Muchísimas gracias por sus reviews. Los aprecio un montón.
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen
Capitulo cuatro
Rachel soltó un suspiro una vez que cerró la puerta tras suyo, ese día había sido de locos, no era lo que había esperado de su nueva escuela pero tampoco fue tan mal. La mañana había transcurrido bastante bien y hasta conoció a esa chica Brittany que era completamente adorable y dulce, pero luego ocurrió lo de la cafetería y tenía miedo de que ocurriera de nuevo lo que ocurrió en su antigua escuela, quería pasar desapercibida, evitar molestias o burlas y hasta ese momento todo iba bien a excepción de ese pequeño inconveniente, sabía que esa chica Vanessa era muy malintencionada, podía verlo en su rostro, podía sentirlo en su tono de voz, le recordaba a todos aquellos que se burlaban de ella, hasta que la amiga de Brittany, Quinn, se levantó a darle la cara a la chica y un sentimiento de protección la había invadido desde ese momento. Aquella chica de cabello rosa era todo un enigma, ella la había visto cuando entró a su clase de historia, parecía bastante malhumorada y había notado su mirada pero decidió ignorarla, no quería causar problemas. Hasta que ocurrió algo en la cafetería que casi la hace temblar, cuando compartieron una mirada había algo en aquellos ojos que le intentaban transmitir algo, algo como diciendo ¡Hey, aquí estoy yo! Pero no entendía qué era, por un segundo sentía que conocía esos ojos, esa mirada, sentía que la había visto en algún lado, pero tenía que ser imposible. Ella nunca había visto a Quinn antes.
Respiró profundo y el olor a galletas inundó sus fosas nasales, sonriendo dejó sus llaves en una mesita junto a la puerta y tomó camino a la cocina donde se encontró a su padre colocando cuidadosamente una bandeja sobre la mesada.
- ¡Rachel! - Sonrió su padre Hiram sacándose los guantes de cocina y acercándose a ella para abrazarla - ¿Cómo estuvo tu día? ¿Te gustó? ¿Te fue bien? Hice algunas galletas porque sé cuanto te gustan cuando las cosas salen mal y uno nunca sabe - Rachel rió contra el pecho de su padre.
- Fue fantástico, papi, y hasta al momento me gusta bastante - Hiram sonrió emocionado acercándose a la bandeja de galletas.
- Igual podemos comer galletas para celebrar eso - Le restó importancia y la morena asintió.
Rachel miró las galletas con chispas de chocolate, su padre con los años aprendió a hacer más que sólo galletas de naranja y había intentado muchas recetas pero las de chocolate seguían sin poder compararse con aquellas que comió a los nueve años y que estaba segura nunca olvidaría.
- ¿Algunos amigos? - Preguntó su padre llamando su atención - ¿Algún chico... o chica? - Hizo un movimiento sugestivo de cejas y la morena rió negando. A sus padres no le importaban quien le atraía o no, si era una chica o un chico, ellos siempre la enseñaron a enamorarse de las personas por quien son sin importar su sexo y eso la aliviaba ya que no podía negar que le atraían las chicas.
- Oh, pues conocí a Brittany, es una chica muy dulce, a su amiga Quinn y después del almuerzo conocí a un chico llamado Kurt en mi clase de literatura que también es agradable.
- ¿Y alguno de estos...?
- ¡Papi! - Se quejó - Papá se molestará si se entera de que me estás buscando un novio o novia.
- Está bien, está bien, no queremos problemas con tu padre - Levantó ambas manos dándose por vencido - Me alegro mucho que te haya ido bien, cariño - Dijo emocionado mientras servía algunas galletas en un plato - Tu padre llegará tarde hoy así que sólo seremos nosotros dos para la cena - Le extendió el plato y ella lo tomó.
- Estaré en mi habitación, ya tengo tarea de algunas materias - Su padre asintió y ella salió de allí rumbo a su habitación.
