Hoooola! Aquí un poco tarde el nuevo capítulo, soy muy feliz con sus comentarios y que acepten esta loca historia de amor(¿) No puedo empezar aún con lo "smut" porque siento que sería muy apresurado, pero poco a poco lo iré introduciendo chicas. Las quiero mucho y muchisisimas gracias por darme un espacio en sus vidas ;3 La universidad no dejará que caiga este fic ;-;

P.D: ¿Alguien más quiere un maestro Li? Por que yo sí *u*

El milagro del maestro Li.

Estamos abrazados, puedo sentir que mi corazón empieza a latir ràpidamente, aunque sea un poco. Sakura está sin hacer nada, sin corresponder mi abrazo ni alejandome de ella. Su cuerpo es demasiado pequeño entre mis brazos. Y ella por fin me separa de ella con sus brazos.

- ¡Basta!- Está sonrojada, con sus brazos extendidos y cabeza baja.

Eres estúpidamente linda.

- Sakura.- Es la primera vez que la llamo por su nombre y ella me mira ante tal gesto.

- No me llame así, viejo pervertido.- Trata de verse enojada, pero es lo último que parece. Recargada en la pared y yo enfrente de ella, queriendole hacer miles de cosas, pero lo único que me limito a decir es.

Es enserio lo que te acabo de decir. Es en serio que te quiero.

Debe de ser una broma.- Susurra a lo bajo.

- Que más quisiera que fuera una broma, pero no, tú profesor está enamorado de ti.

- Entonces mi respuesta es un no, no le dije nada a nadie porque pensé que solo estaba jugando conmigo, como lo hace cuando coquetea con las demás chicas.

- ¿Las otras chicas? - No me digas que..- Hablo en un tono divertido.- ¿Estabas celosa? Me mira indignada.

- ¡Claro que no! No piense cosas innecesarias. ¡Y me voy!- Pasa lado de mi "hecha una furia" y se va del salón dejandome ahí atónito.

Bien, por ahora no te molestaré.

Llego a mi departamento, me retiro mis zapatos y coloco mis cosas en una mesa. Han pasado muchas cosas hoy. Primero el idiota del ex de mi alumna trata de violarla (Y por poco también yo) ¿Usará Kinomoto feromonas? ¿Por qué los hombres siempre querrán con ella?

Bueno, a mi me gusta mucho.

Suena como si estuviera orgulloso de ser un pervertido.

La situación está a mi favor ¿No?

Pero ella te dijo que no, Li.

¿Qué puedo hacer?

La puedes convencer.

¿Cómo?

Oh, ya sé cómo.

Porque ahora que puedes ser mía, te haré decir que "Sí."

De nuevo otro día en la escuela, todo normal, pero sé que hoy estoy de un humor excelente, hoy por fin pondré en marcha el espantoso, pero sencillo plan que ingenie anoche.

Entro a la sala de maestros y se encuentra el maestro Himura. Lo saludo alegremente.

- Buenos días, Himura.

- Buenos días, Li ¿Qué te pasa hoy? Pareces radiante.

- ¿Es obvio no? Soy feliz.

- ¿No me digas que te has metido con una alumna?

Y lo miro extrañado.

- Claro que no, las niñas no son mi tipo.

Menuda mentira.

- Pero son las mejores, las chicas de prepa tienen el mejor trasero del mundo.

Pero a mí solo me gusta el de una.

- Deja de ser un pervertido Himura, vámonos a clases.

Hoy la primer hora no me tocará en el aula donde está ella, será en el tercer periodo, pero espero y se pase rápido el tiempo.

Quiero verla. No puedo dejar de sonreír.

Y bueno, Dios ha escuchado mis pensamientos, y está en frente de mí en el pasillo. Creo que va tarde a clase.

Nuestras miradas se encuentran. Ella se altera un poco, pero agacha su rostro.

¿Por qué lo hace siempre que me ve?

Está oportunidad es perfecta. Todos están en clase y sonrío malvadamente. Pasa largo de mí, sin siquiera saludarme.

Bueno, vamos a darnos una cálida bienvenida.

Doy la media vuelta y rápidamente atrapo su brazo y en el cuarto de utilería nos metemos.

- Qué.. Quiere...

Nunca me había fijado en ese cuartito.

Y cierro la puerta.

En el cuarto, no es tan estrecho, pero está oscuro. Quedamos abrazados, pero yo abrazándola por detrás. Puedo oler el shampoo de su cabello.

- ¡Auxi...!- Trata de gritar Sakura, pero alcanzo a cubrir su boca.

- Shh, si nos encuentran estaremos en problemas, habla bajo.

Trata de moverse e inocentemente, su trasero roza "conmigo."

Dios.

Muerde uno de mis dedos para soltarla.

