Buenas! Aquí el capítulo 4. Ayer y hoy me abandonó la musa así que me costó bastante terminar el capítulo pero aquí está, y el resultado no es del todo malo.
La tercera etapa del duelo se denomina pacto: es cuando el afectado intenta hacer un trato con la gente que le rodea para poner una solución a su problema. Generalmente los tratos son de índole infantil. Intenté adaptar lo mejor posible este estado a la historia del fic, espero que me haya quedado decente xD
Un saludo y ya me direis lo que opinais.
Enjoy it!
Pacto
Kakashi despertó en el hospital un par de horas después (recordemos que perdió el conocimiento cuando Tsunade le propinó una patada en sus partes nobles) del incidente en el
despacho de la Hokage. Más parecía una momia que un ser humano a causa de los vendajes que cubrían sus múltiples heridas.
Iruka estaba a su lado, dormido en una silla aprovechando los únicos momentos de descanso que había tenido en todo el día.
El jounin lo miró fijamente, observando las delicadas líneas de su rostro, las pestañas que adornaban sus ojos, un par de cabellos sueltos y desordenados que caían sobre su frente, sus
mejillas de color tostado, igual que el resto de su piel, esos labios finos entreabiertos…
Quiso estirar el brazo para acariciar la cicatriz que surcaba su cara, pasando por el puente de la nariz, pero se quedó a medio camino cuando un pinchazo de dolor en el hombro le advirtió
que no estaba en las mejores condiciones.
Ante esto sonrió malévolamente.
- ¡Naaaa, que malito estoy! – puso cara de cachorro desvalido
El chunin despertó sobresaltado y miró tristemente al hombre tumbado en la cama.
- ¿Cómo te encuentras? ¿Te duele mucho? Iré a por unos calmantes – iba a levantarse cuando la voz del peliplateado lo detuvo.
- No, no te vayas, no me dejes solo Iru chan. – hizo un puchero y puso ojos llorosos
- Está bien, pero al menos deja que te acomode la almohada – se levantó y empezó a mullir el cojín. Kakashi sonrió para sus adentros "Vamos a probar suerte"
- I-ru-ka sensei – señaló su frente – me duele aquí
El chunin lo miró resignado sabiendo lo que el jounin estaba intentando. "Unos cuantos mimos no le harán mal". Se inclinó y le besó la frente.
- ¿Mejor? – preguntó con una dulce sonrisa
El peliplateado asintió visiblemente feliz y señaló su mejilla izquierda.
- También me duele aquí…
Iruka dejó un suave beso en su mejilla
- Sensei… - puso voz de niño pequeño y señaló sus labios – Ahora me duele aquí – susurró.
El confiado maestro se acercó para besar los labios de su amante, gesto que este aprovechó para agarrarlo del trasero y obligarlo a profundizar el beso.
- Mhmn… Ouch!! – el moreno dio un leve puñetazo en el pecho del hombre de los ojos heterocromos y se separó refunfuñando (me encanta esta palabra xD)
- Eres un aprovechado Kakashi sensei. Ni siquiera debería estar perdiendo mi tiempo contigo. ¿Eres consciente de todas las estupideces que has hecho hoy?
- Solo de algunas, estoy seguro de que he olvidado algo entre golpe y golpe… - Kakashi se quedó pensativo.
Umino suspiró dejándose caer de nuevo en la silla
- Ya sé que ese libro es como una biblia para ti pero…
- ¡Eso es! ¡Ya sabía yo que estaba olvidando algo! – el chunin abrió mucho los ojos - ¡Algún mal nacido me robó mi Icha Icha Paradise!
- ¿No recordabas que habías perdido el libro? – Iruka lo miró con los ojos casi desorbitados. El jounin rió
- Que va. Sabía que llevaba todo el día de aquí para allá pero no recordaba el motivo. ¡Menos mal que te tengo a ti para cuidarme Iru chan!
- Realmente te afectó la paliza… - una gota resbaló por la frente del moreno.
Kakashi se incorporó en la cama dispuesto a salir de la habitación
- ¿A dónde te crees que vas? – inquirió Umino molesto, volviendo a tumbarlo en la cama. Kakashi gruñó provocadoramente.
- Sabes que me encantaría quedarme aquí y dejar que "me domines" pero en estos momentos mi prioridad es la misión. Y mi misión es encontrar a mi pobre e indefenso libro que
Dios sabe en qué depravadas manos habrá caído.