Una vez allí se acercó a su escritorio y dejó su mochila a un lado y el plato sobre unos libros, se cambió de ropa por algo más ligero y se acercó nuevamente a su escritorio, no quería atrasarse con sus deberes aunque fuera el primer día, sacó sus cuadernos de su mochila pero cuando iba a colocarlo sobre la mesa miró el plato y sonrió.
Las galletas siempre la hacían recordar, recordar algo que después de tanto años aún no podía olvidar, algo que estaba en su mente cada noche antes de irse a la cama, podía recordar a una niña castaña, con anteojos y algo rellenita mirando con anhelo el área de juegos, un anhelo que ella misma había sentido ese día y cuando su padre le ánimo para que buscara a alguien con quien jugar por alguna razón ella se acercó a aquella niña, algo en ella le transmitía confianza, había algo que la llamaba a ella, tenía nueve años y ese momento no lo entendía pero cuando se conocieron hubo una especie de conexión instantánea que ella comprendió años después, sonrió con tristeza, esa fue la única chica que alguna vez la trató bien y en ningún momento la juzgó, ojalá hubiera sabido algo de ella más allá de que iba a ese parque, tal vez hasta pudieron haber sido muy buenas amigas, esa amiga que no tenía, o tal vez habrían compartido juntas mientras creían y con los años se iban enamorando, ¿quién sabe?, quizás y hasta con tiempo pudieron haberse detestado la una a la otra. La verdad es que nunca lo sabría. Suspiró sacudiendo la cabeza y acomodó sus cuadernos, se sintió ridícula al pensar en eso, nunca estaría segura de que habría ocurrido, sólo era un bonito recuerdo.
Santana López tenía ojos en cada rincón de McKinley, siempre se enteraba de cada cosa que ocurría en ese lugar.
Especialmente cuando ella no estaba presente.
Sabía que su novia tenía a Quinn siempre que ella no estuviera, pero no quería confiarse. Por eso, cuando llegó de su viaje, a los dos días, comenzó a buscar su objetivo al apenas pisar McKinely. Más de un curioso había notado el pequeño altercado en la cafetería y se lo habían informado, Brittany ni siquiera fue capaz de mentirle cuando ella le preguntó si era verdad y le contó todo. Sabía que era una estupidez alterarse de esa manera pero estaba cansada de esa pelirroja mal teñida y de su constante maltrato hacia su novia. Esa mañana no pasó por Brittany a su casa y le dijo que la vería en clases porque sabía que la rubia impediría que le diera una paliza a Vanessa.
- Hola, Santana, ¿cómo estuvo tu viaje? - Escuchó a una porrista preguntarle mientras entraba al edificio pero ella simplemente la ignoró y siguió su camino.
Vio a Vanessa por el pasillo dirigiéndose hacia el casillero de Quinn y ella apresuró el paso.
- ¡Hey, San! - Saludó Quinn al verla pero la latina solo agarró a la pelirroja por los hombros y la estrelló contra un casillero haciendo que la chica de cabello rosa abriera los ojos como platos.
- ¡¿Qué diablos?! - Se quejó la pelirroja y abrió y los ojos como platos al ver a Santana.
- ¿Así que aprovechando que no estoy para meterte con mi novia? - Le preguntó con una mirada asesina.
- Oh, vamos, yo no hice nada - Respondió con fastidio.
- ¡Santana! - Exclamó Brittany llegando al pasillo pero la latina le echó una mirada a Quinn y ésta rápidamente impidió que se acercara.
Los estudiantes estaban alrededor mirando con curiosidad y más de uno sonreía ante la idea de Santana dándole su merecido a la pelirroja. Rachel por otro lado no entendía que ocurría, ere el tercer día de clases y no entendía porque tanto alboroto pero luego vio a una porrista acorralando a Vanessa contra un casillero y a Quinn deteniendo a Brittany que no paraba de publicarle a la otra porrista que no hiciera nada porque se metería en problemas. Unió los puntos en su cabeza y todo dio sentido, esa chica debía ser Santana y estaba defendiendo a su novia. Ella no quería involucrarse en esas cosas pero se acercó a Brittany y la tomó del brazo pidiéndole que se tranquilizara, miró interrogante a Quinn pero la otra chica solo le esquivó la mirada.
