Bueeenaaas a todoooss. Kitten aquí con un nuevo Cap de One summer para todos aquellos que lo estaban esperando! Lamentablemente no lo había podido subir debido a qué estaba muy ocupada con algunos asuntos personales, y con mis asignaturas del colegio (Ughhh, por qué tiene que ser tan difícil el tercer año?), además de que me enferme varias veces y la musa no había querido cooperar. Sin más que agregar, les dejo a su lectura. Los veo abajo!
Asuna estaba sentada dentro del pequeño cuarto que tenía nada más dos sofás alargados (como para máximo cuatro personas por cada uno), una mesita de café con un vidrio transparente e incoloro, unas cuantas cajas, y decoración escasa, como una pequeña ventana cuyas cortinas estaban cerradas.
Ella solamente estaba allí, en uno de los sofás, esperando, aunque impaciente. Puesto a que una vez habían terminado de mencionar a la muchacha desconocida, Kazuto le había dicho que la esperara adentro del cuarto. Y eso hizo. Eso fue lo que la llevó a estar allí, en silencio total.
No se podía escuchar nada de el exterior de la habitación, ni había ningún ruido dentro de la mencionada, y Asuna estaba un poco incómoda, pues nunca había sido muy buena con las cosas que le causaban terror, y estaba tan alerta que hasta el más mínimo ruido hecho por una mosca le alertaba.
Ella sacó su teléfono y comenzó a revisar sus mensajes a manera de distraer su mente de lo atemorizante que le parecía estar completamente sola en una habitación completa y absolutamente desconocida. Cómo esperaba, no había ni un solo mensaje de su madre, pero eso no hacia menos doloroso el hecho de que ni siquiera tomaba un minuto de su tiempo para enviarle un mensaje diciendo que ella estaba bien, o preguntando si Asuna lo estaba. Pero no, sólo estaba la pantalla en blanco, indicándole que no había ni un sólo mensaje nuevo.
La puerta se abrió de repente, sobresaltando a la joven, pero resultó solo ser Kazuto, quien tomó asiento en el sofá frente a ella. Asuna suspiró de alivio, y optó por no preguntar que le había hecho tardarse.
–Entonces, ¿Aquí si podremos hablar?– Preguntó Asuna, juntando sus manos entrelazando los dedos entre sí.
–Lo lamento, pero, ¿no podremos hacer tan solo una cosa más antes de comenzar? No tomará más de cinco minutos.– Dijo el, con una mirada sincera.
–Está bien, ¿de qué se trata?– En respuesta a la pregunta de la muchacha, Kazuto atrajo una de las cajas que estaban junto al sofá hacia sí, y la abrió. De ella, sacó un aparato con forma de anillo, pero evidentemente más grande, alrededor del tamaño suficiente para entrar en la cabeza de alguien. Este aparato era de color plateado, y en el frente tenía un visor de vidrio tintado de color rojo.
–¿Se te hace familiar este objeto?– Le preguntó Kazuto, levantando más el aparato. En respuesta, Asuna negó con su cabeza efusivamente –Hmm... Ya veo. ¿Se te hace familiar los términos VRMMORPG, Realidad virtual e Inmersión Completa?– Asuna volvió a negar rotundamente con la cabeza, de repente sintiéndose en extremo ignorante.
–No sé... pero estoy segura de que los he oído antes
–Hmm... Comencemos por lo básico. Éste objeto es un Amusphere. Se utiliza sobre la cabeza, así– Dijo el, demostrandolo –, para poder entrar a juegos de realidad virtual en línea. VRMMORPG es la abreviatura de "Virtual Reality Massive Multiplayer Online Role Playing Game", o, en otras palabras, un juego de realidad virtual en línea.– Explicó Kazuto, casi sin pestañear –Una inmersión completa se conoce como el estado en el que el cuerpo se encuentra una vez el aparato esta en funcionamiento, el cual es muy parecido a la etapa de sueño REM (MOR). La consciencia del jugador entra en el juego, que envía señales directamente al cerebro, de manera que la persona puede experimentar los cinco sentidos sin necesidad de mover un músculo de su cuerpo real. El cerebro también envía señales de vuelta, para que el personaje del jugador se mueva tal y como el jugador lo quiere, como ya dije, sin tener que mover su verdadero cuerpo. Es cómo entrar en un sueño que puedes controlar. ¿Se entiende todo hasta el momento?– Preguntó el, mirando a Asuna, que le estaba prestando toda la atención posible.
