¡Hi! (?)

Sí, nuevo capítulo. Ya sé, miren… Me tardo un poquito en subir cada capítulo, pero… ¡Sus comentarios me inspiran a seguir! =3 Wow, en serio que cuando los leo los Reviews o leo sus mensajes en Facebook, o en cualquier otro lugar me alegra el corazón~ =) Porque esto lo empecé para ustedes, para que juntos disfrutemos del AmourShipping ^^

No me he estado mucho en el Facebook por varias razones. La principal es que quiero repartir mi tiempo (el poco que tengo). Lastimosamente todavía sigo estudiando xD Y ya saben, el estudio la escuela. Aunque eso no es excusa, prometo en serio que subiré pronto la continuación~

Muchas palabras =D ~ Voy con las notas del capítulo:

Aclaraciones/Notas:

1# En Japón también celebran día de San Valentín, sólo que en allá la chica tiene que regalarle chocolates al chico que le gusta~ Yo seguiré con esa idea y la usaré para el fic.

2# Este es un fic, por ende tómense con diversión lo que escriba C:

3# Paso avisando de una vez~, que si no sabían también hago vídeos de Amour ^^ El link de mi canal está en mi perfil =D Así que ya saben =3

4# Hay un poco de LaserbladeShipping (bueno, mención) porque amo esa pareja xD Esa parte se la dedico a FlutterRage =3

5# ¡Feliz Navidad! Y año nuevo, y pongo esto porque sí ._.

¡Bueno! Le mando un saludo a Ash Thrasher.

Le dedico este capítulo a todos los fans del AmourShipping. Especialmente a Andrick Rivera, que me comentó en Facebook que había olvidado el fic, pero como dije, no es así (?) Espero que les encante el capítulo.

Una última cosa, por favor absténganse de dejarme review donde me digan que Ash tiene tal edad y que no tiene diez. Esto es un fanfic y yo trato de hacer lo mejor para todos los fans del AshxSerena, siendo sincera no me molestaría que me lo recalcaran de forma amable, pero con insultos no, ¿Ok? ^^ Ok =3 Gracias =D

Los personajes de Pokémon no me pertenecen le pertenecen a Satoshi Tajiri.


Capítulo IV: "San Vale… ¿qué?"

Varios ronquidos salían de aquella habitación, la persona quién emitía esos sonidos era Ash quien dormía profundamente pues anoche se la había pasado jugando con sus pokémon y Bonnie; por alguna extraña razón él notó que su novia, es decir Serena, estaba más rara de lo normal, si bien no era el mejor notando las cosas, cuando se trataba de ella era como una excepción; pero no hizo nada al respecto tan sólo dejó que la castaña actuará como quisiera actuar ya que anteriormente la no tan pequeña rubia le había dicho que habrían días en que su novia se pondría rara.

Ash Ketchum nunca entendería la actitud que tomaba ella a veces, sin embargo su deber ahora no era ganar una liga pokémon, tampoco entrenar a sus pokémon, ¿entonces que debía hacer?

Eso era lo que no tenía claro, ¿qué se supone que haría? Entre los sueños de Ash, últimamente aparecía una especie silueta que le decía que tenía que estar ahí para entender muchas cosas, lástima que él no entendía todavía el motivo de su llegada a "ese" universo tan raro.

Su respuesta llegaría tan pronto como él viera todo desde un "diferente punto de vista".

Aunque a pesar de todo, Ash no llevaba mucho tiempo en ese universo así que su aventura apenas si estaba empezando. En esos instantes Ash apenas si estaba levantándose.

Bostezó y miró a su fiel compañero de toda la vida.

―Buenos días, Pikachu.

―Pikapi.

Él se levantó, miró a su alrededor y suspiró. "Hoy será un gran día", pensó mientras se estiraba. Ash se dirigió al baño, pero se encontró con que Serena estaba allí.

―Ah, Serena ―llamó Ash mientras tocaba la puerta del baño―. ¿Ya vas a salir?

―Casi, espera unos minutos.

"¡Qué bien!", pensó el entrenador pokémon mientras se sentaba en el suelo. "Ufff, imagine que diría que acababa de entrar".

A pesar de que Ash hubiera pasado bastante tiempo con Serena, éste aún no comprendía que cuando Serena le decía "Casi" es más un "Me voy a tardar un buen rato".

¡Y claro que así fue! El chico del cabello color negro azulado espero más o menos treinta minutos, hasta terminó durmiéndose junto en el piso esperando a que la castaña saliera de allí, para cuando la castaña salió notó que él se encontraba dormido.

