CAPITULO 4:
El fin de semana llego sin darse cuenta para Ciel y esta mañana debía estar preparada para lo que podría pasar en el parque de diversiones al estar con todos sus guardianes.
-Espero que este día sea fantástico – decía Ciel mirando por la ventana de su habitación
-Dame-Ciel si no te apuras llegaras tarde – aparecía Reborn recostado en la puerta de la habitación de su estudiante
-Okey – respondía Ciel con una sonrisa muy encantadora
Luego de desayunar junto a su madre y los niños, Ciel estuvo apurando a los menores porque ellos también iban con ella.
-Espero que se diviertan mucho – les decía su madre con una sonrisa
-Gracias mama, te prometo traerte algo – le correspondía la sonrisa Ciel
Los menores bajaron ya listos y se despidieron de su mama, por alguna razón Reborn se había adelantado pero Ciel estaba seguro que Reborn les estaba preparando una sorpresa.
Habían quedado en encontrarse todos en la estación de bus para tomar uno e irse rumbo al parque de diversiones.
Y como era de esperar de Hayato él había sido el primero en llegar junto con Takeshi quien raramente se había despertado muy temprano.
-Buenos días a los dos – saludaba Ciel junto con los menores
-Buenos días Juudaime – contestaba muy respetuosamente Hayato
-Yo Ciel – levantaba la mano Takeshi
-Buenos días – dijeron los dos menores impacientes por ir ya al parque de diversiones
A los pocos minutos llegaron Kyoko, Haru, Hana y Ryohei.
-Solo falta Mukuro, Nagi-chan y Kyoya – decía Ciel
-Solo vámonos seguro que no vienen – estaba renegando Hayato
-Cálmate Gokudera, seguro que vienen – decía Takeshi muy sonriente como siempre
-Ya se retrasaron al EXTREMO – empezaba a impacientarse mucho Ryohei
-Ciel-ne ya me aburrí a qué hora vamos a ir al parque de diversiones? – le decía Lambo muy aburrido y empezando a hacer pucheros
-Yo también me aburro – se sentaba en una banca Ipin
Todos ya estaban impacientes y enojados por la tardanza de los tres guardianes restantes y lo mejor era ir yendo pero Ciel no quería ir… no si todos sus seres queridos no estaban.
Cuando de pronto la presencia de los dos guardianes de la niebla se sintió y la sonrisa macabra y típica se escuchó.
-Sentimos la tardanza Jefa – decía la chica Nagi
-Oya, oya, veo que si esperaron – dijo el otro, Mukuro
-Claro que esperaría por ustedes – contesto Ciel con una sonrisa que hipnotizaría a cualquiera pero esta vez hipnotizo a Mukuro.
-Saben que es tarde y ni siquiera te disculpas con Juudaime! – le reprochaba Hayato a Mukuro al ser el único que no se disculpo
-No pasa nada Hayato ahora solo falta Kyoya – trataba de calmar a sus amigos
-Che – renegaba más Hayato
Esperaron unos 15 minutos y ya todos estaban muy enojados por la tardanza de Kyoya, estaban seguros que si él aparecía entre todos lo matarían.
-Siguen aquí como pensé – se escuchó una voz masculina muy conocida por todos
-REBORN – dijeron todos al voltear a verlo
-Están todos menos Hibari – los observaba a todos
-Aún no llega – decía Ciel con una expresión triste
-Bueno – suspiro Reborn algo no muy común en él – todos irán yendo al parque de diversiones, Dame-Ciel te quedaras a esperarlo y si no viene en 15 minutos más irás a buscarlo, es trabajo de la jefa tener a todos reunidos si das una orden –
-QUE! SI JUUDAIME SE QUEDA YO TAMBIEN – estaba en completo descuerdo Hayato
-Tú te callas – le iba dando una patada a Hayato empujándolo a entrar al tren que ya estaba ahí e iba a irse
Algunos también estaban en desacuerdo pero obedecieron a Reborn porque no querían ser golpeados como a Hayato.
