Disclaimer: Claramente estos personajes no son míos, sino que pertenecen a la envidiable Stephanie Meyer, sin embargo hice unos cambios…xD.
La historia la saqué de un libro que leyó mi melliza Magdi. Malfoy, que se llama "Tres días juntos" de Kate Walker y la adapté a Twilight :B. Espero que les guste.
Tres días juntos
Capitulo 3
-¡Vaya!
Bella ni siquiera pudo ocultar su asombro, ya que su yo interno gritaba al observar todo sin excepción.
-¡Esto es sorprendente! ¿De verdad es tuyo?- le preguntó a Edward, claramente tener un auto y una casa así llamaba la atención de cualquiera que lo conociera.
Cuando Edward le había hablado de su casa en Alaska, Bella sabía que el no se referería a un departamente pequeño y desordenado como el que ella había dejado con su madre en Arizona. Y sumándole a todo esto, el ver ese Volvo plateado con un chofer que lo esperaba amablemente en el aeropuerto, imaginó de inmediato que poseía mucho dinero, aunque no tenía tanta importancia. Pero jamas en ningún instante se imaginó algo parecido a lo que observaba en este preciso momento. Los techos eran altos y los ventanales le ayudaban a mostrar más la amplitud de la casa, los muebles parecían de una época totalmente olvidada, sin mencionar a las extraordinarias alfombras que adornaban casi toda la casa, dando la sensación de calidez, sin importar el frío que reinaba fuera de la casa. Al final de toda la casa, donde apartadamente se encontraban unos sillones forrados del mismo tono de las cortinas que tapaban los enormes ventanales, había una chimenea encendida.
-Bueno Bella-le dijo Edward- En realidad esta casa es de mi padre, el suele tener un gusto más majestuoso que el mío, aunque no nos gusta mucho llamar la atención-respondió señalando con la mano las enormes lámparas de araña que colgaban del techo y el mármol que rodeba la chimenea.
-Edward, ¿Quién es tu padre?-le preguntó Bella intri gada al observar tanto lujo.
La cara de Edward se contrajo, causando que su mirada se trasformase en el cambio más drástico que Bella había visto en un humano. Bella se había intrometido en un tema, el cual Edward no quería hablar nuevamente, por lo que no quiso insistir en el tema, para no incomodar más la situación. Sin embargo el silencio fue salvado por el chofer, que carraspeó para que se dieran cuenta de que se encontraba ahí en el lugar con el equipaje de Bella.
-¡Oh, gracias! -dijo Bella complacida por el acto, dirigiéndose hacia él para tomar sus cosas; sin embargo, la mirada de Peter, el chofer, seguía fijamente en la de Edward.
-¿Eso es todo, amo Edward?- le pregunto Peter.
-Eso es todo, Peter, gracias. Te avisaré si necesito algo, a lo mejor mañana tendrás que ir a dejar a la señorita Swan al aeropuerto, pero te mantendré informado al respecto. Por ahora, tómate la noche libre.
Bella incrédula observaba a aquel hombre que hacía una reverencia antes de salir de la sala de estar, por lo que después de segundos en que demoró en recordar algo, entonces dijo
-Espere Peter, por favor- dijo dirigiendose a su mochila, para sacar la billetera, para darle una propina por llevar las maletas, por lo menos para ella, era lo menos que podía hacer por una persona que da esos servicios. Sin embargo, antes de siquiera poder sacar la billetera de la mochila, Edward fuertemente le tomó la mano, para evitar que hiciera aquello.
-Ya puedes retirarte, Peter- le dijo Edward a éste, que miraba incrédulo a Bella, por lo menos su comportamiento.
Luego de unos momentos, antes de desaparecer Peter, hizo otra reverencia. A penas la puerta de la sala con chimenea, Bella se volvió hacia Edward, totalmente molesta.
-Sólo quería darle una propina..- dijo furiosa Bella, ya que no le había gustado en absoluto la actitud de Edward.
-No es apropiado, Bella- dijo este con el ceño fruncido, claramente no le agradaba esa actitud de ella para nada.
-¿No es apropiado, dices tú? ¿Por qué..?¡Amo, Edward!- le dijo furiosa al acordarse del imperativo que había utilizado el chofer para dirigirse a él- Te ha nombrado,¡Amo Edward!- obviamente sonaba más impresionante cuando lo decia, o en este caso, gritaba enfurecida- ¿Quién eres?, ¿De dónde provienes, Edward?
