Muchísimas gracias por sus comentarios muchachos, en serio me alegra mucho que les este encantando la historia, eso me inspira a seguir adelante, disfruten de este capitulo.
Capítulo 4: Un invitado inesperado
El sol comenzaba a mostrarse cerca a unas montañas, saludando las praderas y a sus habitantes con un cálido abrazo. El cielo estaba despejado, por lo cual iba a ser un día hermoso, sin probabilidades de que haya un diluvio. Los primeros rayos del sol comenzaron a penetrar en el Campo de los Ancestros, logrando despertar a Kion quien se encontraba descansando al lado de su compañera, la cual estaba recostada a su lado, con su cabeza colocada cerca del rostro de su compañero.
Kion lentamente abrió los ojos, observando la belleza de la cheetah, se sonrojo un poco al ver lo cerca que estaban sus rostros, luego recordó todos los sucesos de la noche pasada y sonrió. Su sueño se había hecho realidad, finalmente estaba con la chica que amaba por lo que sabía que la vida de ambos ya no será la misma, más bien, será una nueva etapa, una que juntos recorrerán hasta llegar a un nuevo sueño, sueño que Kion anhelaba tener, el cual era comprometerse con Fuli y formar una familia.
A pesar de su edad, Kion ya estaba entrando en la adolescencia, su mente ya no era la de un cachorro infantil, ya pensaba seriamente cuales serían sus planes para su futuro, gracias a las experiencias vividas en la noche pasada, su mentalidad cambio por completo, era más sabio y cuidadoso con sus decisiones. Ahora sus principales deberes como líder no era solo cuidar el reino de toda clase de peligros, sino también el de cuidar de la seguridad de su compañera ante toda clase de amenazas y sobretodo, el de no herir sus sentimientos como lo hizo aquella vez en el accidente.
Kion se incorporó lentamente y miro a Fuli, estaba durmiendo profundamente con una hermosa sonrisa, por su expresión se percató que estaba gozando de la calidez del ambiente y la suavidad del pasto. El solo sonrió, con mucho cuidado, le dio una lamida en la mejilla a la cheetah y decidió ir a cazar el desayuno.
- Bien, aquí vamos – susurro Kion dirigiéndose al pozo quien, por la luz del sol, reflejaba en el agua un bello color aguamarina.
El cachorro se dio cuenta de este detalle, no era el mismo color que se mostraba por la noche, el lugar tenía muchos secretos por revelar, solo que Kion ni Fuli lo sabían todavía. Sin pensarlo dos veces, salto al lago y comenzó a pescar. Esta vez pesco diferentes tipos de pescado, sin dejar de lado al pescado de colores brillantes, ya que eran los preferidos de Fuli al verla tan contenta cuando los probo por primera vez.
El cachorro tardo cerca de 6 minutos en pescar la suficiente cantidad de peces para satisfacer el estómago de ambos felinos, salió del pozo y se sacudió, con un poco de cuidado de no despertar a su compañera con las gotas de agua. Como era de esperarse, el pequeño león no sintió frio al salir, ni siquiera con las refrescantes brizas mañaneras del lugar.
- En verdad este lugar es maravilloso, de no ser por el mismo, tal vez mi problema con Fuli no se hubiera solucionado – pensó observando a su compañera – Gracias madre y abuelito –
- Kiara me va a molestar por esto por muchos días cuando se entere de todo – susurro con una sonrisa al recordar lo pesada que puede ser su hermana pero a la vez muy juguetona.
Kion finalmente se dirigió donde su compañera y acaricio suavemente su rostro, ella lentamente comenzaba a despertar, abriendo sus hermosos ojos color verde esmeralda. Al ver a Kion comenzó a sonreír.
- Buenos días bella durmiente – susurro Kion con una voz cariñosa
- ¿Kion?... Buenos días – dijo Fuli con una mirada alegre - ¿Dormiste bien?
- Sin duda alguna, contigo quien no dormiría bien – bromeo el león
- Jaja eres un tonto – susurro Fuli con una mueca cariñosa, mientras se incorporaba lentamente y estiraba su cuerpo.
- Sin duda fue el mejor sueño que pude tener, gracias Kion, nunca dormí tan bien hasta el día de hoy en este lugar – agradeció la felina.
- Por nada Fuli, ahora que mencionaste el tema… tengo algo que proponerte – dijo Kion mientras miraba el cielo - ¿Te gustaría quedarte a vivir aquí?
La mirada de Fuli cambio a una de extrañeza, la idea no le disgustaba, era todo lo contrario, le agradaba mucho la idea de vivir en el campo pero luego pensó que no sería lo correcto, ya que el lugar era muy especial para los padres de Kion y no quería arruinar un lugar tan romántico con su presencia.
- Me encantaría vivir aquí pero este lugar es único en su estilo, además de que es uno de los lugares favoritos de tus padres – dijo Fuli mientras veía el hermoso panorama.