-No se tarde por favor Juudaime – era sujetado por Takeshi para que no bajara del tren
-No te preocupes, seguro que vendrá – se despedía de todos sus amigos
Quedándose sola, Ciel quería confiar en que Kyoya llegara así que esperaría todo lo que fuera necesario si eso significaba desobedecer a Reborn. Pero a los 45 minutos Kyoya apareció algo sorprendido de ver que Ciel estaba esperándolo.
Y al ver a Kyoya, Ciel se sintió más que feliz aproximándose a él lentamente para darle una sonrisa tierna.
-Yo siempre creí que vendrías Kyoya –
Esas simples palabras iban entrando en el bien cerrado corazón de Kyoya sintiendo de nuevo aquel sentimiento que últimamente tenía cuando veía a Ciel pero esta vez no le incomodaba para nada.
-Solo te quedaste tú? –pregunto Kyoya sin ningún interés
-Si… Lambo y Ipin estaba aburridos por eso los mande adelante – explicaba – se negaron al principio pero luego aceptaron porque Reborn los amenazo, en serió si sigo así no podre ser una buena jefa para todos – decía sonriendo
-Hablas sobre la familia Phantomine? Entonces tomaras el cargo? – pregunto Kyoya por él recordaba que ella no quería tomar ese cargo desde un principio
-Si – contesto sin ninguna duda en ella
-Ya veo… entonces tendremos que separarnos cuando tomes ese cargo – dijo Kyoya desviando la mirada
-Qué? Separarnos? – No comprendía Ciel – por qué debemos separarnos? Tú… tú no iras conmigo? – empezaba a preocuparse
-Por qué debería hacerlo, tú y yo no somos nada y si hablas de eso sobre los guardianes yo solo lo hice porque quería pelear, nada más – le dejaba claro a Ciel
Ella sabía muy bien que Kyoya siempre lo había hecho porque le gustaba pelear con oponentes más fuertes pero… pero quería creer… creer que Kyoya iría con ella, pero el futuro podía cambiar.
-Entiendo… sinceramente me gustaría que no te vieras involucrado… así… así… - empezaba a temblar – así… no correrías riesgo alguno… no sufrirás… -
Fue cuando capto algo, si ella se alejaba de sus seres más queridos ellos no sufrirían por su muerte porque desde un principio nunca se relacionarían con la mafia y con ella. Si ella solamente se alejara de ellos nunca más sufrirían, era lo mejor pero muy dentro de ella no quería eso… no quería quedarse sola.
-Sería… lo mejor… - sus lágrimas empezaban caer
Verla llorar otra vez hizo que el corazón de Kyoya empezara a doler, era como si se desagarrara por dentro y sufriera mucho más que un dolor hecho por un golpe o cortadura, era un dolor mucho, mucho más grande.
No quería verla llorar.
-Por qué lloras? – pregunto tratando de encontrar una respuesta al dolor de su corazón
-Yo… yo… yo… - quería responderle pero las palabras no salían
-Habla… solo dilo – iba poniendo sus manos sobre las mejillas de Ciel levantando su rostro para que lo viera directamente
-Kyoya… - susurraba Ciel inundándose en los ojos azules metálicos de Kyoya que parecían un mar oscuro del cual podías ahogarte
Era la primera vez que lo veía tan profundamente, tan directamente, era… era algo que había deseado y nunca pudo hacer pero ahora lo estaba haciendo. Sus lágrimas dejaron de caer y sin darse cuenta las palabras salieron.
-No me dejes… no te vayas –
De nuevo las simples palabras de Ciel, sorprendieron a Kyoya quien se sentía como atado a ella con solo escuchar su voz. Y cuando quiso separarse de ella sin que se diera cuenta ya la tenía entre sus brazos, apretándole fuertemente como si esta fuera su respuesta y ella no se alejaba de él aferrándose mucho más.
Estuvieron abrazados un buen rato sin importarles que los observaran las demás personas que pasaban.
