DISCLAIMER: Todo es creación, imaginación y exteriorización de JKR, nada me pertenece, solo la idea.
Chapter 4: La gota que colmó el vaso
¿A caso se podía estar más feliz, que como se sentía en ese momento?
Hermione se dio la vuelta para abrazar a su marido, frunció el ceño al no encontrarlo en la cama a su lado.
Se levantó de la cama al oír el sonido de la regadera y se envolvió en una sabana. Con un sonrisa picara entró en el baño y se metió en la ducha tras soltar la sabana sobre el suelo.
−Buenos días Severus, mmm ¿Sabes cuantas cosas podemos hacer aquí? – la mujer lo abrazó por la espalda mientras susurraba en su oído.
Hermione deslizó su mano en una caricia lenta y tortuosa, pero Severus la detuvo cuando estaba en la parte baja de su abdomen, separo sus manos de su cuerpo y se dio la vuelta.
−no sabes lo que me encantaría amor− el hombre beso su labios− pero, tenemos que ir a trabajar así que… − Severus la rodeó y salió de la ducha, − no te tardes cariño− entonces se amarró una toalla en la cintura y salió del lugar.
…
Hermione no se podía creer el desplante que le había hecho esa mañana Severus, pero después de pasar medio día en su oficina, adelantando el papeleo de casos que se le había acumulado, después de su repentina desaparición el día anterior, se daba cuenta de que él había estado en lo correcto, y tal vez la opción más responsable un hubiera sido la que ella proponía.
Decidió que invitaría a almorzar a su esposo, a aquel restaurante italiano que tanto le gustaba.
Se encaminó al departamento de pociones y cuando estuvo ahí fue recibida por Sarah que estaba sentada de medio lado en su sillón detrás del escritorio, tenía las piernas cruzadas y jugueteaba con una pluma entre los dedos mientras leía un pergamino, traía el cabello suelto y una túnica de falda, demasiado reveladora en su opinión.
−Hola Sarah ¿como estas? ¿Me harías el favor de llamar a mi marido? Lo voy a invitar a almorzar.
− claro− dijo Sarah con una sonrisa amplia− entonces por lo visto la convenció− susurró por lo bajo.
− ¿Qué dijiste? – preguntó la castaña. − ¿Cómo así que me convenció? ¿De qué tenía que convencerme Sarah? – su voz se comenzó a tornar en un peligroso tono de advertencia.
La rubia se encogió ligeramente de hombros.
−De nada, cálmate Hermione.
−No me voy a calmar y ahora tú me vas a decir a que te referías, ¿me entendiste? – la castaña la apuntó con la varita.
La rubia se encogió en su asiento al tiempo que Hermione se acercaba.
− Bueno no lo tomes a mal, pero tendrías que aceptar que tal vez tu relación con él, no está funcionando.
− no has respondido a mi pregunta− en los ojos de la castaña se podían apreciar un deje de locura e insensatez.
− Bueno de todas maneras te ibas a enterar en algún momento…−la chica descruzó las piernas y apoyó ambas manos sobre el escritorio, − Severus ya no te pertenece. Él me desea a mí. Tal vez no era cierto lo que decía, pero ¿Por qué no aprovechar esa oportunidad de quedarse con él, además con un poco de suerte ese matrimonio se acabaría.
Hermione recibió esto como un baldado de agua fría, su única reacción fue salir de allí lo más rápido que sus piernas le permitieron, sus ojos se llenaron de lágrimas conforme atravesaba pasillos y departamentos, que en ese momento no podía reconocer. Llegó fuera del edificio en cuestión de tres minutos y sin saber bien porque se estaba dirigiendo a ese lugar, desapareció en un ¡plop! , para aparecer nuevamente frente a la casa de los Black.
Grimmauld place se revelaba ante sus ojos, imponente, la joven se limpio lo ojos con la manga de la túnica y con decisión subió la escalerilla y golpeó la puerta.
…
Severus Salió de la oficina porque había escuchado a Hermione hablando con Sarah y quería saber que estaba pasando, si era que Hermione nuevamente estaba armando una escenita allí.
− ¿Qué paso Sarah? – preguntó Snape al verla sola en el vestíbulo, la chica se giro sorprendida, casi nerviosa.
−nada Severus.
− ¿Qué hacía Hermione aquí y porque no paso a verme? – el hombre escudriñaba a la mujer, que estaba actuando muy extraño.
−Es que… ella vino y dijo que lo necesitaba, pero luego se arrepintió y se fue.
Snape se sintió mal, ya que seguramente había sido gracias al desplante que él le había hecho en la mañana.
Así que decidió que lo mejor era ir a hablar con ella, seguro estaría en la cafetería con Ginny almorzando.
Ginny comía en compañía con una bruja de cabello negro y nariz respingada, charlaban animadamente, pero Hermione no se encontraba con ellas.
Snape se acercó a la pelirroja, para preguntarle por su mujer, pero esta le contó que ella le había dicho que lo invitaría a almorzar y que de eso hace unos minutos. El hombre agradeció y regresó a su despacho, no se le ocurría ningún lugar de donde pudiera estar la castaña.
− ¿la viste? – preguntó la rubia de manera atropellada, Snape la miró con suspicacia.
− no, no la vi – respondió el, tal vez era impropio lo que iba a hacer, pero ya se había dado cuenta de que la rubia le mentía. Usaría legeremancia con ella para saber qué demonios había pasado con Hermione. Entró en su mente de manera fácil, la mujer en la vida había tratado de cerrar la mente, así que ni siquiera lo sintió, − que no descubra que le dije a su eposa que él me desea a mí, ¡por favor!
Lo que encontró en la mente de du asistente, para nada le agradó. Tomo a la chica de los hombros y zarandeándola..
− ¿que tu le dijiste que a mi mujer? – el hombre estaba fuera de sí, de pronto empujó a la chica y se dirigió a la puerta− por cierto, recoge tus cosas, ¡estas despedida! – la rubia palideció, y el hombre se fue del lugar, tenía que ir a casa, esperar a Hermione, si es que no estaba ya allí y convencerla de que Sarah mentía.
…
La puerta se abrió dando paso a una pelinegra de cabello rizado y abundante, piel blanquecina y sonrisa desquiciada.
− ¡Sangre sucia! – escupió Bellatrix Lestrange.
−Bella…− dijo a manera de advertencia, alguien desde dentro de la casa.
− ¡Sirius!− el hombre se había asomado por sobre el hombro de Bellatrix. – necesito tu ayuda, más bien la de ambos− la castaña los señalo a los dos y Bellatrix bufó como si la simple idea le desagradara.
Bueno chicas actualice hoy porque tal vez sean mis últimos días en FF, resulta que en mi país están a punto de firmar una ley que censurará el internet, para los que no saben, es una ley estilo la ley SOPA, y mi gobierno la tiene lista para ser firmada en la cumbre de las Américas, que se llevara a cabo, hoy viernes 13 y mañana 14, y todo esto por el tratado de libre comercio que firmamos con EEUU la verdad no sé si aplique para FF y espero que no pero por todo aquello de los derechos de autor… resulta que para el gobierno de mi país probablemente todos los que pertenecemos a esta página, somos criminales, por escribir historias con los personajes de otra persona, aun no es seguro, pero en caso de que desaparezca de repente, ya sabrán ustedes por que fue…
Así que posibles ultimas emisiones de pensamientos, completamente libres de censura en 3…2…1, me despido por hoy.