- ¿Cómo adivinaste que este es el lugar favorito de mis padres? – pregunto Kion, con una ceja levantada ante la sorpresa.
- Un rey y una reina conocen muy bien su reino, y el hecho de que me hayas traído a un lugar tan magnifico como este lo dice todo, además… – dijo Fuli mientras veía la entrada del lugar – Antes de conciliar el sueño, capte el aroma de tu madre, estaba observándonos.
- ¿Mi madre?... De seguro no quería perderse de la diversión al vernos confesar nuestros sentimientos – respondió Kion con una carcajada, conocía bien a su madre lo cual no le sorprendía el hecho de que haya venido hasta el campo a echar un vistazo.
- Ya lo creo, por cierto casi lo olvido – Fuli se acercó lentamente donde Kion y le dio un pequeño beso en sus labios para sorpresa del león.
- Gracias por esa maravillosa noche Kion, jamás lo olvidare – agradeció Fuli guiñando el ojo, el león solo dibujo una sonrisa en su rostro.
- De nada Fuli, gracias a ti más bien por decidir acompañarme, si no aceptabas la propuesta esto jamas hubiera pasado y nuestra relación estaría completamente rota – respondió Kion mientras se estiraba.
Fuli también había cambiado mucho últimamente, estaba cruzando por la adolescencia al igual que Kion, solo que en ella avanzaba un poco más rápido, ahora era una cheetah más calmada, comprensible, alegre, segura de sí misma y muy fuerte sentimentalmente, el hecho de tener un compañero en su vida provoco un cambio brusco en ella, se volvió más responsable por la seguridad de Kion y la del resto de sus compañeros. Su temperamento cambio a tal grado, que ahora era algo difícil hacerla enojar, ni siquiera los babuinos lo lograrían a no ser que la molestaran con odio.
- Nuevamente gracias por la oferta sobre quedarme en este lugar Kion, pero se apañármelas sola – dijo Fuli con una mirada de seguridad, Kion por el contrario no pensaba lo mismo, sabía que ella sufría por las heladas brizas de la noche y la roca en donde ella dormía no era nada cómoda a comparación del suave pasto del campo.
- Lamento si lo vuelvo a repetir Fuli pero no sucederá nada malo si te quedas a vivir en este lugar, mis padres conocen cientos de lugares donde pueden pasear sin ser molestados – dijo Kion mientras miraba los ojos de su compañera – Solo tendría que hablar con mi padre para que sepa que ahora este lugar te pertenece.
- Además… me gustaría volver a pasar el tiempo contigo en este lugar y dormir juntos – susurro algo apenado ante aquellas palabras
Fuli al verlo de esa manera no pudo evitar reírse, a pesar de ser compañeros, su amigo sigue sonrojándose ante la idea de quedarse a dormir a lado de una chica que no sea pariente suyo. En eso el estómago de Kion ruge, al igual que el de Fuli. Ambos se sintieron apenados al comenzó pero luego se comenzaron a reír, luego Kion le muestra la cantidad de peces que había pescado, ambos sin dudarlo comenzaron a caminar en dirección hacia el banquete.
- Había comido estos tipos de pescado antes… pero de alguna manera los peces de este pozo los vuelve más sabrosos – comento Fuli con una mirada de satisfacción mientras daba un gran mordisco.
- Ya lo creo, este lugar tiene secretos que aún no hemos visto – respondió Kion al recordar el detalle del color del pozo.
- Kion lo decidi, quiero quedarme a vivir aquí – susurro Fuli ante un Kion sorprendido, quien casi se atora con un pedazo de pescado.
- El pescado te hizo cambiar de opinión o que – dijo Kion respirando rápidamente ante la falta de aire.
- Lo siento, fue una broma cruel – rio Fuli al ver la expresión de Kion.
- Ja Ja que graciosa – dijo Kion con un tono sarcástico luego de calmar su respiración – Pero hablando en serio, hare lo posible por convencer a mi padre para que puedas quedarte, eso te lo aseguro
- Veo que no puedo hacerte cambiar de opinión, mi querido líder – susurro Fuli al terminar de comer su ultimo pescado.
- No quiero que sufras por las noches, no me parece justo desde mi punto de vista, si me lo hubieras dicho antes, habría pedido a mi padre que te quedaras con nosotros en la roca del rey – dijo esto ultimo con una voz melancólica.
Muchas gracias Kion pero ya te lo dije, se apañármelas sola, aparte los cheetah somos animales solitarios – dijo esto mientras veía el suelo, luego miro los ojos de Kion con mucho cariño – Pero en mi caso ya no lo es, te tengo a ti.
Kion sintió una felicidad tremenda al escuchar esas palabras, el hecho de compartir su vida con su mejor amiga lo volvía el león más feliz del reino.