―Oh, pobre Ash ―habló Serena mientras se arrodillaba frente a él―. Siempre se ve lindo durmiendo ―acercó su mano al cabello de él, Serena recordó sus épocas de viaje con él y una sonrisa salió de sus labios―. Parece como si no hubieras cambiado nada ―mientras decía esto, acariciaba el cabello de su chico.

Él quién no había despertado aún, comenzó a sentir el taco de Serena en su cabeza por lo que poco a poco recobró el sentido y para cuando la vio tan cerca tan sólo atinó a sonrojarse.

―Se-Serena ―tartamudeó un poco avergonzado y Serena reaccionó casi al instante, por lo que retiró su mano del cabello del él.

―¿T-te incomodé? ―preguntó la castaña preocupada.

―Pues… ―masculló entre dientes, no sabía ni que decir por lo que desvió la vista hacía otro lugar, específicamente hacía la puerta del baño―, ¡oh ya saliste! Me tengo que ir a bañar.

Tan pronto como dijo eso, salió disparado hacía el lugar aludido. La castaña se quedó ahí, con una expresión de confusión en su rostro.

"Otra vez anda raro", recordó la muchacha a la vez en que se paraba de donde estaba. Ash había entrado el baño tan rápido que ni se fijó que la castaña se había puesto un hermoso vestido color celeste que le llegaba un poco arriba de la rodilla, además de cargar una hermosa pulsera del mismo color y un sombrero que combinaba perfectamente, para no incomodarse utilizaba zapatillas color turquesa.

―¡Serena! ―llamó una pequeña niña―. ¡Buenos días! Te ves hermosa.

―Gracias, Bonnie.

―Oh, ¿es para impresionar a Ash? ―supuso la rubia mientras le daba un pequeño codazo a su amiga y en respuesta esto Serena se sonrojó.

―Bu-bueno… ―susurró un poco tímida la castaña―, siendo sincera quiero que este día sea muy especial ―confesó sonriendo aún algo sonrojada―. ¿Me entiendes?

―Claro ―contestó la alegre Bonnie―. ¿Quieres que te ayude?

―Gracias, pero por ahora estoy bien ―explicó mientras le sonreía.

―Está bien, iré a jugar afuera ―indicó la pequeña mientras se retiraba.

"Perfecto, ahora debo de organizar todo para que sea un buen día", pensó la castaña mientras bajaba las escaleras, justo cuando fue a la cocina se encontró con Clemont.

―Buenos días, Serena.

―Buenos días, Clemont…

El rubio le dio una taza de café a la castaña.

―Gracias ―dijo Serena.

―De nada ―habló el muchacho mientras buscaba algo en la cocina―. Oye, ¿ya has pensado que le harás a Ash? ―preguntó como si nada―. Ya sabes, hoy es San Valentín.

―Ya tengo planeado algo ―aclaró felizmente mientras bebía su café―. Pero necesito tu ayuda.

Clemont quién todavía parecía estar buscando algo, se detuvo y volteó a ver a su compañera.

―¿Qué necesitas?

―Verás, Bonnie me ofreció su ayuda pero pensé que ella es un poco imprudente y puede decírselo a Ash ―explicó a la vez en que se sentaba en la mesa del comedor―. Últimamente los he visto mucho tiempo juntos.

―Bueno comprendo que quieras darle una sorpresa a Ash ―comentó el rubio―. Pero, ¿crees que Bonnie le diga a Ash lo de tu sorpresa?

―No lo sé, ella a veces es un poco imprudente ―confesó con un poco de timidez―. Tú eres un poco más reservado ―halagó la castaña y Clemont le sonrió.

―Está bien, gracias pero… ¿qué debo de hacer?

―Ah, necesito que distraigas a Ash durante todo el tiempo que puedas ―explicó a la vez en que volvía a sorber su bebida―. ¿Me puedes ayudar con eso?

―Hum ―masculló un poco inseguro―. Lo haré, pero espero que no pase nada malo.

―Lo dudo ―supuso la castaña mientras dejaba su taza de café en la mesa―. Gracias, Clemont ―dijo por último salió de la cocina.

―Tan sólo espero que Ash no sospeche nada ―comentó el rubio.

―¿Sospechar de qué? ―preguntó el chico del cabello color negro azulado.

―A-Ah, nada.

Ash sospechó por un segundo de la respuesta de su amigo, pero al mirar la mesa vio un Poké Puff, y claro que no dudo en agarrarlo para comérselo.