- ¿Puedes hacerme el favor de soltarme? - Preguntó Vanessa de mala gana mientras le daba un manotazo para alejar la mano de la latina de su brazo.
- ¿Y tú puedes hacerme el favor de dejar a Brittany en paz?
- No puedes decirme qué hacer - Dijo tratando de alejarla.
- Genial, porque tú tampoco puedes - Sonrió sin gracia - Hagamos esto por las malas entonces - Dijo molesta golpeándola contra el casillero - Quiero que dejes de meterte con ella, no quiero que siquiera la mires o que su nombre cruce tu mente. Y si vuelvo a enterarme de que la molestas mientras no estoy, o incluso cuando esté, voy a tener a todo el escuadrón tras tu pequeño culo y vas a arrepentirte hasta de haber pisado este lugar.
- No puedes decirme qué hacer - Repitió empujándola pero segundos después sintió su mejilla arder.
Todos jadearon con sorpresa cuando Santana le cruzó el rostro con una cachetada. Vanessa estaba furiosa y todos a continuación solo veían como ambas chicas comenzaban a forcejear y jalarse el cabello. Quinn quería meterse a separarlas pero sabía que Santana estaría mucho más furiosa si lo hacía. Vio a una de las amigas de Vanessa acercarse entre los estudiantes y con intensiones de golpear a la latina pero ella rápidamente se acercó y la empujó a un lado.
Rachel seguía sosteniendo a Brittany mientras veía con los ojos como platos ambas peleas, una chica de cabello negro con mechones azules había comenzado a forcejear con Quinn y ambas habían comenzado a pelear también. Nadie más se atrevió a meterse, solo veían y se escuchaban ciertos gritos de apoyo a la porrista y a Quinn que ella sabía llamarían la atención de los profesores y las meterían en problemas. En su antigua escuela esas cosas no ocurrían con regularidad y cuando lo hacían ella se mantenía al margen. Jadeó con sorpresa y sintió una presión en su pecho cuando la chica de cabello azul atinó a golpear a Quinn en el rostro y le marcó la mejilla con sus uñas. No sabía qué hacer, todo ocurría tan rápido y que los demás siguieran alentando tampoco ayudaba.
- ¡¿Qué diablos ocurre aquí?! - Fue el grito que bastó para separarlas y callar al público.
Rachel veía a la mujer alta y rubia vistiendo ropa deportiva acercase por el pasillo y todos rápidamente se dispersaron mientras las cuatros chicas se veían con las respiraciones agitadas.
- ¿En el tercer día? ¿Es en serio? - Las demás chicas comenzaron a hablar al mismo tiempo tratando de defenderse - ¡Silencio! - Exclamó y rápidamente la obedecieron - No quiero escuchar ninguna de sus excusas - La mujer miró a Brittany que estaba llorando abrazada a Rachel y luego miró a Santana que seguía lanzándole una mirada asesina a Vanessa. La mujer suspiró con fastidio y se pasó una mano por el cabello - Tú, rojita, a la oficina del director junto a tu amiga - Señaló el pasillo.
- ¿Y qué hay de ellas? - Se quejó Vanessa señalando a las otras dos.
- De ellas me encargaré yo, ahora vete - Dijo molesta y la pelirroja se alejó sonriéndoles burlonamente - Ahora, quiero una explicación, Loópez - Le pidió a Santana cuando las otras se alejaron por otro pasillo.
- Nosotras no comen…
- No voy a darle excusas, entrenadora - Interrumpió Santana a Quinn mientras se cruzaba de brazos - Ella se metió con Brittany y yo le di su merecido.