Ambos decidieron partir rumbo a la roca de la guardia para encontrarse con sus compañeros, pero casi llegando a la entrada Fuli se detuvo. Kion giro a verla y vio tristeza en su rostro, Fuli al darse cuenta que Kion la observaba, giro la mirada. Él se acercó a ella y le dio una lamida para calmarla, sabía que algo la inquietaba bastante.
- ¿Qué pasa linda? ¿Porque esa cara de tristeza? – pregunto Kion mientras se sentaba al frente suyo. Fuli se alejó un poco más de el mientras veía el suelo.
- Tengo miedo Kion… – confeso la felina – Tengo miedo de que todos nos rechacen por nuestra relación, nuestros amigos, el resto de los animales, tus padres, todos… lo nuestro no es algo natural y lo sabes muy bien –
Kion se acercó a ella nuevamente y con su pata levanto suavemente su rostro y la miro a los ojos de manera consoladora.
- Ono, Beshte y Bunga son nuestros amigos, ellos lo aceptaran, al igual que el resto de los animales del reino y mi familia – susurro con un tono suave, Fuli lo miro a los ojos con una mirada de esperanza ante las palabras de su compañero - Te lo mencione ayer, no me importa si el resto del mundo nos ve de otra manera, tu eres la chica de mis sueños y nunca dejare que nadie te insulte ni mucho menos te voy a dejar sola – finalizo dándole una lamida en la mejilla.
Fuli se conmovió por esto, dándole un gran abrazo a Kion, quien a su vez lo correspondió, ambos comenzaron a ronronear, acto seguido Fuli comenzó a juntar su cuerpo con el de Kion de manera llamativa, su miedo se había esfumado.
- Te amo Kion - le susurro Fuli mientras juntaba pegaba su nariz junto a la de Kion.
Mientras tanto en la roca del Rey
Pasaron algunas horas.
Todas las leonas se encontraban descansado luego de un arduo día de trabajo en la noche anterior, ser cazadoras no era una tarea fácil, tenían que trabajar al máximo para alimentar a todas las bocas carnívoras, sobre todo la de los cachorros. Desde un extremo, en una roca plana se encontraba Kiara descansando con sus amigas Tiifu y Zuri, mientras que Nala estaba cerca de ellas, rodeándolas con sus garras.
Simba ya había despertado, al ver a toda su familia descansar tan cómodamente sonrió, se acercó lentamente donde Nala y le dio un pequeño beso antes de retirarse de la cueva, se dirigió directo a la punta de la roca a contemplar su reino. Con una mirada en el cielo, se acordó de Kion.
- Hijo, espero que hayas podido encontrar lo que andabas buscando toda tu vida – pensó con una mirada de alegría, pensar en el hecho de que sus hijos ya están pasando por la pre adolescencia lo hacían sentir viejo.
- Jeje deseria tener su edad y revivir mis tiempo con Nala – susurro con una sonrisa al recordar toda su infancia. – Todo era divertido en esos tiempos, metiéndome en todas clases de problemas y Nala siempre siguiéndome sin importar que tan peligrosas fueran nuestras aventuras hasta que Scar arruino esa parte de mi vida.
- Ahora te toca a ti Kion, disfruta mucho de tu juventud al lado de la chica que amas – pensó esto último antes de escuchar una voz desde el cielo, se trataba de Zazu.
- Buenas días Majestad – saludo el mayordomo mientras mostraba una reverencia ante él.
- Buenos días Zazu, ¿cómo está el reporte de hoy? – pregunto Simba mirando seriamente al pájaro azul.
- Muy bueno señor, todos los animales están cumpliendo al pie de la letra sus rutinas matutinas, no hay conflictos entre los hipopótamos y cocodrilos en el manantial, y los depredadores no están violando el código del orden del ciclo de la vida, por lo que las cebras y el resto de los herbívoros están a salvo – finalizo Zazu, secándose el sudor de su frente.
- Perfecto, ahora lo que necesitamos es un poco de paz, después de todo ha sido una semana verdaderamente difícil con las celebraciones, tradiciones y tratados entre reinos – suspiro Simba al recordar todos los deberes reales.
- Bueno nadie dijo que sería fácil ser rey de un reino tan grande pero en mi humilde opinión señor, usted lo hace de maravilla, su padre estaría orgulloso – comento Zazu con una sonrisa, Simba al escuchar esto no pudo evitar recordar todas sus aventuras que tuvo con Zazu, quien diría que actualmente son muy buenos amigos.
- ¿Algo más que necesites decirme Zazu? – pregunto Simba con una mirada tranquila
Zazu estuvo a punto de hablar pero fue interrumpido por unas pisadas, eran Beshte, Bunga y Ono, quien estaba parado encima del hipopótamo
- ¡Buenos días hermano adoptivo! – saludo Bunga alegremente a Simba, quien ya se había acostumbrado a las travesuras de su "hermano", este le devolvió el gesto acariciando suavemente su cabeza con su pata.