―Está delicioso ―halagó Ash mientras saboreaba el pastelillo―. ¿Quién lo hizo?

―Cre que fue…

Antes de que el líder de gimnasio pudiera contestar una pequeña rubia llegó corriendo, parecía un poco desesperada

―¡Hermano! ―gritó mientras corría hacía donde estaba Clemont.

―¿Qué pasa? ―interrogó el rubio―. ¿Te pasó algo?

―Sí, tengo hambre ―se quejó mientras hacía un puchero.

―Oh, pensé que era algo más grave ―regañó haciendo una mueca.

―Bueno… ―susurró la rubia―, también quería recordarte que prometiste que daríamos un paseo hoy.

―¿Un paseo hoy? ―preguntó extrañado Clemont casi inmediatamente recordó que tenía que cumplir con el favor que Serena le pidió―. No recuerdo eso.

―Lo dijiste hace dos días ―insistió mientras ponía una mirada de cachorrito.

―Eh… ―susurró e intentó recordar, pero el asunto de Serena lo tenía comprometido.

"Se me tiene que ocurrir algo", analizó mientras ponía una expresión pensativa. "¡Ya sé! Le diré a Ash que por qué no damos un paseo todos juntos, así cumpliré con ambas partes"

―Está bien, Bonnie ―aceptó sonrientemente el inventor―. Ash, ¿quieres acompañarnos?

―¿Hum? ―masculló aun comiendo el pastelillo―. Sí ―contestó sin más, luego de tragar el postre por fin pudo hablar―. ¿Serena no ira?

―Ella… está ocupada ―se limitó a contestar Clemont.

―Oh, qué mal ―dijo Bonnie.

―Cierto ―siguió Ash mientras seguía comiendo los Poké Puff―. ¿Saben dónde está mi madre?

―No ―dijeron ambos hermanos.

Ash al escuchar eso tan sólo levantó los hombros, para después estirarse un poco. Un rato más tarde llegó Serena junto a la madre de Ash, ambas cocinaron el desayuno; la castaña parecía esconder algo según el entrenador Pokémon, Bonnie estaba más emocionada por el paseo de lo normal, Clemont estaba nervioso por tratar de no echar a perder lo que su amiga le había pedido, y la señora Delia… Ella estaba muy feliz, como siempre.

Un rato más tarde, después de desayunar Clemont ejecutó su plan, por lo que la castaña se quedó sola en la casa junto a Delia.

―Es hora de cocinar ―dijo Serena muy emocionada.

―¿Quieres que te ayude? ―preguntó la madre de Ash.

―Oh gracias por su ayuda, pero no quiero molestarla.

―No es ninguna molestia.

―Gracias de nuevo, pero creo que es más especial si yo sola hago esto por Ash ―dijo Serena sonrojada y emocionada.

―Ya veo ―comentó la señora mientras reía un poco―. Ten suerte, cualquier cosa me avisas.

―Está bien.

Sin pensarlo dos veces la muchacha comenzó a cocinar; quería hacer los chocolates más especiales del mundo para él.


Los tres iban caminando sin rumbo alguno por Pueblo Paleta, Ash por su parte se encontraba bastante distraído observando todo el ambiente que había, la rubia estaba pensando que algo se le había olvidado y Clemont después de ver un par de flores color amarillo sintió nostalgia…

―Korrina… ―susurró Clemont mientras caminaba.

―¿Dijiste algo, Clemont? ―preguntó Ash.

―E-este, no ―contestó rápidamente ocultando el pequeño rubor que apareció en su rostro.

―Está… bien ―comentó el entrenador pokémon―. ¿Seguro que no dijiste algo?

―S-sí, estoy seguro.

―Oh, debo estar alucinando…

"¿Estaré así por lo de mis sueños?", se preguntó mentalmente el muchacho mientras caminaba más rápido que los demás. "Tengo que averiguar cuál es mi misión aquí, y lo más importante… ", volteó a ver a su alrededor y no vio a sus amigos.

―¿Eh? ¡Chicos! ―exclamó mientras miraba para todos lados―. ¿Pikachu?

Ni sus amigos ni su pokémon estaban con él.