- Lo imaginé - Sue giró los ojos - ¿Pierce? - Miró a la rubia que se secó las lágrimas.
- Ella me insulta todo el tiempo y me empuja por los pasillos - Dijo bajando la mirada.
- ¿Puedo ir a buscarla y seguirle pateando el trasero? - Preguntó Santana.
- ¿Acaso eres estúpida? - Preguntó la mujer girando los ojos - La próxima vez que ocurra algo parecido olvídate de tu puesto de capitana en mi escuadrón, ¿me escuchaste?
- Sí, entrenadora - Respondió soltando un suspiro.
- Ahora vayan a sus clases, inútiles.
- ¿En serio? - Preguntó Rachel algo sorprendida de que no castigaran a las otras chicas o las mandaran a la oficina del director.
- ¿Acaso ves que estoy bromeando, pequeña morena que no conozco?
- Mi nombre es Rachel Berry - Dijo frunciendo el ceño.
- ¿A quién le importa? - Preguntó la mujer girando los ojos y se dio la vuelta - Ah y Fabray - Se giró a ver la chica de cabello rosa - A la próxima te haré parte de mi escuadrón.
- No lo creo, ya lo ha intentado mucho y no funciona - Le dijo la chica sonriendo y la mujer volvió a darse la vuelta para seguir su camino.
- Hay puros ineptos en este lugar - Murmuró la mujer alejándose.
Brittany rápidamente se acercó a su novia y la abrazó fuertemente.
- No quiero que te metas en problemas, San, prométeme que no ocurrirá de nuevo - Le pidió separándose y mirándola con ojos suplicantes.
- Mientras nadie se meta contigo - Respondió la latina con seriedad.
- Santana, por favor - Hizo un puchero y la latina suspiró.
- Sabes que siempre he odiado que se burlen de ti o se metan contigo, Brittany - Dijo bajando la mirada.
- Lo sé, San, pero no puedes protegerme de todos.
- Sí puedo - Dijo testarudamente y la rubia sonrió dulcemente antes de volver a abrazarla.
Rachel por otro lado se acercó a Quinn que veía sonriendo la escena de sus amigas.
- ¿Estás bien? - Le preguntó y la chica de cabello rosa la miró.
- Sí, todo bien - Sonrió de medio lado.
- ¿Estás segura? - Preguntó algo preocupada y sin pensarlo llevó su mano a la mejilla de la otra chica donde estaba el rasguño.
Quinn se estremeció ante el contacto y llevó su mano a la mano de la morena en su mejilla manteniéndola allí. Ambas se quedaron mirando fijamente sin darse cuenta y ninguna dijo algo, solo se quedaron mirando.
Santana las miraba con curiosidad y frunció el ceño.
- ¿Quién es la nueva? - Le preguntó a su novia en un susurro.
- Rachel, es de confianza.
- ¿Segura? - La rubia sonrió asintiendo - ¿Y qué se traen estas?
- Es una historia que te contaré otro día.
Rachel sentía que se perdía nuevamente en esos ojos, una parte de su mente trataba siempre de averiguar si eran verdes o avellanas, pero la otra parte solo quería quedarse mirando a la chica frente suyo por mucho tiempo, podía leer cada emoción que reflejaba los ojos de la otra y sabía que Quinn era capaz de hacer lo mismo. Ese pensamiento la estremeció e hizo que su corazón golpeara fuertemente contra su pecho y ella no entendía qué diablos ocurría.
Quinn logró salir de su estupor y pensó que aquella escena era algo rara, apenas y hablaba con esa chica, no deberían estar tratándose como dos tontas enamoradas. Sentía su mejilla arden ante su tacto. Se aclaró la garganta y lentamente alejó la mano de la morena.
- Hay que ir a clases - Dijo Quinn antes de darse la vuelta y se alejó por el pasillo sin importarle si era seguida o no.
