Capítulo 4. Pasado y Futuro

No sé en qué momento ya me encontraba desnuda frente a Sei, no podía ignorar su cuerpo mientras ella terminaba de sacarse las prendas. Sentía mi corazón salirse de mi pecho, el silencio era demasiado abrumador, no podía dejar de recriminarme por actuar sin pensar, mi cuerpo de nuevo se había adueñado de todas mis acciones, camine con ella hacia el baño, me desnude sin pensarlo y ahora estaba en esta situación. Qué demonios estaba haciendo, no dejaba de preguntarme en el interior, hasta que sus pasos irrumpieron el silencio de la habitación.

Ella caminaba hacia mí, su perfecta figura se contoneaba en cada paso que daba, de nuevo mi razón se había nublado y no podía quitar la vista de sus perfectos senos moviéndose al vaivén de su andar. En un instante que se hizo eterno ya la tenía frente a mí. Ella sabía bien lo que cruzaba por mi mente, sabía perfectamente que me tenía en sus manos, que podía hacerme lo que ella quisiera... Y lo hizo...

Tomó mi mano y la llevo hasta su pecho, mis dedos hicieron lo que mi cuerpo deseaba, comenzaron a acariciar tan delicado atributo. No apartaba la vista de su pezón rosado que con mis roces ya comenzaba a endurecerse. Ella dejo escapar un leve quejido que me hizo pensar que la había lastimado. Fije mi mirada a su rostro y lo que vi me robó el aliento.

Sei me miraba con pasión y deseo desbordados, sus ojos verde esmeralda se clavaban en lo más profundo de mi corazón.

-Chikane no te detengas... - Fue lo único que pudo pronunciar mientras me veía, ella rodeó mi cintura y me acerco a ella. -Por ti... Renunciaría a mi libertad.

Al escuchar sus palabras sentí como todo mi cuerpo se estremeció, no podía creer en lo que me decía, mi razón luchaba para retomar el control, hasta que unos delicados brazos desconocidos rodearon mi cuello.

-Por ti, viviría felizmente en una jaula de oro...

Esa voz... Mire con desesperación a mis espaldas y ahí estaba. Era Himeko quién me abrazaba por detrás. -Pero qué demonios... - fue lo último que pude pronunciar cuando ambas besaron una parte de mi cuerpo y mi razón se esfumó…

Desperté sobresaltada, aun estábamos en el auto en dirección a mi "hogar", repase mentalmente todo lo que había sucedido, recordé hablar con mi padre y que este me daba permiso de quedarme en casa de Sei… un momento y Sei?... Ella seguía recostada en mi regazo, estaba tan relajada descansando que se quedó dormida al igual que yo. Logre divisar que en la entrada de la mansión estaba el ama de llaves cargando una pequeña maleta.

Acaso habré experimentado una premonición?, me reí de lo absurdo de mi pensamiento hasta que vi al chofer coquetear con la mujer y mi sonrisa se volvió algo irónica. Dejo la maleta en la cajuela del auto y se dirigió a casa de Sei. Ella vivía a unos pocos minutos de mi jaula de oro. Por lo que decidí despertarla.

-Sei, cariño despierta ya –Le acaricie el rostro, acomode algunos mechones rebeldes y cariñosamente le rasque la barbilla para que despertase.

-uhmm… 5 minutos más… -Se movió un poco acomodándose aun en mi regazo.

-Vamos Sei, si no te despiertas tendré que besarte. Qué demonios acabo de decir…!

Sei abrió sus ojos con sorpresa ante mi comentario y de inmediato se incorporó más roja que un tomate. –Ya estoy despierta… -Miro por la ventana aun roja y avergonzada. Yo oculte mi risita de sus ojos y le tome la mano.

-Ya… Ya llegamos. –Ella aún continuaba nerviosa y apenas se estaciono el auto ella bajo torpemente, ni siquiera espero que el chofer abriera la puerta. Le dio instrucciones al chofer de que dejara mi maleta en la habitación continua de la de ella, acto seguido caminó a la entrada y ahí me estuvo esperando. Cuando llegue a su lado ella busco mi mano y tiro de ella para entrar.

