LOS SÍNTOMAS

Al amanecer, Naruto esperaba impaciente a sus compañeros en la salida de la Aldea, ¿Por qué tardaban tanto? A él le urgía irse, entre más pronto se fuera, más pronto volvería y veía a Hinata una vez más. Toco sus labios con su lengua y saboreo lo que él quiso llamar, restos del beso tan intenso que había compartido con Hinata. Cuando se separaron, ella aún tenía los ojos cerrados y cuando los abrió… fue como si una explosión lo invadiera por dentro, todo en el despertó.

Hinata había dicho que lo esperaría…

—¿Y tú que rayos haces aquí? —Sai llegaba caminando con toda calma.

—¿Cómo que «qué hago»? —Tenemos una misión. Debieron haber llegado hace quince minutos.

Sai rodo los ojos y lo miro con una sonrisa apenas perceptible. —A ti siempre te citamos media hora antes, siempre llegas tarde ¿recuerdas?

Naruto supo que discutir con Sai no tenía caso, por lo que mejor guardo silencio y aguardo malhumorado a que llegara su amiga peli-rosa.

Cuando ella llego, saludando sonriente, Naruto la miro con atención. Sakura era tan bonita. Era una chica fuerte, independiente, segura de ella misma,… Pero justo ahora no se explicaba que había en ella, para que él, le cantara su amor a diestra y siniestra por tantos años. Sonrió, tal vez solo lo había hecho para molestarla o como una pieza más en la absurda competencia que mantenía con Sasuke, tal vez...

/

En llegar al País de los Demonios demorarían una semana aproximadamente. Tenían que ir por la sacerdota esa que, había esperado hasta que el estuviera disponible para que la escoltara. Parecía que ella lo había solicitado justo a él.

Estaban a mitad de camino, habían terminado de recoger el campamento para continuar con el recorrido. De pronto, de la nada Sai inicio una conversación.

—Has salido mucho con esa chica Hyuuga. —Le dio un pulgar arriba, y le dedico una mirada peculiar.

—Emm sí… Hinata es una chica genial de veras… —No pudo evitarlo, un pequeño rubor rosa se pegó a sus mejillas y eso no pasó desapercibido a sus compañeros.

—¿Con que Hinata? —Pregunto la chica de cabellos color cerezo.

Naruto movió su cabeza en una afirmación, de repente se sentía tímido.

—¿Y? —Pregunto Sai.

—¿Qué? —Respondió el rubio a la defensiva.

—Es una chica muy buena, —dijo la peli-rosa en un tono amable y conciliador, conocía bastante a Naruto como para saber, que con el tono sugerente de Sai, no conseguirían información de la posible relación del rubio.

—Sí, lo es. —Respondió Naruto con una ligera sonrisa.

—Tiene dos razones muy grandes que la hacen una excelente mujer. Incluso mejor que Ino.

—¿Qué razones? —Pregunto el rubio con inocencia.

Sakura le soltó un buen golpe al chico pálido y evito que respondiera a Naruto. —Hinata es una chica muy bondadosa, y te ha cuidado mucho eh… —Le dijo con ternura. Sakura, quería de verdad que las cosas con ellos funcionaran, sabía del amor tan grande que le profesaba la pelinegra a su viejo amigo.

—Es muy fuerte… —dijo el rubio en tono serio, —muy fuerte, pero femenina, es delicada y —«Me hace sentir en casa», quiso decir el rubio.

—Te ama con toda su alma. —Dijo Sai. Sakura lo miro con sorpresa. ¿Cómo sabía Sai eso?

Naruto miro con más sorpresa que Sakura. —¿Qué?

—Y ella significa todo para ti ¿no? —En lugar de responder la pregunta del rubio, Sai siguió con su lluvia de ideas, él había leído demasiados libros, podía leer fácilmente al rubio, en gran parte, debido a que su amigo era sumamente transparente. Le había bastado verlo besarla (sí, él había visto el beso que se habían dado una noche antes de partir de misión) para saber que esos dos estaban en dirección a un amor profundo sin retorno. —No la dejes ir. Es una buena chica.

Después de las palabras tan fuertes, dichas por Sai, Naruto había guardado silencio. Todos los habían hecho.

Al anochecer, Naruto rememoro y pensó en todo lo que había pasado hasta ahora. Todos los cambios que había tenido su vida. Y como la simple presencia de la Hyuuga significaba un plus en cualquier cosa que hiciera.

Sai había dicho que Hinata lo amaba, y el casi había gritado pidiendo a la tierra que lo tragara. Ella se lo había dicho. Estaba seguro de eso. Podía escuchar su voz en su cabeza diciéndolo: «porque yo… te amo Naruto Kun», pero eso había sido un par de años atrás. En el momento había considerado que tal vez, se refería a… ¿A quién quería engañar? Le había dado miedo. ¿Amor? Hinata había hablado de amor, cuando él lo único que conocía era el odio y el miedo. Poco después había conocido la amistad y la lealtad, pero el amor… Él no sabía lo que era eso.

¿O sí? Sus padres lo habían amado, y habían sacrificado su vida por el… Y… Hinata… Hinata estaba dispuesta a hacerlo también. Estuvo dispuesta a hacerlo, no una vez, sino dos, o quien sabe, tal vez habían sido más ocasiones. Quería chocar su cabeza contra el suelo, se sentía desesperado. Su respiración estaba acelerada en extremo.

Hinata lo amaba… ¡Lo amaba!

La pregunta era: ¿Qué sentía él?

/