–Si, gracias por explicarmelo.
–Entonces, ¿estás lista?
–¿Lista? ¿Para qué?– Preguntó Asuna, confundida de nuevo.
–Para tu primera inmersión al mundo virtual. El nombre del juego, es ALfheim Online.
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En algún otro lugar
Al mismo tiempo que esto sucedía...
–¿Y bien? Ya tienes la información, ¿no? Adelante, dime quién es la chica.
–Hmm, su nombre de pila es Asuna, y se apellida Yuuki. Viene de una familia adinerada y reconocida, tiene 19 años de edad, y trabaja en una guardería. También parece que es a esa guardería a la que asiste la mocosa. Eso es lo que pude encontrar sobre ella en tan poco tiempo.
–Conque Yuuki Asuna, ¿Eh? Ya te las verás conmigo por acercarte tanto a mi Kazu-kun, maldita...
–No crees que estás siendo muy precipitada, Kasahara? Si tengo que recordartelo, hacer una movida en éste momento hará que Kazuto sospeche que tenemos como objetivo su niña.
–Dejame enseñarte algo muy importante, Kazuki-kun~. Kazu-kun es un muchacho muy inteligente. Si hacemos una movida correcta, el enseguida sospechara de nosotros, y tendrá en mente que tal vez, la que está como objetivo no es su niña, sino su noviecita.
–Comprendo. Entonces, ¿comienzo con las preparaciones?
–Si estás listo, puedes comenzar como, y cuándo te plazca. Lo único que me importa, es recuperar a mi Kazu-kun, y hundir a esa desgraciada.
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En ALO
Asuna abrió sus ojos, y se encontró a sí misma en una ciudad llena de personas (o mejor dicho, hadas), con cabello y vestimenta de diferentes tonos de azul. Levantó sus dos manos con lentitud, y las observó con detalle, volteandolas ligeramente de vez en cuando. No logró encontrar ni una sola diferencia entre sus manos allí, y sus manos en la realidad.
La brillante ciudad de colores claros estaba rodeada por bellos e infinitos mares, y las personas se veían muy amigables. Asuna volteo, y se vio a sí misma en un espejo específicamente colocado para que los principiantes se pudieran ver a sí mismos. El hada de raza Undine que estaba en su reflejo era completamente idéntica a ella, a excepción del color de cabello y ojos, pues su yo real poseía brillantes orbes color avellana, y un largo cabello castaño claro, rozando un tono rojizo, mientras que su "avatar" poseía ojos celestes y cabello de una tonalidad parecida, solo que ligeramente más oscura.
Asuna suspiró, y se sorprendió cuándo de imprevisto alguien tocó su hombro, haciéndola dar un pequeño brinco.
–Oh, disculpa. ¿Te asuste, hermosa?– Preguntó un alto hombre de vestimenta turquesa con blanco –Solo iba a preguntarte, ¿Es tu primer día jugando?
–S-si– Le respondió Asuna, aún desconfiada.
–Y dime, ¿Vienes acompañada?– Siguió preguntando, invadiendo peligrosamente el espacio personal de la Undine que era unos diez centímetros más baja que el.
–No, d-digo sí, o bueno...– Respondió la indecisa muchacha, mientras retrocedia a la par de los avances del chico.
–En ese caso– Comenzó a decir, pero fue interrumpido por una tercera voz, que para el alivio de Asuna, era conocida.
–Para tu información, ella si viene acompañada. Y no, no va a ir contigo a ninguna parte– Dijo el spriggan, de una manera calmada, mientras se acercaba y tomaba la mano de Asuna, haciéndola sonrojarse –Lamento la tardanza, fue un viaje largo llegar hasta aquí.
Asuna negó con la cabeza –Para nada. Llegas justo a tiempo, Kirito-kun– El nombrado sonrió, y comenzó a caminar, aún sin soltar la mano de la chica –¿Y bien? ¿A dónde vamos?
–Hmm Veamos...– Dijo el, en tono pensativo. –Como eres principiante... ¿Que te parece clases de vuelo?
–Está bien, suena divertido.– Le respondió ella, emocionada en extremo –¡Vamos!
Kazuto pareció considerarlo por unos momentos, antes de sonreír con malicia, y aprovechando que la muchacha aún no soltaba su mano, extendió sus alas y comenzó a elevarse. Asuna soltó un grito de sorpresa, y se aferró al muchacho pelinegro por equilibrio, terminando casi abrazada a él.
