-Sr. Kirkland- la voz grave de Alemania llamó la atención de todos y sacó al británico de sus pensamientos- Realmente creo que usted debería ser el consejero de Alfred, usted lo conoce más que todos.
-Yo… pero…- el ver la suplica silenciosa en los ojos del alemán lo puso nervioso- lo he intentado hasta el cansancio, no me hace caso, es un terco.
-Sí, pero esta vez será en serio-sentenció la belga firmemente- hablaremos con todos los presidentes y obviamente tendrás todo nuestro apoyo. Recuerda que somos más poderosos que él, lo que necesites para someterlo, se hará.
Arthur tragó con dificultad mientras veía la resolución en los ojos de todos los presentes. Realmente lo iban a hacer y nadie podría evitarlo…
-Y así fue como hice el plan de invasión-dijo Inglaterra mirando por la ventana para evitar la mirada del menor- Pasé meses preparando cada detalle con ayuda del resto de la Unión Europea, no debía haber heridos y debía ser lo más rápido que se pudiera- cuando el mayor dejó de hablar, le lanzó un vistazo tímido al americano. Alfred escuchaba completamente en shock, no podía creer que todo eso había pasado debajo de sus narices.
-No es posible… pero…-la nación más joven observaba también por la ventana cuando de pronto algo pareció encajar en su mente y, en un arrebato de alegría, tomó al británico de los brazos, asustándolo- ¡entonces tú también eres víctima de esto! ¡Es genial! ¿No lo entiendes? ¡Juntos desharemos los planes de la malvada Unión Europea!
-¡¿Qué?! –el corazón de Arthur latía con violencia por el susto que le había dado el menor al cambiar tan rápido de humor. No entendía como el rubio de ojos azules había llegado a esa conclusión- ¡¿Cómo que desharemos los planes de la Unión Europea?!
-¡Sí! ¡Tú eres mi mayor aliado, siempre lo has sido! … bueno casi-dijo Alfred agitando suavemente al europeo sin soltar sus brazos- Eres mi compañero desde las guerras mundiales y si pudimos contra Alemania, podremos contra ellos ¿qué dices? –Inglaterra estaba completamente atónito ante la idea del americano ¿atacar a la Unión Europea? ¡¿Está demente?! ¡Eso es suicidio!
-Bloody hell…-murmuró el rubio de ojos verdes mirando la enorme y resplandeciente sonrisa del menor. Odiaba tener que romper sus ilusiones pero todos tenían razón, Estados Unidos estaba fuera de control- Alfred… yo… -el europeo no pudo evitar morder su labio inferior ante lo que iba a hacer, era parte del plan ser firme con el chiquillo americano, algo que él no había podido hacer jamás.
-El plan funcionará sin problemas-dijo Bélgica cuando Arthur terminó de exponerles su plan de invasión. Toda la Unión Europea estuvo de acuerdo con ella y con el plan. Definitivamente Alfred no tenía salvación- No podríamos tener un mejor líder, conocer todas sus debilidades, Inglaterra.
-Sí…-el rubio de ojos azules miró sus planos y mapas con la mirada perdida. Se sentía nuevamente en 1776 y un vacío se alojó en su pecho. Conocía las debilidades de Estados Unidos, pero también conocía las suyas y el americano estaba en el primer lugar de su lista- Ehm… Emma, comienzo a pensar que no es buena idea que yo lo haga…
-¿Por qué no? ¡Ya no puedes renunciar!-exclamó la joven molesta cruzándose de brazos- Nuestros gobiernos ya lo saben y nos van a apoyar ¿cuál es el problema ahora?
-Es que… no creo poder hacerlo…-confesó la representación del Reino Unido bajando la mirada, avergonzado- el día que terminó la guerra de independencia… no pude dispararle… ¡no puedo mostrarme firme ante él! ¡NO PUEDO!- justo en ese momento, la belga le soltó una cachetada. No fue muy fuerte pero sí lo suficiente como para dejarlo en shock.
-Escúchame bien, Arthur Kirkland-dijo ella firmemente clavando sus ojos en los ajenos- Alfred está fuera de control y necesita tu ayuda, todos la necesitamos. Sin ti, estamos perdidos. Necesito que seas firme, incluso cruel con él si es necesario. No te sientas mal, te perdonará, yo lo sé.
-Pero…-muchas dudas y miedos se habían alojado en el pecho del isleño que no pudo evitar retorcer sus manos- Pero estamos hablando de su libertad, eso es lo que él más valora en todo el mundo.
-Lo que él tiene no es libertad sino libertinaje-dijo Bélgica con un tono amargo mientras una sonrisa triste se instalaba en sus labios por un segundo antes de regresar a su gesto firme- Es momento de que ese niño se haga responsable por lo que ha hecho. Esto es un castigo y si lo quieres en verdad, debes cumplirlo.
El joven de cejas pobladas respiró profundamente un par de veces antes de encarar al menor. Se soltó bruscamente del agarre mientras se erigía y adoptaba la mirada más firme que pudo. El menor sintió el cambio de actitud del más bajoy lo miró, sorprendido. Sus miradas se encontraron y Arthur estuvo a punto de flaquear pero no lo hizo. Su corazón seguía latiendo a mil por hora contra sus costillas pero lo ignoró, tragándose sus dudas y sus miedos.
-No…-dijo el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte con firmeza. Estados Unidos retrocedió ante esa sencilla palabra. El mayor imponía silencio y respeto, Alfred jamás lo había visto así y un miedo inexplicable lo caló hasta los huesos- Eres parte de mi Commonwealth y obedecerás mis reglas-El de más alto trató de replicar pero no halló su voz-Vete a descansar, ya es tarde y mañana tienes un día ocupado.