- Buenos días muchachos, ¿qué es lo que sucede? – pregunto el rey con curiosidad al ver a la guardia.
- Buenos días su alteza, vinimos a ver a nuestro líder, ¿está descansando aun? – pregunto Ono observando dentro de la cueva.
- No sabría decirles ya que él no está aquí en este momento, ni estuvo con nosotros durante toda la noche – replico Simba con una mirada seria
- ¡Que! ¿No estuvo con ustedes? ¿Se escapó? – pregunto Besthe, él no sabía nada acerca de la entrada secreta y de la pequeña misión nocturna que tuvieron Ono y Bunga con Kion.
- Es una larga historia Beshte, te la contare luego – dijo la garza mientras aterrizaba cerca de Bunga
- Ayer lo dejamos solo en el bosque, dijo que tenía un plan para traer a Fuli de regreso – explico Bunga con una mirada confusa.
- Eso y de una entrada secreta detrás de una cascada – finalizo Ono con un tono de preocupación.
Simba rápidamente se percató del paradero de su hijo, sabía que él tenía un plan para reconciliarse con Fuli, pero no sabía que la llevaría a ese lugar en especial.
- Estoy seguro que Nala tiene algo que ver con esto, igual de traviesa como siempre – pensó Simba con un suspiro, luego observo a los miembros.
- Mmm creo que tengo una idea de donde podría estar, descuiden muchachos, dentro de unos minutos llegara mi hijo, espérenlo en la cueva de la guardia – ordeno Simba al grupo, quienes asistieron con la cabeza. Pero antes de que se retiraran, un mensaje de Zazu los detuvo por completo.
- Como decía señor, tengo un mensaje del rey Faraji de Alsius Rock, por la noche vendrá un cheetah a solicitar la ayuda de la guardia del león – finalizo Zazu
- ¿A pedir la ayuda de mi hijo y de sus amigos? Bueno eso es nuevo para mí – dijo Simba algo intranquilo ante tal pedido de ayuda.
- No se preocupe su alteza, al parecer los animales cercanos al reino no tardaron en rumorear sobre nuestras hazañas en las lejanías y en otras partes del reino – dijo Bunga con una sonrisa presumida.
- Parece que sí y necesitamos que la guardia esté disponible ante la llegada del representante de ese reino – dijo Zazu seriamente mientras notaba la ausencia de Kion y Fuli – La guardia completa muchachos.
Simba vio atentamente al pequeño grupo y los miro seriamente antes de pronunciar las siguientes palabras, un aire de preocupación.
- Muchachos respóndanme esto con total honestidad ¿Están preparados para una misión de este nivel? –
Los tres miembros intercambiaron miradas, nunca antes habían realizado este tipo de tarea y menos en la que deba ayudar a otro reino totalmente desconocido para ellos, pero luego pensaron que lo más seguro es que Kion acepte el pedido sin dudarlo, por cual los tres respondieron afirmativamente ante la pregunta de Simba.
- Muy bien, como mencione anteriormente, esperen a Kion y Fuli en la cueva de la guardia, ya no tardan en llegar – menciono Simba con un aire de insatisfacción, por alguna razón no creía en las palabras del pequeño grupo.
- De Hecho ya llegue, estoy detrás de ustedes y con gusto acepto el pedido de ayuda del rey Faraji – dijo una voz conocida ante la sorpresa de todos, era Kion quien los observaba desde atrás de una gran roca
- ¡Kion! – gritaron sus amigos al verlo en perfecto estado y con una mirada de alegría, eso significaba buenas noticias para ellos, antes de que ellos preguntaran por Fuli, Kion se adelantó.
- Si quieren saber dónde está Fuli, está descansando en la cueva, vallan a verla muchachos – dijo Kion con un tono tranquilo, dando a entender que logro reconciliarse con Fuli. – Necesito hablar a solas con mi padre ¿Me disculpan muchachos?
- Afirmativo – Respondió Ono por todos mientras alzaba el vuelo – Vamos a ver a Fuli muchachos – grito mientras volaba en dirección a la cueva.
- Alli voy, ¡Zukazama! – grito el tejón mientras daba un gran salto hacia el pasto.
- ¡Espéranos Bunga! – grito Besthe mientras bajaba con cuidado.
Luego de que se fueran los miembros y Zazu, Kion se acercó a su padre y le dio un gran abrazo, el no dudo en corresponder el abrazo, Kion lo miro sonriendo demostrándole toda su felicidad. Simba entendió el mensaje por lo cual felicito a Kion con una sonrisa.
- Buenos días hijo, veo que la pasaste muy bien anoche – saludo Simba con una mirada picarona
Mientras tanto en la cueva de la guardia
Ono llego primero a la cueva, al sobrevolar la zona pudo encontrar a Fuli quien se encontraba aseándose encima de una roca plana, cerca al muro con los dibujos artesanales de Rafiki, se acercó con mucho cuidado para no asustarla.