Iruka estaba terminando de perder la paciencia. Hizo resonar sus nudillos y lanzó una aterradora mirada a Kakashi.
- No estás en condiciones de ir a ningún lado. ¿Verdad que estás deacuerdo conmigo, Kakashi sensei? – El aludido tragó saliva sonoramente.
- C-claro…pero… ¿quién va a encargarse de rescatar mi tesoro? – volvió a sus muecas infantiles
- Ni lo sé ni me importa.
- ¡Ya sé!
- ¿Qué sabes? – el moreno levantó una ceja
- ¡Tú eres el que va a encargarse de rescat…!
- Me niego – respondió poniendo las manos delante formando una equis.
- Ohh, vamos. Si encuentras mi libro te haré de comer todos los días desnudo – un ligero sonrojo aparece en las mejillas del jounin
- Ni loco, no pienso comerme nada que tú cocines. La única vez que lo intentaste pusiste en peligro tú salud, mi salud y hasta la salud de los gatos callejeros.
- Maa, Iru chan, eso no es exactamente as…
- ¡Primero! – el moreno levantó un dedo – Apuñalaste los vegetales con un kunai llevándote por delante un par de dedos
- B-bueno eso fue porque tus cuchillos no estaban lo suficientemente afilados y tuve que echar mano de lo primero que se me vino a la cabeza… y nunca había usado un kunai para
esas cosas…- Kakashi puso cara de perro apaleado
- Segundo: ¡Pusiste a hervir la sopa sin agua! ¿Qué creías, que la sopa es líquida porque las verduras se derriten en el proceso?
- Eso no tiene importancia. Se me olvidó el agua como a otra gente se le olvida la sal, le podría haber pasado a cualquiera – El jounin se cruzó de brazos ofendido
- Tercero: Cuando la olla empezó a oler a quemado y a echar humo no se te ocurrió otra cosa que cogerla con las manos desnudas. – El peliplateado hizo una mueca de dolor, todavía
recordaba el "calorcillo" en sus extremidades. – Soltaste la tartera de golpe y rompiste 3 baldosas.
- Eres cruel Iruka. La cocina es un sitio peligroso y en la academia Ninja no es algo que te enseñen a manejar
- Cuarto: ¿Quién demonios confunde la mayonesa con el lavavajillas?
- ¡Está bien, está bien! Lo he pillado - Kakashi frunció el entrecejo – No quieres que me acerque a tu cocina. ¿Entonces qué tal si encargo comida y dejo que la comas de mi pecho? –
El jounin le guiñó un ojo
- ¡¿Qué te hace pensar que quiero que hagas algo así?! – Kakashi se encogió de hombros
- Es el sueño de todo hombre – el chunin se llevó las manos a las sienes y comenzó a masajearlas – ¡Entonces te regalaré flores! – sentenció el jounin
- ¡No quiero tus estúpidas flores! Y déjalo ya, no hay nada que puedas ofrecerme para convencerme de que vaya en busca de tu libro.
- Iru chan…
- ¿Qué quieres ahora? – el moreno suspiró cansadamente
- No te interesa el sueño de todo hombre, y tampoco el sueño de toda mujer…¿cuándo vas a decidir que rol quieres tomar en nuestra relación? – una almohada se estampó en la
cara de Hatake.
- ¡En primer lugar comer del pecho desnudo de alguien no es el sueño de todo hombre, solo de los pervertidos como tú. En segundo lugar yo no soy una mujer. Y en tercer y último
lugar la persona que accediese a buscar tu estúpido libro tendría que ser alguien muy tonto o alguien bajo tus órdenes así que…!
- ¡Exacto! ¡Por eso no puedo vivir sin ti! – Exclamó Kakashi apartando la almohada a un lado e incorporándose. Empezó a hacer unos sellos con las manos.
- Aún a riesgo de sufrir una crisis de ansiedad me atrevo a preguntarte: ¿qué haces? – inquirió el chunin a punto de echarse a llorar.
Kakashi Hatake sonrió y ocho canes aparecieron en la habitación rodeados de humo.
- Yo! – saludó Pakkun
- Ey Kakashi, ¿qué haces en el hospital? – Preguntó Bisuke
- Es cierto, saliste ileso de la misión. ¿Qué pasó? – dijo Urushi
- Seguro que le propuso a Iruka-san algo pervertido jajaja – rió Guruko
Kakashi los miró molesto mientras Iruka pensaba "Que bien conocen a su amo"
- Nada de eso, necesito que… - empezó a hablar el jounin, pero se vio interrumpido por la charla de sus fieles amigos.