―¡Otra vez me dejaron solo! ―se quejó mientras se sentaba en el pasto―. Bueno, al menos estoy alrededor de la naturaleza ―sonrió y observó el cielo―. Oh, ahora que lo pienso, es la primera vez que estoy completamente solo desde que llegué…

Y así él comenzó a analizar que últimamente había salido mucho a dar paseos junto a Serena, algunas veces los acompañaba Bonnie, otras Clemont o ambos, pero siempre iban acompañados de sus pokémon o por lo menos Ash siempre quería a su Pikachu cerca. Él requería tiempo para comprender algunas cosas, lastimosamente ninguna solución le iba a caer de la nada.

"¿Qué deberé hacer aquí para regresar? ¡Oh! Quizá deba ayudar a un pokémon o salvar al mundo o… ", su mente se llenó de situaciones locas que sólo podrían ocurrirle a él.

―¡Ya sé! ―exclamó emocionado―. Debo de… ―susurró para luego darse cuenta de que todo lo que pensó era más un tontería―. Ah, jamás sabré que debo de hacer…

Mientras él seguía con su mente totalmente desordenada, una persona se acercó a él.

―¿Ash? ―preguntó Tracey.

―Sí, soy yo ―dijo él como si nada.

―¡Oh, qué bueno verte! ―gritó emocionado su amigo.

―Hola ―saludo Ash tratando de parecer "natural", él recordó la última vez que había hablado con Tracey.

Era difícil de olvidar que casi arruinaba el "secreto" que debía de guardar…

Hace unos días cuando el chico del cabello color negro azulado fue a visitar al profesor Oak, se encontró con Tracey. Era la segunda vez que lo miraba, pues la primera vez fue cuando acababa de despertar en ese "universo".

¿Cómo te ha ido, Ash? ―preguntó su compañero sonrientemente.

Eh, bien.

¿Te sientes mejor? La vez pasada parecías un poco agitado.

Era el hambre, ¿recuerdas?

Cierto ―rio después de decir eso―. Por cierto, el profesor Oak me dijo la vez pasada que…

Ash de inmediato reaccionó ya que recordaba la visita del profesor en su casa y como había resultado todo. ¿Habrá sospechado por las preguntas 'hipotéticas'? ¿Y si le dijo algo a Tracey? ¡¿Qué debía de hacer?!

"¡Oh, no! Ya lo sabe, debo de actuar y tratar de convencerlo de no decir nada", pensó rápidamente para luego sonreír de forma un poco exagerada.

O-oh, ¿t-te dijo algo raro? ―preguntó el entrenador intentado parecer 'normal'.

Eh algo así, me contó que tú y Bonnie le preguntaron sobre algo; después de que me contó eso me puse a pensar y llegué a la conclusión de que tú…

¡Tenía que callarlo ya!

"Vamos, necesito una excusa… ¿o le digo la verdad?"

¡Por favor no le digas a nadie! ―gritó Ash sin pensarlo dos veces―. ¡Es un secreto! No se lo puedes decir a nadie o me puedo meter en un problema… también podría dañar a alguien.

¿Dañar a alguien? ―interrogó preocupado Tracey―. Pero, ¿a quién puedes dañar con eso?

No lo sé, Bonnie no me dijo tan sólo me lo advirtió.

Qué raro ―comentó el muchacho con el cabello color verde oscuro a la vez en que hacía una expresión de confusión―. ¿Podrías dañar a alguien sólo por ver una película de ficción?

¿Película de ficción?

Sí, el profesor Oak me habló de que tú viste una película sobre…

¡Ah sí! ―exclamó al darse cuenta que no había peligro―. E-es que… es un secreto porque…

¿Por qué…?

Pues, porque estaba jugándote una broma ―se justificó Ash mientras trataba de realizar una risa―. Fue graciosos, ¿verdad?

Sí, como digas… ―le siguió Tracey, quién no entendía el sentido de humor de Ash.

Así fue como el entrenador pokémon casi fue descubierto.

"Debo tener más cuidado", pensó Ash regresando a la realidad.

―Hola ―devolvió el saludo el observador pokémon―. ¿Qué haces aquí solo?

―Vine a dar una vuelta con Clemont y Bonnie, pero en un instante los perdí de vista.

―Entiendo, ¿y por qué te quedaste aquí?

―Quería pensar un rato…

―¿Pasó algo con Serena? ―preguntó el curioso Tracey.

―No, ¿debería haber pasado algo?

―Es que hoy es… ―susurró el dibujante sin embargo se dio cuenta que Ash no sabía ni qué día era.

―¿Hoy es…?

―Nada, olvídalo.

"Siento que todos me dicen lo mismo hoy", reprochó Ash en su mente, luego suspiró e hizo una pregunta:

―¿Y tú qué haces por aquí?