- ¿Fuli? – susurro Ono algo tímido
Las orejas de Fuli se levantaron ante el sonido y giro la cabeza, al ver a Ono dibujo una gran sonrisa en sus labios, la garza nunca la había visto sonreír de esa manera.
- Hola Ono, ¿cómo estás? – respondió Fuli mientras se incorporaba
- Muy bien al verte aquí de nuevo, nos tenías muy preocupados – dijo Ono con un suspiro y con un sentimiento de alivio.
- Lamento que se hayan preocupado por mí, no volverá a suceder – susurro Fuli, quien a la vez acariciaba la cabeza de la garza, logrando que este se sintiera feliz.
- ¡Fuli! – gritaron con alegría Ono y Beshte al ver a su compañera de regreso
- Hola muchachos, que bueno verlos – saludo Fuli con una mirada de alegría, Bunga no pudo contener su emoción y la abrazo muy fuerte, sabía que a la cheetah no le agradaba que tocaran su pelaje pero su emoción fue mayor.
Fuli, en vez de alejarlo, lo abrazo con mucha alegría para sorpresa de los demás, ella había cambiado mucho desde la última vez que la vieron. Mayormente ella no demostraba mucho afecto hacia los otros, pero esta vez era diferente. Luego se acercó donde Beshte y acaricio su cabeza con sus patas.
- No voy a negarlo, los extrañe mucho muchachos – confeso Fuli
- Y nosotros a ti, creímos que nunca más te volveríamos a ver – dijo Bunga con un tono de alegría.
En eso recordó el asunto entre el Kion y Fuli.
- ¿Tu y Kion ya se reconciliaron? – pregunto Bunga con una mirada de preocupación, la cheetah lo miro y le dio una dulce sonrisa
- Por supuesto que sí, estoy dentro del equipo nuevamente – dijo Fuli, mientras se estiraba un poco – Estoy más que lista para corretear a las hienas.
Ono se percató de un detalle, los ojos de Fuli mostraban un brillo que nunca había visto antes, lo mismo vio en los ojos de Kion al verlo feliz en aquella roca, por lo cual logro darse cuenta que no solo se trataba de una simple reconciliación, paso algo más entre ellos dos.
- Fuli disculpa la pregunta pero acaso tú y Kion… - no estaba seguro de tocar aquel tema pero tenía que disipar esa duda existencial.
Ella al escuchar eso se puso muy nerviosa, no sabía cómo reaccionarían sus compañeros ante la noticia, Beshte y Bunga notaron su extraño comportamiento, pero decidieron calmarla.
- Tranquila Fuli, ya lo sabemos todo pero necesitamos confirmarlo – dijo Beshte con una mirada seria.
- Dinos, ¿es verdad todo eso que me contó Ono? – pregunto Bunga, logrando que Fuli se sintiera mas presionada, esta no pudo contenerlo mas y decidió hablar.
- Si… Kion y yo nos amamos – luego levanto la vista y sonrió – Y ahora somos compañeros… o una pareja por así decirlo.
Los tres miembros se miraron entre sí por unos minutos para el desconcierto de Fuli, estaba a punto de hablar hasta que Ono la sorprendió.
-¡Hapana! Felicidades Fuli! – grito la garza con mucha alegría, volando cerca de Fuli
- Eso es bungafantastico, aunque no me lo hayan contado a mi primero pero igual es bungafantastico – dijo Bunga con mucha alegría.
- Eso es genial, siempre supe que había algo escondido entre ustedes dos – dijo Beshte con una lagrima en su ojo.
- Besthe, ¿estas llorando? – pregunto Bunga al ver la mirada de su amigo, este solo aparto la mirada algo apenado por su emoción.
- Vamos no es para tanto Besthe – susurro Fuli conmovida ante las emociones de su amigo – Seguimos siendo el mismo grupo de siempre, no los ignoraremos ni mucho menos los dejaremos a un lado.
- No es eso, son lágrimas de felicidad, estoy completamente feliz Fuli, por fin están juntos luego de tanto tiempo, es por eso que lloro – revelo el hipopótamo con una mirada de alegría ante una sorprendida cheetah, ella se acercó y le dio un beso en la frente.
- Valla que eres un tontito, hacerme preocupar de esa manera – susurro Fuli con una voz dulce
- Oye yo también quiero un beso, después de todo soy el más adorable – reclamo Bunga con una mueca infantil, Fuli sonrió y le dio un beso en la frente.
Ono solo se divertía ante tal escena, la guardia del león nunca se había mostrado tan unida como ahora. Todo gracias a Kion y Fuli.