-Necesito hablar contigo en privado… y ambas subimos a su habitación.

Nicolás

Dentro de un par de horas estaría por llegar finalmente a América, durante todo el vuelo lo único que cruzaba por mi mente era Chikane. Desde muy pequeño siempre he estado protegiéndola. Quería que su vida fuera mejor de la que me esperaba a mí. Ese hombre a quién llamo padre sólo nos ve como una buena inversión a futuro.

Tuve la dicha de compartir una parte de nuestra infancia junto a ella. La vi crecer por medio de fotos, cartas y correos. Desde aquel día cuando me pidió que me quedara para siempre a su lado, prometí ser todo para ella, nunca creí enamorarme de mi propia hermana.

9 años atrás.

-La sigues a todas partes, pareces su sombra!

-Soy su hermano mayor, quién mejor que yo para cuidarla!

-Mo me alces la voy, recuerda quién soy yo.

-Cómo olvidarlo! Nos lo recuerdas cada vez que puedes!

-Mira Nicolás, no me provoques!, no estoy de humor. Lo único que quiero es que la dejes relacionarse con los demás niños de la sociedad.

-Por favor padre, porque no lo dices apropiadamente. Le estas buscando maridos potenciales.

-Y que si lo hago! A fin de cuentas es mi hija! Me interesa su futuro.

-Tiene 8 años! Y lo único que te interesa es tu maldita fortuna!

-Silencio! No me faltes al respeto! –Pude sentir como mi mejilla comenzaba a arder del golpe que me propino mi propio padre.

-Desde cuanto decir la verdad es una falta de respeto, Padre.

-Chikane es tu hermana Nicolás. No actúes como un descarado.

-Sé que es mi hermana! Y actuó como un hermano mayor!

-Acaso me crees un idiota, se perfectamente cuáles son tus intenciones, y no es precisamente las de un hermano, actúas como un hombre tras una mujer.

Al escuchar sus palabras no pude ocultar mi sorpresa. Mi propio padre me dijo que actuó como un hombre cegado por sus deseos y no como un hermano. Salí de su oficina haciendo caso omiso de sus gritos e insultos. Paso una semana de aquella pelea cuando volvió a dirigirme la palabra, y no fueron muy gratas.

A pesar de todo, ese hombre sabia mover muy bien sus piezas… había arreglado llevar a Chikane a un internado de monjas, donde la única visita masculina es del padre. Ahí estaría hasta cumplir los 21 años, alejada de toda la familia, estaría en completo aislamiento. Cuando leí esos papeles no pude ocultar mi sorpresa, como es que este monstro puede ser nuestro padre. Sabía perfectamente que Chikane no aguantaría tanta soledad… y yo no podía permitirlo, así que cuando me presento la segunda opción acepte sin pensarlo.

Actualidad

He estado trabajando sin descanso los últimos 3 años, después de superar mi depresión y caer en cuenta que los sentimientos por mi hermana iban más allá de cualquier lazo fraternal, decidí rendirme y finalmente aceptarlo. Pero eso me ha motivado a seguir adelante y forjarme una reputación como Nicolás Románov.

Decidí adoptar el apellido de mi bisabuela para dejar a un lado este apellido que tanto detesto… Himemiya… y paso a paso he estado logrando forjar una pequeña fortuna a espaldas de mi padre. Si bien en América el apellido Románov es importante, tampoco ha sido capaz de extenderse a otros países. Pero no tengo prisa, aún tengo más de medio año para lograr triunfar en este mundo hostil y de una vez por todas ir por Chikane.

Sei

La vi sentarse en la cama y me miraba con curiosidad, mi rostro tan rojo como mi cabello comenzaba a delatar mi nerviosismo. Respire profundo para poder tranquilizarme y poder articular palabra alguna.

-Sei… Cásate conmigo

Sentí desfallecer con aquellas palabras, y no sabía que decir, hasta que la escuche reír.