Mientras en el parque de diversiones los menores estaban corriendo por todos lados divirtiéndose en grande al subirse a todos los juegos que quisieron. Mientras que las chicas estaban también observándolos y divirtiéndose en grande comprando recuerdos y tomando fotos de todos. En cuanto a Hayato y Mukuro como siempre discutían y Takeshi tratando de calmarlos mientras que Ryohei empeoraba las cosas al querer pelear también.
Y Reborn ya estaría arto de todos pero se adelantó con los menores para no tener nada que ver con los idiotas de los amigos de su estudiante. Pero…
-Reborn te diviertes? – le pregunto Lambo acercándose a él
-No te importa – trato de ignorarlo
-Reborn eres malo! – se alejaba Lambo acercándose a Ipin
-Este niño estúpido y ahora esa Dame-Ciel no viene tampoco! – empezaba a impacientarse
Cuando de nuevo se fijó en Lambo que estaba jugando divertidamente con Ipin y las chicas y a su mente vino lo que Ciel le había dicho.
"Hasta el hitman más fuerte del mundo terminara enamorado y se casara"
Esas palabras eran algo irreales para él porque estaba 100% seguro que él nunca tendría esos sentimientos por alguien, pero si lo que dijo Ciel era cierto él único que hasta ahora había llamado su atención era el niño Lambo, él tenía 20 años y Lambo 10 años, una diferencia de 10 años era mucho además que él no era un pedófilo pero… aunque odiaba y no lo soportaba, el interés por Lambo había sido la primera vez que se sentía de esa manera.
-Pero qué demonios estoy pensando – se reprochaba él mismo
-Pensabas algo Reborn? – le dijo Ciel que aparecía detrás de él junto con Kyoya
-Así que lo trajiste – trataba de cambiar el tema
-Si! – respondió muy alegre
-Pero te tardaste – le quito la sonrisa mostrándole un aura asesina
-Reborn… pero lo traje – empezaba a temblar
-Pero te tardaste – volvió a decir
Pero gracias a dios los demás vieron a Ciel y rápidamente se reunieron alrededor de ella.
-Juudaime al fin llego – dijo muy alegre Hayato
-Bueno entonces a divertirnos ya, no? – Takeshi iba abrazando a Ciel sin ninguna intención
Este acto hizo enojar mucho a todos los chicos menos a Reborn y a los menores, pero sobre todo a Kyoya quien no entendía del enojo que sentía y eso lo frustraba mucho más enfureciéndolo mucho más. Termino golpeado Takeshi sin entender del porqué.
Aunque este día había comenzado algo mal al encontrarse en la estación luego de estar todos juntos, aunque habían discusiones y peleas estaba siendo un día muy divertido, todos estaban tan contentos pero como sus caracteres no se los permitía nunca lo aceptarían.
Sin darse cuenta el sol empezaba a ocultarse y era momento de regresar así que antes que se fueran todos subieron a la rueda de la fortuna. Subiendo de dos o de tres.
Takeshi y Hayato este último renegando porque quería subirse con su Juudaime pero ella le había susurrado antes de subir unas palabras que lo dejaron ruborizado.
Luego Mukuro con Nagi cosa que ninguno de los dos puso una objeción al contrario parecía gustarles.
En la próxima subió Haru y Kyoko con Ipin.
Por alguna razón inexplicable Ciel hizo que Reborn y Lambo subieron juntos algo que a los dos no les gusto pero terminaron subiendo juntos.
Por venganza de Reborn, Ciel tuvo que subir con Kyoya algo que a Ciel la apeno mucho pero a la vez le agrado porque así estaría junto a él.
Y por último subieron Hana y Ryohei que aunque nadie lo sabían ambos estaban saliendo desde hace un mes, aunque Ciel lo había descubierto pero no había dicho nada.
La rueda de la fortuna duraba sus 15 minutos así que todos durante esos 15 minutos iban a tener que aguantarse y no matarse entre ellos.