Mientras tanto en la roca del Rey
Kion ya le había contado toda la verdad a Simba, incluyendo la parte de su sueño con Mufasa y la conversación con su madre. El rey estaba sorprendido al escuchar tan interesante experiencia por parte de su hijo, se sentía muy orgulloso de él, su pequeño cachorro ya era todo un adolescente con una pareja, aunque fuera de otra especie. Simba dio un fuerte suspiro y miro a su hijo.
- Primero que nada Kion, te felicito por haber reunido a la guardia del León una vez más, fuiste muy inteligente al llevar a Fuli al Campo de los Ancestros, ese lugar, aunque no lo creas, es mágico – dijo Simba mientras acariciaba la cabeza del cachorro.
- Segundo, no hace falta que me lo preguntes, yo con gusto acepto tu relación con Fuli, después de todo estoy en eterna gratitud con ella por haberte salvado la vida. Por lo que, con mucho, ella es bienvenida a quedarse a vivir con nosotros, puede dormir contigo en este lugar si ella lo desea. – dijo Simba con un tono amigable.
Kion estaba más que agradecido de escuchar esas palabras, su padre estaba aprobando su relación, con eso le bastaba para ser feliz. Luego recordó la promesa que le hizo a Fuli.
- Papá ¿Te puedo preguntar algo sin que te enojes? – pregunto Kion con timidez, no quería causar alguna incomodidad a su padre.
- Depende de la pregunta que hagas Kion – dijo Simba con una mirada seria.
- Bueno aquí va, tu sabes que los cheetas por lo general son solitarios y no les gusta andar en manada… por lo que no creo que Fuli quiera venir a dormir en este lugar y… - estaba aterrado ante la reacción de su padre, Simba no era un mal padre pero cuando se enojaba con sus hijos, era algo duro – Quisiera saber si me puedes dar tu permiso para que Fuli se pueda quedar a vivir en el lago de los ancestros, sé que es uno de tus lugares preferidos pero ella sufre todas las noches por el intenso frió y la incomodidad del terreno.
Kion vio la mirada de su padre, el solo se limitó a ver el cielo mientras la refrescante brisa los abrazaba. Luego de unos minutos, giro a ver a su hijo y para su sorpresa, le dio una mirada de aprobación.
- Por supuesto que sí, Fuli se puede quedar a vivir en ese lugar si ella lo desea – pero luego cambio su mirada a una más seria – Pero solo si promete guardar el secreto, ese lugar es especial para el reino y si es descubierto por mas animales, habrá muchos problemas.
Kion no podía estar más agradecido con su padre, tanto así que salto sobre el con mucha fuerza, logrando tumbarlo, así como Simba lo hacía con Mufasa.
- Muchas gracias papá, te prometo que no te vas a arrepentir – dijo Kion mientras abrazaba a su padre, este comenzó a reír al recordar como el de pequeño saltaba sobre Mufasa, lo cual lo alegro mucho.
- Jaja de nada hijo, si tú eres feliz entonces yo también lo soy – en eso se incorpora con cuidado de no lastimar a su hijo. Antes de que pudiera proseguir con la charla, Zazu regreso volando a toda velocidad muy alterado.
- ¡Su alteza!, hubo un cambio de planes, ¡el representante del reino aliado ya está aquí! – grito Zazu muy alterado, Simba estaba algo perplejo ante la llegada repentina del Cheeta, mientras que Kion no sabía a qué se refería, no llego a tiempo para escuchar que el animal enviado era un cheetah.
- ¡Kion! Ve con la guardia y diríjanse hacia el manantial de los hipopótamos, allí nos reuniremos, yo iré a recibir a nuestro invitado – ordeno Simba mientras veía a Zazu – Zazu, llévame con el representante, no podemos dar una mala imagen de nuestro reino.
- Esta bien padre, nos veremos allí en unos minutos – grito Kion mientras corría directo a la cueva, Simba solo asintió con la mirada y se fue corriendo con Zazu.
Cuando todos se retiraron, una pequeña cachorra había escuchado toda la historia de Kion y Fuli, y se veía muy molesta, lentamente entro a la cueva con una mirada de rabia. Kiara tambien lo habia escuchado a escondidas, se sentia muy feliz por su hermano pero triste por el corazón roto de su amiga.
- Esto no saldra nada bien si ella se encuentra con Fuli - susurro la princesa con preocupación.
Mientras tanto en la cueva de la guardia
Toda la guardia se encontraban discutiendo y riendo a la vez sobre anécdotas del pasado, Fuli estaba tranquila al ver que sus amigos aceptaban su relación con su líder. Su felicidad estaba por los cielos. Hasta que de pronto llego Kion muy agitado. Sus amigos estaban a punto de felicitarlo hasta que Kion les robo la palabra.
- Guardia del León, al parecer el representante de Alsius Rock llego antes del tiempo previsto, necesitamos ir al manantial de inmediato – grito Kion con una mirada seria.
- ¿Tan pronto? Pero si aún es de día – pregunto Bunga
- Alsius Rock….- susurro Fuli sin que nadie la escuche, de pronto se perdió en sus pensamientos.