- Jajaja, aún recuerdo la vez que Iruka estaba en la ducha y Kakashi le robó toda la ropa dejándole solo el hitai-ate – exclamó Buru
- ¡Es cierto! El pobrecillo salió del baño solo con el protector de Konoha y con cara de asesino psicópata – afirmó Uuhei – ¡El cachorro acabó con dos costillas rotas! Jajaja!
- O la vez que se llevó Umino a uno de los almacenes del edificio Hokage y empezó a meterle mano hasta que los encontró Kurenai-san. – Shiba hizo una mueca pensativa – Creo
que aquella vez salió disparado por una ventana con un ojo morado. El aterrizaje no fue muy agradable tampoco…
- ¡Y no os olvideis de la vez que compró nata montada y…!
- ¡Basta ya! – los cortó Kakashi visiblemente enfadado – si os he invocado es porque os necesito para una misión de suma importancia. – Los canes escucharon atentos – Me han
robado algo que es muy especial para mi y vosotros sois los más indicados para encontrarlo.
- ¿De qué se trata Kakashi? – preguntó Akino con expresión seria
- El Icha Icha Paradise
- Ni hablar – contestaron al unísono, dándose la vuelta para salir de la habitación
- ¡Esperad, esperad! – suplicó el jounin – ¡Os daré algo a cambio!
Los perros se miraron entre sí y luego dirigieron la vista hacia su amo.
- ¿Algo cómo qué? – Preguntó el menor
- Ehhhmm…- Kakashi se llevó un dedo a los labios - ¿Qué os parece si os compro comida de la cara?
- Especifica – pidió Buru muy interesado
- Cualquier marca que acabe con la palabra Gourmet, vosotros escogeis – sonrió el jounin viéndose ya con el libro en las manos
- Es muy tentador, pero muy poco para pagarnos por la importantísima misión que nos estás encargando – refunfuñó el perro del pelaje gris
- ¡E-entonces os bañaré una vez al mes!
- A la semana – dijo el animal de las vendas
- ¡Eso es una estafa! – protestó Kakashi
- A mi me parece bien, o lo tomas o lo dejas – sonrió el can de las gafas de sol
- Está bien, está bien. "Todo sea por mi querido tesoro"
- ¡Y además tienes que comprarnos champú antiparásitos! – recordó el perro pequeño con el kanji en la frente, el cual fue secundado por Urushi
- ¡Cierto, cierto! Las féminas se alejan de mi en cuanto empiezo a rascarme
- ¿No creeis que eso ya es pedir demasiado, muchachos? – respondió Hatake con expresión cansada. Sus compañeros esbozaron una socarrona sonrisa.
- ¿Qué precio le pondrías a tu libro, Kakashi? – preguntaron de nuevo al unísono
El jounin se dio por vencido y asintió con la cabeza.
- Está bien, lo que vosotros querais. Pero traedme el Icha Icha sano y salvo – Los animales se dispusieron a marcharse meneando sus colas
- ¡Tendrás tu libro de vuelta en un santiamén Kakashi!
- Mmm, ya casi puedo saborear la comida Gourmet– babeaba el Bull mientras se alejaban por los pasillos.
El peliplateado suspiró y miró a Iruka.
- Desde hace rato estás muy callado. Y tu cara está rara… ¿estás bien? ¿Eres alérgico a los perros? – preguntó mirando su cara fijamente
- Kakashi sensei… - de nuevo la vena en la frente del chunin - ¿cómo sabían los Ninken todas esas cosas sobre nosotros? – El jounin se dio cuenta de su error
- Ehh… esto… b-bueno, ya sabes… uno acaba en el hospital…sus compañeros preguntan y … jeje… claro…no puedes mentirles porque ¡son perros Ninja!, ellos huelen las mentiras y…
PAMMM!
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- ¡Hey, Sakura-san! – saludó Pakkun al encontrase con la pelirrosa en el pasillo del hospital
- Vaya, ¿qué hace el Ninken por aquí? – preguntó la kunoichi acariciando la cabeza de Urushi.
- ¡Estamos en una importantísima misión que nos encomendó Kakashi! – exclamó orgulloso Guruko acercándose a Sakura para recibir también su dosis de mimos.