En la cabina de las tres chicas se asombraban de lo hermoso que era el paisaje. En la de Mukuro y Nagi ambos no decían ni una palabra pero esta tranquilidad les gustaba mucho, era como un ambiente echo a la perfección para ambos. Hana y Ryohei estaban conversando unas cuantas cosas sin dejar el EXTREMO típico de este chico. En cuanto a Takeshi y Hayato, aunque Takeshi quiso entablar una conversación Hayato se negaba a responder ni siquiera lo veía a la cara porque este estaba perdido en sus pensamientos con lo que le había susurrado su Juudaime "Esta es una oportunidad para saber si te gusta o no" su rostro se ruborizaba mucho más de solo recordarlo.
-Gokudera en serio debe gustarte Ciel – esto saco de sus pensamientos a Hayato
-Qué demonios estas diciendo! – el rostro de Hayato estaba aún ruborizado
Verlo ruborizado era la primera veía de esa manera para Takeshi haciendo que su corazón empezara a latir aceleradamente, esta no había sido la primera vez que su corazón latía de esta manera por Hayato pero hasta ahora nunca lo había entendido del porque se sentía de esa manera.
-Ha… ya… to… - susurro Takeshi siendo escuchado perfectamente por el nombrado por estar en una cabina tan pequeña solo para dos ruborizando mucho más
-A qué viene que me llames de esa manera ahora! – trataba de ocultar su rubor con sus manos
-Lo siento… es que quería probar decirlo… - empezaba a ruborizarse también Takeshi
-En serio eres un idiota – susurraba Hayato
Ambos estaban ahora muy ruborizados y tratando de ocultar sus rostros para que no se vieron ambos quedándose en silenció pero gracias a su silencio en la cabina se empezó a escuchar el sonidos de latidos preguntándose los dos de si era el sonido de los latidos de sus corazones, cosa que los ruborizo aún más pero ninguno de los dos dijo una palabra.
En otra cabina Reborn se mantenía ignorando a Lambo que no dejaba de moverse y decir cualquier cosa que se le viniera a la mente.
-Reborn… - al fin se mantuvo Lambo sentado sin hacer nada pero con una expresión triste
Reborn se dio cuenta de la expresión decaída de Lambo tratando de no darle importancia pero fue imposible.
-Qué te pasa mocoso? – pregunto Reborn con una voz muy fría
-Reborn… Reborn… tú me odias? – pregunto mucho más triste Lambo no queriendo escuchar la respuesta a su pregunta por miedo a que este respondiera que sí.
Pero para su sorpresa…
-Por eso eres un mocoso – dijo Reborn acercando una de sus manos a la mejilla del menor – alguna vez dije que te odio –
Ver aquella expresión en Reborn sorprendió a Lambo y sobre todo lo sorprendió a él mismo porque no esperaba que hiciera algo como esto. Aunque dejando todo esto la respuesta de Reborn hizo que en el rostro de Lambo se dibujara una gran sonrisa, hipnotizando al hitman por primera vez. La sonrisa de Lambo era tan encantadora que cualquiera podría tirarse en sima de él pero Reborn se contuvo y se alejó de él sentándose cruzando sus brazos.
-Solo mantente tranquilo – fue lo único que dijo Reborn ocultando sus ojos bajo su fleco del cabello
-Si! – respondió muy contento Lambo mirando el paisaje al estar ya en lo más alto de la rueda de la fortuna
Y por último Ciel y Kyoya estaban sin decir una palabra en la cabina. Pero a ninguno de los dos le incomodaba al chico porque no le gustaba hablar y estaba agotado después de caminar tanto con tanta gente y Ciel porque con solo estar más tiempo con su querido Kyoya era suficiente y al recordar lo que había dicho…
Ambos estaban abrazándose cuando Kyoya se dio cuenta que de nuevo su corazón latía de una manera extraña otra vez y su rostro se iba calentando, quiso separarse de ella pero si lo hacia ella lo vería a la cara y eso era lo menos que quería. Así que tenía que pensar una manera de que ella no lo viera por un momento pensó en golpearla y dejarla inconsciente pero no tenía fuerzas para hacerlo además que Ciel tampoco lo soltaba.
Esa calidez que sentía de parte de Ciel era tan agradable que se estaba olvidando de los latidos de su corazón y su rostro caliente, solo un deseo desde el fondo de su corazón empezaba a invadir todo su cuerpo. Y ese era no dejarla nunca, no quería que Ciel se apartara de él nunca.