La nación más joven apretó los puños, molesto y asustado, antes de asentir secamente y salir de la habitación, seguido por un par de casacas rojas. En cuanto el americano salió de la sala oval, Arthur se derrumbó. Un par de lágrimas rodaron por sus mejillas mientras jadeaba como si hubiera corrido un maratón. Cada latido era una horrible punzada en su pecho.
-Esto será todo un reto para usted ¿no es así?-dijo una voz y el británico miró a su alrededor, asustado. Se había olvidado completamente del ex presidente estadounidense que había estado presente y lo había visto todo- Es difícil salir de la zona de confort pero creo que este cambio le hará bien a Alfred. Después de estar casi 10 años con él puedo decir que tiene un espíritu indomable, pero es buen chico y sé que lograran llegar a un punto medio, en el que él tenga libertad y responsabilidades.
-Sí… yo también lo espero-dijo Inglaterra entre jadeos mientras su corazón comenzaba a normalizarse. Se levantó del suelo y se limpió la ropa antes de suspirar- Me esperan tiempos muy difíciles.
-Pero sé que internamente disfruta esto-dijo el presidente con una leve sonrisa y un suave sonrojo atacó las mejillas del europeo- lo he visto en las reuniones como las del G8 y puedo distinguir un brillo especial en su mirada cada vez que está con mi joven nación.
-Yo… ehm… ¡No es lo que piensa! ¡En verdad no estoy buscando aprovecharme de la situación! Yo solo…-el sonrojo en las mejillas del inglés se hizo más pronunciado cuando empezó a balbucear algunas excusas, ganándose otra sonrisa por parte del ex mandatario.
-Solo le deseo la mejor de las suertes, Sir Kirkland-dijo el hombre recogiendo sus cosas dispuesto a salir por última vez de la sala oval- Sé que mi joven nación no podría estar en mejores manos…- Arthur sonrió nervioso y asintió. Realmente esperaba que el ex presidente no se equivocara.
Alfred llegó a la habitación que siempre ocupaba cuando se quedaba a dormir en la Casa Blanca. Los casacas rojas se quedaron afuera haciendo guardia, lo que realmente lo hizo enojar, lo trataban como un niño chiquito. No huiría, él no era de los que hacían eso y mucho menos dejaría su amada Casa Blanca en las manos de los británicos. Frustrado, se tiró en la cama y miró el techo.
-Esto es lo peor…-murmuró mientras recordaba la cara que había hecho el inglés y como lo había asustado. Nunca había visto esa mirada en los ojos ajenos. Parecía que se había transformado en alguien más, alguien desconocido y terrorífico. ¿Qué le había pasado al Arthur que lo regañaba pero siempre sonreía por dentro? ¿Qué le habían hecho al cálido y paciente Inglaterra?- Maldita Unión Europea… me las van a pagar todas, se han metido con mi nación y con mi familia y eso no se hace…
El americano gruñó molesto cuando de pronto escuchó que alguien tocaba. Estaba a punto de gritar que lo dejaran solo cuando alguien abrió tímidamente la puerta y se asomó.
-¿Al?-Matt estaba mirándolo con preocupación antes de entrar- ¿Cómo estás?-el canadiense sabía de los planes de la Unión Europea y no había podido mantenerse en su casa cuando vio las noticias sobre lo que había pasado en Nueva York. El rubio de ojos azules se puso de pie de un salto y abrazó a su hermano- Oh Al… lamento todo esto… en verdad… vamos, ya no llores
-¡¿Por qué me hicieron eso, Matt?!-lloriqueaba el americano dejando salir la rabia y el miedo que había estado reprimiendo. El rubio de ojos violetas le dio un par de palmadas en la espalda mientras suspiraba. Esto iba a acabar con los dos angloparlantes pues había encontrado a Arthur llorando silenciosamente en la sala oval tan solo unos minutos antes.
-¿Arthur?-Canadá se acercó al inglés tímidamente quien, al verlo, se secó disimuladamente las mejillas y le sonrió débilmente pero no pudo ocultar sus ojos rojos- ¿Qué pasó? ¿Dónde está Alfred? ¿Se pelearon? ¿Estás bien?
-Yo… sí, estoy bien-mintió Inglaterra descaradamente mientras enrollaba una bandera estadounidense para guardarla en uno de los muebles- Alfred está en su habitación… y pues no pasó nada que no sepas.
-Oh Arthur… lo siento-Matt no pudo evitar abrazar al mayor que se mantuvo estoico y firme unos minutos antes de dejar salir un sollozo acompañado de algunas groserías por lo bajo- Todo saldrá bien, ya verás- se separó del europeo y le sonrió antes de salir en busca de su hermano. Sabía que al inglés le gustaba que lo dejaran solo para pensar.
-Todo saldrá bien, Alfred, ya verás-dijo el canadiense por segunda vez pero no estaba tan seguro de eso. Había visto evolucionar la relación de Alfred y Arthur y definitivamente esto no iba a ser nada sencillo. Este era el inicio de los problemas.
Espero que les haya gustado el capítulo y muchas gracias por sus comentarios, en verdad me inspiran a seguir escribiendo.
Cuervi: Jajaja las malvinas jaja
Alley: Todos tienen miedo de Alfufu jaja
alisspaz: 50% se muere por cuidar a Al y 50% no quiere saber nada de él jeje
Ranmaru: OMG Toñito tomatito nos va a conquistar a todos! Jajaja
La verdad es que cuando comencé a escribirlo, no lo pensé como un usuk, pero parece estar llevando a esa dirección. ¿Quieren que sea un usuk o los dejamos así?
Gracias por leer y no olviden comentar!