- Dejadme adivinar, ¿tiene algo que ver con el Icha Icha Paradise?
- Vaya Sakura-san, veo que en tu cabeza hay algo más que "Sasuke-kun". Se nota que has madurado. – espetó Pakkun. La joven apretó los puños y frunció el entrecejo con cara de
enfado.
- ¿Cómo lo sabes? – habló el can de la cresta negra
- No voy a deciros nada hasta que Pakkun se disculpe – Haruno se cruzó de brazos
- ¿Eh? Si te he alabado. Los humanos sois tremendamente extraños.
- ¡Oh vamos! – Bisuke se restregó contra su pierna – Cuanta más información tengamos antes encontraremos el libro y recibiremos nuestra recompensa.
- ¿Y yo qué gano con eso?
- ¡Compartiremos contigo el champú antiparásitos! – exclamó Urushi. La cara de Sakura se desencajó.
- ¡Y le diremos a Kakashi que te dé un baño una vez a la semana! – secundó Uuhei entusiasmado.
La pelirrosa casi se desmaya de la impresión pero recuperó la compostura rápidamente. "Contrólate Haruno Sakura, solo son perros. No saben lo que dicen". Se aclaró la garganta.
- Hoy me siento generosa así que no os pediré nada a cambio. Vi llegar a Kakashi-sensei aquí hará cosa de dos horas e Iruka-sensei me contó que sus múltiples fracturas fueron a
causa de una pelea con Tsunade-sama. Al parecer pensaba que ella le había robado su libro y en un ataque de ira perdió los papeles y la llamó… – aquí bajó la voz y se acercó a los
canes para que solo ellos la oyeran - …vieja.
Los perros se sobresaltaron, Bisuke se escondió detrás de Buru, Pakkun negó con la cabeza y Akino se quedó con la boca abierta.
- Definitivamente Kakashi ha perdido el sentido – resopló Guruko
- Ya sabía yo que desde que se fijó en el joven Umino andaba trastocado… - dijo Shiba. El resto del Ninken asintió.
- Bueno, empezaremos por la oficina de Hokage-sama. Muchas gracias por la información Sakura-san – se despidió Pakkun poniéndose en marcha.
- Sí. Y no te preocupes, ¡le diremos a Kakashi lo del baño semanal! – aclaró sonriente Urushi.
- Pero tendrás que traerte tu propio champú – murmuró Buru mientras se alejaban.
La kunoichi sintió como se le despertaba un tic en un ojo. "Tranquilízate Sakura. Solo son perros, no saben lo que dicen"
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El Ninken llegó a la puerta del despacho de la Hokage. Gracias a su olfato canino enseguida notaron el fuerte olor del sake, aunque no les hizo falta hacer uso de su súper oído animal
para escuchar las ebrias risotadas que salían del salón.
Pakkun se adelantó.
- Mejor dejadme hablar a mi o esto puede acabar en tragedia. – todo el grupo asintió y se dispusieron a entrar.
- Buenas noches Hokage-sama. Perdone que la molestemos pero…
- ¡Ahhhhh, mira Shizzzune! Un perrrro que habla jajajaja! ¡Se cree perrsona! ¡Juas juas juas!– dijo Tsunade arrastrando las palabras. Su rostro estaba visiblemente colorado y
sostenía una botella de sake en una mano.
- Tsu-tsunade sama. Se trata de Pakkun, el perro de Hatake-s…- empezó a hablar Shizune avergonzada por el comportamiento de la Godaime
- !No quiero oírr essse nombrrre más! – dio un puñetazo al escritorio y Bisuke y Guruko metieron el rabo entre las piernas – ya he tenido mi dosssiss de sus niñerías por hoy – dio otro
trago directamente de la botella.
- E-en realidad venimos a disculparnos en nombre de nuestro amo. – comenzó Pakkun – Está muy arrepentido de su comportamiento con usted Hokage-sama. – Tsunade lo miró
inquisitivamente.
- ¿De veras? – levantó una ceja y Shizune miró con desconfianza al más pequeño de los cánidos
- S-sí, por supuesto. Nos invocó precisamente para que le hiciéramos llegar un mensaje.
- Umm, ¿de qué ssse trrata? – inquirió la rubia
- Verá, nos ha dicho que sabe que una disculpa no es suficiente para compensar el agravio que supusieron sus palabras hacia su honorable persona, así que está dispuesto a
realizar cualquier misión de rango D durante un mes sin protestar y sin cobrar nada, dinero que usted puede invertir en lo que quiera – dijo Pakkun mirando con nerviosismo la
botellita que contenía bebida alcohólica.