- Si lo se Bunga, tampoco mi padre se lo esperaba, necesitamos ir de inmediato – dijo Kion mientras veía a sus compañeros – ¿Lista Guardia del León? Hasta el fin de las praderas.
- ¡Guardia de león, defensa! – gritaron todos excepto Fuli quien seguía perdida en sus pensamientos, Ono se percató de este detalle y aterrizo al costado de Fuli
- ¿Fuli? – no hubo respuesta - ¡Fuli!
Fuli giro su mirada y observo confundida a Ono quien lo miraba extrañado, este le indico lo que Kion había ordenado y ella asistió con la cabeza, se incorporó comenzó a correr con una mirada de preocupación, detalle que Ono llego a ver.
Luego de unos 10 minutos
Toda la guardia se encontraba en fila, esperando la llegada de Simba con el representante. Todos estaban tranquilos a excepción de Fuli, estaba sudando por el misterioso nerviosismo que tenía en ese momento. Kion observo a Fuli y se percató de su estado.
- Fuli ¿Te sientes bien? – Pregunto Kion mientras se acercaba lentamente a ella, sin obtener respuesta alguna – Fuli…-
- ¡Ah! ¿Que sucede Kion? – pregunto Fuli muy alterada ante la sorpresa del príncipe, este estaba a punto de decir algo hasta que escucho la voz de Simba, giro y vio al representante. Se trataba de un cheetah un poco más grande que Fuli, sus marcas eran muy oscuras, su cuerpo estaba cubierto con algunas cicatrices, en su rostro había una cicatriz en su frente y tenía ojos azules puro. Kion al hacer contacto visual con él, se vieron de una manera poco amigable, inclusive hasta un poco desafiante, como si ya hubieran tenido conflictos en el pasado.
- Muchachos, les presento a Khamisi, líder de la guardia de jaguares de Alsius Rock – dijo Simba con una mirada seria.
- Es un placer conocerlo Khamisi – saludo Kion con una mirada completamente seria al Cheetah
- El placer es mío… Kion – respondió el cheetah devolviéndole la mirada desafiante – Muchos animales alrededor de mi tierra me comentaron la excelente labor que realizan tus compañeros.
Estaba a punto de saludar al resto de los miembros hasta que sus ojos se fijaron Fuli, se acercó lentamente a ella quien a la vez, lo veía con sorpresa.
- ¿Fuli?... ¿Fuli, en verdad eres tú? –pregunto Khamisi con una mirada incrédula, de pronto le da un abrazo repentino, alterando a la cheetah aún mas
- Gracias a los reyes mi amor, todos se van a alegrar cuando… - no pudo terminar su frase, debido al fuerte zarpazo que le lanzo Fuli en la mejilla, dejándolo con el rostro ensangrentado, el resto de la guardia, sobretodo Kion estaban sorprendidos al ver lo que estaba pasando.
- ¡Aléjate de mí idiota! No te me acerques – gruño Fuli mostrando sus colmillos, estaba completamente enfadada – No lo volveré a repetir, ¡lárgate de este lugar y no regreses nunca más!
El líder cheetah estaba furioso ante la acción de Fuli, estaba a punto de atacarla hasta que Kion salto sobre él y le propino un fuerte golpe en la herida que tenía en el rostro, provocando que este cayera fuertemente. Acto seguido se alejó de él y se colocó delante de Fuli con intenciones de protegerla, con una mirada llena de rabia observo al cheetah quien se incorporaba con una mueca de disgusto y enfado. Ono, Besthe y Bunga no sabian que decir ante la fuerte reacción de Fuli, el enfado que ella tenia no se comparaba en nada a lo que vieron el dia del accidente.
- ¡Muchachos tranquilos!, no peleen - dijo Bunga, pero luego detenido por las garra de Ono quien lo veía miraba con una mirada alarmada, el también estaba asustado por lo que estaba pasando en ese preciso instante.
- ¡Bunga quédate detrás de Beshte y no preguntes! - aconsejo Ono quien a su vez trataba de apartar a su amigo del conflicto.
Kion miro de reojo a sus compañeros y con una mirada seria les dijo que se mantuvieran alejados del área para que no se vean envueltos entre la pelea, Besthe entendió el mensaje y con un brusco movimiento logro empujar levemente a Bunga sin lastimarlo, al lado del manantial mientras que Ono voló cerca a un árbol muy alto, cubierto de muchas frutas. El león al ver que su equipo estaba lejos del conflicto sonrió por poco tiempo, luego de eso encaro a su "amigable" visitante.
- Fuli ¿Quién es este tipo? – Pregunto Kion con un tono de voz alta.
- ¡Ella es mi prometida maldito cachorro! – grito con enojo el cheetah – ¡Aléjate de mi chica!