―Vine a observar el paisaje ―respondió alegremente―. Es hermoso.

―Sí.

Ambos conversaron un rato, esta vez Ash procuraba no soltar ningún tipo de comentario que pudiera malinterpretarse, sin embargo está vez había algo que motivaba a Tracey a observar y analizar más las respuestas de su amigo. ¡Definitivamente tendría que ocultar mejor su secreto! Si alguien más llegase a saber sobre lo que le pasó a cierto entrenador pokémon seguramente Serena no tardaría en enterarse, porque una noticia así corre tan rápido como se comienza a saber.

Ese secreto tenía que ser guardado sólo por Bonnie y Ash.


Los dos hermanos rubios caminaron por mucho tiempo buscando a Ash, pues él había caminado tan rápido y en un momento de distracción ambos ya no sabían ni por donde se había metido, hasta Pikachu estaba un poco cansado de haber recorrido el lugar, aunque de vez en cuando terminaban dando vueltas en el mismo lugar. Un rato más tarde, la rubia le pidió a su hermano que la llevara de vuelta a la casa, así lo hizo y para cuando Clemont entró a la cocina notó a Serena un poco desesperada.

―¿Qué pasó aquí? ―preguntó el inventor al ver la cocina hecha un caos.

―¡No pasa nada! ―respondió aceleradamente la castaña.

―Dudo que no esté pasando algo.

―¿En verdad se ve mal?

―Pues, no sólo eso… ―susurró el líder de gimnasio a la vez en que miraba a su amiga, ella estaba desarreglada.

―¿Me veo mal?

―Un poco, ¡no es para tanto!

―Esto no está saliendo como lo planeé.

―Todo se puede arreglar ―ánimo el rubio con una sonrisa―. ¿Qué fue lo que ocurrió?

La castaña dio un largo suspiro.

―Primero al intentar cocinar el chocolate olvide agregarle algo y se quemaron, lo volví a intentar pero me distraje pensado… ―explicó sin mucho detalle, Clemont imaginaba como había pasado todo.

―¿Por qué te distrajiste?

―Pensaba… en el chocolate.

―Entonces, se te volvió a quemar el chocolate por pensar en el chocolate.

―Sí.

Y la verdadera razón por la que ella se había distraído era porque había imaginado a Ash diciéndole "Está delicioso, eres la mejor… Te amo".

Clemont tan sólo vio un sonrojo de vergüenza de parte de Serena, así que intentó ignorarlo y seguir la conversación:

―Está bien, ¿y qué pasó después?

―Trate de limpiar lo que quedó.

―¿Pediste ayuda?

―No bueno sí, es que… la señora Delia me ofreció su ayuda, pero le dije que no.

―¿Y dónde está ahora?

―Al parecer el profesor Oak la llamó para algo y me quedé sola.

―Trata de no estresarte ―aconsejó Clemont al verla un poco irritada―. A lo mejor uno de mis inventos…

―¡No! ―gritó Serena, parecía molesta―. Si algo más me sale mal… yo…

―Oh, vamos no es para tanto…

―Pero no quiero uno de tus inventos, a menos que ya haya sido probado antes.

Clemont intentó decir algo, iba a contradecir lo dicho por la castaña pero…

―B-bien… sin inventos ―comentó el rubio mientras desviaba la mirada.

―Lo siento ―se disculpó Serena―. Sólo quiero que me ayudes a limpiar.

―Bueno.

―¡Espera! ¿Y Ash?

―A-ah…

―¡¿Le pasó algo?!

―N-no, cuando nos fuimos caminando Ash caminó más rápido de lo normal, para cuando nos dimos cuenta ya no estaba con nosotros.

―¿Lo buscaron?

―Sí, seguro que está bien.

―¿Cómo lo sabes?

―Es Ash ―respondió con simpleza―. Confía.

―Tienes razón.

―¿Entonces…?

―Ve a buscar a Ash y distráelo, si llega ahorita y ve esto sería un desastre, por favor.

―Oh, está bien.

―¡Muchas gracias!

―De nada.

Así Clemont partió de nuevo para afuera. Justo cuando salió vio a Ash a punto de entrar lo detuvo.

―¡Hey! Ash, te estuvimos buscando.

―Oh, discúlpame.

―No te preocupes…Eh, ¿adónde vas?

―Voy a ir a mi cuarto, ¿por?

―Pensaba en que podríamos conversar, ya sabes.

―No sé, estoy un poco cansado.