La Hokage esbozó una amplia sonrisa comprendiendo las ventajas de tener a un jounin haciendo gratis el trabajo que nadie quiere hacer mientras el resto del Ninken miraban
desconcertados a su portavoz.
- Entonces asssunto zanjado. Decidle a Kakassshi que por mi el pequeño incidente queda olvidado.
- Muchas gracias honorable Hokage. Nuestro amo estará muy contento de oír eso. – El perro hizo una reverencia y se disponía a marcharse cuando se dio la vuelta mirando de nuevo
hacia la rubia. – Por cierto, me gustaría pedirle un favor. – Tsunade alzó una ceja.
- ¿De qué se trata? – Shizune pensó para sí. "Lo sabía"
- Bueno, Kakashi ha cuidado de nosotros siempre y le tenemos cierto aprecio por eso. Desde que perdió su libro está visiblemente afectado, lo que le lleva a cometer locuras
impensables en él, por lo que hemos pensado en ayudarle a encontrar el Icha Icha. Si usted supiera algo acerca de donde puede estar y fuera tan amable de darnos información le
estaríamos profundamente agradecidos. – Todos los canes asintieron.
- Yo no sssé nada de ese libro. ¿Qué osss hace penssarrr que yo tengo algo que verr con esa classe de lectura? – preguntó irritada
- Nosotras no tenemos ni idea de donde puede estar el libro – contestó Shizune intentando echar un cable a los animales, intuyendo que ese era el verdadero motivo de su visita y de la
"falsa disculpa" – pero cuando Hatake llegó aquí Raidou Namiashi estaba con él. Tal vez el sepa algo – sonrió.
- Muchísimas gracias por su ayuda – todos los miembros del Ninken hicieron una reverencia y salieron de allí.
Se encontraron con Raidou en uno de los pasillos del edificio. Estaba con Izumo arreglando un par de tablas rotas del suelo. El jounin empezó a temblar en cuanto vio a los perros
acercarse. Al intentar levantarse para escapar se tropezó en una de las tablas y cayó sentado.
- ¡N-no por favor! Ya le dije a Hatake-san que yo no tengo su libro. ¡L-lo juro! Alguien se lo llevó y yo no tengo ni idea de quién fue. ¡Teneis que creerme! – sollozaba el hombre.
Izumo estaba desconcertado.
- ¿Nos lo comemos? – preguntó Buru sin poder reprimir la broma.
El jounin se protegió con los brazos. Todo el Ninken rió ante la reacción del pobre hombre.
- Cálmate chico. No vamos a hacerte nada. – Pakkun se le acercó - ¿De donde te robaron el libro?
- Del escritorio del almacén de la primera planta. – explico Raidou.
- ¿Te importaría llevarnos para ver si encontramos algún tipo de rastro?
- C-claro. No hay problema. – El shinobi se levantó aliviado de saber que no iba a servir de aperitivo a las mascotas del copy nin. – Izumo, ¿puedes ocuparte tú de eso? – dijo señalando
el agujero del suelo
- Sí, no hay problema. ¿Pero que es lo que ha pasado?
- Es una larga historia – se alejó de allí seguido por los perros.
- Es aquí – Raidou abrió la puerta y dejó pasar a los perros.
El Ninken entró en el almacén y comenzó a olfatear todo. Se miraron entre sí.
- Hay 6 rastros – dijo Bisuke
- Aham, uno es de Kakashi – afirmó Uuhei pasando el hocico por el lugar de la mesa donde había estado el libro de su amo
- Otro pertenece a Iruka-san – Urushi se sentó y comenzó a rascarse el cuello con la pata trasera
- También apesta a Ninja miedoso – rió Uuhei mirando de soslayo a Namiashi
- Y a mujer "snif snif"- Akino intentó afinar el olfato – más concretamente a Shizune-san
- Aquí también estuvo el jounin que está arreglando las maderas del suelo – Guruko se paseaba al lado de las estanterías
- Todas esas personas están descartadas, solo nos queda el último rastro. – Pakkun miró a Raidou – Perdón por las molestias, chico.
Los canes salieron corriendo buscando al dueño del rastro dispuestos a recuperar el tesoro de su amo.
Namiashi suspiró y volvió al pasillo para terminar de reparar el blanco de la furia de Kakashi.