-No te dejare… no lo hare – susurro Kyoya pero fue muy bien escuchado por Ciel quien se sintió mucho más tranquila
Luego de esto se separaron y sin decir una palabra más tomados de la mano se fueron al parque de diversiones donde los debían estar esperando los demás.
Solo recordar ese momento tan mágico para Ciel la hacia la persona más feliz del mundo, mucho más feliz de lo que podía ser… se observó la mano un momento para luego fijar su mirada a la mano de Kyoya que las tenía cruzadas mientras parecía dormir.
-Kyoya – dijo muy despacio sonriendo muy tiernamente
Pero para su sorpresa el nombrado abrió los ojos y le estiro una de sus manos.
Ciel estaba sin poder articular una palabra para luego mostrar de nuevo una tierna sonrisa y alcanzar su mano para estrecharla con la mano de Kyoya quien inesperadamente la jalo hacia él estrechándola entre sus brazos.
-Kyoya? – pregunto ruborizándose
-Calla – dijo Kyoya volviendo a cerrar sus ojos
Sentirse de nuevo en los brazos de Kyoya hacían muy feliz a Ciel pero su corazón latía con mucha fuerza aunque quiso dejarlo de lado queriendo olvidarlo todo, todo, hasta el motivo del porque había venido al pasado, hasta su propio destino.
Quedando ambos dormidos sin darse cuenta.
Y en sueños Ciel volvió a encontrarse con la diosa…
-Es bueno que estés haciendo feliz a tus seres queridos… y que te sientas feliz tú también pero estas haciendo bien… - le decía la diosa algo preocupada
-Yo… - empezaba a dudar cuando recordó las palabras de Reborn y las repitió – si quieres hacer feliz a alguien primero tienes que ser feliz tú porque si no lo eres como puedes hacer felices a los demás… -
-Eso es muy cierto… - sonrió la diosa
-Muchas cosas me ponen en dudas… y puede que sigan haciéndolo… pero si esto me lleva a un futuro en donde ellos puedan soportar mi perdida no me importa… y si no, los obligare a hacerlo – le regresaba la sonrisa
-Entonces sigue… que el futuro de ellos puede cambiar y el tuyo también –
Volvía a abrir los ojos sintiendo que estaba en movimiento.
-Qué pasa…? – pregunto sobándose los ojos
-Ya despertaste – dijo Kyoya quien estaba llevándola en su espalda
-Kyoya! – grito sorprendida al ver que era cargada a caballito
-No grites o te dejo caer! – le regaño Kyoya
-Lo siento… pero… debo pesarte… - se iba apenando mucho
-No pesas nada – susurro
-Dijiste algo? –
-Nada, solo mantente quieta y callada –
-Vale… pero y dónde están los demás? – pregunto al ver que no había nadie hasta los pequeños no estaban
-Ellos se adelantaron, Reborn dijo te dejara dormir un poco más pero no aguanto estar rodeados de tanta gente así que te estoy llevando cargada para irme a mi casa ya – parecía molestó
-Ya veo… perdóname las molestias pero ya desperté y puedo caminar –
-Es cierto – la iba bajando
Tomaron el tren de vuelta quedándose en silencio durante todo el trayecto y al bajar se disponían a seguir cada uno por su camino.
-Fue muy divertido Kyoya… nos vemos en el colegio – dijo Ciel un poco ruborizada
Durante solo unos segundos Kyoya se le quedo observando para luego acercarse a ella alzando su rostro con sus dedos y plantarle un pequeño beso en los labios.
-Adiós – se despidió desapareciendo de la vista de Ciel
Mientras ella tenía sus ojos muy abiertos, paralizada por lo que había ocurrido, por unos minutos se quedó sin poder mover un musculo pero cuando reacciono su rostro se ruborizo mucho más rojo que un tomate. No entendía del porque Kyoya la había besado pero lo que más le preocupaba era que su corazón quería escaparse de su pecho.