- ¿PROMETIDA? – gritaron los 4 miembros de la guardia con total incredulidad, Simba por su lado estaba impactado ante las acciones de Fuli, Kion y Khamisi. Kion estaba desconcertado y sorprendido por la revelación que hizo el furioso cheetah, no podía creer en esas palabras.
- Ella es la princesa de Alsius Rock, huyo cuando nuestros padres nos comprometieron hace algunos años – dijo Khamisi mostrando los colmillos, Kion se puso a la defensiva, mostrando sus garras.
- Fuli… ¿Todo eso es cierto? – pregunto Kion sin apartar la vista del cheetah quien a la vez se ponía mas furioso.
- Kion… yo… lo lamento pero… todo es cierto – dio unos pasos delante de Kion quien lo veia con una mirada decepcionada ante la confirmacion de las palabras de su compañéra – Todo lo que dice es cierto... soy una princesa nómada.
En eso Fuli se coloca cerca a Kion y enrolla su cola en el cuello de Kion, él estaba callado antes las acciones de su compañera, ella lo miro con una mirada de tristeza, a tal grado de que sus ojos se estaban llenando de lagrimas.
- Te lo explicare todo cuando esto termine, tienes mi palabra... confía en mi Kion así como yo confié en ti cuando me buscaste - susurro Fuli a Kion quien se sentía abrumado por las emociones y revelaciones, finalmente el suspiro y se limito a verla con una sonrisa
- Esta bien Fuli, eres mi pareja, confio en ti sin importar lo que pase - susurro Kion, el cheetah se percato de la mirada entre ambos felinos, no tardo en darse cuenta que ambos se tenían mucho aprecio.
Fuli al ver esto se alegro por la comprensión de su compañero, cerró los ojos y encaro a Khamisi con una mirada penetrante, estaba decidida a proteger a su Kion a toda costa. Con las garras se coloco en posición defensiva ante cualquier ataque.
- ¡Khamisi! no te atrevas a tocar Kion, él es mi pareja y.. – Miro de reojo a Kion quien también lo veía atentamente – Lo amo demasiado.
- ¿Que lo amas? ¡dejate de estupideces Fuli, el es un leon y tu una cheetah, ambos no pueden estar juntos! - grito Khamisi cada vez mas enojado por las palabras de Fuli - Ademas, eres mi prometida, me perteneces.
- Jamas permití que nadie eligiera mi destino, ni siquiera mis padres - respondio Fuli cada vez mas molesta - Nunca te ame Khamisi, eres un ser completamente desagradable y despreciable, que no sabe tratar con respecto a sus compañeros, solo sabes dar ordenes sin tener el cuenta el sentimiento de los que te rodean.
- Kion en parte me salvo de la soledad, soledad que ustedes ocasionaron en mi - dijo Fuli mientras recordaba todas sus aventuras con la guardia - Gracias a el tengo amigos, amigos que son muy valientes, fuertes, cariñosos y... - Fuli observo al resto de la guardia y a Kion con una una mirada repleta de amor - Ellos son mi verdadera familia, sobretodo Kion... lo tengo a el como mi pareja y lo quieras o no, lo amo con toda mi alma, jamas me separare de el. Por lo cual no te pertenezco en nada.
Kion y el resto de la guardia se alegraron mucho ante las dulces palabras de Fuli, no tenían idea del enorme cariño y amor que les tenia la cheetah, por lo que al escuchar estas palabras, llegaron a conmoverse. En especial Simba, quien escuchaba atentamente las palabras de la cheetah, se sintió completamente orgulloso de la lealtad de Fuli hacia sus compañeros, sin duda ella era alguien especial, vio en ella el reflejo de Nala.
- Kion… patetico y maldito cachorro, me las vas a... – nuevamente fue golpeado con un zarpazo, esta vez en la otra mejilla, causándole un tremendo dolor al cheetah, la sangre no dejaba de brotar de su rostro.
- ¡No te atrevas a hablarle así! Desgraciado – grito Fuli con mucha rabia al escuchar aquel insulto contra su compañero.
En eso se escucha un enorme rugido, era Simba quien estaba encarando a Khamisi después de escuchar aquellos insultos contra sus hijos, los cuales causaran la ira del rey.
- ¡Khamisi! ¡No se te ocurra tocarlos! – gruño Simba con una mirada llena de ira.
Todos los animales alrededor de la zona miraban atentamente la sangrienta escena con mucho terror, estaba a punto de desatarse una pelea.
Continuara….
Fin del Capítulo 4
Notas del escritor: Perdonen si en este capitulo hubo mucho dialogo y poca acción, pero es importante enfatizar el desarrollo de los personajes como es el caso de Kion y Fuli, quienes estan comenzando a vivir una nueva etapa en sus vidas, así como también el desarrollo de sus sentimientos hacia sus compañeros. En el siguiente capitulo se viene lo bueno.
Un gran abrazo. Suerte