Luego de unos segundos, el la devolvió al piso y comenzó a explicarle como volar libremente, sin necesidad de utilizar el controlador. Ella aprendió rápido, y en casi nada de tiempo ya podía volar con fluidez y maestría, como si hubiera practicado la técnica durante varios años.
–Increíble, eres muy buena en esto– Dijo el, mientras Asuna daba piruetas y vueltas en el aire, disfrutando la ficticia sensación de volar con tus propias alas.
Asuna sonrió, y volvió a tomar la mano del muchacho, llevándolo consigo mientras volaba sin rumbo, inmersa en sentir el aire a su alrededor, y ese innegable sentimiento de libertad que sentía en su pecho. La incógnita en ese momento era si ese sentimiento era causado por el poder volar, aunque fuera dentro de un juego, o por pasar tiempo con el ligeramente misterioso muchacho. Entonces, de improvisto, el muchacho se movió en otra dirección, llevándola consigo debido a sus aún unidas manos.
–¿Eh? ¿A donde vamos?– Preguntó ella.
–Bueno, creo que ya deberías saberlo, pero necesitamos un lugar más privado para poder conversar– Le respondió Kazuto, mirando hacia atrás con recelo, y luego devolviendola hacia la dirección hacia la que iban destinados: Un castillo plateado flotando en el cielo.
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Piso 22 del New Aincrad
Cabaña de Kirito.
–¡Wow! ¡La vista desde aquí es fascinante!– La muchacha peliazul soltó sorprendida, inclinándose sobre la baranda del balcón que estaba contiguo a la habitación.
–Ponte cómoda. Iré a preparar un poco de té.– Le respondió el muchacho, desapareciendo tras la puerta de la cocina.
Asuna sonrió, y se dirigió a las otras habitaciones de la acogedora cabaña a la que el pelinegro la había llevado. El realismo de cada objeto le sorprendía, y los mínimos detalles que habían colocado la dejaban impresionada. Los segundos se tornaron minutos, y de un momento a otro, Kazuto la volvió a llamar.
–¡Asuna! ¿Dónde estás?– Había preguntado él, antes de encontrarla sentada en la misma habitación dónde la había visto por última vez antes de ir a preparar el té.
–¿Ya está listo el té?
–Si, por favor ven y toma asiento. Ya podemos hablar con calma.–Le respondió el, indicando dos sofás que estaban en la sala. Entre éstos había una mesita de madera, en la cual se encontraba una bandeja con dos tazas llenas de un líquido humeante con agradable aroma.
Ella se sentó en uno de los sofás, recogiendo una de las tazas que estaba sobre la mesita de café. Kazuto se sentó en frente de ella, bebió un sorbo de su taza, y luego le miró con firmeza.
–Asuna-san, la historia que estoy a punto de contarle no puede salir de estás cuatro paredes. Mucho menos al mundo real.
–Comprendo. Le prometo que no le diré a nadie nada de lo que se hable aquí.