―Vamos ―insistió Clemont.

―¡Oh, bueno! ―accedió felizmente Ash mientras pasaba su brazo por el cuello de su amigo―. ¡Podremos conversar!

―Jejeje sí…

Los dos partieron de nuevo hacia cualquier lugar. Esta vez el inventor se aseguraría de que todo saliera de acuerdo al plan, no podría permitir que todo saliera mal pues afectaría a Serena y él como todo buen amigo no quería ver a su compañera triste.

Aunque viéndolo por otro lado, el asunto de los chocolates era un poco complicado. Es decir, si bien en San Valentín como tradición la chica debe de regalarle chocolates hechos por ella misma al chico que le gusta, la cuestión de hacerlos caseramente puede resultar mal; pues casi siempre en esa clase de situaciones la mala suerte parece rodear a cualquiera.

Minutos más tarde Bonnie junto a Pikachu llegaron a unirse a su caminaba ya que al parecer no querían quedarse en la casa, en sí la rubia era un poco complicada pero su verdadera razón por la que los siguió era para vigilar a Ash.

―Hermano ―llamó la atención la más pequeña.

―¿Sí?

―Podemos sentarnos aquí.

―Claro.

―Qué bien ―dijo Ash mientras se sentaba.

―¡Hoy hay muchas nubes! ―exclamó Bonnie emocionada―. Vamos a jugar Pikachu.

―¡Pikachu!

Salieron corriendo a jugar en un lugar no muy lejos de donde estaban los otros dos. El inventor observó a Ash mirando las nubes y curiosamente riendo.

―¿Te acordaste de algo? ―interrogó Clemont.

―Sí, bueno… me acordé de Serena.

―Oh, ¿y por qué?

―Es que ella suele ver conmigo las nubes ―confesó el entrenador con un tono de inocencia.

―Ya veo, has de sentirte muy buen cuando estás con ella.

Ash se ruborizó un poco, casi ni se notaba.

―E-eh, sí ―masculló el novio de la castaña.

―Sabes… extraño a una persona… ―comenzó a confesar Clemont, él no era el tipo de persona que se abría con sus sentimientos, pero Ash era su mejor amigo.

―¿Extrañas a tu padre?

―No… es una persona… de mi edad…

―Ah, ¿la conozco? ―preguntó imprudentemente Ash; Clemont tan solo se sonrojó.

―S-sí, tú ya sabes de quién hablo… ―aclaró tartamudeando―, hace un tiempo te conté que me sentía raro cuando estaba con ella.

―¿No será que te da hambre? ―volvió a hacer otra pregunta un tanto torpe.

―Lo dudo ―habló con un poco más de firmeza―. Me gustaría volver a verla…

―¿Y por qué no la vas a ver?

―Porque ella está ocupada con el gimnasio, tú lo sabes.

―¿Gimnasio?

―Sí, Ash. Estás muy distraído, ¿no tienes una idea de quién hablo?

Hubo un silencio, y el aludido pensó por bastante tiempo. Sinceramente él no comprendía que lo que Clemont sentía era amor y que la chica de la que hablaba era cierta rubia.

―No lo sé…

―Bueno, hablo de… ―al intentar decir su nombre sentía que tenía algo atorado en la garganta.

Había una cosa que jamás había entendido Clemont. Eso era el amor, ese sentimiento tan extraño y ajeno a él, su hermana había intentado casi todo para emparejarlo con varias chicas; pero con el paso de los años y el tiempo sólo una chica había logrado ponerlo nervioso con su cercanía; era incomprensible que le sudaran las manos o que su corazón se acelerara con tan sólo pensar en ella, y que la nostalgia lo llene al recordarla.

«El amor no se fija en quién ni por qué»

Algún día él la volvería a ver, pero por ahora él estaba conversando con su amigo.

―Korrina ―terminó la oración después de recordarla.

Y entonces a Ash casi le da un infarto.

―¡¿Korrina?! ―preguntó alterado Ash, su rostro denotaba mucha sorpresa.

El inventor se puso rojo.

―¡No lo grites!

―¿P-por qué?

―Si mi hermana se entera… no quiero saber ni qué hará.

―Ya, ya, ya… ―susurró el entrenador todavía estaba sorprendido.

―Pareces bastante sorprendido.

―Cla-claro q-que no.

―Parece todo lo contrario.

―Lo que pasa es que tengo hambre.

