Hola, espero que este capitulo les guste, perdón por no haber actualizado en tanto tiempo, pero he estado bastante ocupada con la universidad y con mi madre en casa es casi imposible sentarme a escribir . en fin, ojalá les guste y espero poder continuar actualizando mas seguido :3

Severus correspondió el beso que la muchacha le ofrecía, presionando suavemente sus labios contra los de ella. Al percatarse que abría levemente su boca y acariciaba sus labios con los de ella, empezó a imitarla como pudo. No sabía si lo estaba haciendo bien, pues nunca había besado a nadie antes. Se preguntó si él sería también el primer beso de Hermione, y sintió vergüenza por encontrarse a sí mismo deseando serlo con toda su alma. Quería ser su primer amor, su primer beso, y también su primera vez…

Su boca era tibia y suave al tacto, con un sabor un poco indescriptible, pero definitivamente dulce. La boca de Snape era notablemente inexperta, pues se abria y cerraba con un poco de torpeza, pero con un sincero apetito por la boca de Hermione. La chica atrapo el labio inferior del Slytherin entre los suyos y lo mordió suavemente. El slytherin soltó un pequeño gemido que motivó a la chica a continuar explorando las reacciones de su profesor. Llevó sus manos a la cabeza de Snape, pasando sus dedos entre las hebras del sedoso cabello negro que ahora marcaba el rostro del hombre, acercando un poco más sus rostros, haciendo el beso más profundo e intenso. Snape vaciló un momento y puso sus manos, hasta entonces libres, sobre la cintura de la chica, y la atrajo a su cuerpo. Ella no opuso resistencia, pero rompió el beso por un momento para verlo a los ojos. Ahí estaban de nuevo, esos enormes ojos marrones observándolo, pero esta vez había algo distinto en ellos. Había una expresión más madura, más seductora, propia de una leona. Snape estaba embelesado con aquellos ojos pardos, y con una mano apartó un mechón de cabello castaño que caía sobre su frente. Ella le sonrió, y él amó completamente esa sonrisa. La besó de nuevo, esta vez en el cuello. Ella cerró los ojos y entreabrió la boca para dejar escapar un suspiro de satisfacción. Continuó besando su cuello, su clavícula, deshizo el nudo de la corbata roja y dorada que bloqueaba su camino sin dejar de besarla, desabrochó unos cuantos botones del uniforme de Hermione, desnudó sus hombros y los besó tiernamente, casi con miedo a hacerle daño. Ella disfrutaba de las dulces caricias que los labios de su pocionista le brindaban, y comenzó a desabrochar la túnica negra que este llevaba sobre sus hombros. Pronto de la ropa de ambos solo quedaba la ropa interior sobre sus cuerpos y todo lo demás esparcido en el suelo. Snape se sentó en la orilla de su cama, atrayendo el cuerpo de Hermione hacia el suyo. Sus pechos quedaban a la altura de su rostro, pero él no apartó la mirada de sus ojos en ningún momento. Acarició sus manos tiernamente, subiendo por sus brazos y bajando de nuevo desde sus hombros hasta sus caderas. El conjunto de lencería rosa que la chica llevaba acentuaba sus curvas de una manera que con sólo verla era imposible no desearla, y Snape, con sus bóxers negros ajustados dejaba muy poco a la imaginación, y su excitación al besar a Hermione era ya muy visible. La chica lo besó de nuevo, esta vez con más pasión y lujuria de la que ella misma estaba consciente que sentía, devoró sus labios en un beso hambriento, introdujo su lengua húmeda y caliente en la boca de su profesor, acariciando con ella la lengua de Snape y disfrutando cada gemido que soltaba. Él la tomó de la cintura y la acostó en su cama en un rápido movimiento. Se colocó encima de ella, respirando pesadamente y con la sangre acumulada en la parte baja de su cuerpo. Se inclinó sobre ella y le mordió el lóbulo de la oreja mientras le susurraba al oído.

-Hermione, te amo… amo cada parte de tu hermoso cuerpo, y quiero que seas mía…

Ella se estremeció. Sintió como los dedos de Snape se entrelazaban con los suyos sobre el colchón. Como respuesta, levantó sus piernas y las entrelazó al torso desnudo del pocionista. Sintió su piel arder en deseo, y comenzó a besarla frenéticamente, desabrochando el sujetador rosa de la joven. Ella recorría con sus manos la espalda de su profesor, subiendo y bajando continuamente, hasta llegar al trozo de tela negra que cubría la intimidad de Snape. Sin dejar de besarlo, deslizó la prenda por sus fuertes muslos y dejó a Snape completamente desnudo. Antes de que ella pudiera darse cuenta, sobre su propio cuerpo ya no había nada que cubriera su feminidad, y ambos sentían la tibieza de la piel del otro contra la suya. Hermione introdujo su lengua con más fuerza en la boca de Snape, y él ya no pudo más. Dejó de besar su boca para continuar hacia su cuello, dejando pequeñas marcas rojas con sus dientes y un camino de hilos transparentes hechos de su saliva. Se detuvo en sus pechos, redondos y llenos. Besó la piel que los cubría y mientras lamía el pezón de uno, amasaba el otro con una mano, arrancando suspiros y gemidos de la boca de la joven. Repitió el acto con el otro pecho, introduciendo en su boca el pezón rosa y succionándolo suavemente. Ella acariciaba su cabeza, despeinando sus cabellos y diciendo su nombre entre suspiros.