Sin embargo, Edward hizo caso omiso a las preguntas que Bella quería que respondiera inmediatamente, con paso normal se fue al bar que se encontraba a un costado de aquella sala llena de doseles, en esa esquina se encontraban dos copas con una botella de vino. Con total delicadeza, algo que lo describia desde la primera vez que Bella lo había visto, sirvió en una copa, y bebió de él, saboreando cada gota de aquel exquisito vino, volteó a donde se encontraba Bella a brazos cruzados, esperando respuestas a sus interrogantes.
-¿Quieres tomar algo, mi Bella?- le dijo sonriendo por la postura que ella había tomado, claramente se veía mucho más hermosa enojada.
- Lo que quiero ahora, Edward, si es que no te importa, serían preferiblemente respuesta a todas la interrogantes que inundan mi cabeza en este mismo instante
Edward frunció el ceño, ya que por el tono de Bella, no sabía como zafarse de ella. Sin embargo Bella se dio cuenta que su tono de voz había sido más alto del habitual, claramente eso sucedía cuando se enfadaba, su madre se lo había dicho siempre, pero no podía evitarlo, ya que no podía existir sin tener respuestas a las preguntas que le rebotaban en la cabeza, junto con querer escucharse más alto aún que los latidos de su corazón que la invadían y la hacían perder sentido alguno de la realidad.
-Edward, quiero que me des un explicación, no soy una idiota.
Él a cambio de tendió un encogimiento de hombros, no sabía que quería saber, acaso le diría Bella, mi padre el rey de Inglaterra y yo soy un supuesto heredero, eso si, no te asustes, pero el tiene casi 200 años y yo, aunque represento 25, tengo alrededor de 100 años, pero no corras somos sólo vampiros, es decir, toda mi familia lo es. Claramente saldría corriendo de ese lugar, y eso exactamente era lo que él quería evitar, particularmente por que no podía leer nada que pasara en la mente de Bella. Al encontrarla en el aeropuerto fue lo primero que le impresionó, sabía exactamente que pensaba, pero aún no sabía por qué ocurría eso. Luego de un largo rato de silencio Bella enfadada volvió a hablar en un tono más alto.
-¿No me dirás nada?, ¿Por qué Peter te llamó amo Edward?- dijo ella casi sin aliento, ya sus pulmones se habían dado el trabajo de gritar mucho tiempo, por lo que ya las paredes le daban vueltas.- si no me das una explicación me marcho de aquí ahora mismo.
Lentamente en las comisuras de los labios de Edward, se dibujo una sonrisa, con sorna y completa ironía.
-Y, ¿Dónde iras?- Edward ya se acercaba a ella, escuchaba latir fuertemente su corazón, acaso ¿sabía ella el peligro que tenía al tenerlo a él cerca?, un vampiro que ni siquiera podía despegarse de ella, sin embargo eso quería él, dejarla libre, para que no supiera su secreto más preciado, junto con dañarla tanto fisico, como emocionalmente.
Ni siquiera Bella tenía la menor idea a dónde dirigirse si es que Edward no le respondía lo que tramaba, ni siquiera se había fijado exactamente en que parte de Alaska estaban, adicionandole que no se ubicaba en absoluto en aquel lugar. Sin embargo no le quiso dar el privilegio para que él ganara en la discusión, eso jamas Siempre digna dijo para si misma.
-No tengo la menor idea, y debo decir que ni siquiera me importa. Sin embargo estoy completamente segura de una cosa, Edward ... dijo más furiosa aún por la relajacion de las facciones de Edward.
-Te escucho, mi Bella- que la llamara Edward de esa manera, hacía que su corazón se acalerase mucho más de lo habitual, estaba peor que paciente con taquicardia en un hospital, es más, eso le quedaba corto. Concéntrate Bella se decía a cada momento a si misma
-No pienso quedarme en este maldito lugar si no me cuentas la verdad-dijo relajandose un poco más, a ver si era capas de convencerlo, convirtiéndose en un deseo carnal.
Edward para aminorar más su sonrisa, claramente amaba a aquella mortal que se encontraba en su casa, tomó otro sorbo de vino, saboreándolo ahora con mucho mas ímpetu que antes.
-¿Quieres la verdad, mi Bella?- esta solo pudo asentir con la cabeza- En este momento solo importamos tú y yo, dos personas que se atraen como dos imanes gigantes y que quieren estar juntos- Y para cambiar el tema agregó- ¿Estás segura que no quieres tomarte este vino?, está excelente.
Bella miró la copa que él le había ofrecido, y entrecerrando sus ojos, miró a aquel hombre con el que se encontraba a solas y le dijo.
