poco lo lograría.
Notas: ¡Hola! Lamento la tardanza estuve en semanas de examenes y me fue imposible actualizar pero aquí está el capítulo.
Espero sus reviews, gracias a todas esas personitas que se toman el tiempo de leerme :)