–Está bien. Confiare en usted. Bueno, aquí voy. Hace alrededor de unos cuatro años y medio, cuándo aún era un estudiante de secundaria, yo tenía una amiga, no, sería más específico decir que ella para entonces era mi mejor amiga. Aquella chica era muy tímida, adoraba los libros, y tenía pocos amigos. La conocí porque era la encargada de la biblioteca del instituto, y me la encontraba allí a menudo. Con el tiempo nos fuimos conociendo, y pronto nos volvimos grandes amigos. Pero eso no viene al caso.– El río amargamente –Bueno, en nuestro último año de bachillerato, ella conoció a un muchacho, el cuál nos contó que era maravilloso, que la trataba muy bien, y que probablemente estaría interesado en ella. Nunca nos lo presentó, pero con el tiempo, ellos se volvieron una pareja. Un tiempo después, un fin de semana para ser exactos, ella llegó a mi puerta alrededor de las tres de la mañana llorando. Aparentemente, aquél chico la había dejado cuándo se enteró de que ella estaba esperando un bebé suyo. Ella estaba destrozada, y pidió mi ayuda, pues su familia se había sentido avergonzada, así que le dijeron que buscara alojamiento en algún otro lugar, pues ya no la aceptarían. Ya que su familia no aceptaba el aborto, y además había concebido un niño fuera del matrimonio, lo que consideraron inaceptable. Mi madre la aceptó con gusto en nuestro hogar, y pronto los nervios y la tristeza de mi mejor amiga se evaporaron, y quedó muy emocionada y alegre ante la idea de tener una hija propia. Pero la idea también era un tanto surrealista, porque verás, ella se enfermaba con facilidad, y cuando se enfermaba siempre se tornaba grave, por lo que el cuidar a una niña pequeña se le haria muy difícil. El dia del nacimiento, ella no me permitió entrar a la habitación, y de un momento a otro se dieron cuenta de que su cuerpo era demasiado débil para dar a luz a su hija con naturalidad. Le tuvieron que hacer una cesárea– El relató con melancolía, respirando profundo –Tanto ella como su bebé se recuperaron con rapidez, y estuvieron saludables los días después. Pero había algo un tanto gracioso. La niña tenía ojos grises y cabello negro, a diferencia de su madre castaña de ojos color café, pero sin contar eso, la niña en general se parecía bastante a ella. También decidió nombrar a su bebé Yui, por razones que nunca quizo decirme. Pasaron cinco meses. Nos mudamos a un pequeño apartamento para cuidar a la niña, dónde se nos hizo mucho más fácil, al mismo tiempo evitandole molestias a mi madre y hermana. Éramos una familia ligeramente extraña, y éramos felices así. Pero cuando Yui tenía alrededor de seis meses de edad, su mamá se enfermó de repente. Los médicos no pudieron identificar la causa del malestar, pero estaba muy grave. Y unos días después, ella me dijo, "Por favor, quiero pedirte algunas cosas antes de... bueno, lo que sea que me pase. Quiero que adoptes a Yui legalmente, que la cuides y la protejas en mi lugar, y que nunca dejes que olvide que su mamá la quiso más que incluso a sí misma y a cualquier otra persona en todo el mundo..." Luego, hizo su mayor esfuerzo, se levantó y tomó a Yui en sus brazos, cantandole suavemente hasta que se durmió, la dejó en su cuna, pero poco después ella misma perdió la conciencia. La llevamos al hospital, pero fue en vano. Aquella muchacha... falleció ese día.– Terminó, y volvió a tomar la taza entre sus temblorosas manos. Aquella historia había dejado un nudo en la garganta de Asuna, y sentía que si seguía así, probablemente comenzaría a llorar.
Sin decir palabra, Asuna se levanto de su asiento, y se sentó a un lado del muchacho. El dejó la taza sobre la mesa, y volteo a verla. Ella estaba observandole con una expresión indescifrable, y entonces, ella lo abrazó hacia sí. Los ojos del muchacho se abrieron como platos, pero no se movió ni un poco.
–Puede que no pueda sentir el dolor que estás sufriendo ahora, ni cargar aquella culpa que llevas sobre tus hombros, pero quiero que sepas que si necesitas apoyo, siempre estaré aquí. De la manera en la que tu confiaste en mí lo suficiente como para contarme algo tan profundo, tan personal como aquello, yo confiaré en ti con todo mi ser. Les ayudaré a Yui y a ti como pueda, porque ustedes dos son personas maravillosas, y no merecen sufrir tanto...– Ella le susurró –Te prometo que estaré allí un para ustedes dos, aunque no necesiten la ayuda de alguien como yo...–
El negó con la cabeza sonriendo ligeramente –Muchisimas gracias. El simple hecho de apoyarnos es mas que suficiente ayuda.
Ella se separó ligeramente, secó las lagrimas que se estaban formando en sus ojos, y le sonrió con ternura.
Pero aquél momento fue interrumpido de improvisto cuándo alguien tocó la puerta.
Adelanto del siguiente capítulo...
–¿Y bien, ustedes dos se conocen?– Le preguntó.
Sin dejar que ella respondiera, Kirito mostró una sonrisa calmada mientras rodeaba la cintura de la peliazul con su brazo y respondio en su lugar –A decir verdad, si. Se podría decir que esta chica es mi prometida.
Hasta ahí lo voy a dejar. Espero que les haya gustado, y me disculpo por el final abrupto, pero les juro que ya voy a comenzar la continuación. Así que aguanten un poquis más, porfis!
Saludos a todas las chicas del grupo, en especial a Sumi-baa-san y a Sakura-kaa-sama
Me despido!
Bai Bai~
Kitten ^^