-Supongo que no intentas emborracharme, ¿Verdad?
Edward estaba al borde de la risa, las sonantes carcajadas que escuchaba Bella, provenían de Edward, este casi se tiró al suelo a causa de tanta risa que no lo dejaba hablar. Bella en cambio lo miraba ceñuda, por aquel repentino ataque, se acercó y lo empujó, sin embargo fue imposible evitar una sonrisa en los labio de ella.
Cuando las carcajadas de ambos terminaron, Edward pudo finalmente hablar, con ambas manos tomó la cabeza de Bella para sostener su mirada, sus mejillas se volvieron de rosaceas por el simple contacto de él.
-Bella, no sería capaz de hacer algo así, y mucho menos aprovecharme de ti. Además me desagradan las personas cuando estan bebidas- dijo sonriendo y causando un mar de sensaciones en ella, que lo miraba sonriendo como si se le fuera la vida en ello- Sobre todo, no se te olvide que viniste aquí con tu propia voluntad, así que no recurriría a esos métodos para seducirte.
Todo lo que decía Edward tenía razón, ella ingenuamente fue ahí por su propia voluntad, tantas cosas sucedían en el cuerpo de Bella por la sola presencia de él, tanto asíi que era capaz de hacer locuras como ir a la casa de un desconocido, para estar junto a él.
-¿Tienes hambre?- continuó Edward con tono inmutable- Miriam, mi ama de llaves, debe de estar preparando algo para que comas.
Una cosa le sonó extraña por parte de Edward, claramente Bella se había calmado más aún al saber que no se encontraban solo en aquella mansión, sino que estaba Miriam, pero ¿Es que acaso Edward no comía?
-¿Por qué me prepara a mí algo para comer, es que acaso tu no cenaras nada?- le preguntó incrédula Bella. Edward había notado que se había relajado al escuchar que no estaban solos, pero nuevamente este luchaba por la respuesta que le daría
-Bueno, aún no tengo hambre, me encuentro bastante satisfecho, no te preocupes por mí-dijo algo tenso Edwars, sin embargo ver como la cara de Bella se relajaba, se sintió mucho mejor.
Impaciente ante tanta insistencia, Bella tomó la copa que Edward le ofrecía, dándole un trago, era verdad que el vino estaba exquisito, y animádamente Bella pensó que a lo mejor una copa de vino le serviría para relajarse un momento.
-De verdad está delicioso- dijo finalmente cuando pudo pensar y decir las cosas con mayor claridad- Pero no creas, Edward, que dejaré que te salgas con la tuya, aún quiero que respondas mis preguntas.
Edward suspiró, siendo una mezcla entre inquietud y resignación
-Claramente no me dejarás en paz hasta que responda todas tus dudas ¿verdad?- le dijo mientras se acercaba tomándola de sus caderas y sentándola sobre sus rodillas para comenzar a contar la historia que había querido evitar desde que Bella había llegado a su vida- Bueno, pregunta lo que quieras, pero no te prometo contestar todas tus locuras.
-De acuerdo- dijo Bella apoyando su rostro en el cuello de él, como una niña esperando a que le cuenten un cuento, claramente no era igual, ya que la persona que le contaría la historia, estaba enamorada ciegamente de ella, y viceversa.
-¿Qué es exactamente lo que quieres saber de mi, mi Bella?
-Puedes decirme exactactamente quienes son tus padres, nunca he escuchado a ninguna persona que la traten de Amo.
El suspiro que hizo Edward, fue con un poco más de humor, junto con que Bella inhalo todo el exquisito aroma que salió de la boca de él.
-Bueno, ya que insistes tanto, mi padre se llama Carlisle Cullen VII y es el actual rey de Inglaterra.
Al fin, después de todo el rato que estuvo con Bella, esta lo escuchaba atentamente y en silencio. Al parecer se encontraba sorprendida por la noticia que le había dicho Edward, sin embargo, esto aún ni siquiera empezaba. La posición rígida que Bella había adoptado al escuchar Actual rey de Inglaterra, hizo que Edward pensara más sobre si contarle o no, lo de que eran vampiros desde la antigüedad, y que aunque Carlisle había adoptado su nombre con un millón de números, como Carlisle I, II, III, IV, etc, seguía siendo él mismo.
-Me estas bromeando ¿Cierto?- dijo Bella sentándose rápidamente, con una mirada incrédula hacia los ojos de Edward. Él sonrió al notar la cara de ella, sin embargo, una de sus manos tomó a Bella acomodándola nuevamente a su posición original.
-No. Te lo digo en serio.
