Capitulo 3. Condición

Pov Bella

Después de la ultima cita, Jacob me estaba esperando afuera del consultorio, ese día me toco ir sola.

-¿A donde me llevas?- pregunte.

No dijo nada, me llevo arrastras hasta un callejón.

-¡Jacob suéltame! ¡Me lastimas!- le pedí.

-¿Porque ves tanto a ese doctorcito? ¿Es tu amante verdad? ¡Eres una cualquiera!- me grito soltándome una bofetada.

Caí al piso pegándome en la cabeza con la pared, me dolía horriblemente, me soltó una patada.

-Te has de estar acostando con ese verdad!- dijo soltándome otra patada.

Me puse en posición fetal para amortiguar los golpes.

-¡Te matare! Si no eres mía, ¡no serás de nadie mas!- dijo con odio.

Las lagrimas no dejaban de salir, esto no podía estar pasando.

-Déjala- gritaron.

Voltee a ver quien era, era el doctor Cullen, se acerco a mi corriendo.

-¿Estas bien?- pregunto angustiado, solo asentí.

-Tu amante vino a tu rescate- dijo Jacob riendo.

-Que poco hombre eres- dijo Cullen.

Jacob se le fue encima a los golpes, Edward, lo recibió con un golpe en el estomago sacándole el aire, Jacob cayo al piso.

-Jacob- grite.

Pero Edward me tomo en brazos y me saco del callejón sin dejarme ver si estaba bien Jacob.

-¡Tenemos que volver! ¡Bájame! Jacob me necesita- dije moviéndome entre sus brazos.

Él no dijo nada, solo frunció el ceño ante mis palabras, deje de insistir, no me soltaría por mas que insistiera.

Llegamos a su consultorio, cerro la puerta.

-Siéntate en la camilla, voy curarte esas heridas- dijo.

¿heridas? De que diablos hablaba, me vi en el espejo que tenia, esa no era yo, tenia el labio reventado, sangraba, un hematoma muy grande en la mejilla, debió ser por la bofetada que me dio, me dolía el estomago y las costillas a causa de las patadas, las lagrimas empezaron a salir, ahora si Jacob se había pasado, nunca me había golpeado así, me senté en la camilla, él regreso con guantes, gasas y antiséptico, empezó a curarme, se veía muy molesto.

-Te va arder- dijo.

Me coloco la casa en el labio, si me ardió muchísimo.

-No llores, él no merece tus lagrimas- dijo.

Lo mire, él tenia razón, pero no podía dejarlo, lo amaba, suspire, era mejor no contestar.

Cuando termino de checar los golpes de mis costillas y darme indicación, me extendió la receta y me vio.

-Sabes lo que va suceder, ¿verdad?- pregunto.

Lo mire, tenia que convencerlo de Jake era bueno.

-Yo lo provoque…-.

-¡Basta Isabella! ¡Ya basta!- dijo el interrumpiéndome, estaba muy enojado.

-Hare lo que quiera, ¡pero no lo denuncies!- suplique.

Él me miro por un momento, cerro los ojos, se veía que estaba tratando de contener su enojo.

-¿Harás lo que yo quiera?- pregunto, asentí.

-¡Si lo que usted quiera!- dije con desesperación, suspiro.

-¡Estaba bien!- dijo.

Se paro recorrió su escritorio hasta mi, me jalo del brazo haciendo que me parara, me tomo por la cintura, me sorprendió, mas que eso me agarro por sorpresa.

-No te has dado cuenta que estoy loco por ti, ¿verdad?- pregunto pegándome más a él.

No me esperaba esta confesión, trague en seco, negué con la cabeza.

-Me enamorado de ti- dijo.

Pego su frente con la mía, me sentía paralizada ante sus palabra, que debía decir ante eso, y sin más me beso, esa corriente que hacia presencia cuando él me tocaba, estaba aquí, nunca me habían besado así, no supe como contestarle el beso, él lo termino, y me vio.

-La condición para que no denuncia a Jacob, es que te cases conmigo- dijo él.

Me cayo como una bomba su proposición, rápidamente me llene de enojo, lo empuje, él me soltó, -¡Esta loco! ¡Nunca! ¡Óigame bien! ¡Nunca me casaría con usted! ¡Preferiría estar muerta!- grite.

Tome mi bolso y salí de su consultorio, me sentía enojada, triste y traicionada, primero Jacob me acusaba de serle infiel, después me golpeo como nunca lo hizo y por ultimo este maldito doctor ¡me condicionaba! Que se creía.

Llegue a casa, no quise hablar con nadie, subí a mi habitación y me eche a llorar a la cama, hasta que caí dormida.

Desperté con hambre, iba a bajar cuando escuche voces en la sala, me detuve a escuchar.

-Creo que es lo mejor, él solo la esta lastimando- dijo alguien.

Sino me equivocaba era la voz de Edward.

-Si, es lo mejor- dijo mi padre.

-¿Entonces cuando levantaras la denuncia?- pregunto mi mamá.

¡si lo denunciaría, lo haría! No era broma, esto no podía estar pasando.

-Lo hare saliendo de aquí, y realmente lo siento por besar a Bella, creí que ella sentiría lo mismo por mi con el tiempo, pero veo que no es así- dijo Edward, se escuchaba desanimado, -Bueno me voy, les avisare que pasara- dijo.

Baje corriendo las escaleras, él ya estaba saliendo de la casa.

-¿A Bella a donde vas?- pregunto mamá.

Corrí hacia el antes de que se subiera a su volvo.

-Edward- grite.

Él volteo a verme, camine hacia él con determinación.

-Me casare contigo, hare lo que quieras, pero no denuncies a Jacob- pedí, esperando que no fuera tarde…