-Severus…- la chica gemía entrecortadamente, sus mejillas ardían- Házme tuya…

Snape abrió los ojos. En ellos había una sensualidad propia de una serpiente, una característica seductora que muy pocas veces en su vida había mostrado. Miró a Hermione con esos ojos y se irguió sobre ella. Tomó una mano de la joven por la muñeca, y la dirigió hacia la parte baja de su cuerpo. Hizo que con ella tomara su miembro, duro y palpitante. El tacto de la virilidad de Snape hizo que Hermione se excitara aún más, y un líquido transparente comenzó a brotar de sus comisuras. Snape no dejaba de mirarla a los ojos, y aún con su miembro en la pequeña mano de la chica, acarició los muslos de la joven, abriéndolos poco a poco, dejando entrever el rosáceo interior de su cavidad, que en ese momento estaba completamente empapada.

Él dirigió la mano de la chica que sostenía su pene para que colocara la punta de éste en contacto con su entrada. El mínimo roce de piel con piel hizo que ambos se estremecieran, soltando ella un gemido y él un suspiro de placer. Él hizo un gesto con su cabeza, y ella entendió que debía continuar. Cuando Snape había entrado completamente en ella, pequeñas lágrimas empezaron a brotar de los ojos de Hermione.

-¿Te duele mucho? – preguntó él, alarmado de haber lastimado a su leona.

Ella negó con la cabeza, y movió sus caderas para indicarle que se moviera. Era cierto que le dolía mucho, después de todo era su primera vez, pero era más fuerte el deseo de hacer el amor con Snape, que cualquier dolor que su cuerpo pudiera sentir. Él cerró los ojos y tocó su frente con la de ella.

-Sabes, Hermione… - estaba un poco avergonzado – esta es la primera vez que yo…

Ella llevó sus manos a los costados de Snape. Acarició con sus dedos la piel pálida del Slytherin, y cerrando sus ojos castaños le dijo.

-También es mi primera vez…

Ambos guardaron silencio, y al cabo de unos segundos se echaron a reír. Ella se abrazo a su cuello y él se aferró a su espalda. El delicado cuerpo de Hermione parecía amoldarse a la perfección al de Snape, él cabía perfectamente entre sus piernas, y la presión que sus muslos hacían sobre su torso era simplemente el paraíso. Sentir la humedad y el calor que lo envolvía al estar dentro de la mujer que amaba, lo hacían desearla todavía más. Comenzó a moverse de atrás hacia adelante, entrando y saliendo lentamente del cuerpo de Hermione. Ella gemía con cada embestida, pero agradeció mentalmente que no fuera un hombre violento en la cama. O quizás por ser la primera vez de ambos, estaba siendo tierno. Sea como fuese, ella disfrutó tenerlo en su interior, sentirlo palpitar y crecer cada vez más, tener la visión del hombre que amaba encima de ella, con sus ojos cerrados y una preciosa expresión en su rostro. Cerró también sus ojos y se dejó llevar por el vaivén del cuerpo de su amante. Ya no le dolía el roce de sus miembros, y comenzó a sentir un intenso calor en su vientre y en sus muslos. Decidió mover sus caderas ella también, aumentando un poco la velocidad. Snape respondió a esto con penetraciones aún más profundas pero aún delicadas, que acabaron por convertirse en embestidas cada vez más fuertes y violentas envueltas en gemidos de ambos y en el fuerte agarre de las piernas de Hermione en su cuerpo. Terminaron en un increíble orgasmo, primero ella arqueando su espalda y gritando el nombre de su profesor, y luego él, llenando el interior de la muchacha con un fuerte gemido y un líquido blanquecino.

Se quedaron ahí, abrazados el uno al otro, Hermione con su cabeza en el pecho de Snape, y él, acariciando delicadamente su cabello y besando su frente. Había sido el paraíso estar en el cuerpo de la mujer que amaba. Miró el rostro de la chica que había quedado profundamente dormida y agotada entre sus brazos, y se prometió a sí mismo nunca dejar que nada ni nadie, ni siquiera él mismo, le hiciera daño a su única alegría en todo el castillo, su Hermione Jane Granger. Besó sus mejillas rosadas, sus labios y la punta de su nariz, para luego quedarse dormido profundamente con una sonrisa en su rostro.

Bueno, es primera vez que escribo algo así, como les dije antes, soy nueva en esto…. xD espero que les haya gustado, y si no porfavor háganmelo saber para así mejorar :3 saludos a todos y todas las que me leen, de verdad aprecio mucho que lean lo que hago, un beso a todas y todos :D