El rubio no lo creyó nada a Ash, era obvio que estaba sorprendido lo único que no entendía era porqué, aunque total su amigo estaba raro desde hace semanas; no era de sorprender que eso que le dijo le impresionase. Siguieron conversando sobre otro tema ya que el inventor considero que era mejor para evitar otra situación como la que acababa de presenciar.

Las horas pasaron y ya casi atardecía, Bonnie se había quedado dormida por lo que Clemont se la llevó cargada. Ash llevaba en sus brazos a Pikachu y así caminaron juntos de regreso a la casa. A punto de llegar a la casa, la rubia despertó y comenzó a caminar sola.

El líder de gimnasio pensó que era el mejor momento para recordarle a Ash que día era así que…

―Hermoso día de San Valentín, ¿verdad, Ash? ―preguntó Clemont con una gran sonrisa.

―¿San…Valentín?

―Sí, ¿olvidaste que fecha era hoy?

―Ah…

―Según lo que me dijo mi hermano ―comenzó a hablar Bonnie―. La chica tiene que regalarle algo especial al chico que le gusta.

―¿Especial? ―volvió a preguntar el entrenador pokémon.

¡No puede ser! Ahora Ash tendrá que enfrentarse a lo que ha intentado evitar desde hace mucho tiempo… tendrá que tener… un… momento romántico con ella.

―E-Eh… ―susurró Ash, ya estaban en frente de la casa, tan sólo les faltaba llegar a la puerta y entrar―, ¿por qué no damos otra vuelta?

―No ―dijo Bonnie―. Yo me iré a dormir.

―Y yo iré a vigilar que ella se duerma ―se excusó Clemont para lograr que Ash se quedara.

―Oh, vamos…

―Pikapi.

Pikachu entró a la casa como si nada, Ash por otra parte no le quedó de otra que entrar ya que fue jalado por la pequeña rubia.

―Bueno, me iré al cuarto ―avisó Bonnie, y Clemont la siguió.

"¡Rayos! Ahora tendré que ver a Serena", pensó mientras caminaba hacía la cocina, puse había olido que estaban cocinando algo. "No sé por qué, pero huele a chocolate"

Caminó un poco más y vio la cocina un poco desarreglada. Bajó la vista y encontró a Serena sentada en el suelo, parecía triste.

―¿Serena? ―preguntó preocupado el entrenador acercándose a ella.

―¿A-Ash?

―¿Te pasó algo?

Ella bajó la vista.

―Estoy bien, es sólo que…―intentó explicar, pero parecía que le costaba hablar.

―Oh, vamos no puede ser tan malo.

―Es que hoy es San Valentín ―explicó la castaña y Ash se tensó, pero a él le importaba la razón por la que ella estaba así.

―¿Ajá?

―Y intenté cocinarte chocolates, pero no sé por qué no salieron como debían ―siguió hablando y su mirada de tristeza aumentaba―. De verdad, quería hacerte algo especial y tan sólo… todo salió mal.

―¿Te rendiste?

―No, lo intenté varias veces y ya ves cómo quedó la cocina. Lo último que intenté está ahí arriba si quieres pruébalo.

Ash no dudo en agarrar uno de los chocolates y metérselos en la boca. Efectivamente tenían cierto sabor a quemado, sin embargo para él sabían perfecto, no entendía muy bien la razón por la que se sentía tan feliz de que ella insistiera tanto en hacerle los chocolates, pero sea lo que sea lo hacía sentir tan bien.

―Saben delicioso, Serena ―halagó el muchacho agarrando los chocolates y una canasta de Poké Puff, para luego sentarse a la par de ella.

La castaña al escuchar esas palabras de parte de él, se sintió aliviaba y más que eso.

―¿En serio?

―Sí ―respondió mientras se metía otro a la boca―. Serena, cualquier cosa hecha por ti sabe bien, y aunque no haya salido como querías lo hiciste con toda la buena intención del mundo.

―Ash… ―susurró Serena para después sonreír, estaba con los ojos cristalinos.

―Y… los hiciste para mí ―terminó su oración y siguió comiendo―. Gracias.

Ella sonrió y él automáticamente le devolvió la sonrisa.

―No ―dijo Serena acercándose a él―. Gracias a ti.

―De nada ―habló Ash, el ambiente entre los dos se había relajado―. ¿Sabes si mi madre hizo estos Poké Puff?

Ella soltó una risa pequeña, y coloco su mano encima de la de él.

―Yo los hice ―respondió Serena.

―¿En serio? Saben increíble, me los he comido todo el día.

―Muchas gracias, aún después de tantos años me sigue halagando que te encanten.