-Si tan solo pudieras ver tu rostro!, fue tan graciosa la expresión que pusiste, no puedo creer que te lo creyeras! – Chikane no dejaba de reír y yo cada vez me sentía más y más avergonzada.

-Chikane! aaaarg! No fue gracioso! –Me tire encima de ella para hacerle cosquillas y vengarme de tan repentino comentario que me descoloco. Quede encima de ella y entre tantas risas de parte de las dos, terminamos mirándonos a los ojos. Trate de separarme pero ella me detuvo.

-Sei…-Chikane me tomo del rostro y me atrajo a ella, yo no puse resistencia pues ella es lo que más desea mi corazón, cerré los ojos y me deje llevar por ella, nuestros labios y lenguas danzaron al ritmo de nuestra respiración, nos separamos un poco para tomar conciencia de lo que podría suceder si seguimos, ambas estábamos dispuestas a cruzar la línea… pero un ruido y una voz nos obligaron a separarnos.

-Señorita Sei, el baño está listo. – Una de las mucamas nos había interrumpido en tan maravilloso momento. Estaba dispuesta a gritarle que se largara, pero Chikane me tapo sutilmente la boca y contesto en mi lugar.

-Muchas gracias Isabelle, puedes retirarte .

-Con su permiso señorita. – Escuchamos como se alejaba y Chikane retiro su mano de mi boca. –Vamos Sei, no te enojes, la pobre chica solo cumple con su deber.

-Me sorprende que ya te sepas el nombre de todas las personas de esta casa y más aún que las reconozcas con solo escuchar su voz.

- uhm… Tú crees? –Chikane se levantó de la cama y se dirigió a la puerta. –Si no te molesta, me gustaría bañarme primero.

Y así transcurrió el resto de la tarde y noche, ambas juntas pero a la vez separadas para no ser descubiertas, dándonos miradas furtivas y sonriendo al aire. Llegada la hora de dormir cada quien se fue a su cuarto y aunque quería dormir junto a ella no me atreví a preguntar.

Himeko

Sencillamente no podía quitarla de mis pensamientos, la noche ya había llegado y con ella la luna llena. Por más que daba vueltas en mi dormitorio no podía conciliar el sueño. Anhelaba salir de estas paredes, y respirar el aire fresco de la noche, pero no sabía muy bien que hacer. Después de mucho pensar y de asegurarme que todos estuvieran dormidos, baje silenciosamente hasta el patio. Me senté en una de las bancas del jardín y pensé en todo lo que había sucedido este día.

Al principio estaba renuente a volver a Japón, había vivido la mayor parte de mi vida en América y es ahí donde estaban todos mis amigos. Suspire al recordar a todas las personas importantes que en este momento estaban a miles de kilómetros lejos de mí. Pero también me sentí aliviada porque conocí a Mako, nos bastó solo la mitad del periodo de clases para hacernos amigas, y eso sin duda es muy agradable.

Pero también he conocido a Chikane, bueno solo de vista, porque aún no hablamos… tengo tanto que agradecerle, no solo el haberme ayudado con el desmayo y las clases, sino también por ser la causante de este insomnio. Claro esto último no se lo diría, sonreí a mis adentros por pensar semejante tontería y de nuevo alce la vista hasta la imponente luna que brillaba a todo su esplendor. En eso el movimiento de una sombra me alerto y fije mi vista en dirección a la reja del portón. No pude distinguir el rostro por la oscuridad, pero al menos la luz de la luna me permitió reconocer aquella cabellera negra azulada.

Definitivamente era Chikane, pero que estará haciendo a estas horas?, y lo principal, como es que siempre me la encuentro en el momento menos esperado?... me hice esas preguntas mentalmente, pero decidida a seguirla camine a la misma dirección. Estaba decidida a presentarme y agradecerle todas sus atenciones. Pero principalmente, estaba decidida a volverla a ver, así sea tan noche. Después resolvería las demás dudas, como los motivos de que estuviera tan noche y sola caminando por las calles. Pero ahora solo me interesaba alcanzarla…

Y así fue como decidí escabullirme para encontrarme con mi salvadora…