- ¡¿Qué diablos le pasa?! ¿Por qué me trajo acá?- Reclama por lo bajo, entre la oscuridad de aquí no puedo verla muy bien, pero sus ojos brillan mucho.

- Porque no me saludaste hace unos instantes.

- No tenía porque hacerlo, viejo pervertido.

- No soy tan viejo, solo tengo 28 años.- Hablo con un tono ofendido.

- Viejo pervertido, he dicho, y no me moleste más, tengo clase, y voy tarde. – Se gira de nuevo para tratar de abrir la puerta.

Bien ahora o nunca.

- ¿Ni siquiera un beso de "Buenos días."?

Abre sus ojos.

- ¿Qué ha dich...?

Entonces la beso. Es un beso rápido.

- Buenos días, Sakura.

Su rostro sonrojado de nuevo, nunca podría cansarme de verlo, es simplemente divino. Agacha su cabeza de nuevo. Entre este pequeño lugar que es estrecho para dos personas, el olor a cerezo que ella emana, me inunda completamente mis sentidos.

Me acerco gentilmente a su oído y susurro.

- ¿Has pensado lo que te dije ayer?

Da un brinquito al sentir mi aliento en su oreja.

- N-No, le dije que no lo haría...

Ignorando completamente lo que me ha dicho me doy cuenta que tal vez sea sensible de su oreja.

Te haré decir que sí.

Me acerco más a su oreja, no se quita, porque no le queda más a donde ir.

- ¿Por qué?

Y es como si ella se hiciera cada vez más y más pequeña al momento que susurro más.

- No... aceptaré... ser su juguete.- Mantiene sus ojos entre abiertos y el rostro rojo.

- Pero tú no eres mi juguete.

- Usted quiere...que lo sea.- Ahora pone sus débiles manos en mi pecho, tratando de alejarme de ella.

Y me apego aún más a su oreja.

- Pero yo te quiero.

Suelta un pequeño chillido.

- Te quiero demasiado.

- Bas...ta.

Ahora que estamos casi abrazados, dejo de estar en su oreja y ahora busco sus labios. La miro.

- Por favor, dí que sí.

Y la beso.

De nuevo es un pequeño beso, me separo un poco y ella está sumamente apenada, no puedo visualizar casi nada, y me alegro que se así, así tampoco ella puede percibir el leve sonrojo que siento en mis mejillas.

Y la vuelvo a besar.

Ahora el beso dura más, primero suave, después demandante, me gustaría comerme tus labios siempre, me gusta mucho besarte.

- ¿Por qué no te alejas de mí?

- Porque... me tiene abrazada.

- Puedes mentir un poco y decir que es porque te gusta besarme.

- Claro...que no.

Me acerco de nuevo a su oreja, podría molestarla siempre.

- Men-ti-ro-sa.

- Kyah! ¡Basta!

- Nop, hasta que me digas que lo pensaras.

Muerdo un poco su lóbulo, dando besos.

- Maes...tro, Li, pare.

- No.- Doy más besos.- Sí no me dices.- Muerdo un poco más.- Que lo pensarás.

- Gyah...Duele...

- Dilo.

- Está bien...Lo...haré.

Y automáticamente dejo de hacerlo.

- ¡¿Enserio?!- Susurro emocionado mientras la sostengo de los hombros.

Y me mira con sus grandes ojos extrañada.

- S-sí...- Agacha su cabeza de nuevo.

Oh dios, es tan linda.

- Eres la mejor, Sakura.- Levanto su rostro con mi mano y le planto un beso.- También puedes llamarme Li, o Shaoran, como tú quieras, "Maestro Li" Suena muy formal.

- Pero...

- Bueno, aunque aquí en la escuela no será así.

- Maestro...

- Pero cuando estemos solos, llamame así.

- Tengo que volver a clases, el timbre ya sonó.

- Oh.

No me percate que sonó el timbre, de lo emocionado que estoy.

- ¿Me puedo ir? Pregunta inocentemente.

- Me gustaría decirte que no, pero, yo también tengo trabajo. Vamonos.

Abro la puerta, sigilosamente, antes de que alguien pueda vernos.

- Primero las damas.- Invito a está dulce chica a salir primero.

- Gra...cias.- Tímidamente sale y puedo ver despistadamente tu trasero al andar.

Sí, maestro Himura, el trasero de las colegialas son los mejores.

- Bien... ya me tengo que ir. Hasta luego.- Se despide rápidamente, pero antes que lo haga, sostengo su mano.

- ¿En serio lo pensarás?

Y se queda ahí, mirándome. Y dulcemente dice:

- Sí, lo pensaré.- Sus mejillas se han tornado un poco rojas.

- Gracias.- Le sonrío.- Y aunque me digas que no, no importa que es lo que tenga que hacer, te convenceré.

Suelto su mano, y camino a mi clase.

Por ti, inventaré una nueva de querer.

Y no puedo evitar sonreí aún más.