Bella nuevamente se sentó, sacando su cabeza del hombro de Edward, con la misma mirada que le había puesto al principio.
-¿De verdad eres el hijo del rey de Inglaterra?
-Sí.
-¡Oh!
A Bella no se le ocurrió decir nada más convincente, claramente la noticia le había golpeado el estómago, mira que cruzarse con el hijo del actual rey de Inglaterra, eso obviamente era una locura, pero al parecer hablaba en serio, por lo que se dedicó nuevamente a acomodar en el pecho de Edward en el sillón de aquella sala, al lado de la chimenea.
-Bueno, Amo, Edward, ¿Te tendré que llamar así de ahora en adelante, o no alteza?- dijo Bella bromeando.
Una de sus manos tomaba la del él con un frío contacto, produciendo que Bella sacara la mano inmediatamente, sin embargo esta fue alcanzada por la de Edward, mientras la acariciaba.
-Mi Bella, por favor, eso no es lo que quiero de ti- dijo sacando a Bella de su hombro, para mirarla a los ojos
-Entonces, ¿Qué es lo que quieres de mi, entonces?
La mirada que Edward puso al escuchar esa pregunta por parte de la exquisita boca de Bella, estaba llena de connotaciones sexuales, Bella sintió un ligero escalofrío que llegó hasta su médula, siendo que no había ninguna parte donde entrara el viento. Con sus mejillas sonrosadas ante la fija mirada de Edward, miró el piso, fijándose por primera vez las figuras de esta.
-Eso no hace falta que lo preguntes. Pensé que era obvio, claramente es algo que los dos queremos del otro- le dijo él, sacando la cortina de rizos color chocolate que escondían el ronrrojado rostro de Bella.
Edward tomó el mentón de Bella, volviendo su mirada con la de ella, ella se revolvió incómoda ante tan explicita declaración, junto con la persistente mirada que mostraba que o la quería desnudar o comer como si fuera su presa.
-Eso mismo pensé yo al principio- dijo Bella casi en un susurro, pero él la había escuchado de igual modo.
-¿Y que ha cambiado entonces?
-Tú has cambiado- protestó Bella con furia y resentimiento en sus ojos- eso claramente no hace falta que te lo diga. Tu padre es un rey, y obviamente tú también lo eres, o lo serás ¿Me equivoco?
Edward frunció el ceño, y la comisura de sus labios se curvaron en posición de disgusto, pensó claramente que no le contaría toda la verdad, durante unos instantes, el asintió con la cabeza, afirmando la acusación de Bella.
-Mi nombre es Edward Cullen I, hijo de Carlisle Cullen VII con Esme Cullen- le dijo como si fuera un discurso totalmente repetido, su noto de voz era monótono y de aburrimiento- Mi padre me nombró este año heredero al trono, por ser el hijo mayor.
-¿Ves?- Exclamó Bella irónicamente- Esto claramente lo cambia todo, Edward. Tú eres parte de la realeza y yo una simple mujer que..
Sus palabras fueron interrumpidas por un fogozo y violento beso que le brindó Edward, para que dejara de hablar, las manos de Bella se enrollaron al cuello de él, para que no se alejara en ningún momento, Edward tomó fuertemente su cintura, sintiendo todo su cuerpo apoyado con la de ella. Su beso duró unos pocos instantes cuando Edward se dio cuenta que Bella no estaba respirando, cortando el beso, para que ella pudiera recuperar el aliento nuevamente.
-¿Es que no te das cuenta?- le preguntó él, acariciando la mejilla de ella, mientra recuperaba su aliento- lo que yo sea o no, no tiene nada que ver con lo que siento por ti, además tu no eres una simple mujer.
Bella aún no sabñia como reaccionar,la mirada de Edward estaba fija en ella, mirandola con total franqueza.
-Si importa Edward, dime algo que tenga distinto a las demás princesas o reinas que supongo que ves a diario.
Le resultaba difícil hablar o pensar con clari dad. La fuerza de sus brazos era lo único en lo que podía pensar. El frío tacto del cuerpo de él, parecía envolverla en un halo de sensualidad y el aroma de su piel intoxicaba todos sus sentidos buenos en ese momento. Edward se tomó un tiempo para pensar, sin embargo le dijo la verdad.
-Bella, escuchame y hazlo con atención, mi posición economica, es totalmente irrelevante, yo no pienso diferente por ser de la realeza, te amo y eso es lo que sé. Además, por favor Bella en que siglo vives, no me obligan a casarme con princesas, eso no importa.