―Oh, no es nada en verdad saben deliciosos.

La castaña se sonrojó y Ash no se sentía incómodo porque ella posara su mano encima de la suya. Pasaron varios minutos ahí sentados comiendo los pastelillos, hasta que a la castaña se le ocurrió ver el atardecer juntos así que ambos salieron a verlo.

―Feliz día de San Valentín, Ash.

―Igualmente, Serena ―dijo un poco nervioso. El tema del día de San Valentín no había resultado tan romántico como esperaba, pero el estar tan junto a ella aun lo hacía sentir extraño.

Rápidamente se hizo de noche, el entrenador pokémon había comido tanto que se fue a dormir un par de horas después. Serena estaba más que feliz porque a pesar de todo su día había resultado bastante bien.

Al final del día, la castaña analizó el comportamiento de su novio y llegó a una conclusión:

"Definitivamente debí de hacerle unos pastelillos para San Valentín"


Tracey había llegado al laboratorio después del atardecer; justo después de llegar habló con el profesor Oak, quién le había dicho que la madre de Ash dijo que su hijo actuaba extraño. Eso confirmaba las sospechas de él.

"Voy a descubrir que es lo que escondes, Ash", pensó el observador pokémon al terminar de anotar todos los datos acerca del comportamiento extraño de su amigo.


Adelanto del Próximo capítulo:

¿Entonces hoy es…? ―preguntó Ash mirando que Clemont y Bonnie adornaban la casa.

Ya sabes que hoy cumple años cierta persona especial ―recordó Clemont.

Ah, claro. ¡Cómo iba a olvidarlo! ―mintió el muchacho para no levantar sospechas.

"¡Oh no! He olvidado el cumpleaños de Serena"

¿Ahora qué ira a hacer Ash?


Notas de la autora, Angy (?):

Me he tardado con este capítulo. Sinceramente me ha costado un montón escribirlo xD Es culpa de Ash xD

Ok, ya. Lamento mucho el retraso D: Perdónenme en serio. ¡Lo siento! U.U

¡Gracias por leer! Agradezco de corazón su paciencia =3

Respuesta el Review de The reviewer: Sí, lo que pasa es que cuando hice el fic DawnxAsh, aún no conocía a Serena, ni existía XY. Actualmente me gusta el AshxSerena, y sé que no te gusta, pero está pareja desde que empezó o un poquito antes me llamó la atención y actualmente soy fan de esta pareja. En Inazuma Eleven no cambió de pareja por el hecho de que con el EndouxNatsumi no lo cambió por nada, esa pareja en verdad me encanta. Además de que es real, ya sabes en el Go están casados xD Cuando escribía DawnxAsh no me sentía totalmente fan de esa pareja, si bien tenía cierto gusto por ella, escribía esos fics por mis hermanos que sí eran fans de esa pareja. =D Y me pedían escribir de ella. Gracias por los comentarios que me has dejado. =3 Y bueno, el AshxSerena si me gusta completamente ^^U he hecho mucho por ella (administrar una página, vídeos, participar en foros, grupos de esa pareja, etc). En fin, gracias por ser amable. ¡Un gusto leerte!

Gracias por sus Fav/Follows a: Agent BM, Ale-White19, Asurax1, Darkheart37, Deadpool86, Edgar Jrz, FandeSerena91, FlutterRage, Marcao, Master-Juan-X, MegaCharizar777, NymphFire, PkmnTrainerX, Senyor X, Shining One – El brillante, ThunderGold97, ZeruXT, anónima25, gokuss98, greexx, jossua cruzperez, kevin342, mclfabian, nico2883, pedroramonrojas2001pr, Daisasuke, Inquisidorxd94, Joymax, Pika-Bones, Skyrud, isaac hermandezcano, metrox2323, pdsntk.

¡Gracias por sus Reviews ha… Deadpool86, ThunderGold97, Snake, FlutterRage, Marcao, diego4560, Asurax1, Arturo, Edgar Jrz, Andreshii!

Y gracias a todos por leer, los quiero mucho.

En fin, hasta la otra. Discúlpenme si ven un error o falta ortográfica :S O alguna incoherencia.

¡Hasta la otra! Gracias por todo. Si gustan dejen sus comentarios =3

¡Tres preguntas!

¿Qué creen que hará Tracey pasa saberlo todo?

¿Cómo solucionará Ash su problema de olvidar todo?

¿Serena seguirá usando muchos estilos diferentes de ropa?

¿Reviews?