El rastro los llevó al puesto de guardia. Allí se encontraron a dos jounins disfrutando de la lectura del libro de su amo.
Sin pensarlo dos veces los perros empezaron a correr hacia los ladrones y se abalanzaron sobre ellos dando furiosos ladridos.
- ¡Los perros de Hatake, estamos muertos! – gritó Genma casi atragantándose con la aguja de su boca.
- ¡Ahh no! ¡De estamos nada! ¡Estás! Todo esto es por tu culpa y yo no pienso cargar con el muerto – dijo Kotetsu poniendo pies en polvorosa
Cuando Genma se dio cuenta tenía a todo el Ninken encima, soltando gruñidos amenazadores y cierta cantidad de babas.
- Eh, chicos, calmaos, calmaos… seguro podemos arreglar esto por las buenas – el jounin sonrió visiblemente nervioso
- Me gustaría saber de qué manera – gruñó Urushi
Las neuronas de Genma Shiranui recibieron un fogonazo ante la idea que le sobrevino.
- V-vereis… ¿Cuánto tiempo hace que vuestro amo no os dá un baño?
- ¿Y eso a ti que te importa? – escupió con desdén Guruko
- Es que yo había pensado que si Hatake no tuviera su libro durante un par de días también os beneficiaría a vosotros.
Los canes se miraron entre ellos sin comprender
- ¿En qué iba a beneficiarnos? – Pakkun lo miró curioso
- Bueno, se me ocurrió que desde que Hatake tiene una relación con Iruka-sensei, y entre las misiones, su trabajo como entrenador y su afición a la lectura no tiene tiempo para
dedicaros a vosotros. ¿No pensais que os tiene bastante abandonados? – El jounin esbozó una sonrisa, completamente seguro de que sus razonamientos estaban surtiendo efecto –
Miraos. Apestais, las pulgas os están comiendo, incluso apostaría a que llevais un par de días sin comer… ¿me equivoco?
- No le falta razón – dijo Akino cabizbajo
- Tal vez deberíamos darle un pequeño escarmiento al cachorro – sonrió Guruko
- ¿Pero y la comida Gourmet? – sollozó Buru
- ¿Es que os prometió comida a cambio del libro? – inquirió Genma. Los perros asintieron. - ¿Y qué os hace pensar que os la va a dar luego de que recupere el libro? Seguro que
incluso se le olvida…
- Es cierto…además – Uuhei sonrió malévolamente – será mucho más divertido ver su cara cuando le digamos que no conseguimos encontrar el Icha Icha
- Te dejamos a cargo del libro muchacho, pero acuérdate de devolvérselo mañana – le advirtió Pakkun a Genma – además, tendrás que decirle exactamente esto…
El Ninken rodeó al jounin y comenzaron a hablar entre susurros y risillas confabuladoras
En el hospital Kakashi estaba en cama con un par de moratones más e Iruka estaba corrigiendo unos cuantos trabajos sentado en una silla al lado de su cama cuando el equipo de perros
apareció en su habitación.
- ¿Y bien? – preguntó el jounin entusiasmado
- Verás Kakashi, fuimos al lugar donde se vio el libro por última vez – comenzó Pakkun – y no te vas a creer lo que pasó.
Los dos shinobis miraban expectantes al grupo de canes.
- Estamos seguros de que un mapache se llevó tu libro – resolvió Guruko
- ¿¡Un mapache?! – exclamaron Kakashi e Iruka al unísono
- Tal como lo oyes. – secundó Bisuke - El almacén al que nos llevó Raidou Namiashi tenía el olor de tu libro, y además apestaba a mapache
- P-pero…
- Lo sentimos cachorro, pero los mapaches son muy peligrosos… otra vez será – dicho esto Pakkun seguido del resto de los perros desaparecieron en una nube de humo. Dejando a un
Jounin desolado en una cama de hospital y a un chunin que no sabía si reírse o llorar.
Pues hasta aquí el capítulo 4. Espero que os haya gustado.
Como siempre agradezco vuestros comentarios. Me dan el empuje que necesito para ponerme a escribir.
Comentaros que este capítulo me costó mucho escribirlo, no os imaginais el trabajo que supone manejar a tantos personajes a la vez en un mismo texto! Es de locos! Llegó un momento en que pensé matar a un par de perros xDDD
Me despido ya y hasta el próximo capítulo. Espero que sea de vuestro agrado.
Bye bye!