Bella quedño incrédula ante tan sincera respuesta, sin embargo no había respondido la pregunta más importate.
-Aún no me respondes, el por qué soy yo diferente- dijo cruzandose de brazos y subiendo su mentón, para parecer las típicas fotos que se tomaban los de la realeza antiguamente.
-Eres increible-dijo este besandole una mejilla-sorprendente-dijo besandole la otra-maravillosa-dijo besandole la frente- y espectacularmente bellisima-le dijo finalmente llegando a sus labios.
Un cálido beso llegó a los labios de Bella, lo que hizo que su cabeza y pensamientos le dieran vueltas y que la sangre le hirviera las venas, sin importar la chimenea, la temperatura había subido unos cuantos grados. Edward la apretó aun más con mucha fuerza y ella pudo sentir con firmeza la evidencia de su deseo. Ahora Edward no era un hombre civilizado y controlado como el que había conocido en el aeropuerto, ahora Bella sentía que él la tenía en sus manos, claramente Edward ahora sabía como convencerla de algo o hacer que dejara de hacer preguntas. Los pensamiento de Bella fueron interrumpidos por Edward.
-Yo no debería estar aquí, yo..-Su voz había salido casi por si sola de los labios de él, se zafó de los brazos de Bella que aún envolvían su cuello, parándose rápidamente.
Un golpe en la puerta lo interrumpió, Edward tomó su misma postura que había tenido con Peter, una postura de piedra, después sin Bella poder escuchar, murmuró algo fijando la mirada en Bella
-Adelante.
Una mujer de mediana edad estaba de pie en la puerta con su mirada fija en el suelo, algo le dijo a Edward en un idioma que Bella no entendió, pero identificó el tono francés, él le respondió nuevamente. Después de unos instantes de dialogo, él asintió y la pequeña mujer desapareció.
-¿Por qué le hablas así?- le protestó Bella al escuchar la voz poca amigable hacía Miriam.
-¿Así, cómo?- le preguntó incrédulo Edward.
-Dándoles órdenes de esa manera poco amigable. Es claramente notorio que deseaba marcharse lo antes posible de aquí- dijo cruzándose de brazos. Los labios de Edward dibujaron una pequeña sonrisa, que intentaba guardar, para evitar que Bella se enojara.
-¿Hablas francés?..- dijo Edward con cara de asombro y tono burlón, sin embargo independiente de sus ganas para evitar que Bella se enojase, causo todo lo contrario.- Miriam ha venido a decir que tu comida está lista. No quería interrumpir lo que se suponía que era un momento privado. Le dije que no preocupara, que irías luego a cenar.
Los ojos de Bella se entrecerraron en forma de desconfianza, pero obviamente estaba bromeando. Edward nuevamente se acercó tomando contacto con su mano en la mejilla de ella, corriendo unos pocos rizos que caían en cascada sobre sus ojos.
-Vamos te llevaré al comedor para que cenes.
-¿Estás seguro de que no quieres acompañarme?- le dijo Bella con un poco más de confianza, acariciando la nariz de Edward con la suya, como los besos de esquimal.
-Te acompañaré, pero no cenaré, dudo que me de hambre más tiempo- le contestó, sonriendo y siguiendo el juego de ella.
Este frunció el ceño, apretó sus labios y con una de sus manos, subió un poco el mentón de Bella para besarla, ella estaba preparada para lo que venía, pero no lo estaba para lo que Edward haría con ella. Los labios de él, se encontraban a centímetros de los de ella, pero Edward corrió la cara, se fue a su oido y le dijo:
-Mejor vamos al comedor, antes de que te lleve a mi habitación y siquiera me importe que mueras de hambre.
Edward le tendió la mano a Bella, y esta no tuvo otra opción que tomarla. Si aquel hombre tan amable y tan directo, Bella no quería ni pensar en cómo se comportaria con una actitud menos tolerante. Sólo pensar en aquello la puso muy nerviosa, lo cual tuvo que disimular para que no le temblaran sus dedos, revelando así todos sus sentimientos que reinaban en su cabeza y por que no decir su cuerpo también.
¡Fin!
Holap!
Bueno aquí un poco tarde la actualización, pero bueno más vale tarde que nunca como dicen por ahí. Ahora en época de exámenes mi mente viaja e imagina de una forma que me sorprende claramente XD
Gracias por lo reviews…xD aunque desearía que no me dijeran que me apresure con actualizaciones…XD! Mi estrés esta sobrecargado en estos momentos ^^
Nos vemos en el próximo capi., :B
Bye!
Nacha. Malfoy
